La Cancha de Mariana y el estadio Roberto Meléndez: historia, fútbol y modernización del Metropolitano

El estadio Metropolitano Roberto Meléndez es el hogar del Atlético Junior y ha sido por excelencia su casa, además de ser el escenario donde la Selección Colombia de Mayores logró su clasificación a tres mundiales de fútbol.

Ubicado en Barranquilla, el escenario deportivo combina una profunda tradición futbolística con un ambicioso proceso de modernización. La intervención contempla nuevas graderías, adecuaciones estructurales, una cancha híbrida y mejoras destinadas a atender una mayor afluencia de público.

Estadio Metropolitano Roberto Meléndez Barranquilla

El estadio Metropolitano Roberto Meléndez

El Metropolitano está ubicado en la localidad Metropolitana, en el sur de la ciudad, en el límite entre Barranquilla y el municipio de Soledad, en la intersección de las avenidas Murillo y Circunvalar, a 2,5 km de la Terminal de Transportes.

La línea del sistema de transporte masivo TransMetro,13 en la Troncal Murillo, que entró en operación en 2010, es una alternativa de acceso.

El estadio ha sido escenario de algunos de los acontecimientos deportivos más importantes de Colombia. Fue sede de la ceremonia de inauguración de la Copa Mundo Sub-20 Colombia 2011 y también una de las sedes de los Juegos Nacionales de 1992.

En julio de 2006 fue una de las sedes de los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe.

En este escenario deportivo se llevó a cabo la ceremonia de inauguración del certamen orbital juvenil.

El origen del escenario deportivo

En 1968, el arquitecto Jaime De Biasse Álvarez presentó el diseño inicial del nuevo escenario, el cual, por sus magnitudes, fue denominado como un sueño de maqueta.

El 31 de julio de 1984 llegó a la gobernación del Atlántico Fuad Char, y encontró una obra abandonada, según lo recordó.

“Como gobernador me dieron la oportunidad de encontrar una obra inconclusa y poder terminarla para Barranquilla, el departamento y la nación”, dijo Char Abdala, quien reclama el crédito de su gestión.

El estadio de Barranquilla fue el primero en terminar sus obras de adecuación para el ecuménico certamen.

La transformación actual es presentada como la más importante desde la inauguración del estadio en 1986.

El nombre de Roberto Meléndez

El 17 de marzo de 1991, por iniciativa del periodista Chelo De Castro, el estadio recibió oficialmente el nombre del futbolista barranquillero Roberto Meléndez Lara, (31 de marzo de 1912 - 20 de mayo de 2000), conocido con el apodo de El Flaco.

Roberto Meléndez fue un jugador y entrenador colombiano de fútbol amateur.

Meléndez se destacó en la posición de delantero en la época del deporte no profesional.

El nombre del estadio vincula la infraestructura moderna con la memoria del fútbol barranquillero y con una figura representativa de la historia deportiva de la ciudad.

La ampliación del “supermetro”

“Terminamos de colocar la última grada de la ampliación del supermetro. Pasamos de 43 mil sillas a 65 mil. En tan solo cinco meses, el estadio se parece cada vez más al sueño que imaginamos”, dijo.

La visita a las obras coincidió con la instalación de la última grada del proyecto de ampliación.

En el recorrido también estuvieron Alejandro Char Nule y el delantero del Junior Teófilo Gutiérrez, que observó de cerca el estado del campo y el avance general del escenario.

Char aseguró que la ampliación del “supermetro” ya terminó y afirmó que hace cinco meses el proyecto era apenas una expectativa.

También atribuyó ese avance al trabajo de casi 1.000 trabajadores, cifra con la que destacó la magnitud de la intervención en curso.

La intervención hace parte del proceso de modernización del estadio, inaugurado hace cuatro décadas, e incluye nuevas graderías, adecuaciones estructurales y mejoras para atender una mayor afluencia de público.

Cómo cambiará la capacidad del estadio

La redistribución de graderías sumará 2.698 puestos en la tribuna norte, 3.724 en la sur, 4.508 en occidental, 4.850 en oriental y 1.734 graderías móviles.

A eso se añadirán cerca de 10.800 sillas retráctiles de mayor confort, de acuerdo con lo explicado por el alcalde durante la visita.

