Jugadores de fútbol poco conocidos con historias y trayectorias destacadas

Junto a las grandes superestrellas de cada época siempre han existido futbolistas menos mediáticos que moldearon el juego, sostuvieron a sus equipos y protagonizaron carreras extraordinarias sin recibir un reconocimiento proporcional a su talento. No siempre fueron la atracción principal, pero muchas veces fueron quienes hicieron que todo funcionara.

Entre ellos aparecen porteros decisivos, defensas completos, centrocampistas capaces de interpretar el juego y delanteros que marcaron goles fundamentales. También hay jóvenes promesas que destacaron en torneos internacionales, jugadores que quedaron a la sombra de compañeros más famosos y figuras cuya trayectoria merece ser revisada con más atención.

Figuras consagradas que fueron infravaloradas

Keylor Navas: decisivo en el Real Madrid

Los porteros suelen ser infravalorados incluso en las mejores épocas: elogiados discretamente cuando destacan, pero criticados implacablemente incluso por el más mínimo desliz. Sin embargo, pocos han sido tan crónicamente infravalorados como Keylor Navas.

Cuando se habla de los mejores porteros de la historia del Real Madrid, la conversación suele centrarse en Iker Casillas, Thibaut Courtois o incluso el legendario Ricardo Zamora. Sin embargo, Navas tiene todo el derecho a estar en esa discusión.

El costarricense fue fundamental para la histórica racha del Real Madrid de tres títulos consecutivos de la Champions League entre 2016 y 2018, con actuaciones de clase mundial en momentos de mínima diferencia. Tras dejar España, continuó destacando, convirtiéndose en un pilar de la consistencia del Paris Saint-Germain y ayudando al club a arrasar en títulos nacionales.

Romelu Lukaku: un goleador por encima de las críticas

Escúchennos: sí, Romelu Lukaku no es el delantero más atractivo, a menudo parece más cerca de perder el balón que de controlarlo. Pero sus récords son simplemente demasiado impresionantes como para ignorarlos y, desde luego, no justifican la cantidad de críticas que recibe.

El corpulento belga es el máximo goleador histórico de su país, ha marcado más de 300 goles con clubes (y la cifra sigue aumentando) en Bélgica, Inglaterra e Italia, y ha ganado trofeos con casi todos los equipos en los que ha jugado. Es hora de honrar su nombre.

Branislav Ivanović: mucho más que un defensa duro

Entre los aficionados de la Premier League, Branislav Ivanović es recordado a menudo como el estereotipo del defensa balcánico, duro y sensato, y sin duda lo era. Pero era mucho más que un simple hombre duro.

Ivanović combinaba físico con una inteligencia futbolística excepcional, leyendo el juego con gran maestría, lanzando centros precisos y representando una auténtica amenaza de gol en el otro extremo, ya fuera de cabeza o con los pies, como mejor demostró su impresionante cabezazo que le dio al Chelsea la Europa League en 2013.

Más allá de ese icónico gol, Ivanović fue fundamental en el dominio del Chelsea durante su etapa en el club, ayudándolos a levantar tres títulos de la Premier League, tres FA Cups, la Champions League y más. Sin embargo, a pesar de estos logros, rara vez aparece en las conversaciones sobre los mejores laterales derechos de la historia de la Premier League, y debería serlo.

Adriano: el delantero que dominó durante su apogeo

Puede parecer extraño incluir a Adriano aquí, dada la frecuencia con la que todavía se habla de él, pero gran parte de esa charla se centra en lo que podría haber sido: los problemas personales que redujeron su carrera o el hecho de que fue devastadoramente efectivo en Pro Evolution Soccer.

En realidad, durante su corto apogeo, Adriano fue posiblemente el delantero más temible del fútbol mundial, un hecho que es fácil de olvidar hoy en día. Un hombre que no lo ha olvidado es Zlatan Ibrahimovic.

“Adriano fue uno de los mejores jugadores con los que he jugado. Era un animal diferente. Nadie podía detenerlo”, dijo una vez Zlatan, que ha compartido cancha con Lionel Messi, Ronaldinho, Hernán Crespo y más, sobre el poderoso brasileño.

Es una pena que su apogeo fuera breve, pero tampoco olvidemos lo bueno que realmente era.

Mario Mandžukić: especialista en los partidos importantes

Los jugadores que están a la altura de las circunstancias en los momentos más importantes son invaluables, y Mario Mandžukić brilló precisamente en ese rol.

Marcó un dramático gol de la victoria en la prórroga para que Croacia venciera a Inglaterra en las semifinales del Mundial de 2018, catapultando a su país a su primera final mundialista, donde volvió a marcar, aunque Francia finalmente les negó el trofeo.

Mandžukić también dejó huella en las competiciones de élite europeas, abriendo el marcador para el Bayern de Múnich en su triunfo por 2-1 en la final de la Champions League sobre el Borussia Dortmund en 2013.

A lo largo de una notable carrera de 17 años, conquistó 10 títulos de liga nacionales en las principales ligas europeas, incluyendo la Bundesliga y la Serie A, y fue un talento codiciado por clubes como el Bayern, el Atlético de Madrid y la Juventus. Sin embargo, a pesar de todos sus goles decisivos y su consistencia, Mandžukić a menudo permanece subestimado.

James Milner: la importancia de la versatilidad

No acumulas más apariciones en la Premier League que nadie en la historia a menos que seas un futbolista realmente bueno. Sin embargo, de alguna manera, así es exactamente como mucha gente define a James Milner, reduciéndolo a una respuesta trivial, un jugador “sólido pero promedio” cuya longevidad por sí sola lo llevó al récord.

Lo que pasan por alto es que Milner nunca ha sido promedio. Campeón de la Premier League con el Manchester City y el Liverpool, y ganador de la Champions League con este último, el inglés infinitamente adaptable ha sido un engranaje vital en algunos de los mejores equipos que la liga haya visto jamás.

No es llamativo, no es ruidoso y nunca ha sido el acto principal, pero eso no lo hace menos valioso. Milner es el tipo de jugador con el que todo entrenador sueña.

