Para muchos padres, el primer contacto con el rugby llega cuando su hijo o hija vuelve del colegio hablando de este deporte o cuando alguien les propone probar en una escuela deportiva. Y casi siempre surge la misma pregunta: ¿es un deporte seguro para niños?
La duda es comprensible. Desde fuera, el rugby puede parecer un deporte muy físico. Sin embargo, cuando se conoce cómo funcionan las categorías de formación y cómo se adapta el juego a cada edad, la percepción cambia bastante.
El rugby infantil está diseñado para que los niños aprendan el deporte de forma progresiva, priorizando la seguridad, la técnica y el disfrute del juego.

Qué es el rugby y por qué atrae a los niños
El rugby es un deporte de evasión y contacto. El objetivo es llegar al final de la cancha y apoyar la pelota en el suelo. Para lograrlo, el atacante deberá avanzar evadiendo al contrario o pasar el balón a un compañero que tenga espacio para ir hacia adelante.
El contacto se produce en dos niveles: con el oponente y con el piso. El jugador de rugby es entrenado concienzudamente para afrontar ambos.
Para los que conocen el mundo del oval, hablar de rugby les trae a la cabeza fantásticos recuerdos de hermosos partidos, de dura lucha por la posesión del cuero, de compañerismo inquebrantable y de buenos ratos con amigos y rivales disfrutando de una buena jarra de cerveza con las correspondientes agujetas y dolores posteriores a un encuentro.
Para los que saben del rugby por oídas o por algún vídeo suelto que han podido encontrar, les puede parecer un asunto extraño, quince jugadores (o trece, o siete, dependiendo de la modalidad) pegándose, revolcándose, golpeándose violentamente por evitar que el contrario avance.
El rugby es un deporte fantástico con una gran tradición alrededor del mundo. Es el deporte preferido en países como Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Irlanda, Francia, Escocia, Gales, Sudáfrica, Argentina, Italia, Canadá, etc.
En estos lugares las personas comienzan a practicar desde temprana edad y siguen jugando hasta edades muy avanzadas.
Cómo se adapta el rugby para niños
Una de las claves para entender la seguridad del rugby infantil es que no se juega igual que el rugby de adultos.
En las primeras edades el deporte se adapta mucho para facilitar el aprendizaje y reducir riesgos. Los campos son más pequeños, los equipos tienen menos jugadores y las reglas se simplifican.
En muchas escuelas incluso se empieza con modalidades sin contacto, como el rugby tag o el rugby touch, en las que el placaje se sustituye por quitar una cinta o tocar al rival con la mano.
Esto permite que los niños aprendan a pasar el balón, correr en equipo y entender el juego antes de introducir elementos más físicos.
Si su hijo o hija tiene menos de 10 años, jugará una versión donde el contacto se simula con banderines o toques, dándole más relevancia al aprendizaje de las destrezas básicas del deporte, como la carrera y la evasión mientras el niño se divierte jugando.
Estas situaciones son introducidas paulatinamente a partir de los 10 años.
Entre niños el contacto se introduce progresivamente a partir de los 10 años y es siempre opcional.
En el rugby español, según nos cuenta Archilla, no existe una normativa que prohíba los placajes a ninguna edad. El único tope que se establece es a los menores de ocho años, los sub-8.
En esa categoría no existen los placajes, pero no por motivos de seguridad, ni para evitar daños físicos a los niños, sino para «fomentar la promoción y participación en el rugby en los colegios».
A esas edades, se trata más de una diversión que de un deporte, donde se intenta trasladar la pasión a los chavales para que poco a poco vayan integrándose.
| Etapa o modalidad | Características principales |
|---|---|
| Menores de ocho años | En esa categoría no existen los placajes. |
| Menores de 10 años | El contacto se simula con banderines o toques. |
| Rugby tag | Los oponentes tratan de quitar una cinta de la cintura. |
| Rugby touch | El placaje se sustituye por tocar al rival con la mano. |
| A partir de los 10 años | Las situaciones de contacto se introducen paulatinamente. |
El aprendizaje del contacto se hace de forma progresiva
Otra idea importante es que el contacto en rugby no aparece de golpe.
Los entrenadores enseñan primero la técnica correcta. Los jugadores aprenden cómo caer, cómo placar de forma segura y cómo protegerse durante el juego.
Todo esto se hace con ejercicios muy controlados y adaptados a la edad de los niños.
