Arturo Erasmo Vidal Pardo nació el 22 de mayo de 1987 y es oriundo de la comuna de San Joaquín, en Santiago de Chile. Creció en la población El Huasco, una zona popular donde aprendió a jugar al fútbol en canchas de tierra y comenzó a construir la mentalidad que más tarde lo convertiría en uno de los futbolistas chilenos más importantes de la historia.
Su origen está estrechamente ligado a su madre, Jacqueline, a las dificultades económicas de su infancia y al club de barrio Rodelindo Román. Desde muy pequeño, Vidal entendió que el fútbol podía ser mucho más que un juego: podía convertirse en una forma de ayudar a su familia y de cambiar su vida.

¿Dónde nació Arturo Vidal?
Arturo Vidal nació en Santiago el 22 de mayo de 1987 y creció en la comuna de San Joaquín. Su infancia transcurrió en la población El Huasco, ubicada a casi cuarenta cuadras del Hospital San Borja, en un entorno popular y marcado por las dificultades económicas.
Dentro de la preclara cabeza de Vidal (Santiago, 22 de mayo de 1987), conviven muchos Arturos. El niño humilde que aprendió a patear una pelota de fútbol en las polvorientas canchas de El Huasco, una marginal población de la comuna de San Joaquín; el joven que tras debutar en Colo Colo se lanzó con 20 años a la conquista de Europa; y el adulto que hoy pasea por las canchas del Viejo Continente su característico mohicano, probablemente en recuerdo de su larga lucha.
Nombre: Arturo Erasmo Vidal Pardo
Fecha de Nacimiento: 22 de mayo de 1987
Posición: Volante
La familia de Arturo Vidal y el papel de su madre
Cuando Vidal recuerda su infancia, la primera persona que aparece en su memoria es su madre. “Mi madre. Ella es lo primero que viene a mi mente. Cómo luchó, cómo se dedicó solamente a nosotros, todo el esfuerzo que tuvo que hacer para darnos algo sin tener nada”.
“El frío que tuvimos que soportar, el hambre. Esas cosas son las primeras que vienen a mi cabeza. Y es por eso que mis pensamientos siempre están con mi familia y con mis amigos más cercanos”.
La propia experiencia familiar influyó profundamente en su carácter. “Frío, hambre y adversidades. Parecen recuerdos dolorosos”. “Sí, lo son. Pero también me dan mucha fortaleza para enfrentarme al mundo y luchar. Sé que ya no puede ser peor de lo que era entonces”.
Su madre no fue solamente una figura afectiva, sino también el principal ejemplo de sacrificio y perseverancia para el futuro futbolista. Por eso Vidal la considera su único ídolo. “Futbolistas no. Me gustaron muchos jugadores, claro, y traté de aprender todo lo que pude de ellos; cómo recuperar balones, cómo golpear la pelota. Porque en el fútbol tú aprendes por imitación y yo adopté muchas cosas de ellos. Pero mi único ídolo es mi madre”.
La infancia en El Huasco
El niño que creció en El Huasco aprendió a patear una pelota en canchas polvorientas y de tierra. El centrocampista disputó sus primeros partidos con la camiseta verde de Rodelindo Román, el club de su barrio, donde manifestó desde temprano su actitud ganadora y su deseo de convertirse en futbolista profesional.
“¿Qué viene a su cabeza cuando piensa en su propia infancia?” “Mi madre. Ella es lo primero que viene a mi mente. Cómo luchó, cómo se dedicó solamente a nosotros, todo el esfuerzo que tuvo que hacer para darnos algo sin tener nada”.
La infancia de Vidal estuvo marcada por las carencias, pero también por una fuerte unión familiar. “El día a día. Mi mujer y mis niños están aquí, pero mi familia es muy grande. Somos una familia muy unida. Por eso uno tiene que luchar cuando está afuera”.
