El 28 de noviembre de 2016, el avión que trasladaba al plantel del Chapecoense hacia Medellín se estrelló contra una montaña cuando se encontraba a pocos kilómetros del aeropuerto. De las 77 personas que estaban a bordo, 71 murieron y seis sobrevivieron: los futbolistas Alan Ruschel, Jackson Follmann y Hélio Neto, el periodista Rafael Henzel y los auxiliares de vuelo Erwin Tumiri y Ximena Suárez.
Los tres jugadores supervivientes siguieron trayectorias muy diferentes después de la tragedia. Alan Ruschel consiguió regresar al fútbol profesional, Hélio Neto intentó volver a las canchas pero terminó retirándose por las secuelas físicas, y Jackson Follmann tuvo que abandonar su carrera como arquero después de la amputación de una pierna, aunque continuó ligado al deporte y al Chapecoense.

Qué ocurrió en el accidente del Chapecoense
El equipo brasileño viajaba hacia Medellín para disputar la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional. El vuelo 2933 de la compañía LaMia, que semanas antes había llevado a bordo al seleccionado argentino, se estrelló en el Cerro Gordo por falta de combustible.
La reconstrucción permite establecer una cadena de hechos que condujo al desastre: el avión partió con combustible insuficiente, la demora para aterrizar consumió las reservas disponibles y la emergencia fue comunicada cuando ya no quedaba margen para evitar el impacto.
La aeronave había partido de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con una cantidad de combustible que no contemplaba el margen necesario para afrontar una demora. Durante el trayecto, otro avión declaró una emergencia y recibió prioridad para aterrizar en Medellín. El vuelo del Chapecoense quedó entonces a la espera mientras consumía sus últimas reservas.
La investigación posterior estableció que el avión no contaba con la reserva de combustible necesaria para afrontar una eventual contingencia. Cuando finalmente se declaró la emergencia, ya era demasiado tarde para llegar hasta Medellín.
El periodista Javier Sinay resumió la causa principal del accidente en una frase: “El avión se estrella porque se queda sin combustible. No hay que buscarle la quinta pata al gato. Es muy sencillo”.
Según reconstruyó Sinay, el piloto demoró hasta los últimos minutos en informar la gravedad de la situación. “Había hecho el vuelo, siempre había llegado justito a Medellín, pero este día otro avión se declaró en problemas y le dieron pista a ese. El piloto del Chapecoense era socio dueño de la compañía y no avisó la emergencia hasta el último momento para evitar sanciones”, relató.
Para el periodista, la tragedia no puede explicarse simplemente como una fatalidad. “El accidente fue producto de decisiones negligentes. Hay cosas que no son azar ni misterio, son negligencia y responsabilidad penal”, afirmó.
Los seis supervivientes
Sólo sobrevivieron Ximena Suárez y Erwin Tumiri de la tripulación, el periodista Rafael Henzel, y los jugadores Alan Ruschel, Jackson Follmann y Hélio Neto, quienes se han convertido -junto al recuerdo de sus 19 compañeros fallecidos- en el alma que mantiene en pie al club.
| Superviviente | Situación posterior |
|---|---|
| Alan Ruschel | Regresó al fútbol profesional. |
| Jackson Follmann | Perdió una pierna y abandonó el fútbol profesional. |
| Hélio Neto | Intentó volver a jugar, pero se retiró por las secuelas físicas. |
| Rafael Henzel | Volvió a trabajar como periodista; falleció en 2019 por un infarto. |
| Ximena Suárez | Abandonó su profesión de azafata y se dedicó al modelaje. |
| Erwin Tumiri | Continuó ligado a la aeronáutica. |
Alan Ruschel: el único jugador que volvió al fútbol profesional
Alan Ruschel fue el primer futbolista brasileño rescatado con vida en el lugar del accidente. El lateral izquierdo tenía 27 años cuando fue ingresado en el Hospital San Juan de Dios de la localidad de La Ceja, adonde llegó en estado de conmoción, pese a lo cual preguntaba insistentemente por su familia y pedía que le guardaran la alianza de matrimonio.
