Movimientos ejecutados al lanzar un balón al compañero en baloncesto

Al lanzar un balón al compañero en baloncesto se ejecutan movimientos coordinados de piernas, tronco, brazos, manos y mirada: se adopta una posición equilibrada, se orienta el cuerpo hacia el receptor, se flexionan las rodillas, se controla el balón con las yemas de los dedos, se extienden los brazos y se acompaña el pase con las muñecas y los dedos.

El pase puede realizarse desde una posición estática, después de botar, durante una carrera, tras una parada, mediante un pivote, con oposición o en movimiento. La elección de la acción depende de la distancia, la trayectoria disponible, la posición de los defensores y el desplazamiento del compañero que va a recibir.

Qué habilidades motrices intervienen en el pase

Las habilidades motrices en baloncesto son esenciales para la ejecución efectiva de las acciones dentro del campo. Se dividen en habilidades básicas y específicas, las cuales proporcionan la base necesaria para afrontar las demandas del deporte.

Las habilidades motrices específicas se enfocan en acciones más complejas y específicas del baloncesto, que son críticas para el rendimiento de un jugador en el juego. El pase de balón es fundamental para la circulación del juego.

Los jugadores deben practicar diferentes tipos de pases, como pases de pecho, picados y sobre la cabeza. Optimizar esta habilidad permite abrir espacios y crear oportunidades de tiro, vital para desorganizar la defensa rival.

Posición corporal antes de lanzar el balón

La posición básica requiere que el jugador esté semiflexionado, con los pies separados y la cabeza alta, para poder observar el desarrollo del juego. Las manos también estarán en tensión, preparadas para recibir la pelota en cualquier momento.

Es una posición de equilibrio, en la que el centro de gravedad se encuentra más bajo de lo normal, permitiéndonos realizar movimientos rápidos sin perder el equilibrio. De hecho, es más fácil caerse estando completamente erguidos que adoptando esta postura.

La posición corporal debe permitir pasar, tirar o botar sin adoptar una posición intermedia. Triple amenaza: el jugador coloca una de las manos encima del balón y lo desplaza hacia su lado, a fin de protegerlo con el brazo.

Esta posición se denomina triple amenaza porque nos permite pasar, tirar y botar desde la misma posición, sin tener que adoptar una posición intermedia, lo cual exige que la defensa esté preparada para impedir las tres acciones.

Colocación de los pies y equilibrio

El juego de pies es la parte más esencial de todos los fundamentos porque es necesario para el equilibrio corporal y muy pocos pueden ser realizados sin equilibrio.

Anatómicamente el cuerpo se sustenta en los pies de manera que cada movimiento va a implicar un desplazamiento de los mismos. Por ello debemos trabajar ambos aunque siempre dominemos uno, el preferente, más que otro.

El equilibrio corporal es una de las primeras cosas que debemos de enseñar a nuestros jóvenes jugadores como paso previo a realizar cualquier movimiento básico ya que pocos fundamentos del baloncesto pueden ser realizados sin este.

Antes de realizar el pase, el jugador debe mantener una base estable y poder transferir el peso del cuerpo en la dirección de la acción. Los pies separados, las rodillas flexionadas y la cabeza elevada facilitan una ejecución rápida y precisa.

Recepción y sujeción del balón

A primera vista puede parecer irrelevante cómo se coja el balón, pero lo cierto es que según se adopte un modo u otro, el juego variará sensiblemente. La manera correcta consiste en sostenerlo entre las manos, apoyando sobre él sólo las yemas de los dedos.

Sin embargo, es preciso protegerlo, ya que queda demasiado expuesto. Las manos deben permanecer preparadas para controlar el balón, orientar el pase y responder rápidamente a la presión defensiva.

La presa baja consiste en tomar la pelota entre las dos manos y bajarla casi a la altura del suelo, flexionando un poco más las rodillas. La cabeza debe mantenerse alta para no perder la visión de juego.

La presa alta consiste en tomar la pelota entre las dos manos y situarla por encima de la cabeza. Es muy útil para los pívot, después de coger un rebote o para dar un pase.

Debemos escoger una de ellas cuando tomamos la pelota y tenemos un adversario delante. Una presa de balón no es eficaz si no se ataca al contrario, es decir, si el adversario no percibe ningún peligro del jugador con balón.

