José Cárdenas, conocido como el “Maestro Cárdenas”, fue un carpintero chileno que en abril de 1976 acertó todos los partidos de la Polla Gol y obtuvo un premio equivalente a un millón de dólares de la época. Su historia consolidó definitivamente la leyenda del popular juego deportivo y lo convirtió en uno de los ganadores más recordados de Chile.
El primer ganador oficial de la Polla Gol fue Rodolfo Bravo González, quien obtuvo 172.000 pesos en el primer programa, estrenado el 4 de abril de 1976. Sin embargo, fue la historia de José Cárdenas, quien ganaba apenas 280 pesos mensuales, la que pasó a formar parte del imaginario popular chileno.
El nacimiento de la Polla Gol
El primer programa de Polla Gol se remonta al 4 de abril de 1976, cuando se estrenó esta cartilla basada en un sistema que sigue vigente hasta hoy: acertar la combinación de resultados de los partidos entre local, empate o visita. Hablar de la Polla Gol es hablar de la radio encendida, de Sábados Gigantes y de una cartilla en papel donde se jugaba la suerte entre local, empate o visita.
Muy pronto, el concurso se convirtió en un auténtico fenómeno social en Chile. La cartilla pasó a formar parte de la vida cotidiana de muchas familias y vinculó el fútbol, la conversación deportiva y la posibilidad de obtener un premio extraordinario.
El primer ganador oficial fue Rodolfo Bravo González, quien obtuvo 172.000 pesos. Su caso quedó grabado en la memoria popular porque él mismo reconoció que no sabía de fútbol y que rellenó la cartilla al azar durante un asado.

José Cárdenas, el “Maestro”
José Cárdenas, carpintero de profesión y con un salario mensual de apenas 280 pesos, logró acertar todos los partidos y se llevó un premio equivalente a un millón de dólares de la época. Él fue el primer gran ganador de la Polla Gol, pero no fue el último que hizo historia.
José Cárdenas se hizo conocido como “El Maestro”, porque pasó de ganar 280 pesos de la época a recibir de una sola vez nada menos que un millón de dólares. Su entrevista con Don Francisco forma parte ya del imaginario popular chileno.
La historia de Cárdenas fue recordada décadas después como uno de los episodios más extraordinarios asociados a la Polla Gol. Un carpintero que percibía un salario modesto pasó, de un momento a otro, a administrar una fortuna que superaba ampliamente sus ingresos habituales.
El primer ganador y el ganador más famoso
| Ganador | Característica principal | Premio o logro |
|---|---|---|
| Rodolfo Bravo González | Primer ganador oficial | 172.000 pesos |
| José Cárdenas, “El Maestro” | Primer gran ganador de la Polla Gol | Un millón de dólares de la época |
| Roberto Jacobello, “El Mago” | Jugador célebre por su capacidad de acertar | 94 aciertos |
La diferencia entre ambos casos explica por qué los dos nombres aparecen asociados a los orígenes del juego. Rodolfo Bravo González fue el primer ganador oficial, mientras José Cárdenas se transformó en el primer gran ganador y en la figura que consolidó la leyenda de la Polla Gol.
Roberto Jacobello, “El Mago”
Otro personaje destacado fue Roberto Jacobello, “El Mago”. Un personaje de culto que capturó portadas por su habilidad de acertar en el juego: ¡fueron 94 veces!
Su caso amplió la historia de la Polla Gol más allá de un único golpe de suerte. La figura de Jacobello quedó asociada a la habilidad para interpretar los partidos y a una relación excepcional con el sistema de pronósticos de la cartilla.
Anecdotario No Tan Secreto #37 - Historia de la Polla Gol (y anécdotas asociadas)
La Polla Gol en la memoria colectiva chilena
Polla Chilena de Beneficencia conmemora el 50 aniversario de Polla Gol, uno de los productos de apuestas deportivas más emblemáticos de Chile y una de las marcas más reconocibles en la memoria colectiva del país. A cinco décadas de su lanzamiento, la entidad reivindica su papel como herramienta de entretenimiento, pero también como un pilar de financiación para el deporte nacional y diversas causas de carácter social.
La popularidad del juego se construyó a través de una combinación de elementos reconocibles: la cartilla impresa, la radio, los programas de televisión, las conversaciones familiares y la expectativa por conocer los resultados de los partidos. Esa combinación convirtió a Polla Gol en una práctica compartida por distintas generaciones.
Esa doble dimensión, entre entretenimiento y retorno social, es la que ha permitido a Polla Gol trascender su valor comercial e instalarse como una pieza reconocible de la vida cotidiana chilena.
