Cuáles fueron las etapas del Neolítico

El Neolítico, también conocido como la «Nueva Edad de Piedra», fue uno de los períodos más decisivos de la prehistoria, porque transformó profundamente la manera en que los seres humanos obtenían alimentos, se organizaban y se relacionaban con el entorno.

Después de milenios de existencia humana como cazadores-recolectores, se experimentó una transformación sin precedentes conocida como la Era Neolítica. Este período, cuyo nombre deriva del griego y significa literalmente «Nueva Edad de Piedra», marca una distinción clave con el Paleolítico («Antigua Edad de Piedra») por el uso de herramientas de piedra pulida, más sofisticadas y especializadas.

Sin embargo, el Neolítico no fue una etapa idéntica en todas las regiones ni comenzó en una fecha única. Como la agricultura se desarrolló en distintos momentos en diferentes regiones del mundo, no existe una fecha única para marcar el comienzo del Neolítico.

Qué fue el Neolítico

El Neolítico es el último de los períodos de la Edad de Piedra. Esta etapa se caracteriza por el nacimiento, expansión y progresiva mejora de la agricultura y la ganadería.

El término Neolítico o Nueva Edad de Piedra se utiliza especialmente vinculado a la agricultura, porque es el período en el que se introdujeron el cultivo de cereales y la domesticación de animales.

El Neolítico fue el último periodo prehistórico de la Edad de Piedra y supuso una auténtica revolución para la humanidad. Aunque el nombre hace referencia principalmente a las diferencias tecnológicas con respecto al período anterior, durante esta etapa se produjeron transformaciones económicas, sociales, demográficas, culturales y espirituales.

El término «Neolítico» fue acuñado por J. Lubbock en 1865 para referirse a la etapa cultural que se desarrolló desde hace unos 12.000 años hasta el 5.000 a. C. aproximadamente.

Para reflejar el profundo impacto que tuvo la agricultura sobre la población humana, el arqueólogo australiano Gordon Childe popularizó el término «Revolución neolítica» en la década de 1940. Sin embargo, actualmente se cree que en el pasado se exageró el impacto de la innovación agrícola: el desarrollo de la cultura neolítica parece haber sido un cambio gradual más que repentino.

Cuándo comenzó y cuánto duró

Las fechas del Neolítico varían según la región. En algunos materiales se sitúa este período aproximadamente entre el año 5.000 y el 3.000 antes de Cristo; en otros, se indica que abarcó del 6000 al 3000 a. C. Estas diferencias se deben a que la agricultura, la domesticación, la cerámica y otras innovaciones aparecieron en momentos distintos según el lugar.

El cambio comenzó por primera vez hace aproximadamente 10.000 a 12.000 años en una región específica del Oriente Próximo conocida como el «Creciente Fértil». El Neolítico (referido a Piedra Nueva) fue un término acuñado por J. Lubbock en 1865 para referirse a la etapa cultural que se desarrolló desde hace unos 12.000 años hasta el 5.000 a.C. aproximadamente.

En el Oriente Próximo, la agricultura se desarrolló hacia el 9000 a. C., en el sudeste de Europa hacia el 7000 a. C., y posteriormente en otras regiones.

RegiónDesarrollo aproximado de la agricultura
Oriente PróximoHacia el 9000 a. C.
Sudeste de EuropaHacia el 7000 a. C.
Centro de EuropaHacia el 5500 a. C.
Norte de EuropaHacia el 4000 a. C.
Asia orientalDesde el 6000 hasta el 2000 a. C.

Incluso dentro de una región específica, el desarrollo de la agricultura se produjo en momentos diferentes. Por ejemplo, en el sudeste de Europa apareció por primera vez hacia el 7000 a. C., en el centro de Europa hacia el 5500 a. C., y en el norte hacia el 4000 a. C.

Todos esos factores hacen que el punto de partida del Neolítico sea difuso. La cerámica es otro elemento que hace problemático el poner una fecha al Neolítico.

¿Cuáles fueron las etapas del Neolítico?

