Cábala de jugadores de fútbol: del dedo al revés a los rituales que buscan cambiar la suerte

Las cábalas de los jugadores de fútbol son rituales personales o colectivos que ayudan a afrontar la incertidumbre, reducir la ansiedad y construir una ilusión de control sobre lo que sucede en la cancha. Pueden incluir entrar con un pie determinado, usar un vendaje, repetir una canción, ocupar siempre el mismo lugar o realizar un gesto antes de cada partido.

En el fútbol, estos hábitos no sustituyen al talento, la preparación ni la táctica, pero sí pueden fortalecer la confianza. Cuando una conducta coincide con un gol, una victoria o un título, el cerebro la asocia con el éxito y tiende a repetirla, incluso cuando no existe una relación causal comprobable entre el ritual y el resultado.

Qué son las cábalas en el fútbol

Para entender este fenómeno en nuestro país, primero hay que sacarle el traje de "locura" y mirarlo con otros ojos. Las cábalas futbol son, en esencia, ese ritual sagrado que armamos para intentar domesticar el azar.

Si lo pensamos un poco ,y acá nos metemos en la psicología, estas conductas tienen mucho de esos rituales obsesivos que analizaba Freud. Son mecanismos de defensa: ante la incertidumbre total de un partido, el sujeto necesita tramitar su ansiedad y recuperar algo de control sobre lo incontrolable.

Básicamente, las cábalas de futbol funcionan como un calmante para la angustia de estar sentados frente a la tele sin poder patear la pelota. Es esa ilusión de que nuestro comportamiento privado puede influir mágicamente en lo que pasa en la cancha.

La repetición como refugio

Si un día comiste algo puntual y tu equipo hizo un gol, el cerebro ancla esa acción como "segura". No importa si pasaron diez años; si el ritual dio resultados en una Copa, se mantiene.

La cábala es un escudo. Es el intento de anular cualquier fuerza negativa que atente contra nuestros deseos de victoria. No se puede jugar con la cábala. Romperla genera una culpa real, como si estuviéramos boicoteando al equipo antes de salir campeón.

La ilusión de control sobre el azar

Desde lo psicológico, estos comportamientos compartidos en el vestuario reducen la ansiedad colectiva y generan una sensación de control sobre el azar. Es como una "ilusión de seguridad" que permite que el talento fluya sin que el miedo al error los paralice.

El fútbol es el deporte más impredecible del mundo; las cábalas para partidos son el intento humano de poner orden en el caos. En el fútbol, como en la clínica, lo que no se tramita por la palabra, se actúa a través del ritual.

Cómo funcionan las cábalas dentro de un equipo

Si nosotros desde el sillón sentimos que nos va la vida en cada jugada, imaginate lo que pasa por la cabeza de los jugadores. En un torneo de tanta presión, las cábalas para el mundial funcionan como un pegamento emocional para el grupo.

Cuando la Selección sale a la cancha, no solo lleva la táctica del DT, sino también una estructura de supersticiones que se respetan a rajatabla. Estas cábalas mundial ayudan a los deportistas a entrar en "zona", ese estado de concentración máxima donde el afuera desaparece.

Identidad de grupo

Compartir un ritual antes de jugar refuerza el sentido de pertenencia. "Hacemos esto porque somos nosotros".

Si en el primer partido se escuchó una canción específica en el micro y hubo un gol temprano, esa música se vuelve el disparador de confianza para el resto del torneo.

Preparación y orden previo

El orden previo es ley en el vestuario. Ya sea manteniendo el mismo asiento en el predio de Ezeiza o respetando el orden de entrada al terreno de juego, las cábalas de futbol seguirán siendo el motor invisible de nuestras alegrías.

Estas conductas pueden ser individuales, como colocarse primero una bota, o colectivas, como escuchar la misma canción, sentarse siempre en el mismo lugar del autobús o repetir una determinada rutina antes de salir al campo.

Las cábalas de la Selección argentina

En nuestro país, el fútbol se vive con una pasión que roza lo sagrado, y para muchos, el resultado de un partido no depende solo de lo que pasa adentro del campo de juego.