Esa reorganización elevará la capacidad del estadio desde poco más de 43.000 asistentes hasta una cifra cercana a 65.000 para encuentros de fútbol.

Con ese aforo, el Metropolitano quedará como el estadio más grande de Colombia.

ElementoCapacidad o cantidad
Capacidad anteriorpoco más de 43.000 asistentes
Capacidad para fútbolcerca de 65.000 personas
Capacidad para conciertoshasta 75.000 espectadores
Nuevas sillas retráctilescerca de 10.800
Trabajadorescasi 1.000
Inversiónsupera los USD 45 millones

La nueva cancha y el césped híbrido

Así quedó instalada la nueva gramilla del estadio Metropolitano de Barranquilla, donde oficia como local el Junior.

El punto central del recorrido fue el césped recién instalado.

El alcalde Alejandro Char también mostró la nueva gramilla del estadio Metropolitano Roberto Meléndez y anunció que la próxima semana comenzará el proceso para convertirla en una cancha híbrida.

El mandatario explicó que el siguiente paso será “coserlo”, un procedimiento con el que el terreno pasará a ser híbrido para ganar resistencia y durabilidad.

La gramilla es totalmente nueva y cumple con los estándares de FIFA.

La cancha híbrida también cambiará el uso del estadio fuera del fútbol, ya que permitirá combinar las necesidades de los partidos con las exigencias de los espectáculos musicales.

Char explicó que la cancha híbrida también cambiará el uso del estadio fuera del fútbol.

“Será un ‘Metro’ de 60.000 espectadores para ver fútbol, pero cuando vengan shows musicales, de carácter y de orden mundial, 75.000 espectadores podrán entrar al Metro, porque la cancha será una cancha híbrida”, sostuvo.

Cancha híbrida y césped del estadio Metropolitano

Eliminación de la pista atlética

Uno de los cambios principales será la eliminación de la pista atlética, una decisión que permitirá llevar las tribunas hasta el borde del campo.

“La cancha baja 4 metros y el ‘Metro’ se extiende hasta el borde de la cancha. Será un estadio que va a darnos mucha alegría a todos los barranquilleros y por supuesto a toda Colombia. Un nuevo ‘Metro’ para Barranquilla”, dijo Char.

La modificación de la cancha y la aproximación de las tribunas buscan transformar la relación entre los espectadores y el terreno de juego.

Obras, servicios y nuevas instalaciones

La inversión del proyecto supera los USD 45 millones.

El plan incluye nuevas graderías, pantallas gigantes, sistemas de iluminación, espacios internos renovados, museos, zonas comerciales, una sala de prensa para 130 personas, 10 enfermerías de aproximadamente 100 metros cuadrados y más servicios sanitarios.

Al estadio le fueron colocadas 114 cámaras de seguridad; luces nuevas, igual que sonido nuevo.

Los camerinos de árbitros y jugadores fueron adecuados y refaccionados, igualmente las zonas mixtas y la sala de prensa.

El alcalde indicó además que la nueva fachada sigue sin revelarse.

“El estadio tendrá una fachada única. Eso es una sorpresa que nos hemos estado guardando en estos días”, afirmó.

Pantallas, tecnología y renovación del escenario

El 2 de junio de 2010, día de la final del campeonato colombiano de fútbol entre Junior y La Equidad, se inauguró una moderna pantalla gigante LED de última tecnología, la cual se encuentra ubicada sobre la tribuna norte.

El escenario cuenta también con dos tableros electrónicos, uno ubicado en la tribuna norte y otro en la tribuna sur.

La pantalla LED fue adquirida por la Alcaldía de Barranquilla, a través de la Secretaría Distrital de Deportes, a un costo de un millón de dólares.

Con motivo del Mundial Sub-20 de 2011 se llevó a cabo una renovación total con un presupuesto de 22 500 millones de pesos.

La casa del Junior y de la Selección Colombia

El estadio Metropolitano ha sido por excelencia la casa del Atlético Junior.

También ha sido un escenario fundamental para la Selección Colombia de Mayores, que logró allí su clasificación a tres mundiales de fútbol.

“Me emocioné cuando lo vi porque aquí he vivido muchas cosas lindas con Junior y la Selección. Las grandes figuras cuando lo pisen se van a sentir muy felices”.

