Elegir a los mejores jugadores de la historia del fútbol exige comparar épocas, posiciones, estilos, títulos, actuaciones decisivas e influencia dentro y fuera del campo. Aunque el orden puede debatirse, seis nombres aparecen de manera constante cuando se analiza el legado individual, la grandeza internacional y la capacidad de transformar partidos y generaciones.
Pelé, Diego Maradona, Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Johan Cruyff y Franz Beckenbauer representan distintas formas de dominar el fútbol: el talento goleador, la genialidad creativa, la regularidad extraordinaria, la revolución táctica y el liderazgo desde la defensa. Sus carreras trascendieron clubes y selecciones, y sus contribuciones ayudaron a definir la historia del deporte.
1. Pelé
Nacido en Brasil, Pelé saltó a la fama internacional con sólo 17 años, durante el Mundial de 1958, deslumbrando al mundo con su extraordinaria capacidad goleadora desde posiciones aparentemente imposibles. A lo largo de su carrera, marcó más de 1.000 goles y ganó tres Copas del Mundo, un récord que sigue siendo inigualable.
¿Quién otro sino el gran Pelé? El único hombre que ha ganado tres Copas del Mundo, todas en décadas distintas y, durante generaciones, el nombre más emblemático de este deporte.
Tras prometerle a su padre que ganaría el Mundial para él -promesa hecha después de la sorprendente derrota de Brasil ante Uruguay en Maracaná en 1950-, Pelé tenía solo 17 años cuando irrumpió en la escena futbolística mundial en 1958, anotando un triplete en semifinales contra Francia y dos goles más en la victoria de la final frente a Suecia.
Formó parte del equipo brasileño que revalidó el título cuatro años más tarde, aunque se perdió la mayor parte del torneo por una lesión tras marcar en el partido inaugural; aun así, recibió la medalla de campeón. En 1966, ya consagrado como el mejor jugador del mundo, sufrió un juego tan brusco por parte de sus rivales que juró no volver a participar nunca más en el torneo.
Famoso por su arte en el campo y su deportividad fuera de él, Pelé se convirtió en un embajador mundial del fútbol, influyendo profundamente en la popularidad de este deporte y estableciendo normas perdurables para las generaciones futuras.
2. Diego Maradona
El ascenso de Maradona desde un barrio pobre hasta el estrellato futbolístico es una leyenda, marcada por su inigualable habilidad y control del balón. Su genialidad se puso de manifiesto en la Copa Mundial de 1986, con el polémico gol de la “Mano de Dios” y el impresionante “Gol del Siglo”.
Aquí ocupa el segundo lugar, pero no hay nadie que genere más expectativa que Maradona; una afirmación que queda en evidencia cuando se repasan sus veranos mundialistas.
Tras quedarse fuera de la convocatoria en 1978, cuando apenas tenía 17 años, y ver cómo Argentina vencía a los Países Bajos para ganar su primer Mundial, Maradona vivió su primera experiencia en el mayor evento futbolístico cuatro años más tarde; allí, el vistoso delantero fue expulsado por reaccionar agresivamente durante un duro enfrentamiento contra Brasil en el que la selección vigente campeona quedó eliminada.
El verano que marcó la carrera de Maradona llegó en México, en 1986. Ese torneo -posiblemente la mejor actuación individual de la historia- se recuerda sobre todo por sus dos goles contra Inglaterra en los cuartos de final.
El primero fue el célebre momento de la “Mano de Dios”. El segundo, un acto de pura genialidad: una conducción audaz desde su propio campo que dejó a los jugadores ingleses pegados al césped del Azteca, antes de tumbar y regatear al portero Peter Shilton.
Volvió a marcar dos goles en la semifinal contra Bélgica y luego capitaneó a Argentina hacia la victoria frente a Alemania Occidental en la final, cerrando el torneo con cinco goles y otras tantas asistencias.
A pesar de sus problemas personales, Maradona sigue siendo un símbolo de pasión y brillantez, que inspira a innumerables jugadores y aficionados de todo el mundo.
3. Lionel Messi
Parecía que la gloria mundialista se les escaparía a ambos, considerados los mejores jugadores de su generación y, posiblemente, de todos los tiempos. Messi y Cristiano Ronaldo ya habían superado la treintena sin haber conquistado nunca la Copa del Mundo; de hecho, la estrella argentina se vio al borde de una eliminación prematura en Qatar tras una sorprendente derrota inicial ante Arabia Saudita.
