Las estadísticas disponibles muestran que la autoestima está estrechamente relacionada con la salud mental, la percepción de la imagen corporal, las relaciones sociales y las condiciones de vida. En adolescentes, los problemas de autoestima aparecen junto con la ansiedad, la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria, el aislamiento, la presión social y las dificultades para pedir ayuda.
No existe una única estadística mundial que mida la autoestima de toda la población con el mismo instrumento. Sin embargo, diversos estudios internacionales y nacionales permiten observar tendencias comparables: las adolescentes y las mujeres suelen declarar una valoración propia más baja que los varones, la autoestima puede ser menor en las primeras etapas de la adolescencia y las redes sociales pueden influir tanto positiva como negativamente en la percepción personal.
Principales cifras mundiales relacionadas con la autoestima
| Indicador | Porcentaje o dato | Ámbito |
|---|---|---|
| Adolescentes de 10 a 19 años con algún trastorno mental | Uno de cada siete; 14,3 % | Mundial |
| Carga mundial de morbimortalidad asociada a trastornos mentales en adolescentes | 15 % | Mundial |
| Adolescentes que experimentan problemas de salud mental | Entre el 10 % y el 20 % | Mundial |
| Adolescentes con trastorno de ansiedad | 4,1 % entre 10 y 14 años; 5,3 % entre 15 y 19 años | Mundial |
| Adolescentes con depresión | 1,3 % entre 10 y 14 años; 3,4 % entre 15 y 19 años | Mundial |
| Adolescentes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad | 2,7 % entre 10 y 14 años; 2,2 % entre 15 y 19 años | Mundial |
| Adolescentes con trastorno de comportamiento disocial | 3,3 % entre 10 y 14 años; 1,8 % entre 15 y 19 años | Mundial |
| Adolescentes con trastornos de la conducta alimentaria | 0,1 % entre 10 y 14 años; 0,4 % entre 15 y 19 años | Mundial |
| Adolescentes de 15 a 19 años con esquizofrenia | 0,1 % | Mundial |
| Consumo de alcohol entre personas de 15 a 19 años | 22 % | Mundial, 2019 |
| Consumo de cannabis entre adolescentes | 5,5 % | Mundial, 2022 |
| Suicidio entre personas de 15 a 29 años | Tercera causa de defunción | Mundial |
Autoestima baja durante la adolescencia
El 19,2% de las chicas adolescentes tiene un grado de autoestima bajo frente al 7,1% de los chicos, según un estudio del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAPJGol) de Barcelona, realizado en 323 alumnos de 13 a 19 años de un instituto municipal de Bellpuig (Lleida), ha informado en un comunicado este jueves.
El estudio ha analizado la percepción que tienen de la imagen corporal, su grado de insatisfacción, de autoestima y de preocupación, y ha detectado que los más jóvenes son los que muestran una menor autoestima, ya que el 19,4% del grupo de 12 a 14 años la tenía baja, frente al 7,7% de los adolescentes de entre 15 y 16 años, y el 4,1% de los de 17 a 19 años.
| Grupo analizado | Porcentaje con autoestima baja |
|---|---|
| Chicas adolescentes | 19,2 % |
| Chicos adolescentes | 7,1 % |
| Adolescentes de 12 a 14 años | 19,4 % |
| Adolescentes de 15 a 16 años | 7,7 % |
| Adolescentes de 17 a 19 años | 4,1 % |
Los resultados han mostrado que, en general, una mayor insatisfacción está relacionada con menos autoestima y más preocupación, y han detectado que los más jóvenes tienen un grado de distorsión de su imagen corporal más elevado y, según géneros, las jóvenes desearían pesar menos, y los jóvenes querrían tener más masa muscular.
La investigadora principal del proyecto, Mercè Pollina --también enfermera pediátrica del ambulatorio de Bellpuig--, ha observado que a los cambios de la adolescencia, "que pueden distorsionar la percepción" sobre sí mismos, se le suma la presión que reciben del entorno, que proyecta a menudo una imagen de belleza ideal poco realista.
"La distorsión, insatisfacción y preocupación por la imagen corporal puede influir negativamente en los adolescentes y traspasar límites que perjudiquen su salud", ha observado Pollina, ya que cerca del 5% de los jóvenes de entre 12 y 21 años tienen un trastorno del comportamiento alimentario.