Las cábalas y los rituales son parte fundamental de nuestra costumbre futbolera, convirtiéndose en una ley no escrita que respetamos a rajatabla cada vez que la Selección o nuestro club sale a la cancha con el deseo de salir campeón.

Desde aquel mundial inolvidable en Qatar donde Messi por fin levantó la copa, hasta las supersticiones más curiosas de los jugadores en el vestuario, el ambiente deportivo está lleno de estas historias.

Los caramelos en Qatar

Ya es parte de nuestra costumbre ver a Leandro Paredes y Rodrigo De Paul comiendo caramelos en el círculo central del terreno de juego antes de calentar. Este ritual nació en la Copa América y se mantuvo intacto hasta que Messi levantó la del mundo.

Es un anclaje conductual perfecto: "Si comemos los caramelos, el gol llega". Toda esta energía y estos ritos son los que nos trajeron hasta acá y los que ya estamos preparando para la Finalissima 2026.

La regla de no tocar lo que funcionó

Ya estamos todos proyectando qué ritos vamos a mantener para Argentina Mundial 2026, porque una vez que una fórmula trae la copa a casa, se vuelve ley.

Porque una vez que somos el mejor equipo del planeta y salimos campeón, la única opción es no tocar nada de lo que funcionó en el vestuario y en la tribuna. ¿Quién se anima a romper una tradición después de ver los resultados?

El ritual de Sergio Goycochea

Un ejemplo real y legendario es el de Sergio Goycochea. Durante el Mundial de Italia '90, el arquero de la Selección instauró una de las cábalas más curiosas de la historia: orinar en el terreno de juego antes de las definiciones por penales.

Empezó por una urgencia fisiológica contra Yugoslavia y, como ganamos, lo repitió contra Italia. ¡Y funcionó!

El famoso portero contó que antes de la definición por penaltis frente a Yugoslavia en el mundial de Italia 90 tuvo ganas de ir al baño porque había bebido mucho líquido. Como no tenía tiempo de ir a los vestuarios orinó sobe el campo.

Argentina ganó desde los 11 pasos y cuando tuvo que definir nuevamente desde ese lugar en la semifinal contra Italia el popular "Goyco" volvió a dejar su marca en el terreno de juego. Argentina volvió a ganar.

"Sabes, según las reglas del juego, hasta que no termina el partido no puedes abandonar el campo. Y si tienes algún impulso humano necesario, tienes que ir al campo", explicó más tarde.

"Eso es lo que pasó contra Yugoslavia (en los cuartos de final del Mundial de 1990). Al final del partido tenía que ir, así que no tuve más remedio. Pero ganamos, así que cuando la semifinal contra Italia se fue a los penaltis, volví a hacerlo, ¡y funcionó! A partir de ese momento, lo hice antes de cada tanda de penales. Fue mi amuleto de la suerte".

Cábalas mundialistas que hicieron historia

Si hay algo que nos sobra en la historia de nuestra Selección, son anécdotas donde lo místico le gana a la lógica. Las cábalas del mundial no son solo cuentos de hinchas; han sido parte de la estrategia de los planteles más grandes del mundo.

Estos ritos operan como una "compulsión a la repetición" que busca asegurar que el escenario de éxito se mantenga idéntico.

Carlos Bilardo y el manual de la mística

Carlos Bilardo es el prócer máximo de las supersticiones. En el 86, prohibió comer pollo porque "traía mala suerte" y obligaba a los jugadores a usar siempre el mismo teléfono para llamar a sus familias.

Si ganábamos, todo se repetía al detalle; si no, el cambio era drástico.

Francia 1998: Laurent Blanc y Fabien Barthez

En el Mundial de Francia 1998, el defensor Laurent Blanc le daba un beso en la pelada al arquero Fabien Barthez antes de cada partido. Lo que empezó como un gesto de afecto se convirtió en una de las cabalas del mundial más famosas de la historia.

Francia terminó saliendo campeón por primera vez. En 1998, Francia, anfitriona del Mundial, tenía un ritual poco habitual: el defensa Laurent Blanc besaba en la cabeza al guardameta Fabien Barthez antes de cada partido.