Diego Milito: héroe de una final histórica

El Inter de Milán ganó su primer título de la Liga de Campeones (excluyendo los días de la Copa de Europa) en 2009-10 bajo el genio táctico de José Mourinho. Sin embargo, sobre el terreno de juego, fue Diego Milito quien se robó el espectáculo.

El delantero argentino, elegante, potente e inteligente a partes iguales, anotó los dos goles en la victoria del Inter sobre el Bayern de Múnich por 2-0 en el Santiago Bernabéu.

Sin embargo, “El Príncipe” no fue solo un éxito pasajero. Marcó goles dondequiera que jugó en su país, disparando por diversión con el Real Zaragoza, el Genoa, el Racing Club y, por supuesto, el Inter.

Su relativa falta de oportunidades en el escenario internacional, solo cuatro partidos en grandes torneos (dos en la Copa América de 2007 y dos en la Copa Mundial de 2010, uno como suplente), parece completamente injusto en retrospectiva.

Edin Džeko: el gol que quedó eclipsado

Sergio Agüero (con razón) se lleva la mayor parte del crédito por asegurarle al Manchester City su primer título de la Premier League, gracias a su gol de la victoria en el último suspiro contra el Queens Park Rangers que selló la victoria por 3-2 para el equipo de Roberto Mancini.

Es fácil olvidar que solo dos minutos antes del dramático gol de Agüero, su compañero de ataque, Edin Džeko, también había marcado para empatar el partido: un gol igual de crucial, pero a menudo pasado por alto debido a la teatralidad del final.

Eso por sí solo debería darle a Džeko un lugar en esta lista, pero su consistencia a lo largo de su larga carrera lo deja aún más claro. El bosnio marcó goles con una regularidad alarmante en la máxima categoría: en Alemania con el Wolfsburgo, en Inglaterra con el City, en Italia con la Roma, el Inter y la Fiorentina, y con su selección nacional, acumulando más de 450 goles en su carrera, pero rara vez recibió elogios.

Guti: el creador oculto del Real Madrid

En los equipos del Real Madrid de las décadas de 1990 y 2000, innumerables grandes nombres -Zinedine Zidane, David Beckham, Clarence Seedorf, Wesley Sneijder, Claude Makélélé- aparecieron y desaparecieron en el mediocampo. Sin embargo, un hombre permaneció: el canterano madrileño José María Gutiérrez Hernández, mejor conocido como Guti.

Maestro del mediocampo y delantero ocasional, el español jugó 542 partidos con el Madrid, ayudando al club a ganar 15 trofeos, entre los que destacan tres Champions League y cinco Ligas.

Sin embargo, sus contribuciones a menudo se reducen a un solo video destacado de YouTube: una asistencia de tacón, ciertamente escandalosa, que le dio a Karim Benzema en 2010. Irónicamente, esa fue una de sus últimas contribuciones goleadoras para el Madrid.

Guti dejó el club de su infancia al final de esa temporada. ¿Pero qué hay de los otros 172? Uno pensaría que no importan.

Ian Rush: el máximo goleador del Liverpool

Ian Rush es el máximo goleador histórico del Liverpool con la asombrosa cifra de 346 goles, que catapultó a los Reds a cinco títulos de Primera División, dos FA Cups, cinco Copas de la Liga y dos Copas de Europa en las décadas de 1980 y 1990.

Sin embargo, cuando se habla de los grandes del Liverpool, Rush suele pasarse por alto, ya que tanto periodistas como aficionados se inclinan por jugadores como Steven Gerrard, Kenny Dalglish, Mohamed Salah, John Barnes, Robbie Fowler e incluso Luis Suárez, quien, sí, brilló, pero solo jugó tres años y medio en Anfield y ganó poco más que una Copa de la Liga.

Los goles no lo son todo, claro, pero sin el extraordinario botín de Rush, los Reds no habrían sido la potencia dominante que fueron en su día, ni la potencia mundial que siguen siendo hoy.

Frank Rijkaard: la columna vertebral del Milan

Creemos que EA FC ha distorsionado la forma en que los aficionados más jóvenes recuerdan, o incluso respetan, a las leyendas del fútbol. En lugar de juzgar la grandeza por el impacto en la cancha, a menudo se reduce a las calificaciones dentro del juego.

Desafortunadamente para Frank Rijkaard, no tiene una puntuación alta en esa métrica, pero en realidad, fue fenomenal. Rijkaard fue la columna vertebral discreta de los equipos dominantes del AC Milan a finales de los 80 y principios de los 90, jugando junto a figuras como Marco van Basten y Ruud Gullit.

Durante su tiempo allí, ayudó a los Rossoneri a ganar dos títulos de la Serie A y dos Copas de Europa, anclando un mediocampo que permitió que sus compañeros más ofensivos brillaran.

Debido a que su brillantez fue subestimada, y desde entonces pasada por alto en los videojuegos, Rijkaard, uno de los grandes del fútbol de todos los tiempos, ahora a menudo se le descarta como una simple estrella de nicho de los 90.

Youri Djorkaeff: eclipsado por Zidane

Youri Djorkaeff tuvo la desafortunada experiencia de vivir a la sombra de Zinedine Zidane, ambos elegantes y técnicamente magníficos maestros del mediocampo (aunque Djorkaeff también podía jugar en punta) que alcanzaron la cima de su potencial en los años 90 y principios de los 2000.

Uno, por supuesto, es ampliamente recordado como quizás el mejor de la historia, pero el otro -Djorkaeff, por si no lo adivinaron- ha caído en el olvido.

La realidad es que Djorkaeff jugó un papel igual de vital, si no más, en el triunfo de Francia en la Copa del Mundo de 1998, marcando un gol y dando tres asistencias, incluida una en la final, y de nuevo cuando Francia ganó la Eurocopa dos años después, siendo un creador clave para Les Bleus.

Considerado también un icono del Inter de Milán -anotó algunos de los mejores goles del club en su historia-, Djorkaeff pudo haber vivido a la sombra de Zidane, pero se alejaba de ella cada vez que saltaba al campo.