El jugador sufrió múltiples traumas y una fractura en la columna por la que podría haber quedado parapléjico, pero pudo volver a jugar fútbol profesionalmente luego de varias cirugías y meses de recuperación.
El defensor, primer rescatado la noche del accidente, volvió a jugar en agosto, siete meses después de la catástrofe, en un amistoso contra el Barcelona en el Camp Nou. Al mes siguiente, lo hizo de manera oficial, tanto en la liga brasileña como en la Copa Sudamericana.
Ruschel es el único que ha podido volver a ser futbolista profesional. En 2017 regresó a las canchas y hasta fue ovacionado al disputar el Torneo Joan Gamper contra el Barcelona.
El emotivo regreso de Alan Ruschel a un estadio de fútbol.
“Es un sueño realizado por segunda vez. Me hice profesional hace 10 años. Ese fue mi primer sueño cumplido. Volver a jugar y competir me hace muy feliz”, expresó, explicitando su sentir.
En febrero, Alan y su esposa recibieron a su primer hijo, a quien llamaron Lucca.
Ruschel siguió en el Chapecoense hasta 2021 para luego emigrar en distintos equipos de la Serie B de Brasil como Goiás, Cruzeiro, América Mineiro, Londrina y Juventude, donde está actualmente.
Su relación no terminó bien con el Chape por un enfrentamiento judicial de carácter laboral por las consecuencias con las que ha tenido que lidiar Ruschel tras el accidente. El quiebre definitivo llegó cuando el club argumentó que el jugador se había visto beneficiado económicamente de la tragedia y que no era una víctima.
Hélio Neto: una recuperación marcada por las secuelas
Hélio Neto, defensor de 31 años, fue el último superviviente rescatado del avión siniestrado. Se salvó únicamente por la insistencia de un rescatista, que quiso seguir buscando cuando se pensaba que no había sobrevivientes.
El defensor tuvo múltiples fracturas y estuvo internado en estado crítico: en coma inducido y con respiración artificial. Le operaron un pulmón, las piernas, el cráneo y un brazo.
El deportista no fue encontrado hasta casi 12 horas después de la tragedia por los equipos de rescate, quienes no habían podido divisarlo por estar bajo escombros del avión.
Su recuperación fue larguísima. Estuvo dos semanas hospitalizado en Colombia, pero su rehabilitación total duró dos años. En enero de 2017, dos meses después del siniestro, consiguió volver a caminar por sus propios medios.
Neto sigue sin poder jugar, aunque durante un tiempo aseguró que esperaba hacerlo al año siguiente. Aunque ha participado en juegos amistosos con su equipo, el Chapecoense, no logró regresar a partidos oficiales.
Si bien fue inscrito en varios planteles del equipo con la esperanza de que podría volver a jugar, esto no ocurrió. En 2021 se retiró definitivamente argumentando que los dolores en sus rodillas y su columna que le dejó el accidente no le permitían entrenar al máximo nivel.
Actualmente sigue ligado al Chapecoense participando en actividades públicas en representación del club.
El libro de Hélio Neto
La tragedia motivó a Neto a explorar otros caminos. En 2017 lanzó un libro llamado “Se puede creer en el mañana”, en el cual narra su experiencia como sobreviviente y habla de que, más allá de su pasión por el fútbol, después del accidente entendió que hay otras cosas importantes en la vida.
“El fútbol es mi pasión, pero después del accidente me quedó bien claro que hay otras cosas importantes en la vida. Ayudar al prójimo hace muy bien. Nunca me había programado para ser atento, para dar una palabra de consuelo”, contó el día que lanzó la publicación.
Jackson Follmann: del arco a una nueva vocación
Jackson Follmann tenía 24 años y era el arquero suplente del equipo cuando ocurrió la catástrofe. Producto del accidente, perdió una de sus piernas y debió retirarse forzadamente, luego de estar dos meses hospitalizado.
