Críticas por los fichajes del Barcelona: errores de mercado, conflictos y problemas de planificación

Las críticas por los fichajes del Barcelona se explican por una combinación de decisiones deportivas discutibles, negociaciones controvertidas, elevados costes y una planificación que no siempre respondió a las necesidades del equipo. Desde 2015, fueron más los errores que los aciertos a la hora de reforzar plantel y armar un equipo que esté en condiciones de volver a levantar la Orejona.

En las últimas temporadas, la Champions League se transformó en un dolor de cabeza para el Barcelona. Desde que la ganó en la temporada 2014/15 ante la Juventus de Carlitos Tevez, con aquella delantera tremenda que conformaban Messi-Neymar-Suárez, el Culé no paró de sumar decepciones en el torneo de clubes más importante del mundo.

Por qué los fichajes del Barcelona han recibido tantas críticas

Uno de los motivos de tantas pálidas seguidas es que pese a que la Pulga reclamó varias veces para que traigan jugadores de jerarquía, la dirigencia se equivocó seguido durante los últimos cinco mercados de pases. Fueron más los errores que los aciertos a la hora de reforzar plantel y armar un equipo que esté en condiciones de volver a levantar la Orejona.

Las críticas no se limitaron al rendimiento individual de los jugadores. También alcanzaron las cantidades pagadas, la falta de continuidad, las lesiones, la adaptación al sistema, la presión ejercida durante las negociaciones y la ausencia de una estrategia estable para construir el plantel.

La decepción europea como contexto de las decisiones de mercado

En 2016 quedó eliminado en cuartos ante el Aleti del Cholo, en 2017 perdió en la misma instancia ante la Vecchia Signora, en 2018 quedó out ante la Roma en cuartos, en 2019 pasó a semis pero ahí se le escapó una serie increíble ante el Liverpool y este año, otra vez en cuartos de final, se comió un baile de novela ante el Bayern Munich en Lisboa, que hizo que se generara un bolonqui terrible en club.

La sucesión de eliminaciones aumentó la presión sobre los responsables de la planificación deportiva. Cada incorporación empezó a valorarse no solo por su rendimiento en LaLiga, sino también por su capacidad para elevar el nivel del equipo en los partidos decisivos de la Champions League.

Eliminaciones del Barcelona en Champions League

Los peores fichajes del Barcelona desde 2015

Acá, un repaso de algunos de los peores fichajes del Barsa desde 2015 hasta la actualidad.

JugadorCoste del fichajePrincipal motivo de las críticas
Ousmane Dembélé€138.000.000Lesiones, problemas fuera de la cancha y rendimiento irregular
Malcom€41.000.000Escasa adaptación y poca participación
André Gomes€37.000.000Presión, expectativas incumplidas y bajo rendimiento
Arda Turan€34.000.000Rendimiento inferior al mostrado en el Atlético de Madrid
Neto€26.000.000Coste elevado para un suplente con poca participación
Martin Braithwaite€18.000.000Limitada participación y falta de habilitación para jugar la Champions League
Yerry Mina€11.800.000Falta de adaptación futbolística, aunque después generó un buen negocio

Ousmane Dembélé: el fichaje más caro y una enorme decepción

El francés llegó al Barcelona en agosto de 2017 para reemplazar a Neymar que se había ido al Paris Saint-Germain y, hasta ahora, fue un fracaso enorme. El extremo, que venía de brillar en el Borussia Dortmund, tuvo problemas fuera de la cancha (escándalos por fiestas y varias llegadas tardes a las prácticas) y vivió lesionado: en total pasó 527 días en la enfermería.

El coste de €138.000.000 convirtió a Dembélé en una de las apuestas más importantes del Barcelona para compensar la salida de Neymar. Sin embargo, la continuidad del extremo quedó condicionada por sus problemas físicos y por las dificultades para mantener una regularidad dentro y fuera del campo.

Malcom: un fichaje marcado por la disputa con la Roma

En 2018, el Barsa le terminó soplando al brasileño a la Roma, que hasta lo había anunciado como fichaje. El ex Corinthians jamás se adaptó al equipo de Messi: sólo hizo cuatro goles (uno fue al Real Madrid, al menos) en 24 partidos jugados.