Funcionó a las mil maravillas, y los Bleus alcanzaron la gloria en casa. Aquel verano, además, todos los jugadores se sentaban en el mismo asiento en el autobús que los llevaba a los partidos, y en el vestuario siempre sonaba 'I Will Survive', de Gloria Gaynor, antes de salir a jugar.

La selección francesa y el bigote de Adil Rami

Veinte años después, los franceses tenían otro curioso ritual: los jugadores tocaban el bigote del defensa Adil Rami.

Y una vez más funcionó, ya que el equipo de Didier Deschamps volvió a coronarse campeón del mundo en Rusia.

Colo-Colo y “Sopa de caracol”

El Colo Colo que conquistó la Copa Libertadores de 1991 también tenía una canción que ponían en los vestuarios: "Sopa de caracol".

"La sacamos de Ecuador. Eso nos dio suerte. Fue un chiripazo que la pusimos en el bus. Ahí hasta nos pusimos a bailar. Pero con los triunfos y como fuimos pasando etapas quedó para siempre en el camarín. Siempre la escuchábamos antes de los partidos", le contó al diario chileno La Cuarta, Juan Carlos Peralta.

La canción original proviene del folclore de los indígenas de la comunidad garífuna del Caribe y Centroamérica. La popularizó el grupo hondureño Banda Blanca, que la versionó en el género Punta y tradujo algunas de sus estrofas al castellano.

Rituales de grandes jugadores

Ronaldo y el pie derecho

Una de sus costumbres era entrar al campo siempre con el pie derecho. Y es algo que también hacía su compatriota Roberto Carlos y otros futbolistas.

De hecho, otro Ronaldo, en este caso el astro portugués del Real Madrid, confesaba en una entrevista concedida a MahouTV que también lo hace: "Como todos los deportistas tengo alguna (manía), sobre todo entrar con el pie derecho al terreno de juego. También intento mantener ciertas rutinas y repetir aquellas cosas que en el anterior partido me fueron bien. Tampoco soy especialmente maniático", indicó en 2016.

Lionel Messi

El delantero argentino tiene la costumbre de ingresar al campo de juego en último lugar. Además, antes de patear un tiro libre coloca la pelota en el punto con sus dos manos y da la misma cantidad de pasos hacia atrás antes de patear.

De esa forma, según él, tiene más suerte.

Cristiano Ronaldo

El portugués no solamente entra a la cancha cada partido pisando con su pie derecho. Al parecer, en ocasiones, el jugador remoja sus zapatos en agua caliente antes del partido.

En el Real Madrid el crack también ha implementado una cábala muy especial. Consiste en subir una fotografía a las redes junto a sus compañeros Marcelo y Casemiro.

Todas las veces que lo ha hecho, su equipo ha ganado, así que no deberíamos tomar los rituales de Ronaldo a la ligera.

Neymar

Ya es bastante sabido que el jugador brasileño es muy religioso, por lo tanto sus cábalas tienen que ver justamente con rituales más del tipo cristianos.

Y rezar no es suficiente, por lo que Neymar suele tener una charla con su padre, con quien probablemente también diga algunas oraciones. Por otra parte, y no solo para buscar suerte sino también relajación, el futbolista escucha música brasileña o toca el piano antes de los partidos.

Luis Suárez y el vendaje de la mano

Cuando jugaba en el Liverpool, Luis Suárez se lesionó un dedo de la mano derecha y tuvo que llevar un vendaje. Pero el uruguayo jugó tan bien con la venda puesta que decidió conservarla una vez curada la lesión en el dedo, y a día de hoy sigue llevándola en todos los partidos.

Luis Suárez es uno de los futbolista que empezó a usar vendajes por lesión, pero después se las dejó por cábala.

“Me jodí un hueso de la mano derecha, una fisura, y me pusieron un vendaje. Después me iba bien; ya no estaba lesionado, pero me la quedé” había declarado el uruguayo.

Además, Luis Suárez tiene otro ritual muy bello. Cuando marca un gol, lo celebra besándose la muñeca y los tres dedos, en homenaje a su mujer y sus tres hijos.