Aporte al deporte y a la beneficencia
Más allá de su dimensión como juego, Polla Gol ha sido presentada como un producto con una profunda proyección pública. Su operación ha contribuido de forma sostenida al fortalecimiento del ecosistema deportivo nacional, canalizando recursos hacia el Instituto Nacional del Deporte (IND) y hacia las federaciones vinculadas, con impacto en la infraestructura y en la actividad deportiva del país.
A ello se suma el componente benéfico. A través de la recaudación de Polla Chilena, el producto también contribuye al sostenimiento de instituciones clave dentro de la red de protección social y civil de Chile, entre ellas Bomberos de Chile, Coanil y la Cruz Roja.
En palabras del gerente general de Polla Chilena de Beneficencia, Demián Arancibia, “Polla Gol es mucho más que un juego; es un patrimonio de los chilenos que durante 50 años ha contribuido recursos clave para el deporte y la beneficencia”.
Del papel a la plataforma digital
En esa línea, Polla Gol vive un proceso de renovación. Aunque el formato en papel se mantiene, en los últimos años se ha incorporado también una plataforma digital, que permitirá seguir ampliando funcionalidades para conectar con nuevas generaciones de usuarios.
Con pozos que ya superan los 300 millones de pesos, el producto mantiene su vigencia y busca seguir combinando tradición, notoriedad de marca y adaptación tecnológica.
Cincuenta años después de su lanzamiento, Polla Gol no solo celebra una efeméride. Reafirma también su posición como uno de los grandes símbolos del juego regulado en Chile y como un activo que ha sabido conectar deporte, cultura popular, financiación social y evolución comercial en un mismo producto.
El destino de algunos grandes premios
La historia de José Cárdenas también aparece vinculada a las dificultades que pueden enfrentar quienes reciben premios millonarios. Otros han perdido toda su nueva fortuna por malas asesorías o peleas familiares.
Pero sin llegar al crimen, la pérdida rápida del dinero por malas inversiones es otra situación negativa que sucede con más frecuencia de la esperada. ¿Su causa? La dificultad que significa administrar un cuantioso patrimonio sin tener la experiencia y los conocimientos necesarios.
Porque una vez que Polla o Lotería hacen entrega del premio, se desligan de lo que el ganador hace con él. Según explican en Polla, esto responde a que muchas veces los mismos ganadores no quieren que se difunda su nombre y menos volver a ser contactados, como fue el caso del mayor ganador en la historia del Loto, quien cobró $2.871 millones en enero de 2008 y continúa en el anonimato.
Una fuente del sector cuenta que sólo un 20% de los premiados no opta por la privacidad. Esos son los mismos que “se vuelven locos”: no recurren a una comisión de confianza bancaria para cobrar el premio y piden adelantos el mismo día para comprar autos o propiedades.
La dificultad de administrar una fortuna inesperada
Conocedores coinciden en que esto responde a características personales del ganador que se potencian con el golpe de la suerte. “Si en un grupo hay quiebres anteriores o una familia no está bien o una persona determinada tiene determinados problemas, el premio no va a cambiar una realidad que viene con un rumbo”, explica Claudio Ossandón, gerente de marketing de Lotería.
Ese quinto de los ganadores que se hace público generalmente pertenece a los sectores más populares, comentan desde un banco. Ellos sólo se sirven de la institución para depositar sus millones mientras deciden qué hacer con ellos.
Para hacer uso de las herramientas financieras de inversión, se requiere cierto nivel de conocimientos, pues el banco, por ética, no puede decidir qué tipo de instrumento se usará o qué tipo de riesgo se debe tomar.
Por eso, generalmente los ganadores eligen invertir en casas, almacenes o autos, influenciados por los consejos de amigos, contadores o ejecutivos de su AFP.
El caso del “Maestro Cárdenas”
La experiencia de José Cárdenas quedó incorporada a los relatos sobre ganadores que no lograron conservar su fortuna. El técnico en comercio exterior Claudio de la Lastra ganó $355 millones en el Kino, en diciembre de 2001 y decidió invertir en una entidad financiera para asegurar su futuro.
El consejo de un amigo lo llevó a Inverlink, donde ofrecían las mejores tasas del mercado. Pero el holding cayó y De la Lastra perdió todo, repitiendo la historia del mítico maestro Cárdenas, quien en 1976 ganó cerca de US$ 1 millón en la Polla Gol y fue estafado por la financiera La Familia.