El arquero sufrió una operación en el tobillo izquierdo y le amputaron la pierna derecha debido al accidente aéreo. Por la extrema gravedad de sus heridas, los médicos tuvieron que amputarle la pierna derecha tras el accidente.
Follmann no volverá a jugar como futbolista profesional. Sin embargo, después de adaptarse a la prótesis de su pierna empezó a entrenar con el Chapecoense con el sueño de disputar los paralímpicos algún día.
Durante un período trabajó como comentarista deportivo para Fox Sports Brasil. También se convirtió en embajador de la Asociación Chapecoense de Fútbol y se dedica a realizar charlas motivacionales.
Afortunadamente, encontró una nueva vocación: la música, ya publicando siete canciones, todas relacionadas a su fe en Dios.
“La parte más difícil fue escuchar a mis amigos pidiendo ayuda y que yo no podía hacer nada. Estaba muy oscuro y no veía a nadie. Me despertaba y me desmayaba. En un momento vi un flash de luz y personas que gritaban ‘Policía Nacional’. Cuando ellos llegaron, algunas personas que antes gritaban, no lo hacían más”, recordó el meta de aquel plantel campeón de la Copa Sudamericana 2016.
Para Follmann fue más importante seguir con vida que perder una pierna y su carrera como futbolista profesional.
La vida de los otros tres supervivientes
Rafael Henzel
Rafael Henzel fue el único periodista sobreviviente de la tragedia aérea. Tenía 45 años y era locutor brasileño. Trabajaba en Radio Oeste Capital, de la ciudad de Chapecó, ubicada en el estado de Santa Catarina, al sur de Brasil.
Tras estar internado unas semanas en Colombia, volvió a Brasil y rápidamente se incorporó a su trabajo en radio, transmitiendo incluso el primer partido del equipo tras el accidente, el que fue dos meses después. Incluso, estuvo en Chile cuando los de Chapecó enfrentaron a Unión La Calera por la Copa Sudamericana.
En 2017 escribió el libro “Viva como si estuviera de partida”, donde relató la historia del accidente y dejó un mensaje de esperanza a los afectados de la tragedia.
Henzel murió en 2019 víctima de un infarto cuando jugaba un partido de fútbol con amigos.
Ximena Suárez
La auxiliar de vuelo boliviana Ximena Suárez fue la única mujer sobreviviente de la tragedia y la última en abandonar el hospital de Colombia.
Ximena Suárez fue una de las que más daños psicológicos tuvo, a tal punto que no pudo continuar con su profesión principal. Estuvo tres semanas internada en Colombia hasta que volvió a Bolivia, donde pudo reencontrarse con sus hijos.
Ahora, Ximena se dedica al modelaje y lanzó un libro autobiográfico en 2017 titulado “Volver a los cielos”, en el cual narra episodios de su niñez y adolescencia, su experiencia como modelo y luego como tripulante, además del accidente y el proceso de su recuperación.
En su encuentro con Javier Sinay, ella resumió la nueva dimensión que adquirió su vida después del accidente: “Creo que soy un ejemplo ahora. ¿De qué? No sé, quizás de resiliencia”.
Lo último que se supo públicamente de ella es que en 2019 estaba estudiando para entrar a trabajar a la aerolínea Amazonas.
Erwin Tumiri
El mecánico de aviones Erwin Tumiri fue uno de los dos miembros de la tripulación del vuelo que sobrevivió. Fue el que menos heridas físicas sufrió y sólo estuvo unos días en el hospital.
Su video llamando a sus colegas tras ser encontrado casi ileso por los rescatistas colombianos fue uno de los primeros registros que se conoció de la tragedia.
Tras el accidente, Tumiri siguió ligado a la aviación y estaba estudiando para ser piloto comercial en Bolivia. También sobrevivió a otro grave accidente en bus en su natal Bolivia que dejó 21 muertos.
En la actualidad trabaja en la Dirección Aeronáutica Civil de Bolivia.
La reconstrucción del Chapecoense
Los conmovedores gestos de solidaridad que acompañaron el luto que siguió a la tragedia contribuyeron a la reconstrucción del Chapecoense, que fue proclamado campeón de la Copa Sudamericana a petición de sus rivales en aquella final.
