El partido entre Boca Juniors y River Plate no se jugará el domingo porque el encuentro fue suspendido después de los graves incidentes ocurridos antes de la final de la Copa Libertadores. El autobús de Boca fue atacado con piedras cuando se dirigía al estadio Monumental, varios jugadores resultaron afectados y el gas lacrimógeno ingresó en el vehículo a través de las ventanas rotas.
La suspensión se tomó por motivos de seguridad y porque los futbolistas de Boca no estaban en condiciones de disputar el partido. Pablo Pérez y Gonzalo Lamardo fueron atendidos en un hospital, mientras el plantel permaneció durante varias horas en el vestuario visitante del Monumental.

El ataque al autobús de Boca
El partido a jugarse en el estadio Monumental se canceló tras un ataque al autobús de los xeneizes. El juego se realizará este domingo a las 17.00 hora local.
El partido se suspendió después de que algunos hinchas de River lanzasen piedras al camión de Boca. Eso provocó que la Policía argentina lanzara gas lacrimógeno que se coló por las ventanas rotas.
Los jugadores de Boca llevan cinco horas encerrados en el vestuario y aún no han podido irse del Monumental. Están a la espera de que se vaya todo el público de River y llegue un nuevo micro. El que usaron para llegar al estadio fue atacado por hinchas de River.
Acaba de llegar al Monumental el ómnibus que trasladará a los jugadores de Boca. Los jugadores de Boca dejan el vestuario visitante de River, después de casi seis horas.
Pablo Pérez es uno de los más afectados. Pérez lleva un ojo tapado, producto de su atención en una clínica privada. “Dicen que tengo una herida que puede ser consecuencia de una astlla”, afirmó Pablo Pérez.
Gonzalo Lamardo de Boca Juniors fue uno de los más afectados por las agresiones que sufrió el micro de Boca por parte de los hinchas de River. Pablo Perez y Lamardo llegan al Monumental con apósitos en los ojos.
Así fue la agresión de hinchas de River al micro de Boca
Por qué la suspensión impide jugar el domingo
Los hechos en el estadio Monumental han desvelado, una vez más, la violencia en el fútbol argentino. Lo que debía ser una fiesta del fútbol se convirtió en un escándalo.
Cuando Conmebol me preguntó mi opinión sobre jugar o no el partido les dije que no debía jugarse. D'Onofrio: “Culpar a River por lo que ocurrió no es justo. Pagamos un montón en seguridad y 15 tipos hicieron eso. Acá había 60.000 personas, enfoquemos bien”.
Angelici: “Siempre que venís a un estudio se recibe algo, pero tantas piedras seguidas y que rompan los vidrios laminados y los gases. Eso nos extraña”.
Tevez: “Nosotros no nos podíamos ir de la cancha porque le deban la copa a River. Teníamos a dos jugadores en el hospital y nos querían hacer jugar igual. Si los más grandes no salíamos a hablar el partido se jugaba”.
Tevez: “Ahora estamos pensando cuándo se le ocurre jugar a la Conmebol. Jugaremos cuándo haya que jugar. Para mi mañana no se tiene que jugar, porque es lo que pasó en Boca”.
La decisión de Conmebol
La final definitiva entre River Plate y Boca Juniors tendrá que esperar, otra vez. El partido que define al campeón de la Copa Libertadores se aplazó y se jugará este domingo 25 a las 17.00 (hora local).
El partido se jugará sin público visitante por cuestiones de seguridad, tal como sucedió con el partido de ida que terminó 2-2, el pasado 11 de noviembre. Los millonarios llenarán las 60.000 butacas del Monumental y los de Boca lo verán por televisión.
La final de esta Copa Libertadores no tiene antecedentes: jamás dos rivales históricos de un mismo país llegaron a esta instancia y un River - Boca con tanto en juego es único.
Los presidentes de ambos clubes hablan juntos por la cadena Fox Sport. Angelici dice ahora que están esperando que se vacíe el estadio para salir con todo el plantel.
D'Onofrio: “Cuando Conmebol me preguntó mi opinión sobre jugar o no el partido les dije que no debía jugarse. Mañana estaremos con otro ánimo y sería bueno que todos cuenten que fueron 15 tipos, 15 tipos que estropearon esta fiesta”.
La postura de los jugadores y los dirigentes
El tono del jugador de Boca es muy diferente al espíritu conciliador que mostraron los presidentes de ambos clubes. Tevez: “Esto pasó en la cancha de Boca. ¿Cuánto tardaron en darles los puntos a River?”, se pregunta el jugador.