El jugador que sólo busca el pase no supone ningún peligro para los defensas, por lo que se debe dificultar su tarea insinuando un ataque hacia la canasta cada vez que se recibe el balón; de este modo se crea una tensión que permite engañar al contrario en el momento más propicio.

Movimientos ejecutados durante el lanzamiento del pase

Orientación del cuerpo

El jugador debe orientar el tronco, los hombros y la mirada hacia el compañero, sin perder la capacidad de observar a los defensores y el resto de la pista. La coordinación entre el tren superior e inferior es esencial para realizar movimientos fluidos y efectivos.

A través de una interacción precisa entre brazos y piernas, los jugadores pueden maximizar su rendimiento. La energía generada desde el apoyo de los pies se transmite al tronco, los hombros, los brazos, las muñecas y finalmente los dedos.

Flexión y extensión de las piernas

Las piernas participan en la producción de fuerza y en el control del equilibrio. El jugador parte de una posición semiflexionada y puede extender las piernas al enviar el balón, sobre todo cuando necesita aumentar la distancia del pase o superar una línea defensiva.

La coordinación entre el tren superior e inferior es esencial para realizar movimientos fluidos y efectivos. Por ejemplo, un tiro efectivo combina el impulso de las piernas con la acción de brazos y manos, generando la fuerza y precisión necesarias para encestar.

El mismo principio de coordinación se aplica al pase: las piernas estabilizan y propulsan el cuerpo, mientras los brazos y las manos dirigen el balón hacia el compañero.

Movimiento de brazos

Los brazos se extienden en la dirección del receptor y terminan acompañando la trayectoria del balón. La acción debe ser continua, sin pausas innecesarias, porque una interrupción puede reducir la precisión y facilitar la intervención del defensor.

El lanzamiento debe ser un movimiento continuo coordinando todas las secciones del movimiento. La estructura del lanzamiento incluye varios componentes que se deben ejecutar en un orden específico.

Desde la preparación hasta el follow-through, cada fase tiene su importancia. La secuencia adecuada permite que la energía generada se transfiera de manera eficiente, aumentando la efectividad del tiro.

Acción de muñecas y dedos

Las muñecas y los dedos controlan la dirección, la fuerza y la velocidad final del balón. El contacto debe producirse principalmente con las yemas de los dedos, mientras las palmas permanecen ahuecadas y no absorben completamente el balón.

El balón se debe coger con las falanges de los dedos, quedando ahuecada la palma de la mano. La mano que impulsa el balón debe realizar el movimiento principal, mientras la otra mano ayuda a controlarlo y orientarlo.

La mano que no lanza debe permanecer en el lateral del balón, pero esta no debe afectar al lanzamiento. Su función es estabilizar el balón hasta que la mano ejecutora lo impulse.

Seguimiento del movimiento

Después de soltar el balón, los brazos deben quedar extendidos hacia el objetivo y las manos deben completar el gesto. El seguimiento permite conservar la dirección de la acción y evitar movimientos bruscos antes de que el balón llegue al receptor.

El post-lanzamiento forma parte de la ejecución técnica. Dejaremos la palma de la mano lanzadora en el aire, mirando hacia abajo esperando a que el balón toque aro.

En el pase, la mirada debe mantenerse sobre el compañero o sobre el espacio al que se dirige el balón, sin perder la percepción de los defensores. El jugador debe estar preparado para desplazarse inmediatamente después de pasar.

Tipos de pase y movimientos asociados

Pase de pecho

El pase de pecho se ejecuta desde una posición equilibrada, con el balón delante del tronco y las dos manos controlándolo. Los brazos se extienden hacia el compañero y las muñecas acompañan el envío.

Este tipo de pase resulta especialmente útil cuando existe una línea directa entre pasador y receptor. La fuerza debe adaptarse a la distancia y el balón debe llegar a una zona que permita al compañero recibirlo sin detener su acción.

Pase picado

El pase picado se dirige hacia el suelo para que el balón rebote antes de llegar al receptor. Es útil cuando un defensor bloquea la trayectoria directa entre los dos jugadores.

