El manejo no farmacológico del dolor de parto reúne intervenciones destinadas a mejorar la tolerancia al dolor, reducir el sufrimiento asociado y favorecer una vivencia más consciente y participativa del nacimiento. Estas estrategias buscan preservar la autonomía de la mujer y su capacidad de adaptación durante el trabajo de parto.
Las opciones más utilizadas incluyen hidroterapia, respiración y relajación, movimiento y cambios de posición, masajes, aplicación de calor o frío, aromaterapia, musicoterapia, acupuntura o acupresión, estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, hipnosis, uso de pelota de parto y acompañamiento continuo. Pueden emplearse solas o combinarse con analgesia farmacológica, siempre de acuerdo con la evolución obstétrica, el estado materno-fetal y las preferencias de la mujer.
Qué es el dolor de parto y por qué varía entre mujeres
Según la IASP el dolor se caracteriza por una experiencia sensitiva emocional desagradable asociada o relacionada con la lesión real o potencial de los tejidos. Sin embargo, se sabe que el dolor también está influenciado por factores psicosociales y culturales, siendo de carácter individual.
El dolor durante el parto está causado por las contracciones de los músculos del útero y por la presión que ejerce el bebé sobre el cuello uterino. Este dolor se puede percibir como fuertes dolores menstruales en la zona abdominal, la ingle y la espalda, así como una sensación de dolor más generalizada.
Algunas mujeres también experimentan dolor en los costados o los muslos. Otras causas de dolor durante el parto son la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre la vejiga y los intestinos y el estiramiento del canal del parto a medida que el bebé lo atraviesa.
El dolor durante el parto varía mucho de una mujer a otra e incluso de un embarazo a otro. A menudo, lo más duro no es el dolor de cada contracción en sí misma, sino el hecho de que las contracciones sigan sucediéndose y que, a medida que vaya avanzado el parto, cada vez haya menos tiempo entre una contracción y la siguiente para relajarse.
Cómo se produce el dolor durante las etapas del parto
Durante el proceso del parto el dolor puede ser descrito en dos momentos, en la primera etapa, fase de dilatación, provocado por las contracciones uterinas y dilatación del cérvix. En el período expulsivo, junto a esos factores, está la presión que el feto ejerce en las estructuras pélvicas aumentando su intensidad.
En la gestación, durante el proceso de parto también se reconoce la presencia del dolor, y puede ser descrito en dos momentos: en la primera fase de dilatación, provocada por las contracciones uterinas y dilatación del cérvix; y la segunda fase de alumbramiento, provocada por la presión que el feto ejerce sobre las estructuras pélvicas aumentando su intensidad.
La primera etapa suele ser la más prolongada y dolorosa, por lo que muchas estrategias no farmacológicas se han estudiado especialmente durante la fase latente y la fase activa de la dilatación. La evidencia disponible indica que estas intervenciones pueden contribuir al bienestar y la satisfacción materna, aunque su efecto no es idéntico en todas las mujeres.
Objetivos del manejo no farmacológico
El objetivo no debe ser oponer parto “natural” frente a analgesia farmacológica, sino ofrecer una atención centrada en la mujer, segura y flexible. Un buen manejo del dolor en obstetricia es aquel que combina evidencia, preferencias maternas y vigilancia clínica, respetando que las necesidades pueden cambiar a lo largo del parto.
Su interés clínico no se limita al alivio sintomático. La evidencia sugiere que algunas de estas medidas pueden asociarse con mayor satisfacción materna, menor necesidad de intervenciones y, en determinados contextos, menor probabilidad de cesárea o un expulsivo más corto.
Ninguna técnica no farmacológica garantiza analgesia completa. Su principal fortaleza es que amplían el repertorio de afrontamiento, disminuyen el sufrimiento y favorecen una experiencia más participativa.
| Objetivo | Posible contribución |
|---|---|
| Disminuir la percepción dolorosa | Relajación, movimiento, masaje, calor, hidroterapia y técnicas complementarias |
| Reducir ansiedad y tensión | Respiración, mindfulness, música, hipnosis, ambiente tranquilo y acompañamiento |
| Favorecer la participación materna | Libertad de movimiento, elección de posturas y toma de decisiones compartida |
| Mejorar la satisfacción | Apoyo continuo, comunicación respetuosa y adaptación a las preferencias individuales |
| Disminuir intervenciones en determinados contextos | Movimiento, acompañamiento y algunas terapias complementarias |
Preparación antes del inicio del parto
Aprender todo cuanto pueda sobre el parto la puede ayudar a controlar el dolor cuando llegue el momento de dar a luz a su bebé. Muchas futuras madres asisten a clases de preparación para el parto donde aprenden distintas técnicas de relajación y de respiración para afrontar el dolor.