La Copa le fue atribuida al Chape a pedido del colombiano Atlético Nacional, con el que debía dirimirla.
El técnico Vagner Mancini también ideó un plan a seguir que se fue respetando paso a paso, protegiendo los tiempos y sin sobresaltos. Fue así que armó una plantilla competitiva gracias a la generosidad de varios clubes que cedieron jugadores sin condiciones.
Ellos asumieron la responsabilidad de dejar en alto la memoria de sus colegas fallecidos. Y su emotivo regreso a las canchas hizo vibrar nuevamente las gradas del Arena Condá.
Los objetivos al final se cumplieron: mantener la categoría en la máxima división del fútbol brasileño y representar dignamente a Chapecó en su primera incursión en la Copa Libertadores.
El arquero Jackson Follmann, que sufrió la amputación de parte de la pierna derecha tras la tragedia, enarboló junto al defensor Neto y al lateral Alan Ruschel el preciado trofeo bajo una salva de aplausos.
Los tres jugadores del Chapecoense que sobrevivieron al accidente aéreo que diezmó al equipo en noviembre pasado alzaron la Copa Sudamericana 2016 en el estadio Arena Condá, en Chapecó, sur de Brasil, antes de un partido amistoso del plantel reconstituido ante el Palmeiras.
Las esposas de las víctimas del accidente ingresaron luego al césped, donde se les entregó las medallas que hubieran recibido sus maridos, en una ceremonia cargada de emoción.
En el minuto 71, el locutor del estadio pidió a los espectadores levantarse y aplaudir, en homenaje a las 71 víctimas de la tragedia. Ese ritual debería repetirse en todos los partidos que el Chape juegue de local.

Las preguntas que dejó la tragedia
La investigación sobre el vuelo del Chapecoense determinó que la aeronave salió de Bolivia sin la reserva de combustible necesaria para afrontar demoras. La combinación de una planificación deficiente, un vuelo realizado con combustible insuficiente y la demora para obtener autorización de aterrizaje terminó dejando a la tripulación sin margen de maniobra.
La investigación de Sinay comenzó antes de que el accidente adquiriera una dimensión internacional. El punto de partida fue la semifinal de la Copa Sudamericana que el Chapecoense disputó contra San Lorenzo.
El equipo brasileño había conseguido un empate 1-1 en Buenos Aires y luego igualó 0-0 en el partido de vuelta, resultado que le permitió clasificarse a la final.
Una jugada sobre el cierre del encuentro quedó en la memoria de Sinay porque, de haber terminado en gol, habría cambiado el destino del Chapecoense. “El libro empieza porque San Lorenzo jugó la semifinal contra Chapecoense y erró un gol sobre la hora. Si ese gol entraba, Chapecoense no llegaba a la final y no tomaba ese vuelo”, contó.
De las 77 personas que viajaban en el avión, seis lograron sobrevivir al impacto. Pero hay otra parte de la historia que permanece abierta: por qué seis personas sobrevivieron cuando otras 71 murieron y cuánto influyeron las circunstancias particulares de cada pasajero.
Uno de los casos que encontró estuvo relacionado con Lionel Messi y la Selección argentina. Meses antes del accidente, el equipo nacional había utilizado el mismo avión durante la Copa América Centenario. “Uno se sentó donde se había sentado Messi porque la selección argentina viajó en ese mismo avión meses antes. Ese hombre murió”, relató.
Para Sinay, esa clase de situaciones muestran que no todo puede explicarse a partir de las responsabilidades humanas. “Descubrí desde cosas azarosas hasta cuestiones técnicas y políticas. Hay decisiones que se pueden explicar, pero otros aspectos son puro azar”, sostuvo.
Cada uno debió reconstruir su vida después de una tragedia que dejó consecuencias físicas y emocionales permanentes. Las trayectorias de Ruschel, Follmann, Neto, Henzel, Suárez y Tumiri muestran las distintas formas en que los seis supervivientes continuaron después de aquella noche.
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