«Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido»: significado y contexto bíblico

Durante la Última Cena, cuando Jesús y Sus discípulos estaban comiendo la cena de Pascua la noche en que fue traicionado, Jesús tomó el pan, «y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí”» (1 Corintios 11:24, NBLA). La frase significa que el pan representaba el cuerpo de Jesús, que sería entregado en sacrificio por sus discípulos y por el mundo.

Por tanto, «esto es mi cuerpo que por vosotros es partido» debe entenderse en relación con la muerte sacrificial de Cristo, la Pascua, la Cena del Señor y la fe mediante la cual los creyentes participan espiritualmente de los beneficios de su entrega. El pan no debía interpretarse como una invitación a comer físicamente el cuerpo de Jesús, sino como un signo que recordaba su sacrificio y expresaba la comunión con él.

El relato de la Última Cena en el Nuevo Testamento

La comparación que Jesús hizo de Su cuerpo con el pan también se encuentra en los Evangelios sinópticos: «Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomen, coman; esto es Mi cuerpo» (Mateo 26:26, NBLA). «Mientras comían, tomó pan, y habiéndolo bendecido lo partió, se lo dio a ellos, y dijo: Tomen, esto es Mi cuerpo» (Marcos 14:22, NBLA).

«Y tomando el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí» (Lucas 22:19, NBLA). En estos relatos aparecen cuatro acciones fundamentales: Jesús toma el pan, da gracias, lo parte y lo entrega a sus discípulos.

La formulación de 1 Corintios 11:24 aparece dentro de la enseñanza de Pablo sobre la Cena del Señor: «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí».

El mismo pasaje continúa: «Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebáis, en memoria de mí». Y añade: «Porque todas las veces que comáis este pan, y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga».

PasajeIdea principal
Mateo 26:26«Tomen, coman; esto es Mi cuerpo».
Marcos 14:22«Tomen, esto es Mi cuerpo».
Lucas 22:19«Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí».
1 Corintios 11:24«Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí».
Juan 6:51«Yo soy el pan vivo que descendió del cielo».

¿Qué significa «partido»?

El verbo «partir» describe directamente lo que Jesús hizo con el pan: lo tomó, dio gracias y lo partió antes de entregarlo. En ese nivel, la expresión recuerda la acción visible de Jesús durante la cena. El pan fue dividido y distribuido entre los discípulos como una representación de su cuerpo entregado.

En segundo lugar, y más profundamente tal vez, es la comprensión del sacrificio implícito en estas acciones, tanto lo que Jesús iba a hacer consigo mismo, lo que Jesús estaba haciendo en ese momento con sus discípulos y lo que estamos haciendo cuando nos ofrecemos a Dios en la Gran Acción de Gracias en unión con la ofrenda de Cristo por nosotros/as.

Así como el pan físico debe ser «partido» o desmenuzado para ser compartido con otros, el cuerpo de Jesús tuvo que ser «partido» o herido en la cruz para beneficiar al mundo. Así como el pan físico sirve para mantener la salud corporal, el cuerpo de Jesús proporciona salud espiritual al creyente.

Por supuesto, hay un sentido en el que el cuerpo de Jesús fue «partido»: en la violencia de Su muerte, Su cuerpo fue herido y magullado, y Su carne y Su piel fueron desgarradas. Sin embargo, las Escrituras tienen cuidado de decir que ninguno de los huesos de Jesús fue quebrado (Juan 19:33-36).

Como verdadero cordero pascual, Sus huesos tenían que permanecer intactos (ver Éxodo 12:46 y Números 9:12). Por eso, «partido» no debe entenderse necesariamente como «con los huesos quebrados», sino como una referencia a un cuerpo entregado al sufrimiento, herido y sacrificado en la cruz.

«Partido» y «entregado»: diferencias entre traducciones

Observemos que, de todos los pasajes anteriores, el único que se refiere a Jesús diciendo: «Esto es Mi cuerpo que es [partido] para ustedes», es 1 Corintios 11:24. Además, la mayoría de las traducciones no incluyen la referencia al cuerpo de Jesús como «partido». Solo la RVR1960 tiene esa expresión.