El delantero uruguayo tiene una estrecha relación con su familia, su esposa y sus dos hijos. Por esa razón, no solo les dedica sus anotaciones con un gesto particular (el de besarse la muñeca, donde tiene tatuado el nombre de sus hijos y marcar un número 3 con sus dedos), sino que además lo hace antes de entrar a la cancha, como una especie de amuleto de la suerte.

Karim Benzema y la muñeca vendada

Uno de los casos más icónicos es el de Karim Benzema, que en 2019 se fracturó un dedo y decidió no operarse para no perderse dos meses de competición.

Jugó con la mano vendada, rindió a gran nivel y no volvió a quitársela.

Mesut Özil y los cordones

El alemán tiene una cábala con sus zapatos. No solo siempre se coloca primero el del pie derecho, sino que en lugar de hacer un lazo corriente para amarrar los cordones, solo hace nudos.

Muchos nudos.

Vendajes, dedos y superstición

Cada vez es más común ver a los futbolistas con vendajes en sus manos y en las muñecas. No existe una explicación específica de este fenómeno: algunos la utilizan por protección, otros mientras se recuperan de alguna lesión, y algunos simplemente por costumbre.

Estos vendajes se ven en todas las canchas del mundo y van desde las categorías juveniles hasta las superestrellas del fútbol mundial. Jugadores como Lamine Yamal, Neymar, Benzema, Luis Suárez o Robert Lewandowski son algunos ejemplos del uso de estas vendas.

El punto de partida suele ser por algo físico. Caídas, malos apoyos, golpes, esguinces o pequeñas fisuras que obligan a parar. Algo que el futbolista no quiere, por lo que se toma la decisión de proteger.

A partir de ahí, entran otros factores. El reglamento prohíbe objetos como pulseras, collares o anillos, por lo que algunos jugadores usan los vendajes para cubrirlos. Y por supuesto, también está la superstición o las cábalas que suelen tener los futbolistas.

En la mayoría de los casos, se podría decir que la venda cumple varias funciones a la vez: protege, aporta confianza, oculta pequeños objetos o refuerza una rutina mental.

Otras cábalas individuales famosas

Gennaro Gattuso y Dostoievski

Antes de los partidos, Gattuso solía leer al escritor ruso Fyodor Dostoevsky, autor de clásicos como "Crimen y castigo", "Los hermanos Karamazov" y "El idiota".

No está muy claro por qué lo hacía, pero se había convertido en una costumbre. El ahora también entrenador, le dijo al sitio web de la FIFA que en la Copa del Mundo le costó seguir algunos de sus rituales.

"Llevaba cada día el mismo suéter que me puse el primer día. Sudaba a mares y tenía un humor de perros porque no podía quitármelo. Me obsesioné con las supersticiones. Por ejemplo, antes del partido contra la República Checa hice el equipaje para volver a casa" y no dejó de hacerlo antes de cada partido hasta que terminó el torneo.

Juan Carlos Peralta e Iván Zamorano

"De entre las cábalas que yo tenía era siempre vendarme el pie derecho. No es porque estuviese lesionado. Pero la primera vez que lo hice ganamos. Por eso la mantuve".

Algo similar le pasó a su compatriota, el internacional Iván Zamorano, quien solía jugar una venda blanca en la muñeca derecha.

La costumbre surgió tras sufrir una lesión en esa zona y como ese día hizo tres goles, decidió que no se la quitaría.

Iker Casillas y el surco en el área

"El guardameta español es uno de los jugadores con más supersticiones", dice el sitio web especializado en deporte de España, Marca.

"Recorta las camisetas, da la vuelta a las medias y antes de empezar el partido, con la pierna izquierda realiza un surco desde la corona del área hasta la línea de gol. Además, siempre que su equipo marca, se dirige a su portería, da un saltito y toca el larguero con la mano izquierda".

Ropa interior azul de René Higuita

Esta es una cábala muy popular, tanto que trascienden los estadios y llega a las salas de redacción.