Bebeto: el socio silencioso de Romário

Ha habido algunas hermosas duplas de ataque en la historia del fútbol -Crouch y Defoe, Phillips y Quinn, Shearer y Sutton, Henry y Bergkamp, Guðjohnsen y Hasselbaink- pero quizás ninguna haya sido tan maravillosa, o tan infravalorada, como la de Bebeto y Romário.

De naturalezas opuestas -Bebeto tímido y reservado, Romário extrovertido y volátil- su química en la cancha era una maravilla.

Su unión en el Mundial de 1994, donde anotaron ocho goles entre ambos (Romário cinco, Bebeto tres), catapultó a la Seleção a la gloria por primera vez desde 1970.

Claro que, por ser el más discreto, el papel de Bebeto suele pasarse por alto en comparación con el de Romário, al igual que sus logros en la selección nacional tienden a olvidarse.

Por si hace falta que lo recuerden, Bebeto marcó 100 goles en cuatro temporadas para el Deportivo La Coruña en España entre 1992 y 1996, ayudando al relativamente modesto club a ganar la Copa del Rey y la Supercopa de España.

Steve Bruce: un central sin reconocimiento internacional

Antes de convertirse en un entrenador veterano, Steve Bruce fue uno de los mejores centrales de su generación: el tipo clásico que se jugaba el cuerpo por su equipo y, en palabras del gran Neil Warnock, “moría por conseguir tres puntos”.

No era llamativo, pero sí efectivo. Bruce jugó más de 400 partidos con el Manchester United, anotando la impresionante cifra de 52 goles, y ayudó al equipo a levantar tres títulos de la Premier League, tres FA Cups y un puñado de otros grandes honores.

Y, sin embargo, a pesar de todo eso, nunca jugó con Inglaterra; rechazó una convocatoria al final de su carrera para un amistoso porque sintió que era una convocatoria de “simpatía”.

Santi Cazorla: talento sin un palmarés proporcional

Santi Cazorla era pura magia: un genio ambidiestro en el centro del campo que podía escabullirse de espacios imposibles, superar a los rivales como si no estuvieran presentes y leer el partido como si lo estuviera observando desde una perspectiva aérea, a menudo anticipando la siguiente jugada de sus rivales incluso antes de que ellos mismos lo supieran.

Quizás porque nunca jugó de forma consistente en los equipos más grandes del mundo -pasó gran parte de su carrera en el Villarreal, el Málaga, el Real Oviedo de su infancia y, en una época de relativo declive, en el Arsenal-, su palmarés no refleja plenamente su talento.

Jugadores destacados en la Eurocopa sub-21

Estos futbolistas destacaron por sus actuaciones en un torneo de jóvenes talentos y mostraron cualidades suficientes para aspirar a una carrera de mayor nivel. No todos llegaron a convertirse en grandes estrellas, pero sus trayectorias iniciales reflejan la variedad de caminos que puede seguir un jugador prometedor.

Stanislav Lobotka

Puede presumir de ser el único jugador que ha recibido dos “MVP” en la Euro sub-21. En la victoria por 1-2 ante Polonia protagonizó la mayor exhibición defensiva del torneo.

Robó, anticipó, cortó. estuvo en todos lados. Dotado de un tren inferior potente y con un centro de gravedad bajo, se encargó de iniciar los ataques eslovacos con su peculiar conducción.

Julian Pollersbeck

El reciente fichaje del Hamburgo era el único miembro del once habitual de Alemania que no jugaba en la Bundesliga. También fue el único portero premiado con un “MVP” a lo largo del torneo.

Fue en semis, ante Inglaterra, cuando detuvo en la tanda fatídica los penaltis de Abraham y Redmond. Antes había sacado desde el suelo un gol cantado de Gray.

Frente a España, en la gran final, se mostró extremadamente seguro y evitó que Saúl marcara su sexto gol del torneo con una buena parada.

Daniel Podence

Podence confirmó en la Euro sub-21 las maneras que exhibió en el Moreirense y que le valieron para regresar al Sporting CP en enero.

Tan habilidoso como menudo -mide 1,65 metros-, asistió a Guedes en la victoria sobre Serbia (2-0) y marcó en el triunfo ante Macedonia (2-4).

Su mejor actuación llegó, sin embargo, en la derrota ante España por 1-3. Podence, con su movilidad y habilidad para el regate, volvió loca a la zaga de “La Rojita”.

Will Hughes

En su único partido como titular, en semis frente a Alemania, hizo sufrir de lo lindo a la “Mannschaft” con la calidad que atesora en su zurda para filtrar pases, eludir contrarios o, simplemente, “esconder” el balón para pausar el partido.

Sin acelerar, sin cambiar el paso, siempre con el balón pegado al pie, “regaló” a Abraham el 1-2 tras un gran eslalon por el costado izquierdo.

Iuri Medeiros

La “bestia negra” del Benfica -le ha marcado cuatro goles en cinco partidos- podría acabar en el Wolverhampton tras su cesión al Boavista. El Sporting CP, sin embargo, reclama 9 kilos.

En la Euro sub-21 brilló en la victoria por 2-4 ante Macedonia, su único partido como titular. Medeiros repartió dos asistencias con su zurda de seda.

Sirvió a Edgar Ié el 0-1 con un medido córner y puso en bandeja el 1-3 a Podence con un gran balón filtrado.

John Swift

Pequeñito y habilidoso, se convirtió en la alternativa perfecta al “tanque” Abraham. Su presencia como titular en la victoria por 3-0 ante Polonia le dio fútbol a Inglaterra.

Swift retrasó su posición en numerosas ocasiones hasta la medular para asociarse con Gray, Baker. Destacó también cuando recibía con espacio por delante conduciendo con balón controlado.

Jaroslav Mihalik

Una amenaza constante jugando a pierna cambiada en banda izquierda. Recibía pegado a la cal y, generalmente, trataba de conducir buscando la diagonal hacia el medio para explotar su golpeo con la diestra desde media y larga distancia.

