Los tendones son estructuras anatómicas que se localizan entre el músculo y el hueso. Su función principal es transmitir la fuerza generada por el músculo hacia el hueso, lo que permite el movimiento de las articulaciones.
Los tendones son tejido conectivo fibroso que une los músculos a los huesos. Los tendones sirven para mover el hueso o la estructura, mientras que los ligamentos son el tejido conectivo fibroso que une los huesos entre sí y generalmente su función es la de unir estructuras y mantenerlas estables.
Qué es un tendón
Los tendones son estructuras fibrosas que conectan los músculos con los huesos. Son tejidos fuertes que se encargan de unir los músculos a los huesos.
Los tendones son una parte del tejido musculoesquelético y, más específicamente, del tejido muscular que, a diferencia de la parte roja del músculo, son duros y poco flexibles, serían como la continuación del músculo y tienen la apariencia de “cuerdas”.
A diferencia del tejido muscular -que es flexible y de color rojizo-, los tendones son duros, poco elásticos y presentan una coloración blanquecina o ligeramente amarillenta, lo que los distingue claramente del músculo.
La etimología de la palabra tendón hace referencia a aquellos tejidos que tienen la capacidad de estirarse y de volver a su posición fisiológica, tal cual como ocurre en los tejidos tendinosos.
Dónde se encuentran los tendones
Todos los músculos del cuerpo para poder conectarse con los huesos, necesitan de los tendones, entonces en cada extremo donde termina y comienza un músculo, es que se localizan los tendones.
Cada músculo cuenta generalmente con dos tendones: uno proximal y otro distal. Existen músculos con tendones muy cortos y otros con tendones considerablemente largos.
Además, los tendones también conectan al músculo con estructuras como el globo ocular.
Algunos ejemplos de tendones en el cuerpo humano son el tendón de Aquiles o calcáneo y el tendón rotuliano o patelar, que se encarga de fijar la rótula o patela a la tibia.
- Tendón del supraespinoso.
- Tendón del cuádriceps y rotuliano.
- Tendones de la pata de ganso.
- Tendón de Aquiles.
- Tendón largo del bíceps.
Partes principales del tendón
El tendón, es una estructura corporal formada por haces de fibras de colágeno tipo 1 y elementos celulares, rodeados por una matriz extracelular rica en proteoglicanos y aminoglicanos (sustancia fundamental que favorece el deslizamiento de los haces de colágeno).
Fibras de colágeno
Los tendones están formados principalmente por fibras de colágeno tipo I, organizadas de manera muy estrecha y paralela, lo que les proporciona una alta resistencia a la tracción.
El colágeno tipo I es la forma más abundante de colágeno identificada en las estructuras tendinosas y es el principal responsable de su resistencia y durabilidad.
Las fibras de colágeno se disponen paralelas al eje longitudinal del tendón. Están firmemente empaquetadas y dispuestas en un patrón ondulado, formando fibrillas onduladas que producen una estructura robusta de alta resistencia a la tracción.
Esta composición permite que los tendones soporten grandes cargas mecánicas sin romperse, aunque también explica por qué pueden lesionarse cuando se someten a sobrecargas, movimientos repetitivos o traumatismos.
Fibras elásticas
Además, contienen una pequeña cantidad de fibras elásticas, responsables de su mínima capacidad de estiramiento.
La elastina proporciona elasticidad.
Matriz extracelular
La matriz intercelular está formada por agua, proteoglicanos y glicoproteínas.
Esta matriz celular está compuesta por colágeno tipo 1, que proporciona la fuerza para resistir a las altas tensiones; elastina, que proporciona elasticidad; y una matriz intercelular formada por agua, proteoglicanos y glicoproteínas.
La matriz extracelular rica en proteoglicanos y aminoglicanos favorece el deslizamiento de los haces de colágeno.
Tenoblastos y tenocitos
Junto a las fibras de colágeno se encuentran las células especializadas del tendón: los tenoblastos y los tenocitos.