Rodelindo Román, el club de su barrio
Arturo Vidal inició su carrera futbolística muy joven en Rodelindo Román, el club de su barrio en San Joaquín. Aquí, aprendió grandes cosas, y siempre dijo tenerle mucho amor a la camiseta verde, la cual con los años lo vio como pasaba a ser el dueño del club y lideró un explosivo renacer.
El centrocampista disputó sus primeros partidos en cancha de tierra con la camiseta del Rodelindo Román, manifestando siempre su gran actitud ganadora y su deseo por ser un futbolista profesional.
Su relación con Rodelindo Román representa una de las partes más importantes de su origen deportivo: antes de los estadios internacionales, los títulos europeos y la selección chilena, Vidal fue el niño que jugaba en el equipo de su comunidad.
Cuándo comenzó Arturo Vidal a pensar en ser futbolista
Vidal explicó que tomó conciencia de la importancia del fútbol cuando tenía 13 ó 14 años. En ese momento dejó de verlo solamente como una actividad deportiva y comenzó a considerarlo una posibilidad concreta de transformar la situación de su familia.
“¿En qué momento se dio cuenta de que el fútbol no era solamente un juego, sino que podía ser sinónimo de supervivencia?” “Yo creo que cuando tenía 13 ó 14 años. Ahí fue cuando me dije a mí mismo: ‘Tengo que convertirme en futbolista, da igual cómo’”.
La decisión nació después de ver a su madre volver a casa completamente agotada. “Fue un día que mi madre volvió a casa completamente rendida. Y yo pensé: ‘Esto no puede volver a pasar’. Y decidí hacer tres, cuatro, diez veces más esfuerzo que cualquiera en cada entrenamiento para llegar al profesionalismo”.
La voluntad de esforzarse más que los demás se convirtió en una de las características centrales de su carrera. “Sé que lo difícil que es ganarse el afecto de la gente. No sólo en Chile, sino en todo el mundo”.
El salto desde San Joaquín a Colo Colo
Pocos años después, Arturo Vidal comenzó a jugar en las divisiones inferiores de Colo Colo, donde destacó por su gran garra y corazón dentro de la cancha, aunque son un temperamento difícil de controlar.
El paso a Colo Colo fue decisivo porque le permitió competir en una estructura profesional y acercarse al primer equipo. En las divisiones inferiores comenzó a mostrar las condiciones que ya había desarrollado en las canchas de barrio: intensidad, personalidad, fortaleza física y una enorme ambición.
Arturo Vidal debutó en el primer equipo de Colo Colo el 28 de mayo de 2005, con apenas 18 años. En aquella oportunidad, Ricardo Dabrowski fue el encargado de hacer debutar a Arturo Vidal en primera división.
“¿Recuerda el día que fue citado por primera vez al plantel adulto de Colo Colo, en 2006?” “Claro. Pero es difícil describirlo con palabras. Fue demasiado emocionante. Mi madre me abrazó y lloró”.
“Uno sueña con ese tipo de momentos, pero el 90 por ciento de los chicos no llegan a tener esa oportunidad en la vida”.
El primer gol profesional de Arturo Vidal
El primer gol de Arturo Vidal como profesional fue en Copa Sudamericana ante Coronel Bolognesi. Tras un tiro de esquina, el volante colocolino conectó el balón de cabeza y marcó el primer gol en su carrera.
En su primera temporada en Colo Colo, Arturo Vidal jugó un total de 20 partidos, en los que anotó 3 goles y entregó 1 asistencia, siendo uno de los más destacados de aquella campaña.
Arturo Vidal y Colo Colo llegaron a la final de la Copa Sudamericana 2006, pero las cosas no salieron como se esperaba, ya que los dirigidos por Claudio Borghi perdieron en la final ante Pachuca de México y no pudieron concretar una gran temporada.
La consolidación en Colo Colo
A nivel nacional Arturo Vidal se transformó en todo un ícono en el Cacique después de conseguir el tricampeonato con el cuadro Albo y ser de los mejores de un cuadro que se llenó de figuras que luego fueron la base de La Roja.