Para prepararse para el parto natural, una mujer embarazada, con o sin su pareja, asiste a clases de preparación para el parto, por lo general de 6 a 8 sesiones durante varias semanas, para saber lo que sucede en las diversas etapas del parto y aprender a utilizar las técnicas de relajación y respiración.
La preparación prenatal mejora claramente su aprovechamiento. Conocer estas opciones antes del inicio del trabajo de parto permite ensayarlas, identificar cuáles resultan más útiles y llegar al nacimiento con expectativas más realistas.
Hacer ejercicios razonables y regulares, que su médico considere adecuados, la puede ayudar a fortalecer los músculos y a preparar su cuerpo para el estrés del parto. El ejercicio físico también puede aumentar su resistencia, lo que le será útil si tiene un parto largo.
Lo importante a recodar con cualquier tipo de ejercicio físico que se haga es no excederse, y más cuando se está embarazada. Hable con su médico sobre un plan de ejercicio físico que sea seguro para usted.
Estas técnicas no deben entenderse como una alternativa rígida a la analgesia farmacológica, sino como parte de un abordaje escalonado y personalizado. La preparación y el apoyo emocional de los profesionales de la salud y de las personas elegidas para apoyar en el parto pueden ayudar a las mujeres a saber qué pueden esperar durante el parto y a tomar decisiones sobre cómo controlar el dolor durante el parto.
Entorno, comunicación y apoyo continuo
El contexto en el que transcurre el parto influye de forma directa en la percepción del dolor. Un entorno íntimo, seguro, con libertad de movimiento, acceso a baño o ducha y posibilidad de descanso favorece la relajación y disminuye la sensación de amenaza.
Desde un punto de vista fisiológico, reducir el estrés puede facilitar una dinámica uterina más eficiente y una mejor adaptación emocional. La asistencia prestada a la gestante y parturienta debe tener en cuenta aspectos humanistas que incorporen cuestiones sociales, culturales y económicas de esta mujer y su familia.
El apoyo continuo durante el parto, ya sea por la pareja, familiares, una doula o el equipo sanitario, es uno de los factores más consistentemente relacionados con una experiencia de parto más positiva. No se trata solo de estar presente, sino de ofrecer acompañamiento estable, información clara, contacto respetuoso y ayuda práctica.
La calidad del apoyo puede modular la ansiedad, reforzar la sensación de control y mejorar la tolerancia al dolor. Las mujeres que pueden disfrutar del acompañamiento continuado se sienten más satisfechas y en mayor control de su parto según la evidencia científica disponible.
A muchas parturientas les gusta recibir ayuda y apoyo de un acompañante o una doula, con formación profesional para prestar apoyo antes, durante y después del parto. Los participantes identifican que estas medidas disminuyen la intensidad del dolor, ayudan disminuir el tiempo del trabajo de parto, y facilita la comunicación entre el personal de enfermería y la gestante.
Respiración, relajación y mindfulness
El parto natural utiliza técnicas de relajación y respiración para tratar el dolor durante el parto. La técnica de relajación consiste en poner bajo tensión en forma consciente una parte del cuerpo y luego relajarla.
Esta técnica ayuda a la mujer a relajar el resto de su cuerpo mientras el útero se contrae durante el parto y a relajar todo el cuerpo entre contracciones. Las técnicas de relajación como la meditación, la respiración con consciencia o el yoga han mostrado ser técnicas útiles para el manejo del dolor en el parto.
La técnica de respiración consiste en practicar varias clases de respiración que se utilizan en diferentes momentos durante el parto. Dirigir la atención a una respiración rítmica, lenta o adaptada a la intensidad de las contracciones ayuda a disminuir la tensión muscular y a evitar respuestas de hiperventilación o pánico que aumentan la percepción dolorosa.