Aunque los tenoblastos y los tenocitos son de vital importancia para la salud del tendón, son relativamente escasos y distantes entre sí.
Se considera que los tendones son tejidos hipocelulares en los que los tenoblastos y tenocitos componen menos del 5% del volumen total de un tendón.
Como componentes celulares están los tenocitos y los tenoblastos, que son los tenocitos maduros, estas células componen el 90% de los elementos celulares del tendón. También están los condrocitos, células endoteliales y sinoviales.
Fascículos, endotendón y epitendón
El tendón lo componen fascículos envueltos por endotendón que a su vez es envuelto por el epitendón.
Alrededor de los haces de fibras de colágeno y formando la cubierta externa primaria del tendón hay una fina vaina de tejido conectivo conocida como epitendón.
Esta envoltura facilita los movimientos de deslizamiento entre los haces de colágeno y contiene los nervios y vasos sanguíneos que irrigan e inervan al tendón.
El epitendón se extiende profundamente en las diversas jerarquías de fibras de colágeno, formando el endotendón, que es una fina lámina de tejido conectivo que envuelve los paquetes individuales de fibras de colágeno.
| Parte | Características y función |
|---|---|
| Fibras de colágeno tipo I | Se organizan de forma paralela y proporcionan resistencia a la tracción. |
| Fibras elásticas | Permiten una mínima capacidad de estiramiento. |
| Tenoblastos y tenocitos | Son células especializadas relacionadas con la salud y el mantenimiento del tendón. |
| Endotendón | Envuelve los paquetes individuales de fibras de colágeno. |
| Epitendón | Forma la cubierta externa primaria, facilita el deslizamiento y contiene vasos sanguíneos y nervios. |
| Matriz extracelular | Favorece el deslizamiento de los haces de colágeno y está formada por agua, proteoglicanos y glicoproteínas. |
Uniones del tendón
El tendón une el músculo al hueso. La unión de músculo y tendón se llama unión miotendinosa y la unión que une tendón y hueso se llama entesis.
Por ejemplo, el tendón que pertenece al músculo supraespinoso se origina en la escápula y se inserta en el húmero; y en el caso del rotuliano, este nace desde la rótula y se inserta en la tibia.
Función principal del tendón
Los músculos para poder insertarse y conectarse a los huesos, necesitan de unos tejidos resistentes que se encargan de transferir la fuerza proveniente de las fibras musculares. Estos tejidos son conocidos como tendones, y se encuentran localizados en diversas partes del cuerpo.
Los tendones son responsables de transmitir la fuerza muscular generada por los músculos a los huesos, lo que permite el movimiento del cuerpo.
El tendón se encarga de transmitir las fuerzas generadas por el músculo al hueso para generar movimientos.
Como los tendones son tejidos fibrosos y diseñados de una manera que resistan los cambios estructurales, cuando se producen los movimientos son capaces de adaptarse.
Son capaces de adaptarse y de llevar la fuerza que se generó en el músculo hacia los huesos donde se insertan.
Cómo transmiten la fuerza
Para que nuestro esqueleto técnicamente rígido pueda moverse, los tendones tienen que transferir la fuerza de los músculos a nuestros huesos.
Para ello, se conectan con el músculo por un extremo y con el hueso por el otro.
Durante un movimiento, el músculo inicialmente se contrae y transfiere esta carga al tendón.
Al igual que las cuerdas de una marioneta, los tendones luego transfieren el movimiento al hueso y somos capaces de levantar nuestra pierna, por ejemplo.
Coordinación y estabilidad
Los tendones transmiten la fuerza del músculo hacia los segmentos óseos. Permiten el movimiento del cuerpo de forma coordinada. Contribuyen a la estabilidad de la unión entre el músculo y el hueso, modulando las fuerzas que se generan durante la actividad física.