Otras traducciones de 1 Corintios 11:24 dicen que Jesús dijo: «Esto es mi cuerpo, entregado por ustedes» (NVI) o «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes» (NTV). También aparecen formulaciones como «Esto es mi cuerpo que es para ustedes», «Esto es mi cuerpo que por ustedes es dado» y «Este es mi cuerpo que doy por ustedes».

La diferencia radica en los manuscritos que se utilizaron en la traducción. Los más antiguos no contienen la palabra traducida como «partido» en la NBLA. En 1 Corintios 11:24, Jesús partió el pan. Según los manuscritos más antiguos, y muchos dicen que los más fiables, Él no dijo que Su cuerpo fuera partido.

La mayoría de los eruditos actuales creen que la expresión «esto es mi cuerpo, que es partido por vosotros» es obra de un escriba que insertó la palabra partido para que coincidiera con el partir el pan. Esta diferencia textual explica por qué algunas Biblias ponen el énfasis en el cuerpo «partido», mientras que otras lo expresan como cuerpo «entregado», «dado» o «ofrecido».

FormulaciónÉnfasis
«Cuerpo que por vosotros es partido»La acción de partir el pan y la imagen del cuerpo herido.
«Cuerpo entregado por ustedes»La entrega sacrificial de Jesús.
«Cuerpo que es para ustedes»El beneficio de la entrega de Cristo a favor de sus discípulos.
«Cuerpo que por ustedes es dado»El don voluntario de Jesús.

El contexto pascual de la frase

La Última Cena tuvo lugar en el contexto de la Pascua. El pan y la copa no eran elementos aislados, sino parte de una comida cargada de significado religioso. La Pascua recordaba la liberación de Israel y señalaba la acción salvadora de Dios.

Además, el contexto de la cena pascual es totalmente simbólico. Casi todos los elementos de la cena representaban algo más. Jesús tomó dos de esos elementos y les infundió un nuevo significado simbólico, ya que Él era el cumplimiento de todo lo que representaba la Pascua.

A partir de entonces, cada vez que los creyentes judíos celebraban una cena pascual, pensaban en el nuevo significado que Jesús había dado al pan y a la copa final. Y los creyentes gentiles, que nunca habían participado en una cena de Pascua, celebrarían la «Cena del Señor».

Ritualmente, así se celebraban los sacrificios en el Antiguo Testamento. El sacerdote tomaba los elementos que se ofrecían (ya sea grano, vino, aceite o carne de animal), bendecían a Dios, buscaban la bendición de Dios sobre ellos y luego los partían y los daban a quienes estuviesen presentes para el sacrificio, y lo consumían juntos/as.

Al consumir lo que ha sido ofrecido y bendecido por Dios, toda la asamblea se nutría de la presencia de Dios entre ellos/as. Así que cuando Jesús tomó pan, bendijo a Dios, partió el pan y lo dio a sus discípulos, ritualmente, estaba haciendo un sacrificio de acción de gracias en el cual se entendía que el pan era su cuerpo y la copa era su sangre.

Cuando los discípulos comieron el pan y bebieron la copa, fueron -y aún lo somos- nutridos por la presencia de Cristo en su cuerpo y sangre. En este marco, el pan expresa la entrega de Cristo, mientras que la copa se relaciona con la sangre del nuevo pacto.

La relación con Jesús como el pan de vida

El Evangelio de Juan incluye una metáfora similar. Al dirigirse a las multitudes que lo buscaban después de haber sido alimentadas el día anterior, Jesús dijo: «Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo también daré por la vida del mundo es Mi carne» (Juan 6:51; ver también los versículos 53-58).

Jesús se identificó a sí mismo como «el pan vivo que descendió del cielo» (Juan 6:51). Cuando habló de comer Su carne en Juan 6, ya había dado a la multitud una indicación de que estaba hablando en sentido figurado.

Anteriormente, en los versículos 32-33, Jesús se había llamado a sí mismo pan, comparándose con el maná en el desierto. Cuando el pueblo pidió que se le diera ese pan, Jesús declaró: «Yo soy el pan de la vida; el que viene a Mí no tendrá hambre, y el que cree en Mí nunca tendrá sed» (Juan 6:35).