No tardará en dar el salto a la absoluta. En la victoria frente a Suecia (3-0) abrió el marcador con su único gol del torneo.

Enis Bardhi

El “motor” de una Macedonia que mostró una versión terriblemente alegre en la Euro sub-21. Tan pronto bajada a iniciar jugada insertándose entre centrales como aparecía en la frontal del área rival para explotar su buen golpeo.

En la derrota encajada frente a España (5-0) obligó a Kepa a emplearse a fondo. Logró marcar, de penalti, en el 2-2 frente a Serbia y repitió en la derrota contra Portugal (2-4) con un gran golpeo desde el balcón del área grande.

Kenneth Zohore

El quinto jugador más joven en debutar en Champions -16 años, 8 meses y 20 días-, arrancó el torneo como suplente, pero se redimió con un partido redondo en la despedida, con victoria, de Dinamarca ante la República Checa (2-4).

Marcó dos goles de “9” de área -mide 1,93 metros- y sirvió otros dos para que Lucas Andersen e Ingvartsen marcaran a placer.

Albert Rusnak

Este exjugador del Manchester City es la prueba de que la MLS no sólo ficha “viejas glorias”. Diestro, aunque con buen manejo de la zurda, Rusnak se mostró tremendamente eléctrico y vertical con sus diagonales partiendo desde banda derecha.

Clave en las jugadas a balón parado, asistió en un saque de esquina para el gol de Chrien contra Inglaterra. Él y Mihalik están llamados a suceder a otros dos extremos eslovacos que prometían más de lo que han rendido: Weiss y Stoch.

Dawid Kownacki

Comparado a menudo en su país con Robert Lewandowski, en la Euro ha retrasado su posición hasta la mediapunta, rol que ya ocupó en el Lech Poznan, donde también ha jugado en banda.

Kownacki jugó un rol clave para que su país, anfitrión del torneo, no fuera la primera eliminada. En el 2-2 ante Suecia asistió a Moneta y marcó el penalti del empate exhibiendo una gran frialdad en el 91'.

Nemanja Maksimović

No le ha ido bien a la Serbia campeona del mundo sub-20 en 2015 sin Sergej Milinkovic-Savic. Grujic, Gacinovic y Zivkovic han dejado destellos de calidad. sin más.

Sin brillar tanto como en 2015, el reciente fichaje del Valencia ha cumplido con nota su cometido. La explicación es bien sencilla. Se ha visto obligado a retrasar su posición y ejercer de mediocentro defensivo cuando está acostumbrado a ejercer de “box-to-box”.

Stefan Šimić

El jugador más joven en firmar un contrato profesional con el Slavia Praga -15 años y 11 meses- se ha ganado hacer la pretemporada con el Milan tras su buen hacer durante su cesión el Mouscron y la Euro sub-21.

Simic evidenció mucho oficio durante la Euro. Físicamente muy poderoso, siempre aparecía “in extremis” para cortar, taponar o frenar con una “falta táctica” los ataques rivales.

Andrew Hjulsager

En LaLiga aún no se le ha visto demasiado, pese a que en sus 259 minutos de juego dejó un golazo contra la Real Sociedad.

Hjulsager exhibió en la Euro sub-21 uno de los mejores golpeos del torneo, compitiendo con especialistas como Arnold o Ward-Prowse. Diestro, comenzó jugando en banda derecha, aunque también se dejó caer por izquierda.

Se marchó sin marcar, pero no sería porque no lo intentó. Donnarumma, Pollersbeck y Zima pueden dar fe de ello.

Martin Chrien

El “Pichichi” eslovaco -marcó un gol contra Inglaterra y otro frente a Suecia- dio una lección llegando desde segunda línea.

Chrien, sin ser tan exhuberante como Mihalik o Rusnak, se mostró una pieza clave a la hora de asociarse, distribuir juego y jugar de espaldas a portería. No es de extrañar que el Benfica le haya echado el guante nada más concluir el Europeo.

Jan Bednarek

No ha completado su mejor torneo -se mostró excesivamente blando en el gol de Safranko ante Eslovaquia y acabó expulsado contra Inglaterra-, pero cuenta con un gran aval: le ha fichado Les Reed, “El Monchi del Southampton”, por seis millones de euros.

Bednarek, eso sí, exhibió algunas de las cualidades que le han llevado a firmar con los “Saints”: poderoso en el juego aéreo, es relativamente rápido si tenemos en cuenta que mide 1,90 metros.

Tomáš Souček

El “hombre escoba” de la medular checa vio recompensado su trabajo recibiendo el “MVP” tras la victoria por 3-1 contra Italia.

Espigado -mide 1,92 metros-, es un baluarte por arriba. Su poderosa zancada le permite, además, asomarse con frecuencia al área rival para probar fortuna con su disparo de media distancia.

Encargado de abastecer a Jankto, Travnik, Schick y Cerny en ataque, luego le tocaba frenar las acometidas de los oponentes desde su rol de mediocentro defensivo.

Kristoffer Olsson

La clase que atesora este exdiscípulo de Arsène Wenger en el Arsenal es innegable. El nuevo jugador del AIK la pisa, la mueve y procura jugar siempre hacia adelante.

Diestro, en ocasiones se recrea demasiado con el balón en los pies y se olvida de buscar la puerta rival. Olsson, encargado de sacar las jugadas de estrategia, se llevó el “MVP” contra Polonia (2-2).

En dicho partido, el capitán sueco asistió desde la esquina a Une Larsson para el momentáneo 1-2.

Srdjan Plavšić

El diminuto jugador del Sparta Praga -mide 1,66 metros- se convirtió en el “revulsivo” habitual de Serbia. No en vano, sólo fue titular en el 2-2 contra Macedonia.

Plavsic demostró, en todo momento, tener la portería entre ceja y ceja. Especial mención merece su segunda parte contra Portugal.

Pese a la derrota (2-0), dio la cara. Los lusos sólo pudieron frenarle con falta cada vez que encaraba para centrar. Sus compañeros, sin embargo, no pudieron rematar sus múltiples centros.

