Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano, conocido como el III duque de Rivas, fue escritor, dramaturgo, poeta, pintor, militar y político español, y una de las figuras más importantes de la literatura del siglo XIX. Nació en Córdoba el 10 de marzo de 1791 y falleció en Madrid el 22 de junio de 1865.
Es especialmente recordado por su obra de teatro romántica Don Álvaro o la fuerza del sino (1835), aunque su trayectoria también incluyó poesía, prosa histórica, actividad política y responsabilidades diplomáticas. Su vida estuvo marcada por la Guerra de la Independencia, las ideas liberales, el exilio, el regreso a España y una evolución posterior hacia posiciones políticas más moderadas.
Origen familiar y formación
Ángel de Saavedra nació en una familia noble. Era el segundo hijo de Juan Martín Pérez de Saavedra y Dominga Remírez de Baquedano. Desde muy joven, mostró interés por el arte y la literatura.
A los nueve años, ya era caballero de importantes órdenes y cadete. Estudió en el Real Seminario de Nobles de Madrid, donde se formaban jóvenes de familias importantes. Ángel Saavedra estudió en el Seminario de Nobles de Madrid durante once años.
En 1807, se unió a su regimiento como alférez. En 1807 fue alférez de la Guardia Real. Esta primera etapa militar coincidió con un periodo de grandes transformaciones políticas y bélicas en España.
La Guerra de la Independencia
Cuando estalló la Guerra de la Independencia contra los franceses, Ángel de Saavedra decidió unirse a las tropas españolas. Luchó con valentía contra las tropas napoleónicas siendo herido en la Batalla de Ontígola (1809).
Su valentía le valió ascensos, llegando a ser capitán de caballería y ayudante de Estado Mayor. El General Castaños le nombró capitán de la Caballería Ligera. Obtuvo también el nombramiento de primer ayudante de Estado Mayor.
Durante la Guerra de Independencia, fue condecorado por el general Castaños. La experiencia militar influyó en su vida pública y en su visión de la sociedad española.
Su amistad con Manuel José Quintana le orientó hacia las artes y la participación política liberal. Además de participar en la guerra, desarrolló ideas políticas liberales que marcarían una etapa decisiva de su biografía.
Ideas liberales, condena y exilio
Debido a sus ideas liberales, Ángel de Saavedra tuvo que exiliarse de España en 1823. Fue condenado a muerte y sus bienes fueron confiscados. La condena estuvo relacionada con sus creencias liberales y con su participación en el golpe de Estado de Riego en 1820.
Huyó a Inglaterra y pasó por Malta y París antes de regresar a España en 1833, donde recibió la amnistía. Luego pasó a Malta en 1825, donde permaneció cinco años. En 1830 se marchó a París.
El exilio fue decisivo para su formación intelectual y literaria. Exiliado por Felipe VII, recorrió Malta, Francia, Inglaterra e Italia, lugares en los que absorbió las tendencias del Romanticismo que, más tarde, plasmaría en Don Álvaro, por lo que también se le considera precursor del mismo movimiento.
Durante su exilio maltés conoció la obra de William Shakespeare, Walter Scott y Lord Byron y se adscribió a la corriente romántica con los poemas El desterrado y El sueño del proscrito (1824), y El faro de Malta (1828).
Regreso a España y herencia del título nobiliario
En 1833, tras la muerte del rey Fernando VII, se le permitió regresar a España. Después de la muerte de Fernando VII, en 1833, regresó a España al recibir la amnistía y reclamó su herencia y su título.
En 1834 murió su hermano mayor y recayó en él por ello el título de Duque de Rivas. El regreso modificó el rumbo de su carrera. A partir de entonces, su pensamiento político evolucionó hacia posturas más moderadas.
Vivió en Francia de 1830 a 1834, año en que pudo regresar a España y heredar el título nobiliario y una gran fortuna. Inició entonces su evolución hacia el ideario conservador.
Tras los sucesos de La Granja, renunció a su cartera de Gobernación y se exilió en Lisboa. Después del exilio, combinó la actividad literaria con diferentes responsabilidades institucionales, diplomáticas y ministeriales.
Vida personal
Ángel de Saavedra se casó con Encarnación Cueto y Ortega en 1825. El matrimonio tuvo lugar antes del exilio que el escritor tuvo que afrontar en 1823 y formó parte de una etapa temprana de su vida adulta.