El objetivo no es que el contacto sea espectacular, sino que sea técnicamente correcto y seguro. De hecho, muchas lesiones en deportes de contacto ocurren precisamente cuando no se domina la técnica.
En la Federación española, comenta, los chicos empiezan a jugarlo a partir de los seis años, y conforme pasa el tiempo y la experiencia de los chicos, «se va graduando la intensidad».
A partir de cierto momento, las etapas del jugador dejan de funcionar con respecto a la edad de cada uno, sino que se modulan «por la experiencia del chico».
«Al jugador que no han placado hay que ponerlo en diferentes situaciones, de contacto, de defensa cerrada, de ir al suelo... Tiene que perder el miedo al contacto progresivamente».
El rugby amateur es una cosa completamente diferente. Un «rugbier» amateur por lo general no está preparado físicamente para soportar grandes placajes, pero tampoco lo está para realizarlos. Es decir, una cosa compensa la otra.
«Siempre se puede producir alguna lesión grave, pero son casos aislados, y más aún en categorías inferiores».
Un detalle que destaca repetidamente César Archilla es que «los niños, como niños que son, se pelean, chocan, se revuelcan, lo llevan innato y no se hacen daño, son como gomas».
En realidad, lo que considera peligroso es jugar «en superficies duras como las de los colegios», pero no los placajes en sí mismos.
De hecho, cree que el rugby no tiene por qué ser más peligroso «que el judo, el kárate, el balonmano... Y son todos deportes que se practican en las escuelas».
Reglas que reducen los riesgos
En el rugby no está permitido utilizar ningún tipo de protectores rígidos y está prohibido el bloqueo individual, esto quiere decir que ningún jugador va a ser derribado inesperadamente o golpeado por varios jugadores con armaduras y cascos rígidos.
Además el juego sucio y peligroso es severamente castigado.
- No hay bloqueos.
- Al no existir este tipo de defensa, ningún jugador es sorprendido durante el ataque.
- Sólo el portador del balón puede ser tackleado por la defensa.
- El jugador que tacklea debe abrazar ambas piernas del jugador tackleado.
- No se permiten zancadillas o bloqueos directos a las rodillas ni tackles por encima de los hombros.
Rugby authorities would certainly point to rule changes they have introduced to make the sport less dangerous.
Por ejemplo, junior players in the UK no longer clash shoulders like rutting deer when they engage in a scrum.
Competitive lineouts are now introduced gradually.
At some ages, in particular forms of rugby - specifically seven-a-side - there is a weight limit for players.
Most of the unions have introduced campaigns to more accurately identify concussion and improve its treatment.
En el rugby español, según nos cuenta Archilla, no existe una normativa que prohíba los placajes a ninguna edad.
La seguridad del jugador es lo más importante.
La seguridad es una prioridad en el rugby formativo
Las federaciones de rugby llevan años desarrollando programas específicos para mejorar la seguridad en el deporte base.
Esto incluye formación obligatoria para entrenadores, protocolos médicos y reglas adaptadas a cada categoría.
La asistencia de paramédicos es obligatoria para cada competencia que se organice.
Los entrenadores y sus asistentes deben estar certificados en la atención primaria de emergencias para poder impartir clases de Rugby a cualquier nivel.
Además, los entrenadores de rugby infantil suelen insistir mucho en algo que forma parte de la cultura del deporte: el respeto por el rival y por las normas del juego.
Es habitual escuchar en el rugby que el árbitro tiene siempre la última palabra y que las decisiones se aceptan sin discusión.
Esa cultura ayuda a que el juego sea más ordenado y seguro.
Es un juego de Respeto.
En el rugby no escucharás improperios o insultos hacia árbitros o jugadores, tanto en las gradas como en el terreno de juego.
Los entrenadores de rugby preparan al jugador en cuerpo y mente.
En el juego de Rugby se hace más hincapié en las conductas deportivas del atleta que en ganar a toda costa.
Los encuentros infantiles o «festivales» se orientan hacia la experiencia formativa y el compartir, más que hacia la competencia misma.

Qué riesgos existen realmente
Como ocurre con cualquier deporte, el riesgo cero no existe.
Entre los padres existe un gran temor a las lesiones.
Primero debemos entender que la práctica de cualquier deporte involucra un riesgo de sufrir un accidente.
En el rugby infantil, la incidencia de lesiones es muy similar a las de otros deportes como el fútbol o el baloncesto: golpes, magulladuras, torceduras o raspones.