La ejecución exige controlar la fuerza y el punto de contacto con el suelo. El jugador debe flexionar las piernas, inclinar ligeramente el tronco y dirigir las manos hacia la zona donde desea que bote el balón.

Pase por encima de la cabeza

La presa alta consiste en tomar la pelota entre las dos manos y situarla por encima de la cabeza. Esta posición permite enviar el balón por encima de un defensor o hacia un compañero situado a mayor distancia.

El pase por encima de la cabeza requiere una extensión coordinada de brazos y piernas. El balón no debe situarse por detrás de la cabeza, porque esa posición dificulta la visión, retrasa la ejecución y aumenta el riesgo de pérdida.

Pase a una mano

El pase a una mano permite enviar el balón rápidamente hacia un compañero que se desplaza o hacia un espacio lateral. El cuerpo debe acompañar la dirección del pase y la mano ejecutora debe controlar la fuerza y la trayectoria.

La mano que no lanza puede proteger el balón hasta el momento de la salida. El tronco y los hombros deben colaborar en la acción sin perder el equilibrio.

Pase mano a mano

El Mano a Mano también tiene sus variantes dentro de tres grandes familias que pueden ser vertical de arriba abajo, vertical de abajo a arriba y horizontal.

Con el paso 0 además la carrera continua es una ventaja importante, pero para ello habrá que saber el tipo de defensa con la que juega el equipo contrario.

En el pase mano a mano es importante detallar la entrega de balón en movimiento, en suspensión, en pellizco, así como la continuidad en el movimiento y las fintas.

Pasar después de botar

El manejo del balón es una habilidad distintiva que define a muchos jugadores estrella. Un buen bote no solo implica controlar el balón, sino también usarlo para crear jugadas y oportunidades.

Los jugadores desarrollan diferentes estilos de drible que se adaptan a sus habilidades y al contexto del juego. El bote debe servir para mejorar el ángulo de pase, atraer a un defensor o acercarse a un compañero, no para retrasar innecesariamente la circulación.

La cabeza se mantiene elevada, observando el desarrollo del juego, y se mueven únicamente la muñeca, la mano y el antebrazo. La única diferencia radica en que el jugador que está botando también se desplaza.

Debemos evitar que el niño piense que es normal mirar la pelota mientras bota, ya que perderá de vista a los contrarios y los compañeros, lo que convertiría el juego de equipo en otro individual.

Cuando se desea que el partido adquiera un ritmo lento, habrá que botar, mientras que si se desea un juego rápido predominarán los pases y las carreras. Con todo, el cometido principal de todo jugador consiste en encestar, por lo que deberá acostumbrarse desde el principio a botar lo necesario.

Paradas antes del pase

La parada permite controlar el cuerpo antes de lanzar el balón al compañero. Debemos aprender a usar la posición básica, a salir apropiadamente, a movernos con rapidez, corriendo o deslizándonos, y finalmente a “parar” en una posición de total equilibrio.

Iniciar el avance con rapidez es importante pero también lo es detenerse con equilibrio, adoptando una correcta posición básica. Una parada bien ejecutada ofrece tiempo para observar, proteger el balón y elegir la mejor línea de pase.

La parada en salto, o parada en un tiempo, consiste en dar un pequeño salto hacia adelante de modo que la gravedad ayude a frenar el movimiento. Este salto es un paso largo a ras de suelo, no un salto en altura.

En los ejercicios de pase se puede introducir la parada en salto antes de la recepción y del lanzamiento. La progresión debe continuar el trabajo hecho inicialmente en el “tic-tac” en grupos de dos.

Pivotes para proteger y orientar el pase

Nuestra habilidad para botar, pasar y recibir, tirar y rebotear depende de nuestra habilidad para pivotar. Debemos dominar el arte de pivotar antes de perfeccionar otras habilidades.

Al igual que la salida, el pivote es una de las herramientas más importantes que tenemos para ser rápidos y tener equilibrio. Pero desgraciadamente es también el menos enseñado, y por lo tanto el menos aprendido de los fundamentos del baloncesto.

Puede ser realizado sobre cualquier pie. El pie sobre el que giramos se denomina pie de pivote o de apoyo, y al otro le llamamos pie libre.