Para la temporada 19/20 se fue al Zenit de Rusia por 40 millones de euros y así el Culé recuperó casi todo el dinero que había invertido por él.

La operación fue criticada por dos motivos distintos: por la forma en que se produjo la intervención del Barcelona en un acuerdo que la Roma había anunciado y por el escaso impacto deportivo del jugador después de su llegada al Camp Nou.

André Gomes: el peso de las expectativas

Al luso, que venía de romperla en el Valencia (club en el que jugó las temporadas 14/15 y 15/16), se lo comió el mundo Bars a: si bien llegó a jugar 78 partidos nunca estuvo a la altura de las expectativas que se generaron por su fichaje.

Antes de irse al Everton, donde actualmente juega, contó que no aguantó la presión de jugar en el Culé y que hasta le daba miedo salir a la calle.

El caso de André Gomes muestra que un fichaje puede convertirse en un problema incluso cuando el futbolista dispone de oportunidades. La presión generada por el precio, la competencia interna y las expectativas asociadas a su llegada terminaron condicionando su experiencia en el club.

Arda Turan: un rendimiento muy por debajo del esperado

Lo del turco arrancó mal: en 2015 lo compró el Culé y, por una sanción que tenía el club por parte de la FIFA, no pudo jugar durante los primeros seis meses.

Luego, cuando al fin tuvo la habilitación, no fue ni la mitad de lo que mostró en el Atlético de Madrid del Cholo Simeone, donde era una de las figuras del equipo. Tuvo algunos líos fuera de la cancha y a principios de agosto llegó libre al Galatasaray de su país.

La sanción retrasó su debut y dificultó su incorporación al equipo. Cuando pudo jugar, el futbolista no logró reproducir el nivel que había mostrado en el Atlético de Madrid, por lo que su fichaje terminó siendo considerado una inversión fallida.

Neto: demasiado gasto para un suplente

Siempre es importante tener competencia en el arco, pero tampoco se puede gastar un fortuna en un suplente. El brasileño, que llegó esta temporada para que Marc-Andre Ter Stegen no se relajara y mantenga su gran nivel, apenas atajó cinco partidos y le hicieron siete goles.

Fue titular en la derrota del Barcelona ante el Aleti por la Supercopa de España, partido que marcó el fin de la era de Ernesto Valverde.

La crítica principal estuvo relacionada con la proporción entre el coste del portero y su participación. El Barcelona buscaba una alternativa para Ter Stegen, pero el número de partidos disputados no justificó, para muchos, el desembolso realizado.

Martin Braithwaite: una operación de emergencia

Otro fiasco fresquito: el danés, que hecho seis goles esta temporada jugando para el humilde Leganés, sorprendió a todos cuando llegó en febrero para suplir a un lesionado Luis Suárez.

Sin la habilitación para jugar la Champions League, al final disputó 11 partidos (pero apenas 403 minutos) y metió un solo gol (vs. Mallorca). Ya le buscan club para la temporada que viene.

La lesión de Dembelé habilitó al Barça fichar fuera de mercado y pagó la cláusula del delantero danés al Leganés. El club pepinero, sin poder reaccionar, sufrió la pérdida de su estrella por el entonces líder de La Liga y acabó descendiendo.

“El Barcelona sabe el perjuicio que puede hacer con la marcha de Braithwaite”, lamentaba el Leganés, pero el Barça aprovechó la norma para volver a practicar su malas artes.

Yerry Mina: bajo rendimiento, pero una buena venta

El central colombiano no tenía ni el nivel ni las características para jugar en el fondo del Barsa: disputó seis partidos durante el primer semestre de 2018.

Y aunque el ex zaguero del Palmeiras no rindió en la cancha y fue una mala apuesta desde lo futbolístico sí fue un gran negocio para el Culé. Es que se lo terminaron vendiendo al Everton, club en el que sigue jugado, en 30 millones de euros.

Su paso por el Barcelona quedó marcado por la falta de continuidad y por una adaptación deportiva insuficiente. Sin embargo, la venta posterior redujo el impacto económico negativo de la operación.