Rugby is a contact sport and now, at the highest levels, a thudding and sometimes shocking collision sport.
Injuries, everyone accepts, are an inevitable part of the game.
But increasingly there is concern that rugby has become too dangerous.
Schoolboys, meanwhile, are becoming bigger and more powerful, but their bones remain as fragile as ever.
There is particular concern now about concussion.
Across multiple sports, the long-term effect of repeated blows to the skull is being surveyed, and there is substantial evidence in retired players linking it to brain damage, specifically a progressive neurological condition called chronic traumatic encephalopathy.
Again, rugby has not been studied as extensively as other sports.
According to Pollock, however, it does still happen that children are required to play rugby at school.
At junior level, safety is certain to become a greater preoccupation for parents.
Lesiones y contacto: por qué la técnica importa
Pollock did a larger survey, published in 2009, which found that a typical schoolboy playing 15 matches a season had a one-in-six chance of being injured - that is, suffering a complaint that prevented him playing for at least a week.
The most dangerous aspects of the game were the scrum and the tackle.
What changes would Pollock like to see introduced?
«All I can tell you is where the risks are and where the injuries are taking place, so parents will make their own informed decisions».
«But given we know that the tackle and the scrum are where injuries are occurring - up to two-thirds of injuries can happen in the tackle - then you might want to reconsider the sport your child plays».
En el rugby infantil, la incidencia de lesiones es muy similar a las de otros deportes como el fútbol o el baloncesto: golpes, magulladuras, torceduras o raspones.
«Siempre se puede producir alguna lesión grave, pero son casos aislados, y más aún en categorías inferiores».
La preocupación por las conmociones cerebrales
Según World Rugby, la federación internacional, «las conmociones cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad, sin embargo, los niños y los deportistas adolescentes: son más susceptibles».
Así lo recoge en su guía sobre las conmociones cerebrales.
Se ha encontrado un vínculo entre los continuos golpes y el deterioro cognitivo y una asociación con la depresión, pérdida de memoria y la expresión verbal, así como problemas a largo plazo.
Los niños necesitan más tiempo para recuperar niveles normales de memoria y velocidad de reacción.
La preocupación por las conmociones ha provocado peticiones para limitar los placajes en las escuelas donde se practique el rugby.
La solución supondría un cambio radical en la metodología preparatoria de los chavales británicos, acostumbrados desde niños a los golpes y a recibir placajes de chicos de su edad.
Pero la pregunta que surge salta a la vista: ¿es necesaria esta precaución?
¿Realmente los niños tienen riesgos tan elevados como para prohibir el «tackle»?
Pollock stops short of calling for rugby to be banned, but she does believe that every parent whose child plays rugby should be in no doubt of the risks they face.
«This needn’t be seen as an attack on the sport».
«It’s about making the game safe and pleasurable for children».
«The reason I’m so passionate about it is that children are very, very vulnerable: we have a special duty of care both as parents and collectively as a society».
Por qué el rugby puede ser una alternativa al sedentarismo
El rugby saca a los niños de casa porque les ofrece una actividad física regular, un espacio de convivencia y una razón para compartir tiempo con otros niños.
Es un deporte muy completo.
Trabaja la coordinación, la velocidad, la resistencia y la fuerza, pero también la toma de decisiones y la capacidad de colaborar con otros compañeros.
A diferencia de otros deportes más individualizados, en rugby todos los jugadores tienen un papel dentro del equipo.
No importa si un niño es más rápido, más fuerte o más alto.
Siempre hay una posición donde puede aportar.
Además, el rugby tiene una fuerte cultura de equipo.
Los entrenamientos y los partidos suelen girar en torno a valores como el compañerismo, el respeto y el esfuerzo colectivo.
Es un deporte inclusivo.
La comunidad rugbier es un grupo único de individuos -y un grupo de individuos únicos- que se han atrevido a hacer algo diferente: practicar un deporte legendario que mezcla fuerza, velocidad y agilidad.
El rugby como escuela de valores
Cuando se habla de rugby infantil, muchos entrenadores y familias destacan algo que va más allá del deporte.
El rugby suele insistir mucho en valores como:
- el respeto al rival;
- el trabajo en equipo;
- la disciplina;
- la responsabilidad dentro del grupo.
Para muchos niños, la escuela de rugby se convierte en un espacio donde aprenden a competir, pero también a ganar y perder con naturalidad.