Por otro lado, los tendones contribuyen a dar estabilidad a la unión entre el hueso y el músculo ya que modulan las fuerzas que ambos generan sobre el otro en el momento en el que se realiza el movimiento.
Gracias a esta función de transmisión y control de fuerzas, los tendones juegan un papel clave en la eficiencia y seguridad del movimiento.
Cómo trabajan los tendones con músculos, huesos y ligamentos
Los tendones y ligamentos de nuestras articulaciones sirven para sostener y mover el cuerpo. Junto con los huesos, los músculos y las articulaciones, forman parte del sistema musculoesquelético y de apoyo del ser humano.
Nuestros músculos no pueden mover nuestro esqueleto rígido por sí mismos, sino que requieren tendones y ligamentos para hacerlo.
De esta forma, la energía que producen nuestros músculos puede convertirse en movimientos controlados y hacernos avanzar en nuestra vida diaria.
Solo cuando nuestros músculos, articulaciones, huesos, tendones y ligamentos trabajan juntos, podemos caminar erguidos, sentarnos o pararnos.
Diferencia entre tendones y ligamentos
Aunque 'tendones' y 'ligamentos' se usan indistintamente en el lenguaje cotidiano, tienen funciones completamente diferentes dentro del cuerpo: mientras que los tendones conectan los huesos con los músculos, necesitamos ligamentos para asegurar y mover nuestras articulaciones.
Los tendones unen músculo al hueso, mientras que los ligamentos unen hueso con hueso.
Mientras que el trabajo de nuestros tendones es transferir energía, nuestros ligamentos ayudan a estabilizar las articulaciones y mover nuestros cuerpos.
Es por eso que los ligamentos siempre representan una conexión entre dos huesos. También sirven para limitar el alcance de nuestros movimientos de las articulaciones a una medida práctica.
Consisten en hilos de tejido conectivo y no son muy elásticos, por lo que los ligamentos pueden estirarse demasiado fácilmente o incluso desgarrarse por completo.
Vainas y deslizamiento del tendón
Algunos tendones están rodeados de una vaina sinovial, los tipo 1, otros no tienen verdadera cubierta, tipo 2, rodeados directamente por paratendón (una capa de tejido fino).
En algunos lugares, en nuestras muñecas, por ejemplo, los tendones están sujetos a niveles más altos de tensión, por lo que están protegidos adicionalmente por una vaina tendinosa.
El líquido de la vaina del tendón actúa como un lubricante para reducir la alta fricción entre el tendón y el hueso.
El espacio entre estas dos capas posee fluido rico en mucopolisacáridos, que previenen la fricción, lubrifican y protegen al tendón.
Algunos tendones sufren mayor fricción y otros menos dependiendo de su ubicación y del músculo y hueso que unan.
Inervación del tendón
El tendón está inervado por pequeños fascículos nerviosos de nervios cutáneos y por los músculos adyacentes.
Posee terminaciones nerviosas de corpúsculos de Ruffini, órganos tendinosos de Golgi, corpúsculos de Vater-Pacini y terminaciones nerviosas libres.
Según el tipo de tendón y su función nos encontraremos más abundancia de unas terminaciones u otras, siendo mayor la abundancia de terminaciones nerviosas en los tendones que deben desempeñar movimientos más precisos y finos.
Ejemplos de tendones y cargas que soportan
Los tendones pueden ser de diferentes tamaños y formas, dependiendo del músculo y la parte del cuerpo en la que se encuentren.
Algunos tendones, como el tendón de Aquiles en el talón y el tendón rotuliano en la rodilla, son más grandes y pueden soportar cargas de tensión extremadamente altas.
Otros tendones, como los que se encuentran en la mano y los dedos, son más pequeños y delicados.
El tendón más fuerte de nuestro cuerpo es el tendón de Aquiles, que puede soportar una carga de tracción de más de una tonelada.
Lesiones de los tendones
Los tendones pueden sufrir lesiones, que pueden ser agudas o crónicas.