Autoestima, salud mental y adolescencia en el mundo
En todo el mundo, uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental, lo que representa el 15 % de la carga mundial de morbimortalidad para este grupo etario.
La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en los adolescentes.
Cuando un trastorno de salud mental de un adolescente no se trata, sus consecuencias se extienden a la edad adulta, perjudican la salud física y mental de la persona y limitan sus posibilidades de llevar una vida plena en el futuro.
Una de cada seis personas tiene entre 10 y 19 años. La adolescencia es una etapa de crecimiento y formación.
Los cambios físicos, emocionales y sociales, como la exposición a la pobreza, el maltrato y la violencia, pueden hacer que los adolescentes sean más vulnerables a los problemas de salud mental.
Proteger a este grupo etario de las adversidades, ayudarles en su aprendizaje social y afectivo, promover su bienestar psicológico y asegurarse de que tengan acceso a servicios de salud mental son medidas fundamentales para velar por su salud y bienestar, tanto durante esa etapa como en la edad adulta.
En todo el mundo, se estima que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años (el 14,3 %) padece algún trastorno mental, (1) pese a que muchas de estas afecciones no reciben el reconocimiento y el tratamiento que requieren.
Los adolescentes con un trastorno mental son especialmente vulnerables a la posibilidad de sufrir exclusión social, discriminación, estigmatización (lo que puede afectar a su predisposición a buscar ayuda), dificultades educativas, mala salud física y violaciones de los derechos humanos, o puede llevarlos a incurrir en conductas de riesgo.
Factores que influyen en la autoestima
La adolescencia es un período crucial para el desarrollo de hábitos sociales y emocionales importantes para el bienestar mental, como los patrones de sueño saludables, el ejercicio regular, la capacidad para enfrentar situaciones difíciles y resolver problemas, las aptitudes interpersonales y la gestión de las emociones.
Contar con un entorno favorable y protector en el seno de la familia, en la escuela y en la comunidad en sentido más amplio son factores importantes.
La salud mental puede verse afectada por múltiples elementos. Cuantos más sean los factores de riesgo a los que están expuestos los adolescentes, por ejemplo a situaciones adversas, la presión social del entorno y la exploración de la propia identidad, mayores serán los efectos en la salud mental de ese grupo de la población.
Además, la influencia de los medios de comunicación y la imposición de normas de género pueden acentuar la disparidad entre la realidad que viven los adolescentes y sus percepciones o aspiraciones de futuro.
Otros determinantes importantes de la salud mental de los adolescentes son el buen ambiente en el hogar y las relaciones con sus compañeros.
La violencia, en particular la violencia sexual y el acoso escolar, una crianza muy severa por parte de los progenitores y los problemas graves de índole socioeconómica o de otro tipo son riesgos conocidos para la salud mental.
Algunos adolescentes corren más riesgo de padecer trastornos de salud mental a causa de sus condiciones de vida, de situaciones de estigmatización, discriminación o exclusión o como consecuencia de la falta de acceso a servicios y apoyo de calidad.
En este grupo figuran los que viven en entornos humanitarios o frágiles; los que padecen enfermedades crónicas, trastornos del espectro autista, discapacidad intelectual u otras afecciones neurológicas; las adolescentes embarazadas y los progenitores adolescentes o en matrimonios precoces o forzados; los huérfanos, y los adolescentes que pertenecen a minorías étnicas o sexuales, o a otros grupos discriminados.
Autoestima e imagen corporal
La relación entre autoestima e imagen corporal aparece de forma reiterada en los datos sobre adolescencia. Una mayor insatisfacción con el cuerpo se relaciona con menos autoestima y más preocupación.
Los más jóvenes muestran un grado de distorsión de su imagen corporal más elevado. Según géneros, las jóvenes desearían pesar menos, y los jóvenes querrían tener más masa muscular.
La presión que reciben del entorno proyecta a menudo una imagen de belleza ideal poco realista. Esta presión puede intensificar la distancia entre la apariencia real, la imagen percibida y el ideal que la persona considera que debería alcanzar.
Los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia nerviosas, suelen aparecer durante la adolescencia y la juventud.