En el juego de Rugby se hace más hincapié en las conductas deportivas del atleta que en ganar a toda costa.
Los encuentros infantiles o «festivales» se orientan hacia la experiencia formativa y el compartir, más que hacia la competencia misma.
«Hoy nos llena de orgullo ver cómo los niños del Rugby escolar y comunitario ponen en práctica los valores que semanalmente aprenden a través de la práctica de este deporte en la Hacienda Santa Teresa», expresó Andrés Chumaceiro, director de Fundación Santa Teresa.
Rugby escolar y prevención de la violencia
El rugby puede cumplir una función social cuando se organiza como una actividad escolar y comunitaria accesible.
El programa de rugby escolar de Fundación Santa Teresa surgió en 2007 por iniciativa de Derwin Rebolledo, un joven participante del Proyecto Alcatraz, quien vio la oportunidad de alejar a los niños y jóvenes de la comunidad de la posibilidad de ser reclutados por bandas delictivas a través de la práctica del rugby.
El proyecto Alcatraz es un programa de reinserción de jóvenes con problemas de conducta en el Municipio Revenga del estado Aragua, donde se asienta la Hacienda Santa Teresa.
Desde el año 2003 ha desmovilizado un total de 10 grupos sin el uso de la violencia y ayudado en la disminución significativa de la tasa de delitos en la zona.
La Fundación Santa Teresa es el brazo social de Ron Santa Teresa, la primera marca de ron de Venezuela.
A través de diferentes iniciativas impulsa la práctica del rugby como una vía para la disminución de la violencia y la delincuencia en el municipio Revenga del estado Aragua.
Los niños de nueve escuelas de Revenga jugaron en ronda única, en equipos de 5 jugadores y juegos de 10 minutos cada uno.

Cómo funcionan las modalidades sin contacto
Rugby tag
Una opción muy extendida ya es el rugby cinta.
Esta variedad del rugby supone que todos los jugadores lleven una cinta en la cadera que el contrario, para «placarlo», debe conseguir quitarle, y en ese momento, el jugador que tenía la posesión del oval debe pasar la pelota a un compañero y, de lo contrario, se señalará infracción favorable al otro equipo.
Como dice César Archilla, el rugby cinta «es muy utilizado en colegios para introducir el deporte, para aficionar a los niños».
Rugby touch
Algo similar existe ya: el rugby «touch», similar al clásico «tocata», en el que posar las dos manos en la cadera del contrario tiene el mismo efecto que el placaje y así se evita realizar esa acción brusca.
En las primeras edades el deporte se adapta mucho para facilitar el aprendizaje y reducir riesgos.
Esto permite que los niños aprendan a pasar el balón, correr en equipo y entender el juego antes de introducir elementos más físicos.
Pero claro, al no existir contacto, cuando alguno de esos chicos decide dar el paso a un club, debe «entrar en un proceso de enseñanza donde el jugador debe perder los miedos afectivos y va adquiriendo conocimientos tácticos y desarrolla su físico poco a poco».
Rugby Cinta - tag rugby- Reglas Escolares
La importancia de adaptar los partidos
En el deporte infantil no basta con reunir a dos equipos y aplicar las reglas del rugby adulto.
Los campos son más pequeños, los equipos tienen menos jugadores y las reglas se simplifican.
La diferencia de tamaño y fuerza entre los participantes también debe tenerse en cuenta.
At present, an extreme development seems unlikely.
However, Glenalmond College -an elite boarding school in Scotland whose alumni includes the rugby talisman David Sole- withdrew its 1st XV from two fixtures in 2013 because of concerns over «mismatches in physique».
The previous year, its team had sustained a number of injuries in matches against Loretto School in Edinburgh and Strathallan in Perth.
«We had to ask: ‘Was it safe?’» says Mike Davies, Glenalmond’s director of sport.
«And we had a massive amount of support from parents for our decision».
En un encuentro infantil, el arbitraje también puede modificar el nivel de riesgo.
On a recent Sunday morning -almost exactly a year to the day James Gray was injured- the Casterton Sedbergh 1st XV take on Witham Hall, an independent school on tour from Lincolnshire.
From early on, it is obvious that Sedbergh has the edge -they are bigger, fitter and more skilled to a boy- but sensible refereeing makes it a more even contest.