El Neolítico no se divide en etapas universales con las mismas fechas para todas las regiones. La forma más útil de explicar su desarrollo es distinguir entre un Neolítico inicial, un Neolítico pleno y un Neolítico final. Estas etapas describen una evolución general, aunque cada región siguió su propio ritmo.

1. Neolítico inicial o temprano

El Neolítico inicial comenzó cuando algunas comunidades empezaron a producir alimentos y a establecerse durante períodos cada vez más largos en lugares concretos.

Además, antes de que apareciera la agricultura, hay evidencias arqueológicas de que normalmente hubo un período de vida seminómada, en el que las sociedades preagrícolas podrían haber tenido una red de lugares de acampada y vivir en localidades diferentes, de acuerdo con la respuesta de los recursos a las variaciones estacionales.

A veces, uno de esos lugares podría haber sido adoptado como campamento base; el grupo podía pasar allí la mayor parte del tiempo, a lo largo del año, explotando los recursos locales, incluyendo plantas salvajes: es un paso más cercano a la agricultura, que no es totalmente incompatible con la búsqueda de alimentos, como medio de vida.

Eso significa que un grupo podía llevar a cabo actividades de cazador-recolector durante parte del año, y agrícolas en el resto, quizás a pequeña escala.

En esta fase se inició la transformación de una economía depredadora en una economía productora. De la caza y recolección se pasó a la domesticación de animales y plantas.

El cultivo sistemático de plantas como el trigo y la cebada fue uno de los pilares de esta transformación. La agricultura proporcionaba cosechas y aseguraba la alimentación a un grupo cada vez más numeroso.

También comenzó la domesticación de animales como cabras, ovejas, cerdos y ganado vacuno. Esta capacidad de producir alimento de manera controlada y predecible tuvo una consecuencia trascendental: el paso del nomadismo al sedentarismo.

Los primeros cambios no eliminaron de inmediato la caza y la recolección. El sitio de Tell Abu Hureyra, en el norte de Siria, muestra evidencias de la transición de la búsqueda al cultivo de alimentos: fue un proceso gradual que se prolongó por varios siglos.

Los primeros habitantes del sitio cazaban gacelas, onagros y reses salvajes. Posteriormente, se aprecian evidencias de cambio: se redujo el consumo de gacela y creció el de oveja, salvaje al principio y domesticada al final.

El pastoreo pasó a ser la fuente principal de carne, y la caza de gacelas se convirtió en una actividad marginal. Los restos humanos muestran un mayor desgaste dental en todos los adultos, que es un reflejo de la preponderancia de cereales en la dieta.

2. Neolítico pleno o medio

Durante el Neolítico pleno, la agricultura, la ganadería y la vida sedentaria se consolidaron. Las comunidades dejaron atrás los campamentos temporales y construyeron aldeas permanentes.

Ya no era necesario moverse constantemente en busca de caza o frutos; las comunidades podían establecerse en un lugar fijo, dando origen a las primeras aldeas y asentamientos permanentes.

La gran transformación del Neolítico fue el paso a la vida sedentaria. Esto dio origen a las primeras aldeas y asentamientos permanentes, que distaban mucho de ser simples campamentos.

Lugares como Çatalhöyük, en la actual Turquía, o la antigua Jericó, en Oriente Próximo, son testimonios de estas comunidades.

Las casas, a veces rectangulares, se construían con materiales disponibles localmente, como adobe, piedra o madera. En algunos casos, como Çatalhöyük, las viviendas se adosaban unas a otras, formando densos conglomerados sin calles a nivel del suelo.

Los habitantes se desplazaban por los tejados y accedían a sus hogares a través de escaleras.

La agricultura introdujo cambios fundamentales que afectaron la organización de la sociedad humana y su uso de la tierra, lo que implicó la deforestación, el cultivo de raíces alimenticias y de cereales que se pueden almacenar por períodos prolongados, junto con el desarrollo de nuevas tecnologías de cultivo y pastoreo como el arado, los sistemas de irrigación, etc.

Una agricultura más intensiva implica más comida disponible para más gente, más aldeas y una transición hacia una organización política y social más compleja.