- La respiración profunda con espiración lenta ayuda a la mujer a relajarse al comienzo y al final de una contracción.
- La respiración rápida y superficial, o jadeo, en la parte superior del pecho puede utilizarse durante el máximo nivel de una contracción.
- Una serie de jadeos y soplidos puede ayudar a la mujer a abstenerse de pujar cuando siente necesidad de hacerlo antes de dilatar completamente y retraer el cuello uterino.
Más allá del efecto analgésico, estas herramientas mejoran la percepción de control corporal y la confianza en la propia capacidad para transitar el parto. Su utilidad aumenta cuando se practican durante el embarazo, por ejemplo en cursos de preparación al parto, ya que la familiaridad previa facilita su aplicación en un contexto de dolor real.
Los siguientes tipos de respiración pueden ser de gran ayuda durante la primera etapa del parto, antes de que la mujer comience a empujar. Probablemente el método de parto natural más conocido es el de Lamaze.
Otro método, el de Leboyer, consiste en realizar el parto en una habitación con poca luz y sumergir al bebé en agua tibia justo después del parto.
Movimiento y cambios de posición
Caminar, balancearse, subir y bajar escaleras, utilizar una pelota de parto o adoptar posturas verticales y cambiantes puede disminuir el dolor y favorecer el progreso del trabajo de parto. El movimiento facilita la adaptación de la pelvis, mejora el confort y puede contribuir a una posición fetal más favorable.
La evidencia actual indica que estar en posición vertical durante la primera fase de trabajo de parto es menos dolorosa y existe menos necesidad de analgesia epidural. Además, estar de forma vertical y el movimiento, le darán al bebé el máximo espacio posible en la pelvis.
No existe una postura universalmente mejor. La recomendación más útil es promover la libertad postural y evitar mantener durante mucho tiempo posiciones que resulten incómodas o poco funcionales.
En general, las posturas elegidas por la propia mujer suelen ser las más eficaces para aliviar el dolor en cada momento. Este enfoque respeta la fisiología del parto y reduce la medicalización innecesaria.
Moverse libremente durante el parto y adoptar posiciones verticales según la necesidad del cuerpo durante las contracciones ha mostrado ser clave para reducir la duración del parto, el número de cesáreas, la necesidad de utilizar analgesia farmacológica y reducir los efectos adversos para madre y bebé.
Pelota de parto y esferodinamia
La esferodinamia consiste en utilizar un balón kinésico para contribuir a la libertad de movimiento de la pelvis. Sirve como sustento para los músculos de la pelvis, lo que alivia la tensión y sensación de presión.
El uso de pelotas, incluida la pelota suiza o la pelota de parto, permite balancear la pelvis, cambiar de postura y descansar sin perder movilidad. Su empleo puede integrarse con respiración, masaje y acompañamiento, siempre que la mujer pueda utilizarla de forma estable y segura.
La pelota de parto forma parte de las intervenciones estudiadas para reducir el dolor y favorecer el progreso del trabajo de parto. Los resultados disponibles sugieren beneficios potenciales, aunque la magnitud del efecto puede variar según la fase del parto y las características de cada mujer.
Masaje, tacto y contrapresión
El tacto terapéutico y el masaje pueden disminuir la tensión y proporcionar contención emocional. El masaje lumbar con presión durante las contracciones es una de las medidas más utilizadas, especialmente cuando el dolor se localiza en la región baja de la espalda.
El masaje es una herramienta muy eficaz durante el trabajo de parto que ayuda al cuerpo a producir más endorfinas. La evidencia científica disponible muestra que puede tener un rol importante en el manejo del dolor en el parto además de aumentar la satisfacción materna de forma significativa.
Los masajes durante el parto aumentan la relajación y disminuyen el dolor, ya que mejoran el flujo sanguíneo y oxigenación de los tejidos. Pueden masajear tu espalda baja, o la zona que tú prefieras, para dar alivio a la tensión que se produce durante las contracciones.
Sin embargo, la respuesta es individual: en algunas mujeres el contacto resulta reconfortante y en otras puede ser molesto, por lo que conviene ajustar la intensidad y el tipo de estímulo.
La masoterapia consiste en realizar masajes en la región lumbar en el momento del parto, considerándose eficaz para la reducción del dolor en la primera fase del parto. La aplicación de masaje y acupresión también se ha relacionado con alivio del dolor, reducción del tiempo de parto y aumento de la satisfacción.