Milan Gajić

Suplente de Sabaly en el Girondins, el serbio exhibió su descomunal despliegue físico en el debut ante Portugal. El realista Kevin Rodrigues sufrió de lo lindo con sus permanentes incursiones al ataque.

Ante Macedonia se retiró lesionado en el descanso y ya no volvió a jugar en la Euro sub-21.

Pawel Cibicki

De lo poco destacado en ataque en una desilusionante Suecia que defendía el título de campeona. Cibicki exhibió su movilidad dejándose caer a banda y asociándose bien jugando de espaldas con sus compañeros.

Se marchó sin marcar después de que el larguero le negara un gol contra Inglaterra.

Jóvenes promesas que llamaron la atención

Algunos futbolistas comenzaron a destacar antes de cumplir la mayoría de edad, rompiendo récords de precocidad y despertando el interés de clubes importantes. Sus historias muestran cómo una aparición temprana puede abrir la puerta a grandes oportunidades, aunque no garantiza una carrera sin dificultades.

Pietro Pellegri

Le han llamado el “nuevo Messi” y con 15 años empezó a batir récords de precocidad con el Genoa en la Serie A: el más joven en debutar y el de menor edad en anotar un doblete.

Desde entonces muchos grandes de Europa lo quisieron fichar, pero terminó siendo el Mónaco que se lo llevó este enero por US$24 millones, la segunda transferencia más costosa de la historia de un futbolista tan joven.

Físico privilegiado, metro noventa y seis de altura, es un infierno para marcar por su potencia y habilidad. Todavía no se consolida en un Mónaco plagado de estrellas, pero apenas cumplió 17 años y de aquí en adelante solo puede mejorar.

Justin Kluivert

Apellido conocido en el fútbol. Es hijo de Patrick, esa máquina goleadora que a fines de los 90 y principios de 2000 se cansó de marcar en Barcelona y la Oranje.

Justin se empezó a hacer un nombre por sí mismo al anotar con regularidad en Ajax y ya marcó un hat-trick, algo que su padre nunca hizo en la liga holandesa.

Clínico para el remate media distancia y exquisito para driblar, hace estragos en la punta izquierda del ataque. Se dice que se lo disputan Manchester United y Barcelona y fue convocado por primera vez para la selección mayor holandesa.

“Quiero mantener en alto el nombre Kluivert. Voy a lo grande como mi padre”, dijo este año, “tal vez seré un poco menos, tal vez mejor”.

Jadon Sancho

Apodado el “Neymar inglés”, se formó en Watford y Manchester City hasta que el año pasado fue transferido por US$14 millones al Borussia Dortmund donde a los 17 años juega con cierta regularidad.

Le dijo que no a Pep Guardiola que lo quería y se fue a Alemania en busca de más minutos. Elegido el año pasado mejor futbolista del Europeo sub-17, sus compañeros de Dortmund le pidieron que deje de tirarles caños en los entrenamientos.

Fue parte del equipo inglés que ganó el Mundial sub-17, pero por un acuerdo con su equipo solo pudo disputar la fase de grupos del torneo.

Vinícius Júnior

Menos de 20 minutos en primera división bastaron para que Real Madrid desembolsara US$54 millones por la joven estrella brasileña.

Pero hasta que no cumpla 18 años Vinicius Júnior no podía ser transferido así que se quedó en Flamengo, el equipo que lo formó.

El año pasado llevó a Brasil al título sudamericano sub-17, donde fue el goleador y fue elegido mejor jugador, y también fue el más destacado del torneo continental en 2015.

Es diestro, pero suele jugar por la zona izquierda del ataque. Ver clips de él en YouTube te deja sin palabras.

Incluido el año pasado en la lista de jóvenes promesas a seguir de France Football y The Guardian, cuando alcance los 18 en julio podrá irse a Madrid, donde tendrá más exposición pero probablemente menos minutos.

Jan-Fiete Arp

El año pasado, a los 17, se convirtió en el primer jugador nacido en los 2000 en debutar en la Bundesliga y en marcar.

Para la UEFA es “una de las grandes promesas del fútbol alemán”. El delantero marcó siete veces en el Europeo sub-17 del año pasado y cinco en el Mundial de la categoría.

Se animó a decirle que no a Chelsea, que lo quería fichar, y ahora hay rumores de un traspaso a Bayern Múnich. Un buen cierre de temporada le puede abrir la puerta a acompañar al Die Mannschaft a Rusia.

Jugadores famosos por una sola actuación decisiva

Algunas carreras no se explican únicamente por la cantidad de partidos o títulos, sino por la capacidad de aparecer en el momento exacto. Estos futbolistas quedaron vinculados a goles, finales o actuaciones que modificaron la historia de sus equipos.

Geoff Hurst y el triplete en la final de 1966

En principio, Hurst no iba a jugar; Jimmy Greaves, el delantero estrella de Inglaterra, se había lesionado en la fase de grupos pero estaba recuperando la forma para la final de 1966 contra Alemania Occidental, y la opinión pública exigía que fuera titular en Wembley.

Sin embargo, Sir Alf Ramsey mantuvo su confianza en el jugador que había debutado como internacional apenas unos meses antes, y el resto es historia.

Hurst, delantero del West Ham, marcó un triplete espectacular con el que los “Tres Leones” conquistaron el trofeo más importante del fútbol por única vez en su historia, y además en casa.

Hurst no era ni mucho menos el jugador con más talento ni el más emblemático de esa selección, pero no se puede pasar por alto un triplete en la gran final: una hazaña legendaria que solo igualó el francés Kylian Mbappé hace cuatro años en Qatar, aunque él terminó en el equipo perdedor.

Paolo Rossi y la resurrección de Italia

El cuento de hadas de Rossi en el Mundial comenzó contra Brasil en uno de los partidos más emblemáticos de la historia del torneo: el azul empapado en sudor de la Azzurra frente al amarillo vibrante de los favoritos.

