Los VIII Juegos Panamericanos, conocidos formalmente como San Juan 1979, se celebraron en San Juan, Puerto Rico, entre el 1 y el 15 de julio de 1979. La capital de Puerto Rico recibió a 3.700 atletas de 34 países que compitieron en 22 deportes, convirtiéndose así en los juegos más grandes hasta esa fecha.
Precisamente ese es uno de nuestros propósitos de querer celebrar. Para que personas que no conocieron los Juegos, los conozcan. Que sepan que Puerto Rico hizo un trabajo extraordinario pese a las limitaciones y los muchísimos problemas que estas cosas traen. Pero quedaron muy buenos”, comentó Arturo L.
De hecho, cuenta Carrión que el fallecido presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) en aquel momento, el mexicano Mario Vázquez Raña, catalogó los Juegos Panamericanos de San Juan 1979 como “los mejores en la historia”.
La elección de San Juan como sede
Todo comenzó pocos años después de celebrar en San Juan los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1966. Puerto Rico, liderado por José Enrique Arrarás -presidente en aquel entonces del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur)- y por Carrión -presidente del comité prosede- apenas encontró oposición porque era el único candidato tras el retiro de Bolivia.
San Juan había asegurado de hecho el rol de sede años antes, elegida como la única ciudad finalista de la puja desde 1973, dando a la isla seis años para prepararse para un evento de escala internacional genuina.
“Fue un compromiso del pueblo. La gente estaba dispuesta a ayudar. A los que estaban identificados con el babero de la Copan les daban pon y los invitaban a la casa a almorzar. El resultado de los Juegos fue algo que la gente aceptó y lo disfrutó. Todo el mundo era Copan por 15 días.
La organización exigió coordinar instalaciones, transporte, alojamiento, seguridad, ceremonias y actividades deportivas durante seis años de preparación. La seguridad fue una de las principales preocupaciones debido al debate sobre Puerto Rico, llegando a ser un estado de la unión estadounidense.

Fechas, participación y deportes
Los Panamericanos subieron a escena del 1ro al 15 de julio con la participación de 3,700 atletas de 34 países en 22 deportes.
| Aspecto | Dato |
|---|---|
| Edición | Octavos Juegos Panamericanos |
| Sede principal | San Juan, Puerto Rico |
| Fechas | Del 1 al 15 de julio de 1979 |
| Atletas | 3.700 atletas |
| Países | 34 países |
| Deportes | 22 deportes |
| Sedes adicionales | Caguas |
Los Juegos se supone que fueran del 15 al 30 de julio. Pero nosotros cambiamos la fecha porque hicimos un estudio de precipitación. Del 15 al 30 era la época donde más llovía y lo cambiamos del 1ro al 15 y creo que fue cuando más llovió. Llovió antes, durante y al final.
El voleibol y algunos partidos de béisbol se celebraron cerca, en Caguas.
La ceremonia inaugural y el debate sobre los símbolos
La preparación para las medallas resultó importar menos que una pelea por el protocolo. El gobernador Carlos Romero Barceló insistió, una vez en el cargo, en que la bandera y el himno puertorriqueños solo podían usarse junto a la bandera y el himno de EE. UU.
Esta posición fue objetada por el líder del Comité Olímpico de Puerto Rico Germán Rieckehoff, quien señaló que de hecho violaba las reglas del Comité Olímpico Internacional. También se opusieron con igual fuerza grupos civiles que lo vieron como un borrado innecesario de la propia identidad de la isla en sus propios Juegos hospedados.
“La ley en Puerto Rico dice que cuando se va a celebrar un evento que requiera himnos en una instalación que pertenezca al pueblo de Puerto Rico se levantan las dos banderas y se tocan los dos himnos. En lo deportivo, eso va en contra de lo legal porque Puerto Rico participa en deportes internacionales como país; no como una jurisdicción donde hay dos banderas y dos himnos.
“Eso causó muchísima conmoción, especialmente por parte del Copur, y fue escalando a tal punto que cuando el gobernador -quien tenía que seguir un ‘script’ (guión) según el protocolo que le pide al gobernante que declare los juegos abiertos- se expandió (en su discurso) ahí empezó el abucheo”, agregó Carrión.
En la ceremonia de apertura se tocaron de todos modos ambos himnos, exactamente como Romero había insistido. La reacción de la muchedumbre hizo imposible ignorar la disputa: al propio Romero lo abuchearon, y la muchedumbre abucheó el himno estadounidense de lleno.
Durante la ceremonia inaugural, el gobernador de Puerto Rico Carlos Romero Barceló recibió un abucheo que duró varios minutos durante su discurso. El episodio llegó a conocerse como “La Pitada Olímpica”, en términos aproximados, “the Olympic booing”.
Fue un momento llamativo de teatro político público, desplegado frente a un público internacional reunido para ver deporte, no política.
