El dolor en la zona de los ovarios es una de las molestias ginecológicas que más inquietud genera. Cuando aparece durante la menstruación o en los días cercanos a la ovulación suele interpretarse como algo habitual, pero la preocupación aumenta cuando ese dolor surge fuera del ciclo menstrual.
Muchas mujeres se preguntan si es normal tener dolor de ovarios sin tener la regla, si puede deberse a un problema hormonal o si es señal de alguna patología que necesita valoración médica.
Este tipo de dolor puede tener múltiples explicaciones, desde causas funcionales y transitorias hasta alteraciones ginecológicas o digestivas que conviene descartar. Comprender a qué se debe el dolor de ovarios sin regla ayuda a interpretar mejor la señal que envía el cuerpo y a decidir cuándo es necesario acudir a un especialista.
Qué se considera dolor de ovarios cuando no hay regla
El llamado “dolor de ovarios” no siempre procede del propio ovario. En realidad, muchas molestias se originan en estructuras cercanas como las trompas de Falopio, el útero, la vejiga o incluso el intestino.
Aun así, el dolor suele localizarse en la parte baja del abdomen, a uno o ambos lados, y puede ser punzante, continuo o intermitente.
Cuando este dolor aparece sin que exista menstruación cercana ni ovulación, es normal plantearse si es normal el dolor de ovarios sin tener la regla o si hay algo más detrás. La respuesta depende de varios factores: intensidad, duración, síntomas acompañantes y antecedentes personales.
Los órganos del aparato digestivo y del aparato reproductor comparten espacio y conexiones nerviosas. Cuando hay inflamación o sensibilidad en uno, puede sentirse también en el otro.
¿Puede el colon irritable causar dolor parecido al de los ovarios?
El síndrome del intestino irritable es un trastorno del tubo digestivo que produce dolor abdominal recurrente y estreñimiento o diarrea.
El síndrome de colon irritable es un trastorno común que afecta el estómago y los intestinos, que en conjunto forman el tracto gastrointestinal. Algunos de los síntomas son calambres, dolor abdominal, distensión del estómago, gases, y diarrea o estreñimiento (o ambos).
El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional del aparato digestivo. Esto significa que, aunque no provoca daños visibles ni lesiones en el intestino, su funcionamiento no es el adecuado. El intestino parece estar sano, pero no trabaja como debería.
El intestino comparte espacio anatómico con los órganos ginecológicos. Problemas como gases, estreñimiento o síndrome del intestino irritable pueden provocar dolor bajo abdominal que se confunde con dolor de ovarios.
En estos casos, el dolor suele variar con la alimentación y mejorar tras la evacuación intestinal.
El dolor abdominal relacionado con el colon irritable suele asociarse a un cambio en la frecuencia de las deposiciones o en su consistencia. Puede producirse en brotes de dolor sordo y constante o como cólicos, por lo general en la parte baja del abdomen.
Síntomas del colon irritable que pueden confundirse con dolor ovárico
Los síntomas del síndrome del intestino irritable pueden desencadenarse por distintas sustancias y factores emocionales.
- Dolor abdominal y calambres.
- Dolor en la zona baja del abdomen.
- Hinchazón.
- Flatulencia o gases.
- Distensión abdominal.
- Estreñimiento o diarrea.
- Alternancia entre estreñimiento y diarrea.
- Mucosidad en las heces.
- Sensación de vaciamiento incompleto después de la defecación.
- Náuseas.
- Fatiga.
- Problemas relacionados con el sueño.
- Dificultad para concentrarse.
El dolor y otros síntomas con frecuencia se reducirán o desaparecerán después de una deposición.
Si usted tiene este síndrome con diarrea, tendrá heces sueltas y acuosas frecuentes. Puede experimentar una necesidad urgente de tener una deposición, lo cual puede ser difícil de controlar.
Si usted tiene este síndrome con estreñimiento, tendrá dificultad para defecar, al igual que deposiciones menos frecuentes. Es posible que necesite hacer fuerza con una deposición y que tenga cólicos.