Estos trastornos se manifiestan con conductas alimentarias anormales y preocupación por la alimentación y, en la mayoría de los casos, por el peso y la figura corporales, y son más frecuentes en las adolescentes que en los varones de esa misma franja de edad.
Los trastornos de la conducta alimentaria pueden afectar a la salud física y, a menudo, coexisten con la depresión, la ansiedad y el consumo indebido de sustancias.
Se estima que afectan a un 0,1 % de los adolescentes de 10 a 14 años y a un 0,4 % de los de 15 a 19 años, (1) y están asociados al suicidio.
La anorexia nerviosa puede llevar a la muerte prematura, a menudo debido a complicaciones médicas o al suicidio, y su tasa de mortalidad es superior a la de cualquier otro trastorno mental.
Trastornos emocionales relacionados con la autoestima
Los trastornos emocionales son frecuentes en los adolescentes. Los trastornos de ansiedad, que se pueden manifestar como crisis de angustia o un exceso de preocupación, son los más frecuentes en este grupo de edad, y son más comunes entre los adolescentes mayores que entre los de menor edad.
Se calcula que el 4,1 % de los adolescentes de 10 a 14 años y el 5,3 % de los de 15 a 19 años sufre trastorno ansioso, (1) y que el 1,3 % de los adolescentes de 10 a 14 años y el 3,4 % de los de 15 a 19 años padecen depresión. (1)
La depresión y la ansiedad pueden compartir algunos síntomas, como los cambios repentinos e inesperados del estado de ánimo.
Los trastornos por ansiedad y por depresión pueden afectar de manera considerable a la asistencia a la escuela, el estudio y el rendimiento académico.
El retraimiento social puede agravar el aislamiento y la soledad. La depresión puede llevar al suicidio.
Autoestima y trastornos del comportamiento
Los trastornos del comportamiento son más frecuentes entre los adolescentes jóvenes que entre los de más edad.
El 2,7 % de los adolescentes de entre 10 a 14 años y el 2,2 % de los de entre 15 a 19 años tienen un trastorno por déficit de atención con hiperactividad, que se caracteriza por la dificultad para mantener la atención, un exceso de actividad y conductas impulsivas. (1)
Otra afección que pueden sufrir los adolescentes es el trastorno de comportamiento disocial, que se caracteriza por conductas destructivas o desafiantes y afecta al 3,3 % de los adolescentes de 10 a 14 años y al 1,8 % de los de 15 a 19 años. (1)
Los trastornos del comportamiento pueden interferir en el rendimiento académico y aumentan el riesgo de incurrir en actos delictivos.
Autoestima, autolesiones y suicidio
El suicidio es la tercera causa de defunción entre los adolescentes mayores y los jóvenes (entre 15 y 29 años). (2)
Los factores de riesgo del suicidio son diversos: el consumo nocivo de bebidas alcohólicas, el maltrato en la infancia, la estigmatización (que disuade de buscar ayuda), los obstáculos que impiden recibir atención y el acceso a medios para suicidarse.
Las plataformas digitales, al igual que otros medios, pueden desempeñar un papel importante a la hora de ayudar a aplicar medidas de prevención del suicidio, pero también pueden debilitar estas medidas.
Muchos adolescentes necesitan apoyo para reconocer el malestar emocional, expresarlo y solicitar ayuda. La baja autoestima puede coexistir con sentimientos de vergüenza, aislamiento y la percepción de no ser suficientemente valioso o capaz.
Diferencias de autoestima entre mujeres y hombres en Latinoamérica
Kantar, agencia líder mundial de consultoría e insights, realizó un estudio global “What Women Want” aplicado en diferentes países de Latinoamérica (Argentina, Colombia, Chile, México y Brasil) que revela que la autoimagen de la mujer todavía es considerablemente más baja que la del hombre.
Un 13% de las mujeres se sienten con baja autoestima y solo un 9% de los hombres afirman lo mismo.
“La autoestima es la percepción y el valor que se da uno mismo, cómo se sienten respecto a la propia apariencia, habilidades, conductas, autonomía, etc. El rol de la mujer ha ido evolucionando de manera significativa en los últimos años pero la falta de igualdad de oportunidades la coloca aún detrás del hombre en diferentes aspectos”, Explica Estefanía Goren, Licenciada en Sociología y posgraduada en Gestión Cultural y Account Director en el área cuantitativa de Kantar.