Sin embargo, en su quinto torneo, Messi -quien ya había llevado a Argentina a la final de 2014- logró cambiar el destino de su equipo. Después de registrar un gol y una asistencia contra México, marcó ante Australia en octavos de final, anotó de penalti en cuartos contra los Países Bajos y repitió desde los once metros frente a Croacia en semifinales.
Messi volvió a exhibir su genialidad en una final histórica contra Francia. El pequeño mago marcó dos goles -elevando su cuenta personal en el torneo a siete tantos- y anotó también en la tanda de penaltis, permitiendo así que Argentina conquistara su primer Mundial desde la histórica gesta de Diego Maradona en 1986.
Su trayectoria combina una capacidad excepcional para marcar, asistir, conducir el balón y decidir partidos con una longevidad extraordinaria en la élite. Su consagración mundialista completó el principal título que faltaba en su carrera internacional.
4. Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo representa una de las carreras individuales más completas y longevas de la historia del fútbol. Su evolución lo llevó de ser un extremo desequilibrante a convertirse en un goleador dominante, capaz de decidir partidos mediante su velocidad, su remate, su juego aéreo y su capacidad de competir al máximo nivel durante muchos años.
Su influencia se extendió por diferentes clubes y ligas, mientras mantenía una producción goleadora extraordinaria y una exigencia física poco común. También se convirtió en el principal referente de la selección portuguesa durante una época de grandes resultados internacionales.
La comparación con Lionel Messi marcó buena parte del fútbol contemporáneo, pero ambos construyeron su grandeza mediante cualidades distintas. Mientras Messi destacó por su conducción, su visión y su capacidad para asociarse, Ronaldo sobresalió por su potencia, su determinación, su juego aéreo y su instinto frente al arco.
Su impacto no se limitó a los goles. La mentalidad competitiva, la disciplina y la capacidad para reinventarse explican que continuara siendo decisivo después de superar la treintena.
5. Johan Cruyff
Cruyff fue el cerebro del “fútbol total”, un estilo revolucionario que hacía hincapié en la fluidez y la versatilidad. Con múltiples victorias en la Copa de Europa con el Ajax y llevando al Barcelona al éxito, su brillantez táctica era inigualable.
Como jugador, destacó por su técnica, inteligencia, movilidad y capacidad para interpretar los espacios. No se limitaba a ocupar una posición fija, sino que participaba en la construcción del juego y modificaba la estructura del equipo con sus movimientos.
Su filosofía sigue dando forma a los estilos de juego y de entrenamiento modernos, estableciendo firmemente su legado en la evolución de la táctica futbolística. La influencia de Cruyff también se prolongó en los banquillos, especialmente por la manera en que vinculó la posesión, la movilidad y la formación de futbolistas con una idea colectiva de juego.
Su importancia histórica no depende únicamente de sus títulos o de sus actuaciones individuales. Cruyff cambió la manera de entender el fútbol y dejó una escuela que influyó profundamente en el Ajax, el Barcelona y numerosas generaciones de entrenadores y jugadores.
6. Franz Beckenbauer
Franz Beckenbauer fue uno de los defensores más elegantes y completos de la historia. Su capacidad para iniciar el juego desde atrás, conducir el balón y organizar al equipo lo convirtió en una figura revolucionaria para su posición.
Subcampeón en 1966 y tercer clasificado cuatro años más tarde, Franz Beckenbauer finalmente alzó la Copa del Mundo en 1974, capitaneando a Alemania Occidental hacia la victoria frente a una selección de los Países Bajos que partía como gran favorita.
Beckenbauer, aquel defensa elegante y técnico, lideró al equipo anfitrión para neutralizar el “fútbol total” del conjunto de Cruyff -el mismo estilo de juego que había influido en su propia forma de jugar-, incluso después de verse por detrás en el marcador tras un penalti en el segundo minuto, cuando su equipo aún no había tocado el balón.
Aquella fue su tercera y última participación como jugador, pero Der Kaiser regresó más tarde desde el banquillo para guiar a su país a dos finales consecutivas. Alemania Occidental cayó ante Argentina en 1986, pero cuatro años después Beckenbauer pasó a formar parte del selecto grupo de quienes han ganado el Mundial como jugador y como entrenador, al lograr que su equipo se tomara la revancha contra “la Albiceleste” en Italia.
Su legado combina liderazgo, inteligencia táctica, técnica defensiva y una influencia excepcional desde la retaguardia. Beckenbauer demostró que un defensor también podía ser el principal organizador y referente futbolístico de un equipo campeón.