Las personas con este síndrome pueden alternar entre estreñimiento y diarrea o, en su mayor parte, tener una u otra afección. Esto se denomina síndrome del intestino irritable mixto o SII-M.
Las crisis casi siempre se producen mientras la persona está despierta, y es infrecuente que despierten a la persona afectada.
No se debe presentar dolor cuando esté durmiendo y no debería despertarlo. La presencia de sangre en las heces y la pérdida involuntaria de peso no son parte del SII.
Cómo distinguir el dolor intestinal del dolor ginecológico
| Característica | Puede sugerir colon irritable | Puede requerir valoración ginecológica |
|---|---|---|
| Relación con la evacuación | El dolor mejora después de defecar. | El dolor no cambia después de la evacuación intestinal. |
| Relación con la alimentación | Varía con determinados alimentos y puede acompañarse de gases o hinchazón. | No presenta una relación clara con las comidas. |
| Distribución | Puede localizarse en distintas zonas de la parte baja del abdomen. | Puede ser persistente y localizarse claramente en un lado. |
| Síntomas asociados | Estreñimiento, diarrea, gases, distensión o sensación de evacuación incompleta. | Sangrado anormal, flujo vaginal anormal, dolor con las relaciones sexuales o fiebre. |
| Evolución | Puede aparecer en brotes y variar con el tiempo. | Puede empeorar de forma progresiva o repetirse con un patrón menstrual. |
La localización del dolor por sí sola no permite determinar si su origen es intestinal, ginecológico o urinario. Por este motivo, los síntomas acompañantes y la evolución son esenciales.
Causas del dolor pélvico relacionado con el colon irritable
Hipersensibilidad visceral
La causa del síndrome del intestino irritable no está clara. En muchas personas con este trastorno, el sistema digestivo es especialmente sensible a estímulos.
Las personas afectadas sienten malestar causado por gases intestinales o por contracciones que otras personas no encontrarían preocupantes.
Otra de las causas para el malestar en las personas con síndrome de colon irritable surge de la hipersensibilidad de las terminaciones nerviosas en el aparato digestivo. Las pequeñas burbujas de gas que no serían una molestia para la mayoría de las personas pueden ser bastante dolorosas para ti.
Alteraciones de la motilidad intestinal
El síndrome del intestino irritable es un trastorno del movimiento de los intestinos, la sensibilidad de los nervios de los intestinos o la forma en que el cerebro controla algunas de estas funciones.
Las paredes de los intestinos están revestidas con capas musculares que se contraen a medida que mueven los alimentos por el aparato digestivo. Las contracciones que son más fuertes y duran más de lo normal pueden causar gases, distensión del estómago y diarrea.
Si reducen la velocidad de transporte, presentas estreñimiento. Si hacen que los alimentos se transporten demasiado rápido, tienes diarrea.
Conexión entre cerebro e intestino
El intestino está conectado al cerebro por señales hormonales y nerviosas que van y vienen entre el intestino y el cerebro. Estas afectan el funcionamiento intestinal y los síntomas.
Los nervios pueden volverse más activos durante momentos de estrés. Esto puede provocar que los intestinos sean más sensibles y se compriman o se contraigan más.
Los factores emocionales, por ejemplo, el estrés, la ansiedad, la depresión y el miedo, enfermedades víricas o las hormonas pueden desencadenar o empeorar un brote de síndrome del intestino irritable.
La mayoría de las personas que tienen síndrome de colon irritable presenta síntomas peores o más frecuentes durante períodos de mayor estrés.
Alimentos y fermentación intestinal
Para algunas personas, el desencadenante pueden ser las comidas hipercalóricas o las dietas con alto contenido en grasas.
Para otras personas, el trigo, los productos lácteos, las alubias, el chocolate, el café, el té, algunos edulcorantes artificiales, ciertas verduras o las frutas con hueso parecen agravar los síntomas.