La expresión «comer» se explica mediante el lenguaje de acudir a Jesús y creer en él. Según Juan 6:35, se puede «comer» el cuerpo partido de Jesús «viniendo» a Él, y «beber» su sangre creyendo en Él.

Jesús también enfatiza la fe -y esto es lo que simboliza el comer- en Juan 6:36, 40 y 47. Como para aclarar cualquier malentendido, Jesús distingue entonces lo físico de lo espiritual: «El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo les he hablado son espíritu y son vida» (Juan 6:63, NBLA).

En Juan 6:53-58 encontramos más pruebas de que Jesús estaba hablando simbólicamente. Allí, Jesús dice a una multitud: «En verdad les digo, que si no comen la carne del Hijo del Hombre y beben Su sangre, no tienen vida en ustedes».

«El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el día final. Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida. El que come Mi carne y bebe Mi sangre, permanece en Mí y Yo en él».

«Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por Mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que los padres de ustedes comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Estas palabras deben leerse junto con la afirmación de que «la carne para nada aprovecha» y con la identificación de Jesús como el pan de vida. El punto central no es la ingestión física de su cuerpo, sino la recepción espiritual de Cristo mediante la fe.

¿Se refiere la frase a una transformación literal del pan?

La afirmación de Jesús «Este es mi cuerpo» se toma literalmente en el catolicismo romano, lo que da lugar a su doctrina de la transubstanciación (el pan se convierte en el cuerpo real de Cristo).

Una de las razones es que, cuando Jesús llamó al pan Su cuerpo, estaba físicamente presente con Sus discípulos, con Su cuerpo intacto. ¿Cómo podría ofrecer literalmente Su cuerpo partido a Sus discípulos la noche antes de morir?

Además, el contexto de la cena pascual es totalmente simbólico. Casi todos los elementos de la cena representaban algo más. Jesús tomó dos de esos elementos y les infundió un nuevo significado simbólico, ya que Él era el cumplimiento de todo lo que representaba la Pascua.

Independientemente de si Jesús habló o no de Su cuerpo «partido» en la Última Cena, el pan simbolizaba Su cuerpo que pronto sería sacrificado en la cruz. No participamos de Jesús comiendo físicamente su cuerpo.

Más bien, participamos de Jesús al acudir a Él con fe, confiando en que Su cuerpo partido -y Su sangre derramada- es el único sacrificio aceptable por nuestros pecados. El pan conmemora Su cuerpo entregado por nosotros, y cuando participamos de él, afirmamos nuestra fe y nuestra comunión en Cristo.

La Cena del Señor como memoria y proclamación

Jesús ordenó: «Hagan esto en memoria de Mí». La celebración no consiste solamente en recordar un acontecimiento pasado, sino en anunciar continuamente el significado de la muerte de Cristo.

«Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga». El pan recuerda el cuerpo entregado, la copa recuerda la sangre del nuevo pacto y la celebración proclama la muerte del Señor hasta su venida.

Por eso Pablo también enseña: «De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor». Y añade: «Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa».

El sentido comunitario también es importante. La iglesia de Corinto había convertido la reunión en una ocasión de divisiones y desigualdad: «Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga». Por eso Pablo les dice: «Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros».

La Cena del Señor, entendida a la luz de estas palabras, une la memoria del sacrificio de Cristo con la fe personal, la comunión de los creyentes, la responsabilidad comunitaria y la esperanza de su regreso.

Significado de cada elemento de la expresión

  • «Esto es mi cuerpo»: el pan representa a Jesús y su entrega sacrificial.
  • «Que por vosotros»: la entrega de Cristo se realiza a favor de sus discípulos y de quienes creen en él.
  • «Es partido»: la expresión puede recordar tanto el pan dividido como el cuerpo herido en la cruz.
  • «Es entregado»: esta formulación destaca que Jesús ofreció voluntariamente su vida.
  • «Haced esto»: los discípulos reciben la instrucción de repetir el acto en la celebración comunitaria.
  • «En memoria de mí»: el pan y la copa recuerdan y proclaman la obra de Cristo.

Así, la frase «esto es mi cuerpo que por vosotros es partido» une tres realidades: el pan que Jesús partió, el cuerpo que fue entregado y herido en la cruz, y la participación espiritual de los creyentes en Cristo mediante la fe.

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