Las críticas por la forma de negociar

El enfado del Barça es monumental, aunque muchos opinan que tan solo están probando de su propia medicina. Y es que en los últimos años, los movimientos del club catalán en el mercado han dejado mucho que desear en cuanto a 'fair play'.

Son varios clubes los que han acabado molestos por las estrategias de la directiva de Josep Maria Bartomeu, entre ellos un PSG que ahora parece volver a tomarse la revancha.

El conflicto con el PSG por Messi

El Barça vuelve a estar unido. Hacía tiempo que no se veía comunión en el barcelonismo y el causante es el PSG debido a su interés por Leo Messi.

Que el club del Parque de los Príncipes se lanzará a por el argentino cuando se acabe la temporada no es un secreto. Lo han dicho por activa y por pasiva varios de los actores principales de la entidad, desde Leonardo hasta Di María pasando por Neymar y Mauricio Pochettino.

En el Barça no han sentado bien los guiños hacia Messi. No gusta el juego del PSG para convencer a Leo, que en unos meses será libre para irse al equipo que quiera.

En los últimos días se han sucedido los ataques hacia el equipo galo provenientes de diferentes rostros culés. Ronald Koeman respondía casi al instante a Di María esta semana: "Es una falta de respeto lo que está haciendo el PSG con Messi", decía.

Al técnico holandés se han sumado las respuestas de dos de los candidatos a la presidencia. "Le faltaron el respeto al Barça [. ] Todavía les queda mucho por aprender en el mundo del fútbol", dijo Laporta.

Parecido fue el discurso de Victor Font: "Aprovecho para pedir a los dirigentes del PSG que respeten al Barcelona y a un jugador que ha dicho que se esperará a final de temporada para tomar una decisión y más a 12 días de que juguemos una eliminatoria muy importante", se explayaba.

El caso Griezmann

El caso más claro por todos es el de Antoine Griezmann, que negoció en marzo su fichaje por el Barcelona que se acabó cerrando meses más tardes, en verano de 2019.

El Atlético de Madrid lo denunció, aunque todo se acabó saldando con una irrisoria multa de 300 euros.

La operación quedó como uno de los ejemplos más visibles de las críticas dirigidas contra el Barcelona por contactar o negociar con un futbolista antes de cerrar un acuerdo formal con su club de origen.

El caso Coutinho y el enfado del Liverpool

O el 'caso Coutinho', en el que el Liverpool acabó tan enfadado con el Barça que incluyó en la venta del brasileño una cláusula para que los culés no pudieran intentar el fichaje de otros de sus jugadores en un periodo de tiempo.

El enfado red vino por la forma de negociar del club catalán, que por ejemplo pidió pagar 82,2 millones de euros en un plazo de cinco años recién cobrados los 222 'kilos' de Neymar.

El Liverpool, en aquel verano, le cerro la puerta al Barça tras aquello y rompió las negociaciones por sus malas formas de actuar.

Pero la presión azulgrana no cesó y siguió detrás de Coutinho para lograr su fichaje que, eso sí, acabó disparándose hasta casi 150 millones.

La rebeldía de Dembélé y la presión al Borussia Dortmund

El Barça ha captado a varios de sus fichajes ejerciendo presión o mandando a los futbolistas presionar, como ocurrió con Ousmane Dembélé.

"¿De verdad se cree en serio que un veinteañero le dice a su club 'ahora ya no vengo al entrenamiento' sin la benevolencia de su posible nuevo club? En la vida", decía Hans-Joachim Watzke, gerente del Borussia Dortmund, tras la rebeldía de un Dembélé que se negó a entrenar para forzar su traspaso al club catalán en 2017.

"El respeto exige que uno hable con un club", se quejaba el Dortmund en aquel entonces y respeto es lo que ahora piden unos y otros al PSG por Messi.

El acercamiento a jugadores del PSG

Y en eso de 'tocar' jugadores sin hablar con sus clubes, el Barça ha demostrado ser un experto a lo largo de los años.

En París es difícil que olviden cuando el Barça 'tocó' a Marco Verratti y el PSG reaccionó 'robando' a Neymar con el pago de su cláusula.