Estos alimentos contienen hidratos de carbono que se absorben mal en el intestino delgado. Las bacterias del intestino causan la fermentación de los hidratos de carbono, lo que provoca gases, hinchazón y cólicos.
Algunas personas encuentran alivio de los síntomas del síndrome del intestino irritable al restringir el consumo de alimentos con alto contenido de ciertos carbohidratos denominados oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles.
Estos alimentos se denominan colectivamente FODMAPs. Los FODMAPs son hidratos de carbono que se absorben con dificultad y son fermentados rápidamente por las bacterias del intestino delgado, lo que aumenta los gases y el malestar.
Infección intestinal previa
En algunas personas, los síntomas comienzan después de un episodio de gastroenteritis.
Se puede presentar después de una infección intestinal bacteriana o por parásitos, como la giardiasis. Esto se denomina SII posinfeccioso.
El síndrome de colon irritable puede aparecer después de un episodio grave de diarrea causada por bacterias o virus. Esto se conoce como gastroenteritis.
Estrés, sueño y hábitos diarios
Muchas personas se encuentran mejor comiendo frecuentemente pequeñas cantidades, en vez de comidas más copiosas y menos frecuentes.
Otras personas creen que comer muy deprisa o comer después de un periodo largo sin hacerlo estimulan las crisis. No obstante, la relación es a menudo inconsistente.
El ejercicio regular y el mejoramiento en los hábitos de sueño pueden reducir la ansiedad y ayudar a aliviar los síntomas intestinales.
Relación entre colon irritable, hormonas y ciclo menstrual
Las hormonas sexuales varían durante el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia.
Aproximadamente el 40% de las mujeres con colon irritable manifiestan que existe una influencia del ciclo menstrual en los síntomas del intestino irritable. Esto se debe a los cambios en los niveles de estradiol y progesterona.
Algunos estudios sugieren que las hormonas sexuales pueden afectar al tránsito intestinal. Esto explicaría por qué cuando se produce una caída de los niveles de estrógenos y progesterona en la fase premenstrual y durante la menstruación, se va al baño con más frecuencia e incluso pueden producirse diarrea, dolor e hinchazón abdominal.
Estas molestias suelen incrementarse aún más con el estrés.
En la fase de ovulación y en los momentos en los que el estrógeno está elevado, como en el embarazo, existe menos dolor e hinchazón abdominal.
Durante la premenopausia pueden aumentar los gases, hinchazón abdominal y estreñimiento. La incidencia del colon irritable parece disminuir al llegar la menopausia.
Por qué el dolor puede sentirse como dolor de ovarios
El dolor de ovario derecho sin regla o el dolor en el lado izquierdo pueden tener causas similares, aunque en ocasiones la localización orienta al diagnóstico.
- El ovario derecho se encuentra cerca del apéndice, por lo que algunas molestias pueden confundirse con problemas digestivos.
- El ovario izquierdo está más próximo al colon, lo que explica la relación entre dolor ovárico y gases.
La persistencia del dolor en un solo lado justifica una exploración ginecológica.
El colon irritable puede generar dolor en la parte baja del abdomen y en la pelvis por la acumulación de gases, la distensión y los espasmos intestinales. Esa molestia puede percibirse en la zona de uno de los ovarios aunque el ovario no sea el origen del problema.
Otras causas ginecológicas que deben descartarse
Cambios hormonales fuera del ciclo
Las hormonas sexuales no actúan únicamente durante la regla o la ovulación. A lo largo del mes pueden producirse pequeñas variaciones hormonales que provoquen molestias pélvicas.
Este tipo de dolor suele ser leve, difuso y transitorio. En estos casos, es normal tener dolor de ovarios sin tener la regla, especialmente en situaciones de estrés, cambios en el peso corporal o alteraciones del ritmo de sueño, que influyen directamente en el equilibrio hormonal.
Quistes ováricos funcionales
Los quistes ováricos funcionales son una de las causas más habituales de dolor de ovarios sin regla.