Al hacerse más eficientes las estrategias de subsistencia en las comunidades neolíticas, creció la población de los diversos asentamientos. El paso del nomadismo a la vida en aldeas generó cambios fundamentales en la estructura social.

Inicialmente, las sociedades neolíticas tendían a ser más igualitarias, con un reparto más equitativo de tareas y recursos. Con el tiempo, la acumulación de excedentes, la especialización del trabajo y la necesidad de coordinar proyectos comunitarios llevaron al surgimiento de figuras con mayor autoridad o prestigio.

3. Neolítico final

En el Neolítico final se intensificaron la producción, el almacenamiento, el intercambio y la especialización. También aumentaron las diferencias sociales y se desarrollaron nuevas tecnologías que prepararon el paso hacia la Edad de los Metales.

Otro paso importante fue cuando parte del grano se empezó a reservar, tanto para futuras cosechas como para el comercio.

Las evidencias arqueológicas han mostrado que, durante el Neolítico temprano, las viviendas no tenían instalaciones individuales de almacenamiento; tanto el almacenamiento como las actividades vinculadas a la preparación de la comida para su almacenaje se gestionaban a nivel de la aldea.

En el sitio de Jarf el Ahmar, al norte de Siria, hay una gran estructura subterránea que se utilizaba como almacén comunitario.

Con el excedente de producción y la especialización, las comunidades neolíticas comenzaron a intercambiar bienes. Se intercambiaban cerámica, herramientas de obsidiana, sal, conchas marinas y otros productos especializados.

Se establecieron redes de intercambio que conectaban aldeas y regiones, permitiendo la difusión de innovaciones, materiales e ideas culturales.

Hacia el final de la era neolítica se introdujo la metalurgia del cobre, que marca un período de transición hacia la Edad del Bronce, a veces denominada Calcolítico o Eneolítico.

El cobre fue uno de los primeros metales que fueron utilizados como material para crear herramientas, produciendo elementos más eficientes y cortantes que la piedra. Inicialmente se empleaba sin fundir, empleándose los mismos mecanismos que con la piedra.

Con el tiempo, el bronce pasó a ser el principal material de herramientas y armas, y buena parte de la tecnología de la piedra quedó obsoleta, lo que marcó el final del Neolítico y, por tanto, de la Edad de Piedra.

El origen de la Revolución Neolítica

La Revolución Neolítica nació en Oriente Próximo y desde allí se expandió al resto del mundo.

El cambio monumental no fue repentino ni universal, sino que surgió gradualmente, por primera vez hace aproximadamente 10.000 a 12.000 años, en el Creciente Fértil.

Esta región abarca partes de los actuales Irak, Siria, Líbano, Israel, Palestina y Jordania. Desde este punto de origen, las innovaciones neolíticas se expandieron progresivamente a otras partes del mundo.

Sin embargo, la agricultura se desarrolló de manera independiente en varias regiones. El Neolítico, sorprendentemente, ha surgido de forma espontánea y autóctona en diferentes lugares del globo y en diferentes épocas.

No es exclusivo de la zona del Próximo Oriente. Más que cualquiera de estas circunstancias por sí solas, parece que sucedió un cúmulo de todas ellas.

Principales transformaciones del Neolítico

Transformaciones económicas

El cambio principal vino al pasar de una economía depredadora a una productora. De la caza y recolección se pasó a la domesticación de animales y plantas.

La economía durante el Neolítico pasó a depender principalmente de la agricultura que proporcionaba cosechas y aseguraba la alimentación a un grupo cada vez más numeroso.

La agricultura: el cultivo de cereales como el trigo y la cebada, y legumbres, garantizaba una fuente de alimento más estable y predecible.

La ganadería: la domesticación de animales como ovejas, cabras, cerdos y vacas no solo proporcionaba carne y pieles, sino también leche, lana y, fundamentalmente, fuerza de tiro para arar la tierra, aumentando drásticamente la capacidad productiva.

El hombre y la mujer del Neolítico no solo cultivaron la tierra, sino que cultivaron una nueva forma de vida, sentando las bases de la sociedad organizada.

Transformaciones tecnológicas

El cambio en las herramientas fue considerable. Se produjeron numerosas innovaciones y el utillaje fue cada vez más especializado.