Estando en posición básica mantenemos el peso del cuerpo sobre la parte anterior del pie de pivote, nunca giramos sobre el talón. Cuando pivotamos será todo el cuerpo el que rote, fundamentalmente por la acción de las caderas y del tronco.

Podemos dar tantos pasos como sean necesarios en cualquier dirección con el pie libre mientras pivotamos o giramos sobre el otro que permanece en el mismo lugar, pero no podemos arrastrarlo.

Cuando hemos apoyado el pie de pivote no podemos levantarlo hasta que hayamos dado el primer bote. Al efectuar un pase o un lanzamiento podemos levantar el pie de pivote siempre que soltemos el balón antes de volver a apoyarlo en el suelo.

Cuando elegimos un pie de pivote no podemos cambiarlo mientras mantenemos la posesión del balón. El peso del cuerpo debe descansar en todo momento sobre el pie de pivote.

Pivote frontal

El pivote frontal consiste en hacer un giro hacia delante y el pecho marca el movimiento. Partiendo de la posición básica, cargamos el peso del cuerpo sobre la parte anterior del pie de pivote y damos un paso hacia delante con el otro pie.

Este movimiento permite orientar el tronco hacia un compañero situado delante o en un ángulo lateral. También puede utilizarse para superar la presión de un defensor y crear una línea de pase.

Pivote en reverso

El pivote en reverso se hace con un giro hacia atrás y la espalda marca el movimiento. Partiendo de la posición básica, cargamos el peso del cuerpo sobre la parte anterior del pie de pivote y damos un paso hacia atrás con el otro pie.

El pivote en reverso ayuda a proteger el balón con el cuerpo, alejarlo del defensor y encontrar un receptor situado en el lado contrario. El giro debe realizarse con control, manteniendo la cabeza alta y la visión del juego.

Salidas y pases en movimiento

La salida es el primer movimiento que debemos enseñar partiendo de la posición básica y una vez dominado el arte de pivotar. Debemos desplazar el peso del cuerpo, comenzando por la cabeza, en la dirección que queremos tomar.

Debemos dar el primer paso con el pie más cercano a la dirección que queremos tomar, con una buena visión del lugar hacia donde nos desplazamos. Es importante alcanzar la máxima velocidad con los primeros pasos.

Hablando del ataque existen dos tipos de salidas: directa y cruzada. En la salida directa, partiendo de la posición básica, adelantamos el pie correspondiente a la dirección que vamos a tomar.

En la salida cruzada, partiendo de la posición básica, adelantamos el pie contrario a la dirección que vamos a llevar cruzándolo por delante del cuerpo mientras usamos como pie de pivote el del lado por donde vamos a salir.

Tenemos que saber que si realizamos la salida con el balón en las manos no podremos levantar el pie de pivote hasta que el balón sea puesto en el suelo. Además, debemos combinar esta técnica con las del pase y el lanzamiento a fin de poderla integrar en las habilidades tácticas.

Pasar mientras se corre

El desplazamiento con balón es una de las habilidades más críticas. Permite a los jugadores moverse por la cancha mientras controlan el balón, lo que es clave para crear oportunidades de tiro y evitar la presión defensiva.

Por otro lado, el desplazamiento sin balón es igualmente vital. Esta habilidad se centra en el movimiento estratégico para desmarcarse y posicionarse para recibir un pase.

Un jugador eficaz en esta área contribuye significativamente al flujo de juego y a la creación de espacios en ataque. El jugador que pasa debe reconocer si el receptor está detenido, corriendo hacia el balón o alejándose de él.

Los ejercicios de pases deben incluir recorridos andando y corriendo en fila. También pueden combinar el bote, la parada y el pase para reproducir situaciones de juego más próximas a la realidad.

Pasar después de una finta

La entrada a canasta requiere una combinación de habilidad y estrategia. Los jugadores deben ser capaces de penetrar en la defensa con técnicas efectivas que impliquen fintas, cambios de dirección y velocidad.

Esto les permite optar por tiros, pases o generar faltas en el defensor. La finta puede utilizarse para desplazar al defensor, abrir una línea de pase o conseguir que el receptor quede libre.