Factores que elevan la autoestima de las mujeres argentinas
Por medio del programa de investigación cualitativa y cuantitativa, Kantar reconoció 5 aspectos determinantes que tienen un rol en el aumento de la autoestima de una persona.
- Un 25% elige la autonomía financiera como prioridad. Ser libre para generar y gastar el dinero como quiera.
- El 23% la autonomía corporal y sexual. Sentirse cómoda y libre de decidir sobre su cuerpo y sobre su sexualidad.
- El 21% la libertad de pensamiento y expresión. Lograr que sus puntos de vista sean escuchados y respetados.
- Un 16% conexiones sociales. Tener una red de personas de apoyo y contención.
- La minoría se centra en un 15% priorizando la accesibilidad y visibilidad. Tener personas públicas que sean ejemplos positivos y con los que se identifiquen.
La autonomía financiera es el aspecto más importante para la autoestima de la mujer argentina, mientras que el promedio de la mujer latinoamericana prioriza la autonomía corporal y sexual.
Diferencias generacionales
El estudio además, descubre que las diferencias generacionales también influyen en la seguridad de la mujer.
Las mayores de 56 años son quienes expresan tener mejor valoración propia, mientras que en los hombres argentinos, quienes llevan mejor su imagen son los que comprenden el grupo de entre 18 y 35 años.
Las diferencias entre género y generaciones son notables en todos los países.
Las mujeres latinoamericanas que consideran su autoestima más alta de la media son mayoritariamente las de los baby boomers (56-65 años), con excepción de las chilenas (el 53% de las mujeres de entre 36-55 afirman quien afirma tenerla por encima del promedio).
Redes sociales y autoestima
Internet y el uso de las nuevas tecnologías han llegado para quedarse y para impactar en la forma en la que las personas se relacionan, se comunican y se informan.
Sin duda, los jóvenes son los más influenciados e impactados en este sentido ya que, como nativos digitales, llevan expuestos desde edades muy tempranas a esta revolución tecnológica.
El VI Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon muestra cómo influyen las redes sociales en el estado de salud emocional de los españoles y en concreto, en el de los más jóvenes.
Los datos afirman que más del 32% de los jóvenes dice tener problemas de autoestima originados por el uso de las redes sociales.
| Problema asociado al uso de redes sociales | Porcentaje entre jóvenes |
|---|---|
| Problemas de autoestima | Más del 32 % |
| Trastornos del sueño | 18,5 % |
| Dependencia | 16,3 % |
| Ansiedad por no estar conectado | 15,5 % |
| Depresión | 9,9 % |
| Acoso de otros usuarios de la red | 7,5 % |
Además de este grupo, son las mujeres y las personas sin hijos, los que más sufren distintos problemas por el uso de las redes sociales.
Percepción general del impacto emocional
Al analizar de forma general la respuesta de los españoles en este sentido, estos consideran que las redes sociales influyen en su salud emocional.
Un 39,6% de la muestra considera que tienen consecuencias negativas o muy negativas (4,8 puntos porcentuales menos que en el año anterior) frente al 45,3% que considera que no tienen ningún efecto negativo a nivel psicológico.
Es destacable como este año, hay un 3,1% de los encuestados que considera que las redes sociales tienen una influencia muy positiva en su día a día, dato que asciende 1,6 puntos porcentuales frente al ejercicio anterior.
Al preguntar sobre cuál es la influencia negativa asociada a las redes sociales, se mencionan los problemas de autoestima (10,8%), los trastornos del sueño (9,1%), la dependencia generada (8,4%) o ansiedad por no estar conectado (6,3%).
Sin embargo, para un 74,2% no existe relación entre las redes sociales con ninguno de los problemas anteriormente mencionados.
Riesgos y beneficios según el perfil
Segmentando las conclusiones por perfiles, aquellos que creen que las redes sociales tienen una influencia más positiva son las personas que teletrabajan (25%) y los que se encuentran entre el grupo de edad de entre 18-25 años con el mismo porcentaje.
No obstante, en todos los grupos de personas hay un mayor número de personas que consideran que el uso de las redes conllevan más riesgos que beneficios para la salud mental.
En el caso del colectivo de 56 a 65 años, se encuentra el porcentaje más alto de personas que le ven una influencia muy negativa (11,4%) seguido del grupo de personas de entre 26 a 40 años (9,9%).