Este dolor puede aparecer en cualquier momento del ciclo y suele acompañarse de:
- Dolor profundo en la pelvis.
- Molestias durante las relaciones sexuales.
- Dolor al defecar o al orinar en algunos casos.
Infecciones ginecológicas
Algunas infecciones del aparato reproductor pueden causar dolor ovárico incluso sin sangrado menstrual. La enfermedad inflamatoria pélvica, por ejemplo, puede afectar a ovarios y trompas.
Además del dolor, pueden aparecer:
- Flujo vaginal anormal.
- Fiebre.
- Malestar general.
Ante estos síntomas, no conviene retrasar la consulta médica.
Endometriosis y síntomas intestinales
La endometriosis es un trastorno ginecológico crónico, benigno y frecuente entre las mujeres en edad fértil.
Se caracteriza por la presencia de tejido endometrial fuera del útero y debido a regurgitación transtubárica del sangrado menstrual, que contiene estroma y glándulas endometriales pudiéndose implantar y crecer en la capa serosa de los órganos abdominales y pélvicos.
La endometriosis y el síndrome del intestino irritable no solo comparten espacio en el cuerpo, sino también síntomas muy similares: dolor pélvico, molestias intestinales, hinchazón, fatiga, cambios en el tránsito intestinal, entre otros.
De hecho, se ha observado que muchas mujeres con endometriosis presentan también síntomas compatibles con SII, y viceversa.
Esta superposición no es casual: ambas condiciones están relacionadas con procesos inflamatorios crónicos, hipersensibilidad visceral, alteraciones del sistema digestivo y factores hormonales.
Cuando se presentan juntas, endometriosis y colon irritable pueden enmascararse mutuamente. Por eso, es fundamental un diagnóstico preciso y multidisciplinar.
Uno de los síntomas más frecuentes es el dolor pélvico crónico, pero la endometriosis puede manifestarse de muchas formas.
La clínica de presentación suele ser inespecífica, manifestándose como dolor abdominal y/o pélvico, habitualmente dolor pélvico tipo cólico, que aparece o se exacerba con la menstruación, diarrea, náuseas, vómitos, distensión abdominal, dolor rectal e incluso sangrado transrectal.
El colon es el segmento intestinal más frecuentemente afectado, sobre todo a nivel rectosigmoideo, seguido de colon derecho, intestino delgado, apéndice y ciego.
La endometriosis intestinal debe considerarse dentro de los diagnósticos diferenciales de cuadros gastrointestinales inespecíficos en mujeres en edad fértil, especialmente si la clínica abdominal se relaciona con el ciclo menstrual o existe historia previa de cesárea, dismenorrea, estudio por infertilidad o sangrado uterino anormal.
Embarazo temprano o embarazo ectópico
En las primeras semanas de embarazo puede aparecer dolor pélvico incluso antes de que se confirme la gestación.
En situaciones más graves, como el embarazo ectópico, el dolor puede ser intenso y localizado.
Si el dolor se acompaña de retraso menstrual, sangrado irregular o mareos, es fundamental una valoración médica urgente.
Cuándo el dolor de ovarios deja de ser normal
Aunque en muchos casos es normal el dolor de ovarios sin tener la regla, existen situaciones en las que no conviene normalizarlo.
Es recomendable consultar con un especialista cuando:
- El dolor es intenso o empeora con el tiempo.
- Dura varios días seguidos.
- Se acompaña de fiebre, vómitos o sangrado anormal.
- Interfiere con la vida diaria.
- Aparece de forma repetida mes tras mes.
- Existe sangrado rectal.
- Hay pérdida involuntaria de peso.
- El dolor despierta durante el sueño.
- Los hábitos intestinales cambian de forma persistente.
La presencia de sangre en las heces y la pérdida involuntaria de peso no son parte del SII. Si usted tiene estos síntomas, debería trabajar con su proveedor de atención médica para averiguar la razón.