Las fintas defensivas van a ser una herramienta de enorme utilidad al servicio de las ayudas defensivas. Del mismo modo, las fintas ofensivas obligan al defensor a reaccionar y pueden facilitar la circulación del balón.

Pase y desplazamiento posterior

Pasar el balón no finaliza la acción ofensiva. Después de enviar el balón, el jugador puede cortar hacia la canasta, desplazarse hacia un espacio libre, bloquear, intercambiar posiciones o prepararse para recibir otra vez.

El desplazamiento sin balón es igualmente vital. Esta habilidad se centra en el movimiento estratégico para desmarcarse y posicionarse para recibir un pase.

En el ejercicio “pasar e irse”, por parejas, el jugador pasa el balón y va a tirar cerca de la canasta. El movimiento posterior convierte el pase en una acción colectiva y evita que el jugador permanezca inmóvil.

En otra progresión, el jugador que pasa corta hacia el ángulo contrario. Después de recibir, tiran. Repetimos.

Lectura del receptor y precisión

La puntería será muy importante dentro del trabajo de pase, el conocimiento de las distancias, de la fuerza, los espacios, las defensas, todo eso son elementos que hay que ir sumando.

El pasador debe valorar la distancia hasta el compañero, la velocidad de su desplazamiento, la presencia de defensores y el espacio que quedará disponible después de la recepción.

Los pases deben ejecutarse con una fuerza suficiente para llegar al receptor, pero no tan elevada que dificulte el control. La trayectoria debe adaptarse a la situación y al tipo de pase elegido.

El receptor también participa activamente en la acción: debe desmarcarse, presentar las manos, orientar el cuerpo y continuar el movimiento después de controlar el balón.

Errores frecuentes al lanzar un balón al compañero

Perder el equilibrio

Un jugador que pasa sin una base estable puede lanzar el balón con poca precisión y quedar mal colocado para continuar la acción. La posición básica y la flexión de las piernas ayudan a conservar el control.

La coordinación entre el tren superior e inferior es esencial para realizar movimientos fluidos y efectivos. La falta de coordinación suele provocar pases cortos, demasiado altos o desviados.

Mirar únicamente el balón

Si el jugador fija en ella su mirada para impedir que se escape, perderá de vista a sus compañeros, los adversarios y su propia situación en la pista.

Esto lleva a la conclusión de que desde el primer momento en el que el niño empieza a botar, no debemos dejar que mire la pelota, sino exigirle que levante la cabeza, mire la canasta y observe el desarrollo del juego.

Separar demasiado el balón del cuerpo

El balón debe subir lo más pegado al cuerpo posible, haciendo más difícil la recuperación del balón por parte del adversario. Una separación excesiva facilita el robo y retrasa el pase.

El jugador debe proteger el balón con el cuerpo, los hombros y los brazos, sin ocultar por completo la visión del receptor ni perder la capacidad de pivotar.

Utilizar la palma de la mano

El balón se debe coger con las falanges de los dedos, quedando ahuecada la palma de la mano. El contacto con la palma reduce el control y dificulta la precisión del envío.

La mano que impulsa el balón debe realizar el movimiento principal y la otra debe acompañar el control sin alterar la trayectoria. La acción de los dedos y de la muñeca debe ser firme, pero no rígida.

Hacer una pausa durante el movimiento

El lanzamiento debe ser un movimiento continuo coordinando todas las secciones del movimiento. Si la acción se detiene, se pierde fuerza y precisión y aumenta el tiempo de ejecución con el consecuente posible robo de balón.

La secuencia adecuada permite que la energía generada se transfiera de manera eficiente, aumentando la efectividad del pase.

No adaptar el pase a la situación

Los jugadores deben modificar el tipo de movimiento y el grupo muscular que activa dependiendo de la jugada y la defensa del oponente.

La capacidad de adaptarse a las situaciones de juego requiere un alto conocimiento sobre patrones de reclutamiento. El jugador debe elegir entre pase de pecho, picado, por encima de la cabeza, a una mano o mano a mano según las circunstancias.

Progresión de ejercicios para aprender el pase

Ejercicios básicos por parejas

Por parejas, un jugador con el balón y el otro a una distancia de 3-4 metros. El jugador con el balón comienza a botar y se para delante del otro jugador, dándole un pase mano a mano.