Otros nombres que marcaron la historia
La elección de seis jugadores no elimina la grandeza de otras figuras que transformaron el fútbol. La historia del deporte está llena de campeones, goleadores, mediocampistas, defensores y líderes cuya influencia resulta imposible de resumir en una sola clasificación.
Alfredo Di Stéfano
Di Stéfano fue una figura clave en el dominio del Real Madrid durante la década de 1950, famoso por su versatilidad y liderazgo. Ganador de cinco Copas de Europa consecutivas, desempeñó un papel crucial en la consolidación del Real Madrid como potencia.
Su influencia contribuyó a dar forma al fútbol europeo, convirtiéndole en un auténtico pionero del fútbol moderno.
Zinedine Zidane
La habilidad y la serenidad de Zidane con el balón quedaron patentes desde sus inicios en el Burdeos, y le llevaron al estrellato en la Juventus y el Real Madrid. Sus dos goles en la final de la Copa Mundial de 1998 dieron a Francia el primer título de su historia.
“Zizou” tuvo una épica presentación en el Mundial en el que su país, además, ejercía como anfitrión: Francia 98. Zidane, hijo de inmigrantes argelinos y criado en los bloques de viviendas del norte de Marsella, fue el talismán y la cara visible de una selección francesa multicultural que finalmente conquistó el mayor trofeo futbolístico del planeta.
El legado mundialista de este majestuoso centrocampista es una mezcla de goles decisivos, una elegancia digna del ballet y tarjetas rojas fruto de su temperamento impulsivo. Regresó para los cuartos de final, guiando a Francia a superar a Italia y posteriormente a Croacia, antes de ofrecer una exhibición magistral en la final contra Brasil: marcó dos goles -ambos de cabeza tras sendos saques de esquina- que desataron una euforia desbordante en París.
Como entrenador, el notable éxito de Zidane con el Real Madrid pone de relieve su profundo conocimiento del juego, lo que refuerza aún más su legado perdurable.
Ronaldo Nazário
La increíble velocidad y técnica de Ronaldo Nazário lo convirtieron en una sensación a finales de la década de 1990, lo que le valió varios premios al Jugador Mundial del Año. Con dos Copas Mundiales ganadas y notables etapas en clubes, su carrera estuvo llena de momentos y goles asombrosos.
Al igual que Cafú, el delantero Ronaldo formó parte de la plantilla cuando Brasil ganó la Copa del Mundo en 1994, pero, con apenas 17 años, no llegó a jugar ningún partido. Cuatro años más tarde, se encontró en su mejor momento: una combinación imparable de velocidad, habilidad y una capacidad letal de definición que lo consagraba como el mejor jugador del planeta.
Los años anteriores a su siguiente Mundial, en 2002, estuvieron marcados por una grave lesión de rodilla; Ronaldo apenas jugó con el Inter de Milán o con Brasil, y su participación en el torneo llegó a estar en duda. Sin embargo, en Japón y Corea del Sur logró recuperar destellos de su genialidad y marcó ocho goles -incluidos dos en la final contra Alemania-, dejando atrás los dolorosos recuerdos de París.
A pesar de sus graves lesiones, el regreso de Ronaldo y sus actuaciones en la Copa Mundial de 2002 consolidaron su estatus como uno de los grandes del fútbol.
Michel Platini
Michel Platini era conocido por su elegancia y precisión sobre el terreno de juego, y condujo a Francia a la gloria en la Eurocopa de 1984. Durante su etapa en la Juventus, ganó varios títulos de liga y títulos europeos, demostrando su excepcional habilidad tanto en el fútbol nacional como en el internacional.
Su influencia se extendió más allá de su retirada, reflejando su perdurable impacto en este deporte.
George Best
El carisma y el talento de George Best le convirtieron en una figura muy querida en el Manchester United, donde deslumbró a los aficionados con su hábil juego. Conocido por sus regates y su capacidad goleadora, dejó una huella indeleble en el fútbol inglés.
Más allá de su habilidad atlética, el extravagante estilo de vida de Best y su sentido de la moda le convirtieron en un icono cultural, influyendo en la imagen del fútbol en todo el mundo.
Grandes mediocampistas y organizadores
El fútbol también ha sido transformado por jugadores que dominaron el centro del campo. Desde los clásicos volantes de marca que imponían presencia física y liderazgo, hasta los mediocentros modernos capaces de ordenar el juego con inteligencia y precisión, el mediocampo ha sido muchas veces el sostén táctico de campeones y selecciones históricas.