Consulta a un profesional de atención médica si tienes un cambio persistente en los hábitos intestinales u otros síntomas del síndrome de colon irritable. Estos pueden indicar una afección más grave, como cáncer de colon.
Cómo se estudia el dolor pélvico y el colon irritable
El abordaje médico suele incluir una historia clínica detallada y una exploración ginecológica.
Para llegar a un diagnóstico claro y personalizado, es imprescindible una escucha atenta de tus síntomas y tu historia médica.
Partimos de una entrevista clínica detallada, donde revisamos no solo tus síntomas físicos, sino también tu historial menstrual, digestivo, emocional y quirúrgico.
El médico suele diagnosticar el síndrome del intestino irritable basándose en los síntomas, pero solicita pruebas para descartar otros problemas.
Los médicos emplean los criterios de Roma para diagnosticar el síndrome del intestino irritable en personas que han sufrido dolor abdominal durante 1 día a la semana por lo menos en los últimos 3 meses junto con 2 o más de los síntomas siguientes:
- Dolor relacionado con la defecación.
- El dolor se asocia a un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
- El dolor está asociado a un cambio en la consistencia de las heces.
En función del caso, pueden solicitarse pruebas como:
- Ecografía transvaginal.
- Analítica hormonal.
- Pruebas de embarazo.
- Estudios para descartar infecciones.
- Análisis de sangre.
- Análisis de heces.
- Ecografía del abdomen.
- Otros estudios de imágenes de los intestinos.
- Colonoscopia.
La exploración física no suele revelar ninguna alteración salvo, en algunas ocasiones, hipersensibilidad a la palpación en la zona del intestino grueso.
Las mujeres también pueden someterse a un examen pélvico.
Los médicos suelen pedir análisis de sangre y de heces para diferenciar el síndrome del intestino irritable de la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, el cáncer, la colitis microscópica, la enfermedad celíaca y otros trastornos e infecciones que pueden causar dolor abdominal y cambios en el ritmo intestinal.
Los resultados de tales pruebas suelen ser normales en personas con síndrome del intestino irritable.
La colonoscopia por lo general se realiza en personas mayores de 45 años para descartar tumores o pólipos en el intestino grueso.
Los médicos pueden solicitar otras pruebas en personas que presentan síntomas inusuales para el síndrome del intestino irritable, como fiebre, heces con sangre, pérdida de peso y vómitos.
Otros trastornos que pueden causar síntomas similares incluyen:
- Celiaquía.
- Cáncer de colon.
- Enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa.
- Sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado.
- Insuficiencia pancreática exocrina.
- Apendicitis.
- Diverticulitis.
- Colitis isquémica.
- Procesos neoplásicos.
Tratamiento del dolor relacionado con el colon irritable
El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas.
El tratamiento del síndrome del intestino irritable difiere de una persona a otra. Si es posible, deben evitarse los alimentos o las situaciones de estrés que parezcan desencadenar los episodios.
El tratamiento depende del origen del dolor. En casos leves puede bastar con medidas conservadoras como:
- Analgésicos pautados por el médico.
- Ajustes hormonales.
- Cambios en el estilo de vida.
- Medidas para mejorar el estreñimiento o la diarrea.
Alimentación
Los alimentos no causan SII, pero ingerir determinados alimentos puede desencadenar algunos síntomas. Deberías limitar o evitar estos alimentos.
Muchas personas se encuentran mejor comiendo frecuentemente pequeñas cantidades, en vez de comidas más copiosas y menos frecuentes, por ejemplo, 5 o 6 pequeñas comidas en vez de 3 comidas grandes al día.
Se debe tratar de disminuir el ritmo de ingestión de la comida.
Evitar comidas abundantes, ya que pueden provocar calambres y diarrea en las personas que tienen SII.
Si te ocurre esto, prueba ingerir 4 o 5 comidas pequeñas al día.
Aquellos que tengan sensación de hinchazón e incremento de gases deben evitar las habas, el repollo y otros alimentos difíciles de digerir.