"A fines de los ochenta, el Atlético Nacional no podía ganarle al Millonarios. En eso llegó Carlos Perea y fuimos juntos a ver a una señora que leía la suerte. Nos dijo que nos habían hecho alguna brujería y nos envió una correa y calzoncillos azules para todos los jugadores. Anduvimos bárbaro: ganamos todo y llegamos a conquistar la Copa Libertadores".

Mario Gómez y el urinario de la izquierda

Además de tener una gran capacidad goleadora para anotar, hay algo muy particular que hace. "Siempre usa el urinario situado más a la izquierda del vestuario", indica el sitio web de la FIFA.

John Terry y la repetición absoluta

De su época en el Chelsea, Terry contaba que era "muy supersticioso". "Me siento siempre en el mismo lugar del autobús, me pongo tres vueltas de cinta alrededor de las medias, escucho siempre el mismo CD camino al estadio, aparco siempre en el mismo lugar antes de un partido en Stamford Bridge", le contó al sitio web de la FIFA.

Y, aunque ya hablamos de urinarios, vale mencionar que Terry utilizó por más de 10 años el orinal ubicado en el ala derecha del estadio de Stamford Bridge.

Ser el último en salir

A la leyenda del fútbol inglés Bobby Moore le gustaba salir del vestuario de último porque prefería ponerse los pantalones solo. Su compatriota, Paul Ince también le gustaba ser el último en abandonar el vestuario.

Corría y se ponía la camisa mientras se dirigía a la cancha.

Al marfileño Kolo Touré también le gustaba ser el último en entrar al campo. El problema es que su costumbre llegó a perjudicar a su propio equipo como ocurrió cuando formaba parte de las filas del Arsenal en un partido de la Liga de Campeones en 2009.

El central esperó a que su pareja en el eje de la defensa, William Gallas, fuera atendido de unas molestias para ingresar al campo después del entretiempo sin percatarse que el partido ya se había reanudado y Arsenal tuvo que jugar los primeros minutos de la segunda parte con nueve hombres.

Una vez que ocupó su posición, Touré fue amonestado por entrar en el campo sin autorización.

Gary Lineker y Hugo Sánchez: no gastar goles

El internacional inglés Gary Lineker se negaba a disparar a gol en los calentamientos porque pensaba que eso podría disminuirle las probabilidades de hacerlo en el partido.

Y la leyenda de México y del Real Madrid Hugo Sánchez tampoco pateaba al arco en el calentamiento "para no gastar goles".

Johan Cruyff y sus rituales insólitos

Cuando jugaba en el Ajax, el holandés solía abofetear en el estómago al portero Gert Bals antes de saltar al campo, y también escupía su chicle en la mitad del campo del equipo contrario antes del saque inicial.

"Es raro, lo sé, pero parece que me funciona", decía Cruyff sobre sus rituales poco habituales. "Una vez que he seguido mi sistema antes del partido, mi mente está totalmente concentrada en lo que tenemos que hacer para tener éxito sobre el terreno de juego".

La foto desordenada de Gales

En la Eurocopa de 2016, la selección de Gales se dio cuenta de que se le daba bastante mal la coreografía de estas fotos, ya que los jugadores de la última fila a menudo no estaban sincronizados con los de la primera.

Pero después de que los Dragones llegaran memorablemente hasta la semifinal de ese torneo, la foto de equipo desequilibrada se convirtió en una tradición que se mantuvo hasta la Eurocopa 2020 cinco años más tarde.

Fàbregas y el número cuatro

Por su parte, Cesc Fàbregas, ex centrocampista del Arsenal, Chelsea, Barcelona y España, tenía un ritual similar en su época de jugador.

Antes de cada partido, Fàbregas besaba cuatro veces el anillo que le había regalado su mujer, porque el cuatro es su número de la suerte.

Equipación, espinilleras y botas

Hay innumerables ejemplos de jugadores que se divierten con su equipación, desde meterse las camisetas por dentro hasta ponerse los calcetines y las botas en un orden concreto.

Por ejemplo, el ex delantero del Bayern de Múnich y de la selección alemana Mario Gómez no se cambió las espinilleras después de cumplir 15 años.

Y el ex lateral izquierdo del Everton Leighton Baines se ataba las botas antes de salir al campo, se las desataba en el campo y se las volvía a atar antes del saque inicial.