También, las personas que no han teletrabajado en el último año (42%) han visto afectada su salud mental comparado con la gente que lo ha hecho (33.3%) o ha disfrutado de una propuesta de trabajo mixta (36,5%).
Redes sociales, comparación y autoimagen adolescente
Un 98,5% de los y las adolescentes ha utilizado alguna vez redes sociales como Instagram, Snapchat, TikTok, Twitch, Twitter/X, Wattpad, WhatsApp o Youtube.
De ellos, 3 de cada 4 ha expresado en redes sociales sus propias experiencias y pensamientos sobre salud mental.
También 3 de cada 4 indican que nunca o casi nunca han sentido agobio o estrés por la cantidad de información sobre salud mental que hay en estas redes sociales, si bien el 44% de los y las adolescentes reconoce que, al menos una vez al mes, se compara con imágenes o historias de personas que aparentan tener una salud mental perfecta en redes sociales y un 32% ha sentido que debía mostrar una vida perfecta y sin problemas en las redes sociales, aunque no fuese cierto.
Los datos revelan que las chicas, los/as adolescentes de mayor edad y quienes tienen una mayor cercanía con los problemas de salud mental reportan con mayor frecuencia experiencias negativas sobre su salud mental relacionadas con el uso de las redes sociales.
Para 4 de cada 10 adolescentes es útil leer noticias sobre salud mental en redes sociales, mientras que 1 de cada 3 ha encontrado recursos o apoyo útiles para su salud mental a través de estas plataformas y cree que las redes y los medios de comunicación les han ayudado a desarrollar habilidades para afrontar y gestionar el estrés en su vida diaria.
Por el contrario, menos del 30% siente que las redes sociales han mejorado su capacidad para establecer límites saludables o buscar apoyo en momentos de angustia emocional.
Las chicas, los y las adolescentes de mayor edad, quienes pertenecen a familias con un bajo nivel socioeconómico y aquellos/as de mayor cercanía con problemas de salud mental son quienes más utilizan las redes como recurso para su salud mental.
En opinión de más de la mitad de los y las adolescentes redes como Twitter/X, TikTok e Instagram son bastante o muy peligrosas para la salud mental.
Las chicas perciben como más peligrosas YouTube, Instagram y Twitch en comparación con los chicos, que perciben que Snapchat es más peligrosa.
Con el aumento de la edad, la percepción de peligrosidad en Instagram, Twitter/X y TikTok se intensifica, mientras que en Twitch se reduce levemente.
Quienes tienen poca o ninguna experiencia con problemas de salud mental tienden a percibir menor peligrosidad en las redes.

Autoestima y capacidad para gestionar la salud mental
Un número importante de adolescentes consideran que han tenido un problema de salud mental en el último año, según UNICEF.
Menos de la mitad de los y las adolescentes sienten que tienen alta autoeficacia para gestionar su salud mental.
El 41% manifiesta haber tenido o creer haber tenido un problema de salud mental en el último año.
De estos, más de 1 de cada 3 no ha hablado con nadie sobre dichos problemas y el 51,4% no han pedido ayuda.
Cuando lo han hecho, la mayoría prefiere hablar primero con sus amistades (73,6%) y, en segundo lugar, buscar asistencia profesional psicológica (60,8%).
Estas son algunas de las preocupantes conclusiones recogidas por UNICEF España en su último Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia, un informe fruto de un estudio elaborado en colaboración con la Universidad de Sevilla, a través del cual se analizan en detalle las percepciones de los y las adolescentes españoles/as sobre la salud mental en nuestro país.
UNICEF ha emprendido este estudio dada la importancia de esta etapa evolutiva, recordando que la salud mental es “un componente esencial del bienestar integral de los niños, niñas y adolescentes, especialmente durante la adolescencia, una etapa de desarrollo crítico en la que se consolidan habilidades emocionales, sociales y cognitivas”.
De hecho, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 10 y el 20% de los/as adolescentes experimentan problemas de salud mental en todo el mundo y se estima que la mitad de todos estos problemas comienzan antes de los 14 años.
Desarrollado durante el curso académico 2023-2024, el estudio ha contado con la participación de 168 centros educativos de toda España, recopilando la visión y las opiniones de 4.740 adolescentes de 13 a 18 años.