El otro jugador comienza a botar mientras que el primero hace un reverso y camina hacia atrás, hacia el punto inicial, repitiéndose el ejercicio.

El mismo ejercicio anterior puede realizarse en grupos de tres, cuatro y cinco. También puede hacerse andando y corriendo en fila.

Pase tras bote y parada

La progresión didáctica del “tic-tac” puede realizarse caminando, corriendo, introduciendo el bote, la parada y el pase.

Hay que recordar a los jugadores que se debe botar con la mano derecha en el lado derecho y con la mano izquierda en el lado izquierdo.

Los relevos con bote, parada en salto, un tiempo, y pase pueden realizarse en grupos de dos y tres. El mismo ejercicio puede realizarse botando sin parada.

Intercambio de balón

Botar libremente por el campo de juego y, a la señal del entrenador, intercambiar el balón con otro jugador y seguir botando.

Por parejas, cada uno con un balón, los jugadores comienzan a botar juntos, pegados cadera con cadera. A la señal del entrenador, uno cambia con otro, botando con el balón del compañero.

También puede realizarse el ejercicio por grupos de tres, cuatro y cinco, andando y corriendo.

Pase de dos balones

Por parejas, un jugador bota simultáneamente dos balones y a la señal pasa ambos balones al otro jugador, que también bota con ambos.

El mismo ejercicio puede realizarse caminando y corriendo. La actividad exige coordinar la recepción, el control y el pase sin perder la estabilidad corporal.

Tic-tac con diferentes grupos

El “tic-tac” puede realizarse en grupos de dos, tres, cuatro y cinco, incorporando progresivamente el bote, la parada, el pase y el tiro.

El “tic-tac” en grupos de tres desde un rebote consiste en pasar al jugador que está en el centro del campo, que bota hacia la otra canasta, se para y pasa el balón al jugador que “corta”.

Es prácticamente un contraataque, dividiendo el campo en tres partes: centro, derecha e izquierda.

Pase y corte

En una fila de jugadores en diferentes posiciones, el primer jugador sin balón corta para recibir. El jugador que pasa corta hacia el ángulo contrario. Después de recibir, tiran.

En otra variante, dos filas enfrentadas tienen jugadores con balón en las dos filas, excepto el primer jugador de una de las filas. Este va a recibir el balón de la fila contraria y tira.

El jugador que le pasa va hacia la fila contraria para recibir y tirar. Cada uno debe ir a por su rebote.

Pase desde el rebote

Por parejas, uno tira y el otro va a por el rebote y pasa fuera. A los tres tiros, cambio.

El mismo ejercicio puede realizarse con la variación de que el jugador que va por el rebote pasa el balón a otro jugador que se está moviendo por la línea exterior.

El “tic-tac” en grupos de tres, cuatro y cinco también puede iniciarse desde el rebote de un tiro lanzado por el entrenador.

Pase en contraataque

Dos filas detrás de la línea de fondo: un jugador rueda el balón y el otro va a recogerlo, pasa al primer jugador, que en ese tiempo ha entrado en el campo, y juegan un paso y voy.

El ejercicio puede realizarse desde la derecha y desde la izquierda, tanto con la mano derecha como con la mano izquierda.

El “tic-tac” en grupos de dos, tres, cuatro y cinco puede incluir bote, parada en salto, pase y tiro, cambiando las posiciones y los tipos de finalización.

Pase al jugador que corta

En una progresión de contraataque, el jugador que recibe el balón en el centro bota hacia la otra canasta, se para y pasa el balón al jugador que corta.

Esta tarea permite trabajar la lectura del espacio, la velocidad de ejecución, la coordinación entre pasador y receptor y la finalización posterior.

Cuatro esquinas

El ejercicio básico de cuatro esquinas puede variar en función de la edad del grupo. La riqueza de este ejercicio estaría en proponer diferentes tipos de pase, en función de las necesidades individuales de cada jugador.

Incluso se pueden variar las trayectorias para que puedan ser algo más reales y acabar en finalizaciones. Otra forma de realizar este ejercicio es con bote y trabajo de pivotes.