La relación con Encarnación Cueto y Ortega aparece vinculada a la biografía personal del duque de Rivas, cuya vida estuvo marcada posteriormente por la condena, la confiscación de sus bienes, el exilio y el regreso a España.
En algunas interpretaciones de su vida también aparece su interés por una misteriosa mujer llamada Olimpia, a quien, en 1814, dedicó un libro de poemas.
Trayectoria política y diplomática
A lo largo de su vida, ocupó cargos importantes como embajador, ministro y, por un breve tiempo en 1854, presidente del Consejo de Ministros. Su trayectoria muestra la relación entre literatura, política y diplomacia en la España del siglo XIX.
Ocupó importantes cargos públicos, como senador, embajador en Nápoles y París, ministro de Marina y presidente del Consejo de Estado. En los años siguientes fue ministro de la Gobernación, senador, alcalde de Madrid y presidente de la Real Academia Española y el Ateneo de Madrid.
| Cargo o actividad | Información |
|---|---|
| Senador | Formó parte de la vida pública española |
| Embajador | Ejerció funciones diplomáticas en Nápoles y París |
| Ministro | Fue ministro de Marina |
| Presidente del Consejo de Estado | Ocupó la presidencia de esta institución |
| Presidente del Consejo de Ministros | Ejerció el cargo durante un breve tiempo en 1854 |
El duque de Rivas no fue solamente un autor romántico, sino también un personaje activo en los principales asuntos públicos de su tiempo. Su actividad política y diplomática complementó su producción literaria y lo situó en el centro de la vida española de su época.
Con posterioridad, el duque de Rivas fue embajador en Nápoles (1846) y en París (1859), y director de la Real Academia Española. Murió en Madrid, cuando ocupaba el cargo de Director de la Real Academia de la Lengua.
Primeras obras y etapa neoclásica
Bajo la influencia de su amigo Manuel José Quintana y de la estética entonces dominante, sus primeros versos, reunidos en Poesías (1813), y obras teatrales como Ataúlfo (1814) y Lanuza (1822), se encuadraban dentro del orden neoclásico.
Entre sus primeras obras teatrales también se encuentran Aliatar (1816), Florinda (1826) y Arias Gonzalo (1827). Su producción dramática muestra diferentes tendencias literarias.
La evolución de su escritura se produjo en paralelo a sus experiencias militares, políticas y personales. La influencia de la tradición clásica convivió posteriormente con la libertad formal, la intensidad emocional y la visión fatalista propias del Romanticismo.
Don Álvaro o la fuerza del sino
Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) es una obra de teatro en prosa y verso que fue un gran éxito. La obra es especialmente recordada por su importancia dentro del teatro romántico español.
Su estreno en Madrid tuvo lugar en 1835 y fue el primer éxito romántico del teatro español. La obra inauguró el teatro romántico español y con ello el teatro moderno en España.
En esta obra aparecen todos los elementos típicos del Romanticismo, como la melancolía o el pesimismo, y se desarrolla un tema característico: el del hombre arrastrado a la desgracia por un destino contra el que su voluntad nada puede hacer.
Los principios románticos de fatalidad y rebeldía surgen, como en la tragedia clásica, como expresiones de un sistema social y acaso cósmico determinado por la injusticia como trasunto del destino.
El destino, como fuerza irresistible fruto de la misteriosa combinación de azar y necesidad, gobierna los actos de los personajes. El drama presenta así una visión del individuo enfrentado a fuerzas que superan su voluntad y que conducen inevitablemente a la desgracia.
El estreno conoció un estruendoso éxito que recuerda el que en Francia había obtenido Victor Hugo con su Hernani. La obra se tomó más tarde como base del libreto de Francesco Maria Piave para la ópera de Verdi La Forza del Destino (1862).
La fecha de publicación, 1835, coincide con la etapa posterior al regreso del duque de Rivas a España y con la evolución de su pensamiento político hacia posturas más moderadas.
Otras obras dramáticas
Otras obras de teatro importantes incluyen El desengaño en un sueño (1842) y otras de estilo más neoclásico como Malek Adel y Lanuza. Junto al éxito romántico de Don Álvaro o la fuerza del sino, escribió obras vinculadas a un estilo más neoclásico.
De esta etapa son también la comedia Tanto vales cuanto tienes (1840), el drama El desengaño de un sueño (1842), La morisca de Alajuar (1841), La azucena milagrosa (1847) y El crisol de la Lealtad.