Tevez: “River hizo siempre hizo lo que quiso”. Habla Carlos Tevez: “Nos obligaban a jugar”, se queja.
El jugador carga contra River: “Que le den la copa a River y listo, Qué más tienen que hacer para que les den la Copa”.
D'Onofrio: “Le dije a Angelici: ‘Vos tenés contactos en la ciudad de Buenos Aires que yo no tengo. No sea cosa que se les ocurra clausurar el estadio de River’. Me dijo que esto no iba a volver a ocurrir. Yo abrí el paraguas, por las dudas”.
D'Onofrio: “¿Agararon a alguno de estos 15? ¿O mañana van a estar de nuevo acá? Yo pido que estén presos, de una vez por todas. No tengo nada contra la policía, pero vamos muchachos, tratemos de estar mejor”.
D'Onofrio: “Cómo puede ser que por 15 tipos nos pase esto. Ustedes vieron lo que era el estadio, las tribunas”.
D'Onofrio: “Me siento muy mal, frustrado, cansado, Uno trabaja para tener buenos espectáculos, los costos que tienen, porque acá pagamos la seguridad. Le pido disculpas a los hinchas de River, algunos han viajado desde lejos. Mi hija y mis dos nietos llegaron ayer desde Italia para ver el partido y se vuelven mañana al mediodía. No podrán ver el partido. Que por 15 tipos tengamos que vivir esto da una bronca bárbara”.
El antecedente de la primera final
La primera final de la Copa Libertadores también había sido aplazada. La Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol, decidió suspender el partido de ida de la final de la Copa Libertadores de América que se iba a disputar este sábado debido a las fuertes lluvias que se precipitaron sobre la ciudad de Buenos Aires.
“Por motivos de fuerza mayor el partido queda suspendido para mañana, domingo 11 de noviembre a las 16:00 h.”, escribió la entidad en su cuenta de Twitter.
Desde primeras horas de la mañana, un fuerte aguacero cayó en las inmediaciones del estadio de Boca Juniors, ubicado en el barrio la Boca, en el sur de Buenos Aires, lo que hizo temer que el partido fuera postergado para otra fecha.
Sin embargo, los veedores de la Conmebol aguardaron hasta el último momento para tomar la decisión de suspender el encuentro.
El encuentro había generado una alta expectativa debido a que era la primera vez que ambos clubes, archirrivales en el torneo local, se enfrentaban para quedarse con el título continental en la final.
Por qué el Superclásico no se juega con normalidad
La suspensión no responde a una decisión deportiva ni a la falta de interés por el encuentro. El partido fue aplazado por los incidentes de violencia ocurridos en las inmediaciones del Monumental y por las consecuencias que tuvieron sobre el plantel de Boca.
Los hinchas de River se enfrentan con la policía antidisturbios frente al Monumental. Detenidos cerca del estadio. La Superfinal entre River y Boca suspendida por los hechos de violencia en la previa del partido.
Un estadio completo quedó con la incertidumbre de si se jugaba o no la final de la Libertadores. Los hinchas ya estaban en la cancha y el Monumental se iba llenando cuando se confirmó la suspensión.
Los controles sobre el campo de juego y el operativo de seguridad en las inmediaciones del estadio no fueron suficientes para evitar el ataque al autobús de Boca.

El contexto de la final Boca-River
La final de esta Copa Libertadores no tiene antecedentes: jamás dos rivales históricos de un mismo país llegaron a esta instancia y un River - Boca con tanto en juego es único.
El partido iba a ser disputado en el estadio conocido como “La Bombonera”, donde el Club Atlético Boca Juniors iba a recibir a su principal rival local, River Plate, por el partido de ida de la final del torneo continental.
El autobús de Boca a su salida con rumbo al estadio Monumental. En vídeo, imágenes de los altercados.
El presidente de River Plate, Rodolfo D'Onofrio, antes del partido. La copa es llevada al campo de juego. El micro de Boca rumbo al Monumental desde el Hotel Madero.
La programación posterior del Superclásico
El partido se jugará este domingo a las 17.00 hora local. El partido se realizará sin público visitante por cuestiones de seguridad.
Los millonarios llenarán las 60.000 butacas del Monumental y los de Boca lo verán por televisión.
Los jugadores de Boca pudieron abandonar el Monumental después de que se tomaran medidas para garantizar su salida. Al día siguiente volverán al estadio para jugar contra River la final de la Copa Libertadores.