Aplicación de calor y frío
La aplicación de calor local en espalda, abdomen bajo, ingles o periné puede aliviar el dolor, reducir rigidez y favorecer la relajación entre contracciones. Aplicar calor local con una bolsa de semillas caliente o una esterilla en el bajo vientre o las lumbares durante el parto es una herramienta simple y muy útil durante las contracciones de parto que puede ayudar a aliviar las sensaciones intensas de las contracciones.
Un super tip es sumarle un guatero de semillas calentito y combinarlo con masajes relajantes. La combinación de masaje y calor puede ser especialmente útil cuando la mujer presenta dolor lumbar o tensión muscular.
El frío se usa con menor frecuencia, pero puede ser útil en zonas de máximo dolor o inflamación. En ambos casos debe protegerse la piel con tela y extremar la precaución si existe epidural, ya que la alteración de la sensibilidad térmica aumenta el riesgo de quemaduras o lesiones por frío.
La crioterapia utiliza almohadillas de gel en forma de cinturón en la zona lumbar, reduciendo el dolor en la fase de expulsivo para mejorar la tolerancia a las contracciones uterinas.
Hidroterapia: ducha e inmersión en agua
El agua es una de las opciones más seguras y eficaces para el manejo del dolor en el parto. Sumergirse en agua durante la dilatación relaja el cuerpo materno, facilita el movimiento durante las contracciones y el descanso flotante entre ellas.
La evidencia científica disponible ha mostrado que la inmersión en agua caliente durante el trabajo de parto reduce el periodo de dilatación y la necesidad de utilizar analgesia epidural en el parto sin aumentar los efectos adversos para la madre o el bebé.
La hidroterapia, ya sea mediante ducha o inmersión en agua tibia durante la dilatación, se asocia con menor percepción del dolor, mayor relajación y mejor satisfacción materna. Es una opción especialmente valiosa en mujeres que desean un abordaje poco intervencionista.
El uso de agua caliente reduce la ansiedad, estimula la producción de endorfinas y acorta el tiempo de dilatación. La temperatura del agua no debe superar los 37ºC y no se aconseja la inmersión por más de 2 horas.
No se debe realizar en una fase temprana del trabajo de parto, pues esto podría provocar partos prolongados. Su uso debe integrarse en protocolos seguros del centro, vigilando el bienestar materno-fetal y evitando inmersiones excesivamente prolongadas.
Aromaterapia
La aromaterapia con aceites esenciales, como la lavanda, puede mejorar el bienestar subjetivo y reducir el estrés, aunque la respuesta es variable y la evidencia es menos sólida que para otras intervenciones.
Los aceites esenciales actúan como fármacos en el cuerpo. Existen aceites esenciales con propiedades específicas para el manejo del dolor cómo por ejemplo la Lavanda.
Algunos estudios han mostrado que la utilización de ciertos aceites esenciales durante el trabajo de parto se asocian una reducción del miedo, el dolor y la ansiedad. Además, combinada con el masaje, ha mostrado reducir la necesidad de analgesia epidural durante el trabajo de parto.
Los aceites esenciales son estimulantes del sistema límbico, el cual se encarga de controlar las emociones. Los diversos aromas pueden ayudar con la disminución de ansiedad, tensión y estrés.
| Objetivo | Aromas mencionados |
|---|---|
| Disminución de dolor | cítricos, lavanda, jazmín, salvia, rosa de geranio, rosal y naranja amarga |
| Estrés o ansiedad | Lavanda, cáscara de naranja dulce o amarga y geranio |
Es importante tener conocimiento de las propiedades de cada aceite esencial, pues como los fármacos, existen aceites contraindicados durante la gestación o el parto, incluso con efectos adversos.
Debe emplearse con prudencia, evitando exposiciones intensas o aromas mal tolerados. Evita la aromaterapia en caso de epilepsia, embarazo de alto riesgo, enfermedad cardíaca, enfermedad hepática, enfermedad renal, preeclampsia, eclampsia, polihidramnios, placenta previa y embarazos múltiples.
Musicoterapia y sonidos
La música, los sonidos ambientales y la llamada audioanalgesia pueden actuar como distractores y reforzar la sensación de intimidad. Su efecto depende en gran medida de la preferencia personal, por lo que conviene seleccionar previamente listas de reproducción o sonidos que generen calma.