Debe restringirse el consumo de sorbitol, un edulcorante artificial utilizado en algunos alimentos y chicles.
La fructosa, el azúcar que se encuentra en las frutas, bayas y algunas plantas, debe tomarse solo en pequeñas cantidades.
Las personas con SII y que no pueden digerir el azúcar lactosa, que se encuentra en la leche y otros productos lácteos, deben consumir productos lácteos con moderación.
Dieta baja en FODMAP
Si tienes colon irritable, quizá te hayan hablado de la dieta baja en carbohidratos fermentables FODMAP.
Es cierto que, aplicada de forma temporal y con el acompañamiento adecuado, puede aliviar bastante los síntomas digestivos.
Las personas afectadas pueden intentar reducir la ingesta de los alimentos mencionados anteriormente de uno en uno y observar si sus síntomas cambian o bien pueden probar una dieta baja en FODMAP, que restringe todos estos alimentos a la vez.
Si los cambios en la dieta hacen que los síntomas disminuyan, las personas pueden volver a introducir gradualmente los alimentos restringidos de uno en uno y controlar sus síntomas.
No hay una dieta específica que pueda recomendarse para este síndrome porque la afección difiere de una persona a otra.
Fibra y agua
El estreñimiento, a menudo, puede aliviarse tomando más cantidad de fibra y bebiendo más agua.
Consumir más alimentos ricos en fibra como granos integrales, frutas y vegetales puede ser útil, en especial para las personas que tienen constipación.
Incorpora alimentos con fibra a tu alimentación poco a poco para que tu cuerpo se acostumbre a ellos.
Aumentar la presencia de fibra en la dieta agrava la flatulencia y la sensación de hinchazón.
Es posible que las dietas ricas en fibra no ayuden con el dolor o la diarrea y pueden empeorar los gases y los calambres.
En algunos casos, la flatulencia se reduce con el consumo de preparados de fibra sintética, como la metilcelulosa o psyllium.
Actividad física, sueño y estrés
La actividad física moderada puede ayudarte muchísimo.
La actividad física regular ayuda a la mayoría de las personas, especialmente las propensas al estreñimiento, a mantener un funcionamiento normal del tubo digestivo.
Hacer ejercicio en forma regular es una buena manera de aliviar el estrés. También mejora el funcionamiento del intestino y la salud general.
El ejercicio regular y el mejoramiento en los hábitos de sueño pueden reducir la ansiedad y ayudar a aliviar los síntomas intestinales.
Vivir con dolor crónico o con molestias digestivas constantes no solo afecta al cuerpo: también puede desgastar emocionalmente.
Las técnicas de modificación de la conducta, como la terapia cognitivo-conductual, la psicoterapia y la hipnoterapia, son en muchos casos eficaces para gestionar los síntomas del síndrome del intestino irritable.
La psicoterapia o los medicamentos para la ansiedad o la depresión pueden ayudar con el problema.
La terapia conductual cognitiva puede centrarse en el manejo del estrés cotidiano.
El alivio del estrés general también es importante.
Medicamentos
Consulte con su proveedor antes de tomar medicamentos de venta libre.
No todos los medicamentos funcionan para todas las personas.
Ciertos laxantes son razonablemente seguros y a menudo eficaces para las personas con estreñimiento. Entre estos laxantes se incluyen los que contienen polietilenglicol y los laxantes estimulantes, como los que contienen bisacodilo o glicerina.
La prescripción de los laxantes lubiprostona, linaclotida, plecanatida y tenapanor también puede aliviar el estreñimiento.
La prucaloprida es otro medicamento que afecta la motilidad de los intestinos y puede ayudar a las personas con estreñimiento crónico.
Los anticolinérgicos, como la hiosciamina, a veces alivian el dolor abdominal al inhibir los espasmos de los músculos intestinales.
Sin embargo, estos medicamentos a menudo causan efectos adversos anticolinérgicos, como sequedad de boca, visión borrosa o dificultad para orinar.