Safer, too -early on, the referee insists that the two packs of forwards should not push against each other because of the disparity in respective weights.
El papel de los padres
Si un niño quiere empezar a jugar, lo más importante es encontrar un entorno adecuado.
Una buena escuela de rugby suele tener entrenadores formados, grupos adaptados por edades y una filosofía centrada en el aprendizaje y la diversión.
También es buena señal que el club permita a los niños probar algunos entrenamientos antes de inscribirse, para que puedan conocer el deporte sin presión.
Los padres deben preguntar cómo se organizan las categorías, qué modalidad se practica a cada edad, cómo se enseña el contacto y qué protocolos existen ante una lesión o una posible conmoción.
Los niños también deben poder expresar si disfrutan del deporte y si quieren continuar practicándolo.
Sedbergh also allows any of its pupils to opt out of playing rugby for any reason.
«If a parent came to me and said: ‘My boy just doesn’t enjoy it, doesn’t want to play’ -that’s fine».
«I don’t think schools can force a child to play a sport that they genuinely don’t like».
«I don’t think that’s what education is about any more».
Emma Gray looks on from the side of the pitch, wrestling with a pair of Labradors and a whippet.
«But from my point of view, my boys have benefitted hugely from playing rugby».
«And I just think boys are boys. They need to be physical. They are like Labradors: they need love, feeding, exercise, rough and tumble, and they are happy».
Un caso que muestra la importancia de la prevención
James Gray, a 12-year-old in his final year at Casterton, Sedbergh Preparatory School, fully intends to join those ranks of rugby greats.
His father David was both a keen player and a coach, and James can’t remember when the sport wasn’t part of his life.
Aged five, he joined Barnard Castle rugby club, his local team, and started playing tag rugby, where opponents try to swipe a swatch of cloth from their waistband instead of tackling.
He moved on to playing contact rugby when he was nine.
But if James does achieve his ambitions it will be quite a story, one that stretches the imagination.
A year ago he was playing for his school away against Royal Grammar School, Newcastle.
It was a warm, sunny afternoon and in the second half, close to the touchline, a messy bundle of bodies formed a ruck.
James piled in, much as he had done countless times already that day, but on this occasion his neck twisted and his body contorted awkwardly.
When the game moved on, James didn’t.
Twelve months later, there is little to indicate what James has been through.
He walks well and has a mischievous smile.
But straight after the injury, he spent four months, on and off, in hospital.
He was in a wheelchair, then an extensive neck brace and only returned to school in February, after six months away.
This summer he finally took steps again at his full height, but he still doesn’t have complete sensation down the right side of his body.
«That may or may not come back, we don’t know», admite Emma Gray, su madre.
James is quietly confident it will return.
In hospital he read Rugby World magazine obsessively and downloaded the sport’s rules on to an iPad in case he wanted to be a referee one day.
He also set himself a goal: he would run a mile to raise money for injured rugby players less fortunate than himself.
At first he couldn’t cover 200m without stopping, but he trained harder than ever and completed the mile in March, cheered on by his schoolmates.
He’d hoped to raise £200 but ended up collecting £25,000 in sponsorship.
James intends to play rugby again.
“But what I like about rugby is that you basically become a big family. If I had a choice between never playing rugby and not having the injury or playing rugby and having the injury, I’d definitely say playing the rugby. And, if I play my cards right, yeah, I hopefully will get back to it one day.”
Cuando una familia decide no continuar
Una madre que llegó a una conclusión diferente fue Allyson Pollock.
A decade ago her eldest son suffered a spate of injuries playing rugby for his school in Scotland.
First he bust his nose, then his leg was broken in a tackle and finally, aged 16, his cheekbone was shattered.
This last incident left his eye hanging down out of its socket and he was forced to drink meals through a straw.
An enthusiastic trombonist, he stopped playing; his confidence, she noticed, was clearly affected.
«It was terrible», says Pollock now.
After her son’s second injury, Pollock -a physician and public-health professor- decided to investigate some of the dangers of rugby.
She learned from the Scottish Rugby Union that it had never seriously collected any injury data, not even a basic audit.
So in 2006 she decided to conduct a small study of her own.
She called 76 parents and pupils, all in their final year at her son’s school, and asked what injuries the boys had experienced during their short rugby careers and exactly how they had occurred.
The results, she notes in her new book Tackling Rugby: What Every Parent Should Know, were «surprising and alarming».