La musicoterapia puede disminuir la ansiedad y modificar la percepción del dolor durante el trabajo de parto. La elección de la música debe respetar los gustos de la mujer, el volumen tolerado y la necesidad de mantener una comunicación clara con el equipo asistencial.
Escuchar música forma parte de las estrategias de distracción que pueden utilizarse junto con respiración, relajación, masajes y cambios de posición. También puede contribuir a crear un entorno más tranquilo y personalizado.
Acupuntura, acupresión y shiatsu
La acupresión y el shiatsu consisten en aplicar presión sobre puntos concretos, como la cara interna de la tibia o el espacio entre pulgar e índice. Algunas mujeres refieren alivio, aunque la magnitud del beneficio es variable y dependiente de la técnica.
La acupuntura, realizada por profesionales capacitados, ha mostrado en algunos estudios una reducción del dolor durante el parto. Su disponibilidad es limitada y la calidad de la evidencia no es homogénea, por lo que debe considerarse una opción complementaria más que un estándar asistencial.
La acupuntura o acupresión son herramientas que han mostrado eficacia para el manejo del dolor en el parto, reduciendo la necesidad de analgesia epidural y mejorando la satisfacción materna. Es una terapia que precisa de conocimientos y formación y solamente debería ser aplicada por profesionales cualificados.
La acupuntura se describe en tres artículos encontrados, pero solo dos presentaron resultados sobre la aplicación de esa estrategia. Al inicio de las sesiones el score de dolor fue significativo y mayor en las pacientes del grupo que recibieron acupuntura que el score encontrado en las parturientas del grupo control.
A las dos horas del inicio de las sesiones el score del dolor en el grupo intervención, 56.51 (52,63-60,39), fue significativamente menor que el encontrado en el grupo control, 69.61 (65.99-73.84) (p<0.01).
Los puntos utilizados para la inserción de las agujas correspondían al intestino grueso (LI 4), vejiga (UB 32 e 60), bazo (S 6), estómago (ST 36), vesícula biliar (GB 34) y corazón (HT 7).
Sin embargo, en el estudio que utilizó más allá de los puntos LI 4 y ST 36 los puntos GV 20, LI 3, SP 6, CV 2 y 3 y Yangtang no se evidenció alivio del dolor tras dos horas de inserción de las agujas.
Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea
La Estimulación Nerviosa Transcutánea Eléctrica, TENS, es un aparato eléctrico que va conectado a unos parches que se colocan sobre la piel y que emiten pequeños impulsos eléctricos sobre el área donde se ha colocado.
Estos impulsos eléctricos interfieren en la señal del dolor que va al cerebro, reduciendo la percepción del dolor y relajando la musculatura. Además se cree que el TENS puede ayudar a la liberación de endorfinas durante la fase temprana del parto.
Una vez el trabajo de parto entra en fase activa, el aparato TENS no ha mostrado diferencias en el manejo del dolor. La electroterapia utiliza neuro-estimulación eléctrica transcutánea durante la fase latente, buscando reducir la excitabilidad de las fibras del dolor delta A y C y la cantidad de mensajes dolorosos que ascienden por la médula espinal.
La estimulación eléctrica transcutánea presentó eficacia aliviando el dolor durante el proceso del parto en parte de la evidencia revisada. Su eficacia puede ser moderada y su disponibilidad no es universal.
Hipnosis y autohipnosis
El miedo y la ansiedad son factores que influyen de forma negativa en el manejo del dolor. La hipnosis pretende ayudar en el manejo de estas emociones alterando la conciencia a partir de un foco de atención para reducir la percepción externa.
La hipnosis puede ser guiada por un profesional durante el parto o bien puede ser autoguiada por la mujer, previa preparación durante el embarazo. La evidencia científica disponible ha mostrado que la hipnosis puede ser una herramienta útil para reducir la intensidad del dolor, la duración del parto y la estancia hospitalaria.
La hipnosis o hipnoterapia pretende modificar la percepción del dolor mediante autohipnosis, distorsión del tiempo o reinterpretación de las contracciones. Puede ser útil en mujeres motivadas y entrenadas durante el embarazo, pero requiere preparación específica y no está indicada en trastornos psiquiátricos graves o antecedentes de psicosis.