Antes de convertirse en el entrenador más influyente del fútbol moderno, Pep Guardiola fue el mediocentro que organizaba el juego del Barcelona de Johan Cruyff. No era el más ágil ni sacaba ventaja por su físico, pero compensaba esas falencias con una gran capacidad de anticipar el juego y leer las jugadas, además de un pase sobresaliente.
El gran cerebro del fútbol en el siglo XXI fue Xavi. De una técnica espectacular, pero principalmente de una inteligencia superior para leer el juego, se convirtió en el hombre detrás del Barcelona de Guardiola.
Sergio Busquets fue otro titiritero que se divirtió desde el centro. Inteligencia superior y un botín derecho con enorme técnica. Lo ganó todo con el Barcelona y fue clave en el equipo de España que salió campeón en el 2010.
Andrea Pirlo fue uno de los jugadores con mejor pegada de la historia. Cerebral, de gran distribución, si jugaba bien, lo más probable era que su equipo ganara.
Frank Rijkaard fue otro crack completísimo, con técnica brutal y un despliegue físico imponente. En Milan también se convirtió un jugador más que importante.
Patrick Vieira combinaba un físico imponente con un estilo refinado. Fue el alma del Arsenal de Wenger y formó parte de la generación francesa que conquistó el Mundial de 1998 y la Eurocopa de 2000.
Figuras ofensivas y laterales históricos
Otros jugadores construyeron su legado mediante la velocidad, el regate, la capacidad goleadora o una proyección ofensiva extraordinaria. Cafú es una figura histórica de los Mundiales -solo Klose supera sus 16 victorias en cuatro torneos-, pero también es una leyenda que no olvida sus raíces.
La leyenda de Mbappé en los Mundiales aún se está escribiendo. El delantero brilló en Rusia 2018 con solo 19 años: se convirtió en el goleador más joven de la historia de Francia, fue el primer adolescente en marcar dos goles en un partido de eliminación directa desde Pelé en 1958 y, posteriormente, el primer adolescente desde Pelé en anotar en una final.
El cuento de hadas de Paolo Rossi en el Mundial comenzó contra Brasil en uno de los partidos más emblemáticos de la historia del torneo. El depredador del área marcó los dos goles de la victoria en semifinales contra Polonia y luego abrió el marcador cuando Italia se impuso a Alemania Occidental por 3-1 en la final del Bernabéu.
Sir Geoff Hurst marcó un triplete espectacular con el que los “Tres Leones” conquistaron el trofeo más importante del fútbol por única vez en su historia, y además en casa. No se puede pasar por alto un triplete en la gran final: una hazaña legendaria que solo igualó el francés Kylian Mbappé hace cuatro años en Qatar, aunque él terminó en el equipo perdedor.
El valor de las distintas posiciones
La grandeza futbolística no pertenece únicamente a los goleadores. Los encargados de recuperar balones, equilibrar el equipo y dar salida limpia al juego han sido muchas veces el sostén táctico de campeones y selecciones históricas.
Claude Makélélé dio nombre a una forma de entender la posición. En un equipo galáctico donde todos jugaban, el francés era el encargado del trabajo duro. Incansable en la recuperación, fue uno de los grandes volantes defensivos de la primera década del milenio.
Johan Neeskens fue una verdadera máquina del mediocampo. Físicamente diferente y con un sexto sentido para robar balones, también sabía entregar. Brilló en Ajax, donde lo ganó todo, y fue subcampeón de los Mundiales 1974 y 1978.
Zito fue un mediocampista de gran disciplina táctica y liderazgo, encargado de equilibrar a un equipo lleno de talento ofensivo. Referente histórico del Santos en la época dorada del club, compartió equipo con Pelé en uno de los conjuntos más dominantes del fútbol mundial en los años 60.
Rainer Bonhof destacó por su potente remate y su capacidad para proyectarse desde el mediocampo, lo que lo llevó a ser un jugador muy influyente en el juego ofensivo de su equipo.
Marco Tardelli fue polifuncional, excelente tanto para el aspecto defensivo como ofensivo. Su nombre quedó ligado para siempre a uno de los festejos más recordados en la historia de los Mundiales, después de marcar el segundo gol frente a Alemania Federal en la final de 1982.
Luka Modric fue brillante en todas las facetas de juego. Para correr y jugar, se convirtió en uno de los jugadores fundamentales del tricampeonato de Zidane en la Champions League y llevó a Croacia al subcampeonato del Mundial Rusia 2018.