For boys in the 1st and 2nd XVs -the most committed players- 70% had sustained a serious injury, perhaps a concussion, ligament tear or fracture during their five years at the school.
Among all children -including some who had given up the sport at the earliest opportunity- more than a third had been injured playing rugby.
Pollock is the first to note the limitations of her study and the sample size it analysed.
She is also aware that research into rugby injuries remains «an extraordinarily neglected area».
Pollock stops short of calling for rugby to be banned, but she does believe that every parent whose child plays rugby should be in no doubt of the risks they face.
La atención médica durante los partidos
La prevención también depende de la capacidad de respuesta cuando ocurre un incidente.
Best of all, there are no significant injuries.
This is something that no one can take for granted any more and, to its credit, Sedbergh clearly takes the prevention and treatment of injuries very seriously.
On any game day it has a nurse with pitch-side training, a doctor and a paramedic, all of whom can reach any incident within three minutes.
Some schools and clubs will offer a similar provision, although it remains at their discretion.
La asistencia de paramédicos es obligatoria para cada competencia que se organice.
Los entrenadores y sus asistentes deben estar certificados en la atención primaria de emergencias para poder impartir clases de Rugby a cualquier nivel.
Most of the unions have introduced campaigns to more accurately identify concussion and improve its treatment.
Rugby base en Zaragoza
En Zaragoza existen varios clubes con tradición en el rugby formativo, donde los niños pueden descubrir este deporte desde edades tempranas.
Uno de ellos es el CD Universitario Rugby Zaragoza, que cuenta con categorías de escuela y formación en diferentes edades.
El objetivo en estas etapas es que los niños aprendan el juego poco a poco, desarrollen habilidades deportivas y disfruten del ambiente del rugby.
Muchos jugadores que hoy compiten en categorías senior empezaron precisamente así: probando un entrenamiento en la escuela cuando eran pequeños.
Rugby profesional y rugby infantil no son lo mismo
Pero antes de nada hay que diferenciar dos conceptos muy diferenciados: el rugby amateur y el rugby profesional.
En éste último, los que lo practican están totalmente preparados físicamente para aguantar cualquier tipo de melé, de placaje o de golpe fortuito que se pueda producir en un partido.
Y, aun así, la World Rugby es la que establece las precauciones a tener en cuenta sobre el jugador.
Y un ejemplo de ello, como nos dice Archilla, es lo que sucedió en el pasado Mundial de Inglaterra, precisamente.
Allí se estableció que cada jugador tendría que pasar un electrocardiograma y una analítica antes de participar en el Mundial.
Además, durante los partidos, los árbitros tenían la potestad de decidir avisar a los médicos para atender a un jugador por una posible conmoción cerebral o para atender algún corte.
Es decir, a nivel de seguridad física del jugador, la World Rugby va a la cabeza.
El rugby infantil no debe evaluarse tomando como referencia las imágenes del rugby profesional.
En las categorías de formación se emplean campos más pequeños, menos jugadores, reglas simplificadas, modalidades sin contacto y ejercicios adaptados a la edad y a la experiencia.
El tamaño físico y las diferencias entre jugadores
There is reason to believe, too, that the risks of playing rugby are increasing.
In 1995 the sport became professional at the senior level and now it is clearly a more physical, punishing endeavour.
International players today weigh, on average, 10% more than they did in 2000 and have improved their time for the 10m sprint by 5%.
The effects have trickled down to schoolboy level.
A study by Professor Michael Garraway from the University of Edinburgh found in 2000 that injuries had near-doubled in the professional era and increased among school-age boys as well.
«Have the boys got bigger?» asks Stuart Oliver, Sedbergh’s director of sport.
«At the prep-school age, no. At the age of under-16 to 18, possibly yes».
«We do not promote the use of any supplements at all at Sedbergh, but I know there’s a lot of young athletes out there who take them as a way of getting muscle hypertrophy».
«Getting bigger for rugby. We are fighting against the tide all the time».
La diferencia de tamaño entre jugadores debe ser tenida en cuenta por entrenadores y árbitros, especialmente en las melés, los placajes y las situaciones de contacto.
Competitive lineouts are now introduced gradually.
At some ages, in particular forms of rugby -specifically seven-a-side- there is a weight limit for players.
Una iniciación comparable a otros deportes de contacto
Para entender si la seguridad de los jugadores depende o no del contacto, quizá no haya disciplina deportiva que pueda aportar más luz al respecto que el boxeo, otro deporte de gran dureza física por lo que supone dar y recibir golpes constantes.