Yoga prenatal, meditación y distracción
La práctica de yoga prenatal combina respiración, conciencia corporal y posturas adaptadas, y parece reducir la ansiedad relacionada con el parto. Su principal beneficio puede residir en el entrenamiento previo de recursos de autorregulación más que en un efecto analgésico inmediato durante el trabajo de parto.
La meditación, la visualización, las vocalizaciones, el canto y las estrategias de atención plena pueden ayudar a dirigir la atención y reducir la tensión. También es posible distraerse contando o realizando una actividad que mantenga la mente ocupada.
Estas herramientas no eliminan necesariamente el dolor, pero pueden disminuir su percepción y ayudar a la mujer a atravesar las contracciones con mayor sensación de control.
Inyecciones de agua estéril
Las inyecciones de agua estéril en la región lumbosacra son una medida útil para el dolor lumbar intenso del parto. Aunque la infiltración produce una molestia breve, el alivio puede comenzar en pocos minutos y mantenerse durante una o dos horas.
Es una técnica sencilla, de bajo coste y especialmente interesante cuando el dolor se concentra en la espalda. Su aplicación requiere personal capacitado y valoración individual de la mujer.
Biofeedback
El biofeedback busca entrenar el control consciente de determinadas respuestas fisiológicas mediante dispositivos de registro. En el parto su utilidad parece menor que la de otras técnicas, por lo que su papel es actualmente limitado.
Beneficios observados en la evidencia disponible
Los estudios revisados identifican como beneficios posibles la reducción de la intensidad del dolor, la disminución de la ansiedad, una mayor satisfacción materna, la reducción del uso de analgésicos y oxitócicos, un menor tiempo de trabajo de parto y una mejor comunicación entre la mujer y el personal sanitario.
Entre las estrategias no farmacológicas son conocidas la terapia herbal, los masajes, la quiropráctica, la acupuntura, la aromaterapia, la hidroterapia, la homeopatía, las aplicaciones bioeléctricas o magnéticas, la deambulación, los ejercicios respiratorios y la musicoterapia.
Estas terapias pueden reducir el uso de medidas alopáticas y promover sensación de bienestar para la mujer, lo que proporciona satisfacción y disminuye el stress en el momento del parto.
La revisión de estudios publicados entre 2019 y 2024 identificó hidroterapia, ejercicios de respiración, aromaterapia, musicoterapia, pelotas suizas y apoyo continuo como intervenciones relacionadas con el bienestar y la satisfacción en la relación maternoinfantil.
La aplicación de estrategias no farmacológicas parece especialmente útil durante la primera etapa del parto, considerada la más dolorosa y prolongada. Sin embargo, se necesita más investigación para determinar su efectividad en la segunda y tercera etapas del parto.
Cómo valorar el dolor durante el trabajo de parto
Para evaluar la intensidad y estimar el dolor percibido se ha utilizado lo referido por la parturienta a escala analógica visual, EAV, como instrumento de medida o evaluación del dolor por su fácil aplicabilidad y comprensión.
Otras escalas, como las numéricas, de categorías de las expresiones verbales y de representación gráfica no numérica, también han ayudado a los profesionales de la salud en la evaluación del dolor.
La valoración debe considerar la intensidad del dolor, su localización, el momento del parto, la respuesta a las intervenciones, la ansiedad, el cansancio, la movilidad y las preferencias expresadas por la mujer.
Cómo integrar varias técnicas
En la práctica clínica, lo más efectivo suele ser combinar varias estrategias según la fase del parto, el tipo de dolor y la evolución obstétrica.
- Crear un ambiente tranquilo y favorecer la comunicación.
- Permitir libertad de movimiento y cambios de posición.
- Utilizar respiración, relajación y vocalizaciones durante las contracciones.
- Incorporar masaje, contrapresión, calor o frío según la preferencia de la mujer.
- Ofrecer ducha, inmersión o hidroterapia cuando sea compatible con el protocolo del centro.
- Utilizar pelota de parto para facilitar el movimiento pélvico.
- Considerar música, aromaterapia u otras técnicas complementarias si la mujer las desea.
- Mantener acompañamiento continuo y reevaluar periódicamente la respuesta.
- Modificar el plan si el dolor, la ansiedad o la evolución obstétrica lo requieren.