Otras historias asociadas a premios millonarios
Miguel Domenech
El catalán llevaba cuatro años viviendo en Chile cuando se ganó US$ 1 millón en el Loto. Con el premio pagó lo que debía de un terreno en Illapel y comenzó a viajar por el mundo.
En sus andanzas se le ocurrió construir un resort en el paño. La construcción se inició en 2000 pero sólo dos años más tarde pudo inaugurar una parte del proyecto, porque al no obtener algunos permisos debió paralizar las obras.
Domenech tenía planes de ampliar el complejo turístico con más cabañas, canchas de tenis y un bar acuático, pero sus sueños se esfumaron en marzo de ese año, cuando un incendio convirtió en cenizas el resort.
Rolando Fernández
Este ganador del Kino, quien recibió $1.084 millones en octubre de 2007, fue acusado por su amigo Mario Burgos de haberle robado el cartón premiado.
Se comprobó el delito, pero Burgos se desistió de ir a juicio a cambio de $39 millones de reparación, con lo que se sobreseyó el caso.
Aunque el ladrón recibió el grueso del premio, la suerte no lo acompañó. En febrero de ese año murió tras 47 días de agonía por un accidente automovilístico.
René Acevedo
René Acevedo, un feriante de 78 años, sólo alcanzó a disfrutar un año de los $154 millones que se ganó en el Loto. Su muerte, producto de un paro cardíaco, sólo aumentó la división entre sus once hijos, que se había instalado con la llegada del premio.
Cuando los hermanos se repartieron el resto de la herencia -$5 millones para cada uno- un asalto terminó con la vida de uno de ellos. Antecedentes posteriores indicarían que los delincuentes actuaron “dateados” por una hermana.
La tentación del lujo
Muchas veces, el ostentar es un impulso irrefrenable para los nuevos ricos, dicen los ejecutivos bancarios que han conocido a los flamantes ganadores.
Como lo fue para un jugador de regiones que se compró un auto deportivo de súper lujo, el único ejemplar del salón del automóvil, y al llegar a su pueblo no lo podía sacar a la calle, porque ésta tenía adoquines y su “modelito” era demasiado bajo.
En una entidad financiera recuerdan a una mujer que ganó cerca de $900 millones y que compró de inmediato cinco casas inmensas en un condominio del sector oriente para regalárselas a sus hijos, junto con camionetas del año.
Al poco andar, la mujer constató que debía desembolsar diez veces más de los que pagaba por agua en su antigua casa para mantener los jardines y la piscina de la nueva. Al poco andar, las familias debieron vender para saldar las deudas.
Otro es el caso de ganadores que toman cruceros por el mundo y terminan gastando el triple de lo presupuestado y a la mitad del viaje deben llamar al banco para pedir auxilio financiero.
“Se ve gente muy desconcertada con el premio”, dicen al interior de Polla. Como la familia que vino a cobrar el cheque a Santiago desde el norte, compraron seis camionetas el mismo día que se lo entregaron, y se fueron en caravana hasta su ciudad de origen.
Un caso de administración exitosa
La afortunada María Grasso -nacida en Chile con los apellidos Becerra Verdejo- se hizo conocida no sólo en nuestro país sino en EE.UU., al recibir en 1999 el mayor premio entregado a un sólo ganador en la nación del norte: US$ 197 millones.
Tras los descuentos por recibir el monto al contado y los impuestos, esta mujer que se desempeñaba como niñera en Boston decidió contratar a un buen abogado e incluso a dos agencias de comunicaciones; una en EE.UU. y otra en Chile, para que ningún medio vulnerara su bajo perfil o el pacto de silencio que había impuesto a su familia.
A pesar de eso, por la prensa se supo que compró una casa de US$ 1,5 millón en un acomodado sector de Boston. Además, invitó a su familia a vivir a EE.UU.
Tiene negocios en Texas con su hija, un hotel en el estado de Maine que trabaja un hermano, tres edificios que arrienda a universitarios en Cambridge, una exportadora con una plantación de arándanos y frambuesas en Coltauco, y una fundación llamada Valle de Elqui, que entrega becas a universitarios.

La trayectoria de José Cárdenas permanece ligada al origen de la Polla Gol porque reúne los elementos que transformaron el juego en un fenómeno cultural: un trabajador común, una cartilla de pronósticos deportivos, una combinación perfecta de resultados y un premio extraordinario.
El primer ganador oficial fue Rodolfo Bravo González, pero el “Maestro Cárdenas” fue quien consolidó la leyenda de la Polla Gol y convirtió su historia en una de las más recordadas de la cultura popular chilena.