La combinación entre la historia del Junior, las jornadas de la Selección Colombia y los grandes torneos internacionales ha convertido al estadio en un lugar central para la identidad futbolística de Barranquilla.

La cancha como espacio de memoria

Para nadie es un secreto la pasión que despierta el fútbol.

En Chile esa realidad se palpa y evidencia cada fin de semana.

Muchas historias se han tejido en un campo de juego.

Anécdotas que a veces pasan inadvertidas, pero que siempre están ahí, esperando que el recuerdo no las borre.

La cancha de fútbol no es únicamente un espacio donde se disputa un partido. También concentra recuerdos, emociones, rivalidades, celebraciones y experiencias compartidas por jugadores, hinchas y comunidades.

En torno a los estadios se construyen relatos individuales y colectivos que permanecen vinculados a la historia de los clubes, las selecciones y las ciudades.

Roberto Meléndez y la literatura futbolera

En “Barrio Bravo”, el joven autor Roberto Meléndez (1985) expone, en una serie de relatos breves, una visión particular sobre diferentes encuentros y sucesos ocurridos en torno al fútbol a lo largo de la historia.

Una selección variopinta abarca desde la estatura de don Elías, la garra de Arturo Vidal y las memorias de viejas “pichangas” de barrio, de esos partidos que no se olvidan y que quedan en la retina de los que disfrutan de este deporte.

“Barrio Bravo” es un libro que se suma a la extensa tradición de la unión entre fútbol y literatura, con cuentos o relatos entretenidos y, en ocasiones, conmovedores.

Estos relatos sirven al mismo tiempo como un diario de la historia del fútbol y de sus implicancias e influencia en la sociedad, especialmente en una como la chilena, donde el triunfo ha sido más bien esquivo hasta la aparición de esta nueva generación de futbolistas que sacudieron la opaca costumbre de derrotas y malos resultados.

En el inicio del libro se lee: “¿Por qué amamos la pelota? En mi caso lo he pensado muchas veces, pues parto de esa certeza: amo este juego desde todos sus contornos, también los más oscuros, si no esto solo se trataría de un relamido ejercicio paradigmático y no de tierra y piel humana”.

En este extracto se resume el espíritu del libro: contar historias que han ocurrido en una cancha de fútbol y que evidencian la pasión que el hincha es capaz de sentir.

Uno de los grandes méritos del volumen es que no se cierra a un nicho de lectores específico.

Por el contrario, estos textos pueden ser del gusto de cualquiera que busque historias emotivas y entretenidas.

El vínculo entre fútbol, barrio y pertenencia

Roberto Meléndez sostiene que los equipos son sociales, estructuras de hinchas, legados de sangre y memoria.

También considera que las regiones y las ciudades tienen que tener sus equipos y sus historias.

“Creo que se puede construir, me parece que los medios del futuro son más inmediatos, son las redes sociales, el proyecto tuyo es bueno en ese sentido, me parece que Barrio Bravo también aporta en ese sentido a través de la literatura, te va entregando vínculos emocionales, códigos del barrio, se puede combatir con información, educación, no quedándose callado, esa es la primera herramienta, haciendo lo que pensamos, entender el fútbol en esa forma más trivial, más tribu, la cuadra”.

En esa mirada, la cancha funciona como un punto de encuentro entre el deporte profesional y las experiencias cotidianas del barrio.

Los partidos de barrio, las “pichangas” y los encuentros profesionales forman parte de una misma cultura futbolística basada en la memoria, la cercanía y la identificación con un equipo o una ciudad.

La identidad de los equipos y sus aficionados

“Claramente hay una pérdida de identidad, me parece triste que un equipo sea de un dueño porque los equipos son sociales, son estructuras de hinchas, legados de sangre, de memoria, que sean de alguien que pone la plata me patea la guata”.

El escritor también señaló que ha habido un desapego con los ídolos.

“Antes tú caminabas en Recoleta y te encontrabas con ‘Chamaco’ Valdés. Ahora no, viven en mansiones, están con la rubia que tiene millones de seguidores en Instagram. La cercanía con el ídolo es diferente, es como un ídolo de televisión más que del barrio, ese tipo de cosas han ido perdiendo identidad”.

La relación entre un estadio y su comunidad depende tanto de su infraestructura como de los recuerdos que reúne.