La diversidad de sus obras dramáticas permite observar el tránsito desde las formas neoclásicas hacia el Romanticismo. Su teatro combina asuntos históricos, conflictos familiares, fatalidad, honor y tensiones entre las normas sociales y los deseos individuales.
La poesía del duque de Rivas
Como poeta, sus Romances históricos (1841) son muy conocidos. Son adaptaciones de leyendas populares en forma de romance. La elección del romance permitió al escritor recuperar relatos, personajes y motivos procedentes de la tradición popular.
Al mismo tiempo, convirtió ese material legendario en una obra literaria relacionada con el interés romántico por la historia y las tradiciones. En 1841 publicó sus Romances históricos, colección de sesenta y nueve romances.
En esta colección destaca un gusto por lo decorativo y descriptivo, por las sensaciones casi pictóricas en las que se reconocía su afición por este arte, del que llegó a ser un notable maestro, así como la variedad temática.
Entre los romances de ambiente medieval merecen mencionarse Don Álvaro de Luna y Una antigualla en Sevilla. Otros se sitúan en la época de los Austrias: Un castellano leal, Una noche en Madrid, Recuerdos de un gran hombre, El mayor desengaño y El Conde de Villamediana.
También escribió por esos años algunas leyendas románticas al estilo de Zorrilla, pero con menor soltura, como La azucena milagrosa (1847). Su poesía se relaciona con la recuperación de la historia, la tradición legendaria y la sensibilidad romántica.
| Obra poética | Característica o fecha |
|---|---|
| Poesías | 1814 |
| El desterrado | Obra poética |
| Canto al Faro de Malta | Obra poética |
| Romances históricos | 1841; adaptaciones de leyendas populares en forma de romance |
| El sueño del proscrito | 1824 |
| El faro de Malta | 1828 |
| El moro expósito | 1834 |
Prosa y escritos históricos
En prosa, escribió obras históricas como Sublevación de Nápoles, capitaneada por Masaniello e Historia del Reino de las Dos Sicilias. También destacó en el ensayo con Los españoles pintados por sí mismos.
La prosa histórica del duque de Rivas se relaciona con su interés por los acontecimientos políticos y sociales. Sus textos sobre Nápoles y el Reino de las Dos Sicilias complementan su actividad diplomática como embajador en Nápoles.
De su última etapa es el estudio histórico Historia de la sublevación de Nápoles (1848). La escritura histórica le permitió abordar conflictos políticos y sociales desde una perspectiva vinculada a su experiencia pública y diplomática.
Entre sus textos más conocidos se encuentran Don Álvaro o la fuerza del sino, Romances históricos, El desengaño en un sueño, Sublevación de Nápoles, capitaneada por Masaniello, Historia del Reino de las Dos Sicilias y Los españoles pintados por sí mismos.
Etapas principales de su vida
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1791 | Nació en Córdoba el 10 de marzo |
| 1807 | Se unió a su regimiento como alférez |
| 1814 | Publicó Poesías |
| 1823 | Tuvo que exiliarse de España; fue condenado a muerte y sus bienes fueron confiscados |
| 1825 | Se casó con Encarnación Cueto y Ortega |
| 1833 | Se le permitió regresar a España tras la muerte de Fernando VII |
| 1834 | Heredó el título de Duque de Rivas tras la muerte de su hermano mayor |
| 1835 | Publicó Don Álvaro o la fuerza del sino |
| 1841 | Publicó Romances históricos |
| 1842 | Publicó El desengaño en un sueño |
| 1854 | Fue presidente del Consejo de Ministros durante un breve tiempo |
| 1865 | Falleció en Madrid el 22 de junio |
Importancia literaria y pública
La figura del III duque de Rivas reúne varias dimensiones. Fue un militar que participó en la Guerra de la Independencia, un liberal obligado a exiliarse, un político que ocupó cargos de responsabilidad y un escritor vinculado especialmente al teatro romántico.
Su obra abarcó el teatro, la poesía, la prosa histórica y el ensayo. También destacó en la pintura, actividad que se relaciona con el gusto por lo visual, lo decorativo y lo descriptivo presente en parte de su producción literaria.
Ángel de Saavedra y Ramírez de Baquedano murió en Madrid el 22 de junio de 1865, dejando una trayectoria estrechamente relacionada con la historia política y cultural de la España del siglo XIX.