Su rendimiento hizo que dejara de ser visto únicamente como una joven promesa de San Joaquín. El jugador formado en Rodelindo Román pasó a convertirse en una de las figuras más importantes de Colo Colo y en uno de los futbolistas jóvenes con mayor proyección del fútbol chileno.
Tras su gran temporada en Colo Colo, Bayer Leverkusen se fijó en el jugador chileno y decidió pagar 10 millones de dólares por el futbolista. En ese sentido, Arturo Vidal se transformó en una de las ventas más caras en la historia del fútbol chileno, y sólo el destino sabría qué le depara a Arturo Vidal en el fútbol europeo.
El origen de su apodo y su mentalidad de guerrero
La personalidad que Vidal desarrolló en San Joaquín y en los primeros años de su carrera quedó reflejada en su estilo de juego. “A menudo se refiere a usted mismo como un guerrero. ¿Es realmente el fútbol una guerra?” “En el sentido de que son dos equipos los que se enfrentan y el más fuerte el que gana, sí. Y sí, soy un guerrero. Incluso mi madre me llama así”.
El futbolista también explicó que su apariencia y su carácter competitivo forman parte de una misma identidad. “Mi personalidad dentro de la cancha es totalmente diferente a como es fuera de ella. Soy una persona feliz y me llevo bien con todo el mundo. Pero en la cancha me transformo, porque tengo que defender a mi equipo, mis colores”.
“Todo el mundo sabe que nunca dejaré de luchar, que voy a dar siempre el cien por cien por recuperar una pelota”.
Su característico mohicano también terminó convirtiéndose en una marca personal asociada con su historia de esfuerzo. “El niño humilde que aprendió a patear una pelota de fútbol en las polvorientas canchas de El Huasco; el joven que tras debutar en Colo Colo se lanzó con 20 años a la conquista de Europa; y el adulto que hoy pasea por las canchas del Viejo Continente su característico mohicano, probablemente en recuerdo de su larga lucha”.
De San Joaquín al fútbol europeo
La salida de Chile llegó después de una etapa de crecimiento acelerado en Colo Colo. Había sido campeón tres veces con el club y consideraba que estaba preparado para afrontar un desafío mayor.
“¿Por qué eligió Alemania en 2007?” “Había sido campeón tres veces con Colo Colo y sabía que tenía que salir afuera. Me sentía preparado. Soy una persona que ama los grandes desafíos y a la que le gusta fijarse metas complicadas”.
“¿Podía hacer algo mejor que marcharme al país donde estaban los mejores jugadores del mundo? Tenía ganas de dar ese paso y cuando Rudi Völler vino a Santiago, inmediatamente sentí que era mi momento”.
El King partió por una millonaria cifra. Colo Colo recibió cerca de US$7,7 millones por la transferencia de Arturo Vidal al Bayer Leverkusen, que pagó dicha cifra por el 70% de la carta del entonces promisorio jugador.
Arturo Vidal debutó con el Bayer Leverkusen un 19 de agosto de 2007, en la derrota 1-0 frente al Hamburgo. El chileno jugó como lateral izquierdo y salió reemplazado en el segundo tiempo.
Los primeros años en Alemania
Su debut en la Bundesliga, sin embargo, no fue demasiado bien. “Me acuerdo que fue contra el Hamburgo. Tuve que jugar de lateral por la izquierda, una posición poco familiar para mí. No fue un partido precisamente cómodo. Cometí un penal y perdimos el partido”.
“Pero poco después pude volver a jugar en mi posición habitual y ya me mantuve casi siempre en la oncena”.
En su primera temporada en Alemania, Arturo Vidal jugó un total de 33 partidos, en los que anotó 1 gol y entregó 4 asistencias. Una temporada muy positiva para un joven Rey Arturo que con 19 años ya jugaba en uno de los más históricos de Alemania.
En su segunda temporada con el Bayer Leverkusen, Arturo Vidal comenzó a tener mucho más protagonismo, y se ganó camiseta de titular con grandes compañeros como Michael Ballack.