La técnica de pulir la piedra permitió crear herramientas más eficaces y duraderas, como azadas y hachas para la agricultura y la construcción.

También se fabricaron morteros y molinos para procesar el grano.

Estas herramientas representaban una evolución significativa de las técnicas de la Edad de Piedra media, o Mesolítico, donde ya se observaban avances en herramientas microlíticas y estrategias de recolección más intensivas.

La cerámica y el almacenamiento

La cerámica fue una invención clave. Los recipientes de arcilla cocida permitieron almacenar excedentes de alimentos, como grano y semillas, cocinar de nuevas maneras y transportar agua y otros líquidos.

El desarrollo del comercio estuvo relacionado con la aparición de la cerámica para el almacenamiento de los productos.

Los textiles

Se desarrollaron técnicas para hilar fibras vegetales, como el lino, o animales, como la lana, y tejerlas, creando los primeros textiles y ropa más elaborada que las pieles.

Los primeros textiles eran tejidos rudimentarios elaborados con fibras de lino o lana y se utilizaban para fabricar vestimenta, mantas y bolsas.

La organización social

Las innovaciones y la vida en comunidad propiciaron una incipiente, pero crucial, división del trabajo.

Mientras algunos se dedicaban a la agricultura, la siembra, el cuidado de cultivos y la cosecha, y otros a la ganadería y al cuidado de animales, algunas personas se especializaron en la alfarería, la construcción de viviendas y estructuras y la fabricación de herramientas especializadas.

Apareció la especialización de tareas como la elaboración de herramientas o la fabricación de cerámica, los comerciantes y numerosos oficios debido a que gran parte de la población tenía asegurada la subsistencia con lo que podía dedicarse a otras tareas específicas.

Los excedentes agrícolas y la especialización artesana trajeron consigo el comercio y los contactos con otros grupos y culturas, lo que supuso una auténtica revolución para la transmisión de ideas.

Los intercambios no fueron solo comerciales, sino que se intercambiaron ideas y modos de trabajar y organizarse.

Al adoptar un estilo de vida sedentaria, los grupos del Neolítico aumentaron su consciencia de la territorialidad.

Durante el período de 9600 a 6900 a. C., en el Oriente Próximo, hubo también innovaciones en puntas de flecha, aunque no se detectaron cambios importantes en los animales cazados.

Sin embargo, se encontraron esqueletos humanos con puntas de flecha incrustadas y, también hacia esas fechas, asentamientos como el de Jericó, rodeados por murallas masivas y fosos.

Parece que la evidencia de ese período es un testimonio de conflictos intercomunales, no muy distantes de la guerra organizada.

El arte y la cultura neolítica

Con la estabilidad que brindó la vida sedentaria, la humanidad neolítica no solo construyó casas y cultivó campos, sino que también empezó a desarrollar una vida cultural, social y espiritual.

La vida sedentaria permitió a las comunidades disponer de más tiempo y recursos para la expresión creativa. El arte neolítico se desprendió de las cuevas para adornar sus objetos cotidianos y expresar sus inquietudes.

Tipo de expresión artísticaCaracterísticas principalesSignificado o función
Cerámica decoradaVasijas y recipientes con diseños geométricos, líneas, espirales o patrones abstractos.Almacenamiento, cocina y rituales. Los diseños reflejan simbolismos y estéticas locales.
FigurillasPequeñas estatuillas de arcilla o hueso, a menudo representando figuras femeninas.Posiblemente diosas de la fertilidad, amuletos o representaciones de ancestros.
Primeros textilesTejidos rudimentarios elaborados con fibras de lino o lana.Vestimenta, mantas y bolsas.
Arte rupestreGrabados y pinturas, aunque menos prominentes que en el Paleolítico.Escenas de caza simplificadas o símbolos abstractos.

Creencias y espiritualidad

La vida agraria intensificó la conexión de los humanos con los ciclos de la naturaleza, lo que se reflejó en sus creencias.

La dependencia de la cosecha y la reproducción del ganado hizo que la fertilidad, tanto de la tierra como de las personas, fuera central. Las figurillas femeninas son un claro indicio de este culto.