El pique entre ambos clubes siguió con el interés y acercamiento de los culés con Marquinhos y, sobre todo, Adrien Rabiot, a quien el PSG se negó a traspasar al Barça por el comportamiento en las negociaciones a sus espaldas.

También está reciente la intentona de Neymar por volver a España hace dos veranos. Con el Real Madrid de por medio, sin querer entrar en los juegos azulgranas, el PSG acabó otra vez harto con la forma de llevar el Barça la negociación.

Un 'saco' de jugadores sobre la mesa, movimientos hacia adelante y hacia atrás y forzando la maquinaria para que Neymar llevara su rebeldía al límite. El PSG dijo basta.

Malcom y la Roma

Hay más casos, clubes que tenían cerrados fichajes hasta la intromisión de malas maneras del Barça. En estos casos, también la culpa está en el club de origen.

Todavía persiste el enfado de la Roma cuando llegó a anunciar un acuerdo por el fichaje de Malcom y el Barça se lo quitaba en la cara.

El episodio se convirtió en otro ejemplo de las tensiones que podían producirse cuando el Barcelona intervenía en operaciones que otros clubes consideraban prácticamente cerradas.

Sergiño Dest y la operación con el Ajax

O, este último verano, cuando el Ajax decidió retrasar su acuerdo con el Bayern Múnich por Sergiño Dest para esperar al Barça y vendérselo por menos dinero.

La operación fue incluida entre los movimientos que evidenciaron la complejidad de las relaciones del Barcelona con otros clubes en el mercado de fichajes.

La falta de inscripciones y la planificación actual

El Trofeo Joan Gamper dejaba anoche varias imágenes. Por un lado claramente la reconciliación entre el club y Marc-André ter Stegen, escenificada en es discurso del capitán alemán a los aficionados.

Mientras por otro lado Joan Laporta aludía en TV3 al futuro del arquero, que seguirá en el aire (no volverá a jugar hasta 2026 al menos).

"Miramos adelante. Marc es nuestro capitán, creo que ha estado excelente. Lo que había ha quedado arreglado. Él ha dicho unas palabras creo que sinceras y creo que la afición necesitaba esto, ver al capitán liderando. Lleva 12 temporadas en el Barça, ha ganado una Champions, además de un excelente portero es una excelente persona y estoy especialmente contento de que sea el capitán", indicó el presidente.

Las inscripciones preocupan

También valoraba el dirigente la salida de Iñigo Martínez hacia Arabia Saudí. Pero sin duda lo que más preocupa en el club y al presidente en este caso es que no han podido inscribir a los fichajes llegados este mismo verano.

Una preocupación que crece y aumenta cada verano. "Estamos trabajando para que suceda. Con la decisión de Marc tenemos la opción de inscribir a Joan Garcia y con el resto estamos trabajando.

Esta semana tendremos noticias, espero que sean buenas, para ver si podemos inscribirlos antes de que empiece la Liga. Y si no puede ser, tenemos margen", indicó el dirigente.

Veremos si cumple…

La dificultad para inscribir a los nuevos jugadores amplía las críticas sobre la gestión deportiva y financiera. No basta con incorporar futbolistas: también es necesario contar con margen para hacerlos competir oficialmente desde el comienzo de la temporada.

Negociaciones, rendimiento y sostenibilidad deportiva

Los casos de Dembélé, Malcom, André Gomes, Arda Turan, Neto, Braithwaite y Yerry Mina reflejan problemas diferentes, pero conectados por una misma cuestión: el Barcelona no siempre logró convertir una inversión elevada en rendimiento sostenido.

En algunos casos, el problema fueron las lesiones; en otros, la presión, la falta de adaptación, la escasez de minutos o la ausencia de una necesidad deportiva clara. También hubo operaciones cuestionadas por el modo de negociación y por el deterioro de las relaciones con los clubes de origen.

La falta de inscripciones añade una dimensión institucional a las críticas. Un fichaje puede ser considerado una apuesta deportiva, pero su utilidad queda limitada si el club no puede registrarlo a tiempo o si debe modificar constantemente su plantilla para cumplir las condiciones de inscripción.

DAVOO XENEIZE REACCIONA A LOS 20 PEORES FICHAJES DEL BARCELONA (2025)

tags: #criticas #por #fichaje #del #barcelona