Finalmente, la temporada 08/09 acabó con 35 duelos disputados, en los que marcó 6 goles y entregó 5 asistencias, dando un salto de calidad en su juego que lo llevó a destacar como uno de los mejores jóvenes de la Bundesliga.
La selección chilena y la consolidación internacional
Antes de su buen pasar en canchas germanas, Arturo Vidal había realizado su debut con la selección chilena adulta. El King se estrenó un 7 de febrero de 2007 en la victoria 1-0 sobre Venezuela. Vidal ingresó sobre el final en lugar de Humberto Suazo.
La relación entre Arturo Vidal y La Roja se inició a principios de 2007. Bajo la dirección de José Sulantay, el volante formado en Colo Colo disputó y destacó en el Sudamericano Sub 20 que le dio los pasajes a Chile al Mundial de la categoría en Canadá.
Su nivel gustó a Nelson Acosta, quién decidió incorporarlo a la Adulta haciéndolo debutar en un amistoso ante Venezuela (1-0), algunas semanas después.
En la cita mundialera, Vidal convirtió 2 tantos y fue pieza clave en la obtención del tercer lugar. Arturo Vidal marcó dos goles en aquella competencia. Primero le marcó a la selección del Congo en el triunfo 3-0, y después marcó el gol de la victoria en octavos de final frente a Portugal.
La Roja de José Sulantay culminó tercera en dicha Copa del Mundo y el King comenzó a hacerse notar para el mundo del fútbol.
La mentalidad nacida de su origen
La historia personal de Vidal explica buena parte de su forma de competir. La pobreza, el esfuerzo de su madre, la vida en El Huasco y la necesidad de aprovechar cada oportunidad formaron una mentalidad basada en la disciplina y la superación.
“Yo trato a todos con un gran respeto, pero tengo mucha confianza en mis capacidades”.
“Cada vez que me paro en una cancha de juego, tengo que defender mi camiseta. Quiero que mis hijos recuerden que su padre fue alguien que lo dejaba todo en la cancha, que nunca se daba por vencido. Quiero que mis hijos sean como yo, ganadores”.
Vidal también vinculó su carrera con el deseo de que sus hijos no tuvieran que vivir las mismas carencias que él enfrentó. “Sin duda. Eso es lo mejor que me ha dado la vida. Ver a mi madre feliz, ver a mis hijos crecer contentos y saber que no van a tener que pasar nunca por lo que yo pasé”.
El origen de su compromiso social
La historia de Arturo Vidal no se limita a sus primeros pasos deportivos. Su experiencia de infancia también influyó en el compromiso que desarrolló con los niños enfermos y con las familias que atraviesan situaciones difíciles.
A comienzos de 2008, la atleta Sandra Corrales, que había sido campeona panamericana de tiro con arco, tuvo un sueño recurrente: veía a un niño entubado en la cama de un hospital; había ventanas cerradas por barrotes negros.
“El sueño se repetía y decidí ir a un hospital, hacer algo en un hospital. Una premiación”, recuerda la deportista, quien tomó las medallas que tenía, las que había ganado en su carrera de tiradora, y se las colgó a los niños enfermos.
En esa visita estuvieron los futbolistas Miguel Riffo y Miguel Pinto, la especialista en patín carrera Valeria Riffo y el fallecido luchador de vale todo, Cristián Martínez. En ese minuto nació lo que hoy se conoce como Fundación Deportistas por un Sueño.
“Luis Mena me dijo que iría, después se sumó Arturo Sanhueza y terminamos llegando donde Arturo Vidal”.
Arturo Vidal y la Fundación Deportistas por un Sueño
El propio jugador recordó años después cómo comenzó su participación en la fundación. “Ella me llamaba harto y me invitaba al hospital. No podía hacer mucho porque estaba recién jugando y tenía que estar concentrado en los hoteles. Hasta que finalmente me animé a ir y conocí la realidad de los hospitales gracias a Sandra”.