Se suponía que la fortaleza de Italia residía en su defensa, pero Rossi se erigió en el héroe del partido al anotar un triplete: marcó dos goles en la primera parte y anotó el tanto de la victoria en la segunda.

Aquellos fueron también los primeros goles del delantero con Italia tras regresar de una suspensión de dos años derivada de un escándalo de amaño de partidos ocurrido a principios de ese mismo año -acusación que él siempre negó-, pero no serían los últimos.

El depredador del área marcó los dos goles de la victoria en semifinales contra Polonia y luego abrió el marcador cuando Italia se impuso a Alemania Occidental por 3-1 en la final del Bernabéu, conquistando así su primer Mundial desde 1938.

Los seis goles de Rossi le valieron la Bota de Oro y el Balón de Oro del torneo, así como el galardón al Mejor Jugador del Mundo del año.

Diego Maradona y el Mundial de 1986

El verano que marcó la carrera de Maradona llegó en México, en 1986. Ese torneo -posiblemente la mejor actuación individual de la historia- se recuerda sobre todo por sus dos goles contra Inglaterra en los cuartos de final.

El primero fue el célebre momento de la “Mano de Dios”. El segundo, un acto de pura genialidad: una conducción audaz desde su propio campo que dejó a los jugadores ingleses pegados al césped del Azteca, antes de tumbar y regatear al portero Peter Shilton.

Volvió a marcar dos goles en la semifinal contra Bélgica y luego capitaneó a Argentina hacia la victoria frente a Alemania Occidental en la final, cerrando el torneo con cinco goles y otras tantas asistencias.

Pelé y tres Copas del Mundo

¿Quién otro sino el gran Pelé? El único hombre que ha ganado tres Copas del Mundo, todas en décadas distintas y, durante generaciones, el nombre más emblemático de este deporte.

Pelé tenía solo 17 años cuando irrumpió en la escena futbolística mundial en 1958, anotando un triplete en semifinales contra Francia y dos goles más en la victoria de la final frente a Suecia.

Formó parte del equipo brasileño que revalidó el título cuatro años más tarde, aunque se perdió la mayor parte del torneo por una lesión tras marcar en el partido inaugural; aun así, recibió la medalla de campeón.

En 1966, ya consagrado como el mejor jugador del mundo, sufrió un juego tan brusco por parte de sus rivales que juró no volver a participar nunca más en el torneo.

Grandes jugadores que no ganaron un Mundial

Hay futbolistas que parecen nacidos para la gloria, pero en los Mundiales la suerte les fue esquiva. Algunos ni siquiera tuvieron la oportunidad de jugarlos. Eso no los hace menos grandes y sus trayectorias demuestran que pueden ser leyendas incluso sin haber levantado la copa más codiciada.

Roberto Baggio

Su imagen llorando tras desperdiciar el último penal que acabó coronando a Brasil en la final de 1994 se convirtió en una de las más icónicas.

“Il Divino Codino” llegaba a esa cita como uno de los mejores jugadores del mundo y la desazón fue absoluta. Venía de brillar en Italia 1990 con solo 22 años, marcando 2 goles en sus 5 presentaciones.

Se retiró de las citas mundialistas en Francia 1998, cuando Italia cayó con Francia en los penales, esta vez anotó el suyo.

Michel Platini

Con la selección de Francia desplegó su talento en tres Mundiales, llevando al equipo a destacadas actuaciones aunque sin alcanzar la gloria máxima.

Disputó el Mundial de 1978 en Argentina, donde Francia quedó eliminado en primera fase. En España 1982 alcanzó el cuarto puesto, jugando cinco partidos del torneo y anotando dos tantos, uno de ellos en la semifinal ante Alemania.

En México 1986 tuvo su actuación más destacada, siendo la figura del equipo que venció a Brasil en un inolvidable cruce de cuartos de final, pero que cayó nuevamente en semifinales ante los germanos.

Frank Rijkaard

Este crack formado en las divisiones inferiores del Ajax se dio el gusto de celebrar con su país en la histórica Euro 1988, pero a nivel mundial no tuvo la misma fortuna.

Disputó el de Italia 1990 donde alcanzó los octavos de final, con caída ante Alemania, y el de Estados Unidos 1994, donde su equipo perdió por 3 a 2 ante Brasil en Dallas.

Rijkaard resume una de las razones por las que algunos jugadores son infravalorados: su influencia táctica puede ser decisiva aunque no siempre aparezca reflejada en goles o imágenes espectaculares.

Zico

El “Pelé blanco”, figura absoluta del fútbol brasileño de los años 80, disputó los Mundiales de Argentina 1978, España 1982 y México 1986.

Su mejor performance en cuanto a resultados se dio en el primero, alcanzando el tercer lugar. En España se despidió en segunda fase y en México, en los cuartos de final ante Francia.

Ferenc Puskás

El mejor jugador húngaro de todos los tiempos formó parte de la selección que estuvo a nada de la gloria en Suiza 1954, pero que terminó cayendo en la final ante Alemania.

Puskás disputó aquel encuentro con una fractura en el tobillo, pero eso no le impidió anotar uno de los tantos del partido.

Tras lograr la ciudadanía española, representó a ese país en Chile 1962. Jugó los tres partidos de una primera fase que España no lograría superar.

Eusébio

La “Pantera Negra” es considerado uno de los mejores jugadores del siglo XX y, sin lugar a dudas, el mejor portugués hasta la aparición de Cristiano Ronaldo.

Nacido en Mozambique, brilló como nunca en Inglaterra 1966, su única participación en un Mundial. Disputó 6 partidos y anotó 9 goles, pero no fue suficiente para llevar a Portugal a la consagración.

La derrota por 2 a 1 ante el dueño de casa en semifinales lo obligó a jugar el partido por el tercer puesto, donde venció a la Unión Soviética por el mismo marcador.

Paolo Maldini

Símbolo del Milan, considerado por muchos como el mejor defensor de todos los tiempos, ganador de una innumerable cantidad de títulos a nivel clubes. Pero ninguno con su selección.