Al concluir la ceremonia de inauguración, el protocolo olímpico establecía que el gobernador de Puerto Rico declarara abierto los Juegos Panamericanos.
“Volvió a pasar en la clausura. Ahí el abucheo fue más que en la ceremonia inaugural. Sin embargo, eso en realidad fue una incidencia extradeportiva “que no tenía razón de ser”, según Carrión.
La participación del público y la ceremonia
Quedó demostrado la capacidad que tuvo el Departamento de Educación en organizar los mosaicos, murales y bailes.
“Consiguieron coreógrafos que estuvieron meses trabajando con ellos. Al final, los tuvieron en (la base) Ramey (de Aguadilla) por dos semanas. Me acuerdo que en el último ensayo yo me asusté porque las líneas no estaban bien coordinadas y estábamos a cinco o seis días de la ceremonia de inauguración.
“Yo fui Copani”, recordó con entusiasmo Rosario Vélez. “Yo estuve en los ‘bleachers’ del Hiram Bithorn en los murales y mosaicos cantando Pinocho.
La participación popular se extendió más allá de los estadios. “Fue un compromiso del pueblo. La gente estaba dispuesta a ayudar”, recordó Carrión.
Para la ceremonia de clausura había unos fuegos artificiales que decían “NOS VEMOS EN CARACAS”.

La mascota oficial Coquí
No todo de los Juegos fue contencioso. Los Juegos Panamericanos de 1979 fueron los primeros en la historia del evento en presentar una mascota oficial, una rana corredora llamada Coquí, tomada de la propia rana arborícola nativa icónica de Puerto Rico y de su canto inconfundible.
La elección de Coquí vinculó la identidad natural de Puerto Rico con la celebración deportiva y convirtió a la mascota en uno de los elementos más reconocibles de aquella edición.
El impacto en la gimnasia y las instalaciones
En lo deportivo, los atletas brillaron y dejaron su huella en San Juan.
“Y la gimnasia cogió un boom”, observó Thordsen. “Se mandaron a hacer de 7,000 a 8,000 boletos y el coliseo Roberto Clemente se llenó a capacidad.
Además, fueron unos juegos que dejaron su huella en la infraestructura deportiva y en la comida.
El interés por la gimnasia se reflejó en la respuesta del público y en la capacidad del coliseo Roberto Clemente, que se llenó a capacidad después de que se mandaran a hacer de 7.000 a 8.000 boletos.
El desempeño deportivo de Argentina
Argentina fue el equipo con mejor defensa en los Juegos Panamericanos 1979, con 0 goles encajados en 5 partidos.
El plantel estaba integrado por Antonio Alderete, Luis Amuchástegui, Omar Beccerica, Víctor Binello, Guillermo Bosio, Héctor Boccanelli, Juan Carlos Bujedo, Juan Cabrera, Lucio Del Mul, Marcelo Fredes, Roberto Gasparini, Salvador Mastrosimone, Víctorio Ocaño, Oscar Carlos Quiroga, Eusebio Roldán, Luis Rolfo, Victor Hugo Sosa y Enrique Veloso.
Quiroga, Beccerica, Ocaño, Veloso, Cabrera, Binello, Bocanelli, Roldán, Sosa, Gasparini y Mastrosimone.
Goles: PT: 2m. y 20m. Hugo Sosa (A).
Goles: PT: 40m. Quiroga, Beccerica, Ocaño, Veloso, Cabrera, Binello, Bocanelli, Roldán, Sosa, Gasparini y Mastrosimone.
17m. y 28m. Héctor Boccanelli (A), 36m. (A), 38m. Veloso (A).
ST: 14m.
Transparencia y administración
“Yo soy deportista por adopción, pero mi profesión es financiera. Yo me encargué que fueran unos Juegos transparentes. Solo hubo un requerimiento del Contralor que nosotros cumplimos.
No aparecían unos equipos, pero yo tenía todos los recibos guardados en una caja de seguridad del Banco Popular. Pero realmente no hubo problema alguno. Yo me encargué que fuera de esa forma.
La gestión administrativa estuvo marcada por la conservación de los recibos y por el cumplimiento del requerimiento formulado por el Contralor.
La experiencia de la organización
“Para mí fue un reto que yo no me imaginaba iba a ser así. A lo mejor si lo hubiese sabido no lo cojo. Pero yo aprendí muchísimo, sobre todo a escuchar, aglutinar y delegar.
La organización de San Juan 1979 combinó una preparación prolongada, una movilización popular amplia, la coordinación de miles de participantes y la gestión de instalaciones deportivas, ceremonias y actividades culturales.
El registro cinematográfico de los Juegos
La controversia organizadora y los Juegos mismos se documentaron en una película de 1980, A Step Away, que conserva tanto el evento deportivo como la pelea de protocolo que lo eclipsó por un momento.
A Step Away Clip
El documental permite observar la dimensión deportiva del evento y el contexto social y político que rodeó las ceremonias de apertura y clausura.
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