En una variante, los jugadores se colocan en las cuatro esquinas del campo con dos balones. A la señal, los dos jugadores en posesión del balón salen botando hacia el semicírculo de la canasta contraria, paran, pasan el balón y van a tirar a canasta después de recibir un pase de vuelta.

Esto se puede realizar desde la derecha y desde la izquierda, con la mano derecha y con la izquierda.

Pase y tiro por tríos

Los jugadores se colocan por tríos y con dos balones. El jugador que tira va por el rebote y lo pasa al compañero libre.

También pueden realizarse combinaciones de pasar y tirar, pasar, botar y tirar, y tirar, botar y pasar.

Las combinaciones de botar, pasar y tirar han de explicarse a los jugadores de forma que entiendan su importancia y el momento adecuado para realizarlas, cómo elegir la más apropiada y cómo continuar después de la acción.

Progresión desde la técnica hasta la toma de decisiones

Será muy importante generar los ejercicios adecuados donde existan las oportunidades de desarrollo deseadas. Si entendemos que es importante que el equipo se pase el balón, habrá que trabajar en mejorar habilidades de forma analítica y después también en contexto.

Hay que adaptar ese trabajo a etapas o incluso individualizarlo, dependiendo de las características de cada uno. Después de algo analítico, por ejemplo, se puede trabajar la penetración y el pase al exterior, marcando detalles y estructurando el tipo de aprendizaje.

El siguiente paso en la progresión sería empezar a añadir hándicaps como oposición, en este caso se propone 3 contra 2. Se puede aumentar la dificultad del ejercicio con penetración y descarga al exterior.

De esa forma la construcción podría seguir evolucionando. Cuando se va creciendo, a medida que se llega a categorías senior, la diferencia en muchas ocasiones es la velocidad de ejecución.

Hay equipos en Alto Rendimiento que enfocan su entrenamiento a conseguir que los jugadores hagan las acciones sin error y más rápido. La velocidad de ejecución debe desarrollarse sin sacrificar el control, la precisión ni la lectura de la defensa.

Ejercicios de pase con oposición

Los ejercicios deben incluir situaciones en las que el jugador tenga que evitar deflections con pases en el exterior. Después se puede aumentar la dificultad mediante penetración y descarga al exterior.

El defensor obliga al pasador a proteger el balón, variar el ángulo de salida y elegir el momento adecuado. El receptor debe desplazarse para ofrecer una línea de pase segura y continuar la acción después de recibir.

La defensa es un componente crítico del baloncesto. Implica más que solo la capacidad física; se necesita una buena comunicación con los compañeros, conocimientos tácticos y anticipación de las jugadas del rival.

Una defensa sólida contribuye efectivamente al éxito del equipo en general, pero también proporciona las condiciones necesarias para que el ataque aprenda a pasar bajo presión.

Desarrollo de la recepción y del tacto

El tacto será un sentido a poder potenciar, los diferentes planos de la mano en el pase, el desbloqueo de muñeca y el control corporal son puntos de mejora para aumentar la habilidad de los jugadores en la ejecución del pase y en la recepción.

El conocimiento de las distancias, de la fuerza, los espacios y las defensas debe incorporarse progresivamente. La recepción no consiste únicamente en detener el balón, sino en prepararlo para la siguiente acción.

En el trabajo individual se pueden dificultar los agarres metiendo los balones en bolsas de plástico o haciendo trabajar a algunos jugadores con guantes.

Estas tareas deben utilizarse como variaciones de aprendizaje y no como sustituto de la práctica normal, ya que el objetivo es mejorar el control de las manos, la sensibilidad y la capacidad de adaptación.

Aplicación en edades formativas

Quien quiera iniciarse en el baloncesto deberá saber que es uno de los deportes más difíciles en lo que a la técnica se refiere a causa del gran número de reglas que posee.

Por ello el aprendizaje de la técnica individual requiere mucho tiempo y paciencia, sobre todo en la fase inicial. Sin embargo, cualquier edad es buena para empezar a aprender un deporte si se hace con empeño e ilusión.

Es muy importante que todos los miembros del equipo dominen los fundamentos del baloncesto, pues de qué nos servirá un jugador muy completo técnicamente si el resto del equipo no le acompaña.