Al contrario del rugby, en el boxeo español, según cuenta Javier Pardo, director técnico de la Federación Española, se empieza a boxear con 15 o 16 años en categoría junior.
«Antes de esa edad, el boxeo es educativo y se trabaja sobre la técnica, habilidades psicomotrices y se realizan juegos. Se perfecciona la técnica de ataque y defensa sin contacto, lo cual tuvo mucho éxito», asegura.
El paso al boxeo de contacto, por tanto, tiene que ser progresivo.
«Depende mucho de la edad. Lo que se suele hacer es trabajar la técnica y posteriormente se buscan ‘sparrings’ de diferentes categorías para perfeccionar ciertos aspectos: se busca uno que tenga grandes reflejos, otro zurdo, otro más alto...».
Lo que sí nos asegura Pardo es que hay ciertas protecciones sobre el jugador que pueden resultar contraproducentes, en vez de ayudar a evitar problemas físicos.
El mejor ejemplo de ello es el casco.
En la categoría élite del boxeo olímpico, en 2013 desapareció el casco.
«Estudios médicos revelaron que el uso del casco era incluso más peligroso, ya que la reverberación en el cerebro tras el golpe era mayor».
El rugby infantil tiene sus propias reglas y protocolos, por lo que no debe trasladarse automáticamente la experiencia de un deporte a otro.
El rugby como actividad social y familiar
Además de la actividad física, el rugby crea vínculos entre niños, entrenadores y familias.
Además, el rugby tiene una fuerte cultura de equipo.
Los entrenamientos y los partidos suelen girar en torno a valores como el compañerismo, el respeto y el esfuerzo colectivo.
Para muchos niños, la escuela de rugby se convierte en un espacio donde aprenden a competir, pero también a ganar y perder con naturalidad.
James’s idols are Jonny Wilkinson and Martin Johnson, and, like the latter, he ended up with the bigger boys in the forwards, playing second row.
He wasn’t especially fast, but he was tall and fiercely determined.
He was also an astute reader of the game, with a knack for popping up in the right place.
James was selected for the 1st XV of his prep school a year early, aged 11.
Muchos jugadores que hoy compiten en categorías senior empezaron precisamente así: probando un entrenamiento en la escuela cuando eran pequeños.
Cómo valorar si una escuela de rugby es adecuada
Una buena escuela de rugby suele tener entrenadores formados, grupos adaptados por edades y una filosofía centrada en el aprendizaje y la diversión.
- Entrenadores formados y asistentes certificados en atención primaria de emergencias.
- Grupos organizados por edades, experiencia y características físicas.
- Reglas adaptadas a cada categoría.
- Introducción progresiva y opcional del contacto.
- Protocolos médicos claros ante lesiones y conmociones.
- Una filosofía centrada en el aprendizaje y la diversión.
- Respeto por las decisiones arbitrales y por el rival.
- Posibilidad de probar algunos entrenamientos antes de inscribirse.
- Libertad para que el niño pueda decidir si desea continuar.
También es buena señal que el club permita a los niños probar algunos entrenamientos antes de inscribirse, para que puedan conocer el deporte sin presión.
El objetivo en estas etapas es que los niños aprendan el juego poco a poco, desarrollen habilidades deportivas y disfruten del ambiente del rugby.
¿Es seguro el rugby para niños?
Como ocurre con cualquier deporte, el riesgo cero no existe.
El rugby infantil está diseñado para que los niños aprendan el deporte de forma progresiva, priorizando la seguridad, la técnica y el disfrute del juego.
En las primeras edades el deporte se adapta mucho para facilitar el aprendizaje y reducir riesgos.
El contacto se introduce paulatinamente y los jugadores aprenden cómo caer, cómo placar de forma segura y cómo protegerse durante el juego.
Al mismo tiempo, los padres deben conocer los riesgos asociados a los placajes, las melés y las conmociones cerebrales, y deben comprobar que el club cuenta con entrenadores preparados, normas adecuadas y atención médica suficiente.
El rugby puede ser una forma de sacar a los niños de casa, animarlos a hacer ejercicio, ayudarles a relacionarse y ofrecerles una escuela de valores.
La decisión debe tomarse teniendo en cuenta la edad, la experiencia, el estado físico, las preferencias del niño y las condiciones concretas de la escuela o del club.