En el caso del Metropolitano Roberto Meléndez, esa relación se expresa a través del Junior, la Selección Colombia, los grandes torneos y las generaciones de aficionados que han ocupado sus tribunas.

Una cancha preparada para distintos usos

La modernización del Metropolitano no se limita a aumentar el número de sillas.

La nueva distribución de las graderías, la eliminación de la pista atlética, la instalación de una cancha híbrida, los sistemas de iluminación y sonido, las pantallas, las zonas comerciales y los espacios internos renovados forman parte de una transformación integral.

El estadio tendrá capacidad cercana a 65.000 personas durante los partidos de fútbol y podrá recibir hasta 75.000 espectadores en conciertos.

La diferencia entre ambos aforos responde a las necesidades de montaje y operación de cada tipo de evento.

En los encuentros deportivos, la capacidad se organiza alrededor de las tribunas y de las condiciones de seguridad del partido.

En los conciertos, la cancha híbrida permite adaptar el espacio para recibir espectáculos musicales de carácter mundial.

Así Avanza La Gran Transformación del Estadio Metropolitano de Barranquilla | Julio 2026

La evolución del escenario desde 1986

El estadio fue inaugurado en 1986 y la transformación actual es presentada como la más importante desde ese momento.

El escenario ya había experimentado adecuaciones relevantes antes de la intervención actual.

Con motivo del Mundial Sub-20 de 2011 se realizó una renovación total con un presupuesto de 22 500 millones de pesos.

En esa etapa, la gramilla fue renovada para cumplir con los estándares de FIFA, y también se instalaron cámaras, luces, sonido y nuevos espacios para jugadores, árbitros, prensa y zonas mixtas.

La nueva ampliación representa una escala mayor, porque modifica la capacidad, la cercanía de las tribunas, el terreno de juego y el funcionamiento del estadio para eventos deportivos y musicales.

La experiencia de asistir al Metropolitano

La ubicación del estadio facilita el acceso desde distintos puntos de Barranquilla y desde el municipio de Soledad.

Su localización en la intersección de las avenidas Murillo y Circunvalar lo conecta con importantes vías de la ciudad.

La cercanía con la Terminal de Transportes y la alternativa de acceso mediante la línea de TransMetro en la Troncal Murillo forman parte de las opciones disponibles para los asistentes.

Con la ampliación de las graderías y la incorporación de sillas retráctiles de mayor confort, la experiencia del público también se relacionará con la distribución interna, la visibilidad del campo y la comodidad durante los eventos.

La instalación de 10 enfermerías de aproximadamente 100 metros cuadrados, más servicios sanitarios, sistemas de iluminación y cámaras de seguridad, amplía la infraestructura destinada a la atención de los espectadores.

La cancha en la memoria de los hinchas

“Uno se ve reflejado en las historias”, comenta Diego Corvalán.

“Soy una de las que por primera vez compra un libro, sus relatos me apasionaron”, agrega Viviana Opazo.

“Lo encuentro súper emotivo, el fútbol es pasión y él relata eso”, expone Camila Meléndez.

“Satisfacción de que sea chileno”, apunta Cristóbal Orellana.

Estas opiniones dejan en evidencia lo que el escritor Roberto Meléndez ha conseguido tras el lanzamiento de su primer libro, “Barrio Bravo ¿Por qué amamos la pelota?”.

Sus escritos se viralizaron y el libro alcanzó una amplia circulación entre lectores interesados en el fútbol y en las historias humanas que ocurren alrededor de una cancha.

El fútbol aparece así como una experiencia que puede expresarse mediante un estadio, una tribuna, un partido de barrio o un relato literario.

En todos esos espacios, la pelota funciona como un vínculo entre las personas, sus recuerdos y los lugares que consideran propios.

El futuro del “Metro”

El proyecto de modernización todavía contempla elementos que no han sido revelados por completo.

La nueva fachada sigue siendo una sorpresa que la administración se ha reservado.

Mientras avanzan los trabajos de adecuación de la cancha híbrida y se consolida la ampliación de las graderías, el estadio se acerca a la visión de un escenario con mayor capacidad, mejores servicios y una oferta más amplia de eventos.

“Terminamos de colocar la última grada de la ampliación del supermetro. Pasamos de 43 mil sillas a 65 mil. En tan solo cinco meses, el estadio se parece cada vez más al sueño que imaginamos”, dijo.

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