Las lesiones agudas pueden ocurrir por una fuerza traumática, como un tirón o una ruptura, mientras que las lesiones crónicas pueden ocurrir por el uso excesivo y la repetición de ciertas actividades.
Las lesiones de los tendones pueden ser dolorosas y pueden afectar la función física del cuerpo.
Una rotura de tendones supone una dificultad en el movimiento de determinadas articulaciones.
Inflamación, degeneración y sobrecarga
Si un tendón se tensa de forma unilateral o excesiva, puede provocar inflamaciones dolorosas.
Los tendones están diseñados para soportar cargas, pero cuando estas se producen repetidamente, pueden producir inflamación y afectación en la capacidad para adaptarse a los cambios.
Las lesiones más comunes de los tendones tienen que ver con inflamación o debilitamiento de los mismos que se producen básicamente por degeneración del tejido del tendón, es decir, por desgaste o falta de entrenamiento, llamado tendinosis.
En estos casos, suele presentarse dolor e incapacidad para mover la región a la cual pertenecen, por ese motivo resulta necesario que la persona sea evaluada por un médico.
Esas lesiones que producen alteraciones en los tendones son conocidas como tenosinovitis, tendinitis y tendinosis.
Cada una de ellas puede afectar y producir dolor en la zona donde se ubican las fibras tendinosas, por lo cual es necesario que se realice el tratamiento más idóneo para recuperar la salud.
Lesiones frecuentes según la actividad
A nivel deportivo, la lesión más común -fútbol, baloncesto, corredores y tenis- suele ser la tendinitis.
En función del grupo muscular más involucrado se afecta más un tendón u otro: epicondilitis en el tenis, tendinitis aquílea en corredores y tendinitis rotuliana en baloncesto y deportes de salto.
Síntomas de un tendón dañado
Los síntomas pueden incluir dolor, sensibilidad, enrojecimiento, calor y/o hinchazón cerca del tendón lesionado.
También puede aparecer crepitación, o una sensación o un sonido de crujido cuando se usa el tendón.
El dolor y la rigidez podrían empeorar durante la noche o cuando se levanta por la mañana.
Puede presentarse rigidez en la articulación cerca de la zona afectada.
Recuperación y prevención
El tratamiento de las lesiones de los tendones depende de la gravedad de la lesión.
En algunos casos, el reposo y la fisioterapia pueden ser suficientes para la recuperación, mientras que en otros casos, puede ser necesario un tratamiento más agresivo, como la cirugía.
La cicatrización puede tomar de 6 a 12 semanas.
Durante este tiempo, la parte lesionada puede necesitar inmovilización con una férula o yeso. Más adelante se puede utilizar un dispositivo ortopédico que permita el movimiento.
Una vez establecido el diagnóstico, se puede comenzar a realizar el tratamiento de rehabilitación, el cual está enfocado en fortalecer el tejido lesionado y todos los que se encuentran adyacentes.
Para lograr esto, es necesario que se realicen ejercicios con cargas progresivas, que permitan al tejido ir adaptándose nuevamente a los movimientos.
La prevención de las lesiones de los tendones incluye una buena técnica de ejercicio, el uso adecuado del equipo de protección y el fortalecimiento muscular progresivo.
Para fortalecer nuestros tendones y ligamentos, ayuda el fortalecer los músculos circundantes.
El correcto funcionamiento de los tendones es esencial para mantener una movilidad adecuada y prevenir lesiones.
Por ello, el cuidado de los tendones -mediante una adecuada actividad física, estiramientos y prevención de sobrecargas- es fundamental para la salud musculoesquelética.
Consecuencias de una lesión mantenida
A largo plazo, la inestabilidad continuada asocia un aumento de lesiones de los meniscos y del cartílago de la rodilla que producen dolor, rigidez y limitaciones para la función de la rodilla.
Estos pasos pueden llevar a una artrosis acelerada y precoz de esta rodilla.