Formó parte de la Azzurra en cuatro Mundiales -1990, 1994, 1998 y 2002-, siendo protagonista en todos ellos.

Al igual que Baggio, estuvo cerca de la gloria en Estados Unidos, pero Italia cayó en los penales ante Brasil.

Alfredo Di Stéfano

Considerado uno de los mejores jugadores de la historia, nunca llegó a jugar un Mundial por una serie de circunstancias que se fueron acumulando a lo largo de su carrera.

Primero defendió a Argentina, pero se quedó sin participar en 1950 porque la AFA decidió no presentarse por conflictos con Brasil, y tampoco estuvo en 1954, ya que el seleccionado se mantuvo alejado de la competencia internacional en esos años por decisiones políticas.

Ya consolidado en España, pasó a representar al país ibérico pero tampoco tuvo suerte. Para el Mundial de 1954 no pudo jugar porque su nacionalización no llegó a tiempo y la FIFA no autorizó su participación.

En 1958 sí formó parte del proceso, pero el equipo no logró clasificarse tras perder el repechaje. La gran oportunidad parecía llegar en 1962. España estaba clasificada y Di Stéfano incluso había marcado goles en las eliminatorias, pero una inoportuna lesión justo antes del torneo lo dejó fuera cuando ya estaba convocado.

Johan Cruyff

De Países Bajos se dice que es la mejor selección entre las que no lograron levantar una Copa del Mundo y de Cruyff, el mejor jugador que ha dado ese país.

El ídolo del Barcelona solo disputó la de Alemania 1974, donde con la “Naranja Mecánica” revolucionó al fútbol, pero no le alcanzó para ser campeón.

Johan disputó los 7 partidos de aquel torneo en el que cayó en la final frente al local, aportando 3 goles.

Podría haber jugado también el de Argentina 1978 donde Países Bajos nuevamente llegó al encuentro decisivo, sin embargo no lo hizo por cuestiones políticas y personales.

Historias singulares de futbolistas poco convencionales

La visibilidad del fútbol hace que ciertos comportamientos, estilos y episodios permanezcan en la memoria colectiva. Algunos jugadores rompieron los estereotipos por sus excentricidades, por su manera de vestir, por sus provocaciones o por inventar nuevas maniobras y posturas.

René Higuita

¡Qué personaje entrañable el colombiano! Que su apodo fuese loco lo define todo.

Este maravilloso arquero cafetero inventó una manera de sentir y jugar desde el arco, porque fue de los pocos que asumió riesgos desmedidos, como salir gambeteando de su área hasta el campo contrario.

Ni hablar de la famosa maniobra del escorpión, ese movimiento tan extraño con el que buscaba detener el balón de espaldas y con una patada doble, mientras apoyaba las manos.

Claro que más de un hincha sufrió de su exceso de confianza, incluso una salida excéntrica dejó afuera a su selección del Mundial de Italia 1990. Amado por una enorme mayoría, aunque con algunos detractores.

Zlatan Ibrahimović

El sueco configura casi a la perfección la locura en el fútbol, porque tiene en su haber cientos de rasgos y de comportamientos extravagantes.

Zlatan encuadra en la definición de niño terrible, ese adolescente que hace caso omiso a las normas y que vive enojado con el mundo. Y sobre todo se motoriza en un amor por sí mismo pocas veces visto.

Dueño de un talento descomunal, muchos creen que sus malos modos le jugaron en contra, porque nunca terminó de explotar en ninguno de todos los grandes de Europa en los que se desempeñó.

Hugo Gatti

Un pionero, un revolucionario, un excéntrico y sobre todo un fuera de serie. El arquero prácticamente inauguró esta forma de describir a ciertos jugadores, por algo lo apodaron “el loco” en la década del sesenta.

Hugo sorprendió con sus coloridos buzos, pero sobre todo con su desparpajo para jugar porque se erigió en un innovador para el puesto, al romper con esa tradición de porteros que no disponían de ductilidad con el balón en los pies.

Cientos de veces escapó de su área con la pelota y zigzagueó rivales. Como si fuese poco, Hugo inventó la jugada “La de Dios”, que consiste en enfrentar al delantero arrodillado, con el pecho abierto y los brazos extendidos.

Sebastián Abreu

Un icono de la locura. El uruguayo ha vivido siempre fiel a su manera de sentir, una que se relaciona con la libertad, con una personalidad divertida y una autoestima bien desarrollada, con los tintes justos.

El Loco transitó a mil por hora, al punto de obtener el récord Guinness como el futbolista que vistió más camisetas en la historia, con más de treinta clubes en su trayectoria.

Ni hablar de su arriesgadísima forma de ejecutar los penales, que incluso llevó a cabo en una definición desde los once pasos en el Mundial de Sudáfrica 2010, esa técnica de pinchar el balón.

José Luis Chilavert

“No me molesta que hablen mal o bien de mí, lo que me importa es que hablen”, esta frase lo pinta de cuerpo entero al arquero paraguayo.

Un personaje con todas las letras, un hombre que manejó como pocos el aspecto psicológico al volver locos a sus rivales con su lengua filosa.

José protagonizó peleas con rivales, como la famosa con Oscar Ruggeri, hasta desafió a Diego Maradona. Un excéntrico, un bravucón, y también un talentoso al convertirse en los pocos arqueros goleadores de la historia con su pegada de tiro libre y de penal.

Martín Palermo

¡Qué loco más lindo! El temible goleador argentino saltó a la fama con su transferencia a Boca Juniors en 1997, pero antes en Estudiantes de La Plata ya se lo conocía por su peculiar personalidad.

Esa manía por probar cosas nuevas, como decenas de peinados extraños para la época. Incluso posó vestido como mujer en una revista deportiva argentina, lo que causó gran conmoción en la época.

Ha convertido el gol de cabeza más largo de la historia, erró tres penales, brilló en todos los clubes y siempre se las ingenió para sus travesuras. Un distinto, que rompió con los pronósticos de un limitado talento.