Gyula Lóránt y el café antes del partido

A mediados de la década de 1970, el entonces entrenador del Fráncfort, Gyula Lóránt, introdujo una «tertulia de café» -café, tarta, charla informal- para sus jugadores antes de los partidos.

Las cosas salieron bien y no miraron atrás, permaneciendo invictos durante 21 partidos mientras corrían con café y tarta en el estómago.

Cómo nace una cábala personal

¡Pero claro que sí! No hace falta ser un profesional para tener tus propias cábalas para partidos. De hecho, casi todas las cábalas futbol nacen de una coincidencia afortunada que nuestra mente registra y guarda bajo llave.

Como psicóloga, sabés que una vez que el cerebro asocia una acción específica con un resultado positivo, se activa esa "compulsión a la repetición". Es nuestra manera de ponerle un límite a la angustia que nos genera no tener el control real sobre lo que pasa en la cancha.

Si ya estás chequeando el fixture seleccion argentina para los próximos compromisos, es el momento ideal para entender qué convierte a un simple gesto en un ritual sagrado.

Condiciones que convierten una conducta en cábala

Condición para que sea cábalaEl Porqué PsicológicoEjemplo en el Mundo del Fútbol
Éxito FundacionalEl cerebro necesita un refuerzo positivo (un gol) para fijar la conducta.Estrenaste una bufanda el día que ganamos la Copa en Qatar.
Rigidez del RitualComo en todo cuadro obsesivo la falta de cambio nos protege de la angustia.Sentarse siempre en el mismo lugar del sillón sin falta.
Ilusión de ControlCreer que lo que hacemos en casa afecta lo que pasa en el terreno de juego.No mirar un penal para ayudar a que la pelota entre a la red.
Ley de InvariabilidadCostumbre inamovible para no atraer la mufa de cara al próximo partido.Usar la misma camiseta de Messi sin lavar desde que salimos campeón.

La diferencia entre ritual, protección y superstición

Algunos futbolistas las utilizan por lesión o por protección, otros por costumbre, y algunos por cábala.

El punto de partida suele ser por algo físico. Caídas, malos apoyos, golpes, esguinces o pequeñas fisuras que obligan a parar. Algo que el futbolista no quiere, por lo que se toma la decisión de proteger.

En otros casos, una conducta que comenzó por una lesión se mantiene porque el jugador rindió bien durante ese período. El vendaje deja entonces de ser únicamente una protección física y pasa a funcionar también como un objeto de confianza.

Una rutina puede tener varias funciones simultáneas: proteger una zona lesionada, cumplir con el reglamento, ordenar la preparación, reforzar la concentración o sostener una superstición.

Por qué los jugadores mantienen sus rituales

Algunos los confiesan sin reparo, mientras que otros son más reservados. Tras años de deleitarnos en los estadios queda claro que las supersticiones han ido de la mano de muchos futbolistas.

Y aunque no podemos asegurar que gracias a ellas nos han deleitado, parece evidente que para muchos han sido de gran ayuda.

El talento que poseen jugadores como Messi, Neymar, Suárez o Ronaldo es indiscutible. Pero incluso ellos, destacados por ser de los mejores futbolistas actuales, necesitan a veces un pequeño empujoncito de suerte, o al menos lo buscan.

Una vez que el jugador asocia una rutina con una actuación positiva, modificarla puede producir inseguridad. Por eso, cuanto mayor es la presión y más importante es el partido, más fuerte puede volverse la necesidad de repetir la secuencia conocida.

Al final del día, las cábalas de futbol son un reflejo de nuestros mejores deseos. No importa si pasaron muchos años o si cambian los jugadores en el vestuario; el rito es lo único que nos mantiene conectados con la ilusión de ganar.

Mientras esperamos que la Selección vuelva a dar batalla en América o en cualquier parte del planeta, lo más sano es abrazar estas supersticiones. Al fin y al cabo, si el ritual nos ayudó a ser los mejores del mundo, ¡quiénes somos nosotros para romper la magia!

jugador con vendaje en el dedo

LAS SUPERSTICIONES DE LOS FUTBOLISTAS.

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