Los antidiarreicos, tales como el difenoxilato o la loperamida, ayudan a las personas con diarrea.
Eluxadoline es otro medicamento que puede administrarse a algunas personas con diarrea grave provocada por el síndrome del intestino irritable.
El antibiótico rifaximina se puede recetar para aliviar los síntomas de diarrea, hinchazón y dolor abdominal.
El alosetrón se utiliza algunas veces para la diarrea en mujeres mayores para las que otros medicamentos se han mostrado ineficaces. Sin embargo, el alosetrón se ha asociado con el aumento del riesgo de colitis isquémica, por lo que su uso está restringido en Estados Unidos.
Algunos antidepresivos ayudan a aliviar los síntomas de dolor abdominal, así como la diarrea y la hinchazón en muchas personas.
El uso prolongado de ciertos antidepresivos, como la nortriptilina o la desipramina, suele ser útil.
Los antidepresivos no solo alivian el dolor y otros síntomas, sino que también contribuyen a aliviar los problemas de sueño, depresión o ansiedad.
Pueden administrarse probióticos, que son bacterias que ya se encuentran de forma natural en el organismo y que promueven el crecimiento de bacterias beneficiosas.
A algunas personas les resultan eficaces los aceites aromáticos, como el aceite de menta, para aliviar el dolor causado por los cólicos.
Tratamiento cuando existe endometriosis u otra causa ginecológica
El tratamiento del dolor pélvico crónico, la endometriosis y el síndrome del intestino irritable debe ser siempre individualizado.
No existe una única solución que sirva para todas, porque cada cuerpo es distinto, y cada mujer vive sus síntomas de forma diferente.
Con la endometriosis pasa algo parecido. Muchas mujeres notan mejoras al seguir pautas antiinflamatorias, pero no existe una dieta mágica que funcione igual para todas.
Cuando existe una patología concreta, el tratamiento se adapta a cada diagnóstico, desde terapia hormonal hasta seguimiento específico o intervención quirúrgica en casos seleccionados.
La cirugía se reserva para situaciones concretas: cuando el dolor es muy intenso y no mejora con medicación, si hay afectación de otros órganos o si hay deseo de embarazo y la endometriosis lo está dificultando.
En la endometriosis intestinal, la resección intestinal está indicada ante síntomas obstructivos, sangrado o si no se ha podido descartar patología neoplásica.
En pacientes en edad fértil, la resección del segmento intestinal involucrado seguida de tratamiento hormonal con danazol o agonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas, que produce involución y atrofia de los implantes endometriósicos, suele presentar buenos resultados.
El tratamiento de la endometriosis intestinal no complicada depende de la edad y el deseo de paridad de la paciente.
Cuándo es necesaria una valoración multidisciplinar
El dolor pélvico crónico es una condición compleja que rara vez se debe a una única causa.
El SII es un trastorno crónico que no tiene una sola causa ni una única forma de tratarse.
Aquí lo importante es adaptar el tratamiento a tu tipo de SII, si predomina el estreñimiento, la diarrea o una mezcla de ambos, a la intensidad de los síntomas y a tu estilo de vida.
Tanto en el caso de la endometriosis como del colon irritable, el tratamiento va más allá de los fármacos.
La valoración puede requerir la colaboración de ginecología, digestología, fisioterapia, nutrición y psicología.
El objetivo no es solo “etiquetar” lo que sientes, sino comprender por qué se produce el dolor y cómo podemos aliviarlo desde una mirada integradora y realista.
Una valoración profesional permite diferenciar el dolor intestinal del dolor ginecológico, identificar si ambas condiciones están presentes y seleccionar el tratamiento más adecuado.

Escuchar al cuerpo y actuar a tiempo permite cuidar la salud ginecológica y digestiva con mayor tranquilidad y seguridad.
Ante cualquier duda o molestia persistente, una valoración profesional aporta claridad y evita preocupaciones innecesarias.