Mario Balotelli

Súper Mario ama las polémicas, las faltas de disciplina, los accionares equívocos, las bravuconadas, las faltas de respeto y mucho más.

De ese delantero que irrumpió en Inter y que brilló en Manchester City existen decenas de ejemplos de su locura.

Para empezar, Balotelli se retroalimenta en un ego devorador, al punto de declarar públicamente que estaba a la altura de Messi y Cristiano.

Futbolistas que nunca existieron o cuya fama nació fuera del campo

La cultura futbolística también ha creado figuras famosas que nunca fueron profesionales reales. Algunas nacieron en videojuegos, otras en películas y otras a partir de episodios insólitos que quedaron grabados en la memoria de los aficionados.

Alex Hunter

Alex Hunter es el futbolista que protagoniza “The Journey”, la carrera de ficción que puede jugar cualquier usuario hasta coronarse campeón de la Champions League.

Ha jugado en la segunda división inglesa, en la Liga Premier, en la MLS de Estados Unidos y hasta fue fichado por el Real Madrid.

Su progresión en los tres años que lleva “jugando” ha sido tan vertiginosa que esta temporada fue elegido para ser el reemplazo de Cristiano Ronaldo en el Madrid luego de la salida del delantero portugués al Juventus italiano.

Hunter, en inglés interpretado por el actor Adetomiwa Edun, enfrenta los obstáculos que suelen atravesarse en la carrera de los futbolistas profesionales tanto en la cancha como fuera de ella.

Por desgracia su meteórica carrera solo es virtual. Su nombre es Alex Hunter, el personaje que se ha convertido en la estrella de los videojuegos FIFA al ser el protagonista del modo de juego The Journey.

Santiago Muñez

Santiago Muñez es uno de los futbolistas más famosos entre los que nunca han jugado profesionalmente a la pelota.

Kuno Becker interpreta a Santiago Muñez, el personaje principal de la película Goal. Personaje principal de la película Goal que fue estrenada en 2005, Muñez logra completar una más que respetable carrera al jugar también con el Tottenham, el FK Rostov, Al Fateh y el Real Madrid.

Nada mal para un cocinero que lo primero que quería era demostrarle a su papá que podía triunfar con el balón.

A lo largo de tres entregas, el protagonista mexicano logró entrar a la élite del balompié, en buena medida gracias al cariño que se ganó el personaje por parte de los fanáticos.

El chico latino significó un ejemplo de superación, pasando de jugar futbol en Estados Unidos hacia la Liga Inglesa, para finalmente vestir los colores del Real Madrid. La historia de Santi inspiró a muchos jóvenes a luchar por su sueño.

Ivica Strok

Una de las leyendas más grandes del Celtic escocés, autor de más de 800 goles, es Ivica Strock, jugador que hizo su nombre como personaje de ficción en el videojuego Football Manager.

Sus logros fueron inmortalizados en Twitter por Jonny Sharples, quien le dio vida al jugador croata en la popular red social.

Es considerado la mayor leyenda del Celtic de Glasgow, club al que guio al título en cuatro Champions League consecutivas, pero el mayor éxito de Ivica Strok no ocurrió en un campo de juego, ni siquiera con un balón.

Su legado va más allá de los 836 goles que anotó en su carrera hasta el punto que su imagen forma parte de una campaña de ayuda para personas con problemas mentales. Lástima que sea virtual.

Ali Dia: el partido que terminó en engaño

Con este cántico los aficionados del Southampton recuerdan a uno de los futbolistas más infames que han tenido en su historia: “Ali Dia, he's a liar, he's a liar”.

Alguien, haciéndose pasar por el legendario delantero del Milan, George Weah, llamó y logró convencer a Graeme Souness, entonces entrenador del Southampton, que había un jugador llamado Ali Dia que estaba buscando equipo.

Según el falso Weah, él y Dia habían jugado juntos en el PSG y había anotado un par de goles con la selección de Senegal.

Souness, apremiado por las lesiones en el equipo, lo invitó a probarse con el equipo, lo convocó para un partido contra el Leeds y le hizo jugar 20 minutos.

Fue un tiempo más que suficiente para que el entrenador de los Saints se diera cuenta de su error y Dia no volviera a jugar nunca más en la Liga Premier.

El encuentro se disputó el 23 de noviembre de 1996 en The Dell, que por entonces era el estadio del Southampton. En el minuto 34, Matthew Le Tissier, la estrella del equipo, se lesionó, tuvo que ser sustituido y Souness tuvo que introducir en el campo a Ali Dia, que ingresó con la camiseta número 33.

Una vez dentro quedó demostrado que nunca había sido profesional: no sabía ubicarse dentro de la cancha, no tenía idea de táctica, casi no sabía ni golpear la pelota.

Dia no apareció al siguiente entrenamiento argumentando una lesión y desde entonces nadie lo volvió a ver.

Karl Power

Un aficionado del Manchester United formó parte por unos segundos del verdadero equipo de los diablos rojos que saltó al campo para enfrentar al Bayern Múnich alemán en un partido de la Liga de Campeones en abril de 2001.

Su nombre es Karl Power, quien posó en la foto oficial del equipo junto a Ryan Giggs, Andy Cole, Fabien Barthez y Jaap Stam, entre otros.

Su aspecto poco atlético llamó rápidamente la atención, así como el hecho que en la imagen aparecían 12 jugadores.

Pese a que Gary Neville se dio cuenta de su presencia, no pudo evitar que Power se hiciera famoso con la imagen que lo inmortalizó.

Karl Power todavía puede reproducir en su mente el momento en que Gary Neville lo pilló. Era abril de 2001 y el Manchester United estaba a punto de enfrentarse al Bayern de Múnich en los cuartos de final de la Champions League.

Eric Cantona, entonces recientemente retirado del equipo, fue su héroe y esta era su forma de rendirle tributo.

Las cámaras hicieron clic y un trabajador desempleado, conocido por sus compañeros como Fat Neck, se convirtió, brevemente, en el hombre más famoso de Gran Bretaña. “Sigue siendo el mejor día de mi vida”, dice.

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