El entrenador deberá atender al desarrollo pleno de todos, adecuando los ejercicios a las necesidades de cada uno, intentando sacar el mayor partido posible.

Nunca se puede favorecer a los más aptos y negligir la preparación de aquellos que necesitan trabajar más. Cuando todos los jugadores dominen los fundamentos básicos, es preciso complicar las tareas mediante la combinación de diferentes movimientos técnicos o modificando la técnica básica de ejecución.

De esta forma, el jugador aprenderá a cambiar sus recursos tácticos cada vez que las circunstancias varíen. La práctica debe combinar ejercicios analíticos, juegos, situaciones de oposición y tareas de toma de decisiones.

Juegos para practicar lanzamientos y recepciones

La variabilidad en la práctica contribuye a que el niño realice un mayor esfuerzo a nivel de sistema nervioso y muscular, por lo que estamos contribuyendo a su maduración.

No es lo mismo lanzar siempre una misma cosa, pelota del mismo tamaño y peso, en la que el sistema nervioso y muscular se adapta rápidamente a esas características, que estar continuamente cambiando el material.

Estos continuos cambios favorecen la maduración de los sistemas nervioso y muscular. Se pueden utilizar pelotas grandes, pequeñas, saquitos, pompones, indiacas, aros, triángulos y volantes.

La búsqueda de la diversión a través del juego también es importante. La diversión, en cualquier edad, es una necesidad al nivel del descanso o más.

La bomba

Este juego de lanzamiento y recepción se juega en gran grupo. Se forma un círculo gigante.

Los niños se van lanzando y recepcionando una pelota siguiendo el orden del círculo. En medio del círculo se coloca un niño que hace de reloj y, llegado a un tiempo determinado, dirá “bomba” y dará una palmada.

El niño que en ese momento tenga la pelota en sus manos se sienta o pasa a ser reloj.

El gato

Este juego de lanzamientos y recepciones se juega en trío. Uno se la queda en medio.

Los otros intentan pasarse la pelota sin que la coja el del medio. La actividad desarrolla la movilidad, la precisión, la velocidad de decisión y la capacidad para proteger la línea de pase.

A la canasta

Este juego es parecido al de los 10 pases, pero no tiene limitación de pases, la única condición es que pase por todos los miembros del equipo.

El que tiene la pelota en las manos no se puede mover, tampoco lo pueden tocar el resto. La actividad obliga a los jugadores sin balón a desmarcarse y a ofrecer líneas de pase.

Pasando por la red

Se coloca una red o un elástico. Un niño se sitúa a cada lado de la red ocupando un campo determinado.

El objetivo es lanzar el balón al campo contrario y conseguir que bote sin que lo recepcione el contrario. El que tiene el balón en las manos no se puede mover y tiene que hacer un lanzamiento al campo contrario.

El adversario tiene que intentar recepcionarlo para evitar que le metan punto y, una vez recepcionado, debe volver a lanzar el balón al campo contrario.

Al matar

Dos personas ocupan pequeños campos de los que no pueden salirse. Se juega con una pelota.

El objetivo es dar al compañero y anotarse un punto. Si el compañero coge la pelota en el aire, el punto es para él.

Indicadores de una ejecución eficaz

Una ejecución eficaz comienza con una posición equilibrada, una base amplia y una visión clara del juego. El jugador debe controlar el balón con las yemas de los dedos y mantenerlo protegido hasta el momento de la salida.

Durante el pase, las piernas y el tronco contribuyen a la producción de fuerza, los hombros y los brazos orientan el envío, y las muñecas y los dedos ajustan la trayectoria.

El balón debe salir hacia el espacio adecuado, con una velocidad y una altura que permitan al compañero recibirlo con facilidad. El pasador debe desplazarse después de realizar la acción y estar preparado para participar de nuevo.

La práctica y la técnica correcta son las mejores aliadas para perfeccionar el gesto técnico. La repetición debe realizarse con atención, porque repetir una acción ejecutada erróneamente no garantiza una mejora.

La estructura y secuencia del lanzamiento incluye varios componentes que se deben ejecutar en un orden específico. Comprender cómo se interrelacionan cada una de estas fases es vital para mejorar la precisión y la eficacia del pase.

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