Los enterramientos se volvieron más elaborados, a menudo dentro o cerca de las propias viviendas. Esto sugiere un profundo respeto por los muertos y una creencia en la vida después de la muerte o en la influencia de los ancestros.

  • Tierra: vista como una madre nutricia, fuente de vida y sustento.
  • Agua: elemento vital para los cultivos y la supervivencia de la comunidad.
  • Ciclos naturales: solsticios, equinoccios, fases lunares y estaciones eran cruciales, influyendo en sus rituales y en su comprensión del tiempo.
  • Animismo: posible creencia en que los espíritus habitaban en elementos naturales, animales y objetos.

Asentamientos representativos

Jericó

Jericó es uno de los asentamientos más conocidos del Neolítico. Pese a que ya en la época neolítica contó con una muralla y una impresionante torre, no fue hasta la Edad del Bronce cuando Jericó se convirtió en una ciudad propiamente dicha.

Çatalhöyük

Çatalhöyük, en la actual Turquía, constituye otro testimonio destacado de las comunidades neolíticas.

En este asentamiento, las viviendas se adosaban unas a otras, formando densos conglomerados sin calles a nivel del suelo. Los habitantes se desplazaban por los tejados y accedían a sus hogares a través de escaleras.

Skara Brae

Magníficamente conservado, el poblado de Skara Brae, en las islas Orcadas, nos transporta como ningún otro yacimiento a la vida cotidiana de las comunidades de agricultores y ganaderos de hace 5.000 años.

Flagstones

Flagstones formaba parte de una tradición mucho más amplia de recintos circulares y era claramente innovador para su época.

El Neolítico en España y la Región de Murcia

Los yacimientos más importantes en España son los de Montserrat, Cova de L’Or y Parpalló, y las culturas más representativas son las de Almería, la cerámica cardial y las necrópolis de fosas.

En la Región de Murcia, la Revolución Neolítica se extendió, sobre todo, a las terrazas fluviales de los ríos Guadalentín, Quípar, Mula y Segura.

El arte rupestre levantino se consolidó durante esta etapa en los yacimientos de la Cueva de la Serreta y el Abrigo de los Grajos, en Cieza; la Cueva de los Pájaros y el Cabezo de San Joaquín, en Cartagena; la Peña Rubia, en Cehegín; y el Abrigo de Domingo, en Moratalla.

La Cueva de la Serreta está situada en el Cañón de Almadenes, dentro del municipio de Cieza.

La Sima de la Serreta constituye el yacimiento regional más destacado del Neolítico. Sus pinturas rupestres escenifican figuras esquemáticas, estilizadas y llenas de realismo.

La calidad de las pinturas ha merecido el reconocimiento internacional con la concesión del título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1998.

Cómo terminó el Neolítico

El final del Neolítico fue gradual y estuvo relacionado con la aparición de la metalurgia, el aumento de la complejidad social y la formación de sociedades cada vez más jerarquizadas.

La Edad del Cobre fue una etapa de transición. El cobre fue uno de los primeros metales utilizados para crear herramientas, aunque inicialmente se empleaba sin fundir y se trabajaba mediante mecanismos semejantes a los utilizados con la piedra.

Después apareció la Edad del Bronce, etapa caracterizada por el uso del bronce como material de fabricación. Además del bronce, también se empezaron a trabajar otros materiales como el vidrio.

Durante la Edad del Bronce también se observa la cremación de los cuerpos de los muertos y la colocación de las cenizas en urnas de cerámica.

El bronce es una aleación de cobre y zinc, más dura que el cobre, con mejores propiedades de fundición y un punto de fusión inferior. El bronce se puede utilizar para fabricar armas, algo que no era posible con el cobre, que no es lo suficientemente duro para soportar las condiciones del combate.

Con el tiempo, el bronce pasó a ser el principal material de herramientas y armas, y buena parte de la tecnología de la piedra quedó obsoleta, lo que marcó el final del Neolítico y, por tanto, de la Edad de Piedra.

Mapa del Creciente Fértil neolítico

El Neolítico. Vídeos educativos para niños

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