Uno de los pequeños que iban a ser premiados se llama Alban Guerrero. Ha tenido reiteradas intervenciones para corregir una miocardiopatía hipertrófica severa y debe estar siempre con un tanque de oxígeno a su lado, pues padece daño pulmonar crónico.
Cuando se iban a entregar las medallas, el niño estaba en coma inducido: había tenido una cirugía tres días antes. Pero abrió los ojos y habló: “Quiero mi medalla, porque yo también soy un campeón”.
Era el niño del sueño de Sandra. “Había mucha ilusión en sus ojos. Despertó cuando estaba en coma y vimos la felicidad de la mamá, la suya y la de todo el hospital, porque nadie sabía cuándo iba a despertar”.
“Se me abrió la mirada y empecé a entender la vida de forma distinta. Quería que todo Chile estuviera involucrado en esta fundación y que pudiéramos protegerlos a todos”, recordó Arturo.
A partir de ese instante, más de 22 mil niños enfermos han recibido medallas y un centenar tiene ayuda permanente de la fundación.
Los hospitales y el corazón de Arturo Vidal
Arturo Vidal ha visitado hospitales de forma discreta, especialmente durante la noche. “A Arturo le tengo que tirar las orejas cuando ayuda a alguien por fuera de la organización. Pero le nace, tiene corazón de guerrero y se va solito a los hospitales por las noches”, asegura Sandra Corrales.
Y fue junto a ella precisamente que el jugador vivió uno de los episodios más estremecedores de su vida. “Fuimos al Hospital San Borja, de noche. Y había un niñito peruano conectado a una serie de máquinas y no podía hablar. Arturo le tocó la cabeza y se puso a llorar”.
“Le preguntaba cosas, le decía: Ya, poh, despierta. Y en ese momento el niño despertó y le pidió a Arturo que le prometiera que iba a ser el mejor futbolista. Y él le respondió que sí, con los ojos llorosos, que juntos lo iban a lograr”.
“Y que cuando se pudiera levantar irían al estadio. El niño se puso feliz, pero le dijo que no, que muchas gracias, que no podía ir, que tenía que irse a otro lado”.
“Arturo le firmó una foto y él le entregó una laminita de San Expedito. Salimos de la habitación y sonó un pito. ¿Qué pasó?, nos preguntamos. El niño había fallecido. No podíamos creerlo”.
“Y yo le dije a Arturo que cumpliera su promesa de ser el mejor. Minutos después la doctora nos contó que ese niño no hablaba hacía días, porque tenía un cáncer ramificado en las cuerdas vocales. Fue su adiós”.
Desde esos días que Arturo celebra dibujando un corazón con sus manos. Según Sandra, esos goles se los dedica a su familia y a los niños.
Un origen convertido en identidad
Arturo Vidal llevó a Europa el carácter formado en las canchas de tierra de San Joaquín. En el Bayer Leverkusen, la Juventus, el Bayern Múnich y otros grandes clubes, mantuvo una forma de jugar marcada por la intensidad, la resistencia y la voluntad de luchar cada balón.
Uno de los mejores jugadores en la historia de Chile, Arturo Vidal, posicionó al país y llevó la mentalidad de la selección chilena a otro nivel. Sin dudas, el King es un jugador de época, que destacó durante años como uno de los mejores del mundo en su posición en los principales equipos del planeta.
Muchas veces criticado por sus acciones fuera de la cancha, Vidal se ha convertido en un jugador cada vez más controversial, pero manteniendo su calidad dentro de la cancha y ganando títulos con cada camiseta que vistió. Por algo, el Rey Arturo es el futbolista nacional con más coronas.
Su origen explica tanto su ambición deportiva como su vínculo con la familia, el barrio y los niños que enfrentan dificultades. El futbolista que nació en Santiago y creció en El Huasco nunca dejó atrás la historia del niño que aprendió a jugar en una cancha de tierra y que decidió esforzarse “tres, cuatro, diez veces más” para cambiar su destino.