Después del inicio del parto, los planes de alivio del dolor pueden modificarse, dependiendo de cómo progresa el parto, cómo se siente la mujer, qué prefiere y qué recomienda el médico o la comadrona.
Muchas mujeres toman decisiones sobre el alivio del dolor que luego abandonan, a menudo por motivos acertados, cuando están dando a luz. Soportar el dolor del parto no tiene nada que ver con su valía como madre.
Seguridad y precauciones
Estas técnicas pueden utilizarse siempre y cuando sean compatibles con el estado de salud de la mujer. La elección debe considerar los antecedentes médicos, el riesgo obstétrico, el bienestar fetal, la fase del parto, la disponibilidad de personal capacitado y los protocolos del centro.
La aromaterapia requiere especial precaución, porque existen aceites contraindicados durante la gestación o el parto, incluso con efectos adversos. La acupuntura, la acupresión, el shiatsu, el TENS y las inyecciones de agua estéril deben aplicarse por profesionales que conozcan sus indicaciones y limitaciones.
Cuando se utiliza calor o frío debe protegerse la piel con tela. Si existe anestesia epidural, la alteración de la sensibilidad térmica aumenta el riesgo de quemaduras o lesiones por frío.
La hidroterapia requiere vigilancia del bienestar materno-fetal, control de la temperatura y respeto de los protocolos del centro. La temperatura del agua no debe superar los 37ºC y no se aconseja la inmersión por más de 2 horas.
La libertad de movimiento debe adaptarse a la situación clínica. La mujer debe poder adoptar las posiciones que le resulten confortables, pero con el apoyo necesario para evitar caídas o lesiones.
Formación del personal y disponibilidad de recursos
La implementación de estrategias no farmacológicas para aliviar las incomodidades derivadas del dolor durante el proceso del parto ha estado influida por la filosofía de la institución de atención al parto.
El grupo investigador al explorar la literatura, identifica pocos estudios en los que se reporte que los estudiantes de enfermería reciben formación sobre las medidas no farmacológicas, es necesario continuar la educación y el entrenamiento de los profesionales de enfermería en temas como el dolor y su manejo.
Los participantes identifican medidas no farmacológicas que se presentan en el componente teórico, pero no todas se logran realizar en los escenarios de práctica formativa, también surge inquietudes respecto a los mínimos insumos requeridos para conformar un kit para la realización de las medidas no farmacológicas para el manejo del dolor.
En general todos los participantes reconocen la importancia del uso de las medidas no farmacológicas para el manejo del dolor en la gestante durante la atención del parto, e identifican que estas medidas disminuyen la intensidad del dolor, ayudan disminuir el tiempo del trabajo de parto, y facilita la comunicación entre el personal de enfermería y la gestante.
La razón por la cual el profesional de enfermería utiliza las técnicas complementarias para el manejo del dolor es que la utilización de las técnicas convencionales está ligada al conocimiento que tienen de las técnicas, el cual viene de las bases de formación del pregrado y la información adquirida en el transcurso de su trayectoria como profesional.
Decisiones compartidas y plan de parto
Con el asesoramiento de su médico o de su matrona, a veces llamada comadrona, la mujer habitualmente planifica el tema del alivio del dolor mucho antes del inicio del parto.
La asistencia a clases encaminadas a preparar a la mujer para el parto la ayudan a afrontar este acontecimiento. La preparación y el apoyo emocional de los profesionales de la salud y de las personas elegidas para apoyar en el parto pueden ayudar a las mujeres a saber qué pueden esperar durante el parto y a tomar decisiones sobre cómo controlar el dolor durante el parto.
Hable sobre las opciones para controlar dolor con la persona que atenderá su parto. Averigüe qué hay disponible en su centro, qué eficacia tiene cada opción y cuándo es mejor no utilizar algunos medicamentos.
Si quiere utilizar métodos para controlar el dolor distintos de los medicamentos, asegúrese de que lo saben el profesional de la salud que atiende su embarazo y el personal del hospital. Considere la posibilidad de redactar un plan de nacimiento o de parto que deje claras sus preferencias.
Finalmente, el objetivo no debe ser oponer parto “natural” frente a analgesia farmacológica, sino ofrecer una atención centrada en la mujer, segura y flexible.