Petición de ayuda y autoeficacia
Un número importante de adolescentes consideran que no tienen la autoeficacia necesaria para gestionar su propia salud mental.
Algo menos de la mitad asegura tener una alta autoeficacia para gestionar su propia salud mental incluyendo habilidades como: explicar sus pensamientos y sentimientos, reducir el estrés, reconocer problemas graves de salud mental y buscar apoyo en otras personas.
Las chicas, los y las adolescentes de mayor edad, aquellos/as pertenecientes a familias con un nivel socioeconómico bajo y quienes han tenido problemas de salud mental en primera persona, tienden a valorarse de forma más negativa en su capacidad de gestionar su salud mental.
El 41% manifiesta haber tenido o creer haber tenido un problema de salud mental en el último año.
De ellos, más de 1 de cada 3 no ha hablado con nadie sobre ello, y el 51,4% no ha pedido ayuda.
Cuando lo hacen, la mayoría acude, en primer lugar, a sus amistades y entorno cercano (73,6%) y, en segundo lugar, busca asistencia profesional psicológica (60,8%).
En menor medida se encuentran acuden a profesionales del centro educativo (34%) y de la medicina y psiquiatría (30%), o bien escuchando a profesionales en Internet y redes sociales (32,7%).
Razones para no pedir ayuda
Las principales razones para no buscar ayuda son, según los y las adolescentes participantes, el deseo de mantener sus problemas en secreto (67,6%), la esperanza de que el tiempo resuelva la situación, o la desconfianza en el personal de su centro educativo (cerca de un 56% para ambas razones).
Para 4 de cada 10 adolescentes sus problemas de salud mental no son lo suficientemente serios (o bien no saben lo que les pasa o no saben a quién o a dónde acudir).
El 40,5% considera poco probable que los y las profesionales de orientación y tutoría de sus centros educativos les brinden de forma eficaz la ayuda que necesiten en caso de tener problemas de salud mental, destacando como principal razón la desconfianza hacia estos/as profesionales, seguido del temor a la falta de confidencialidad en el manejo de sus problemas y la percepción de que el personal no está suficientemente formado o carece de tiempo para esto.
Las chicas, los de más edad y quienes tienen más cercanía con los problemas de salud mental suelen ser más críticos aquí.
A la hora de aconsejar a algún amigos o amiga que busquen ayuda ante un problema de salud mental, 3 de cada 4 adolescentes indican que recomendarían buscar apoyo personal (ofreciendo su propia ayuda o sugiriendo acudir a familiares), y 2 de cada 3 aconsejarían buscar ayuda profesional.
Tan solo 1 de cada 10 sugerirían buscar esta ayuda en Internet y las redes sociales o, directamente, no contar nada a nadie.
Las chicas son quienes tienden a ofrecer más su apoyo, mientras que los chicos son más propensos a recomendar buscar ayuda en Internet y redes sociales, aconsejar no contar a nadie lo que sucede o reconocer que no sabrían o no podrían ayudarles.
Estigma, prejuicios y autoestima
1 de cada 4 adolescentes cree que las personas con problemas de salud mental se sienten avergonzadas.
En torno a un 15% opina que las personas de su edad con este tipo de problemas no se comportan tan bien como el resto de la clase, no les gustaría que en su calle hubiera un centro de salud mental y reconocen que se sentirían inseguros/as estando cerca de una persona que tiene un problema de salud mental.
En general, la opinión sobre las personas con este tipo de problemas es más negativa entre los chicos que entre las chicas sobre las personas con problemas de salud mental.
Aproximadamente 6 de cada 10 adolescentes señala que no tendría problemas para mantener una amistad o trabajar en el futuro con personas que presentan problemas de salud mental.
Sin embargo, este dato cambia cuando se pregunta por relaciones afectivas más cercanas: menos de 3 de cada 10 afirma que no tendría inconvenientes en compartir vivienda o tener una relación de pareja con alguien en esta situación.
Las chicas, y quienes tienen mayor cercanía personal con los problemas de salud mental, suelen tener menos prejuicios en todos estos aspectos.
En opinión del 47% de los/as adolescentes, las personas adultas consideran que aquellas con problemas de salud mental son muy sensibles y delicadas, y hay que tratarlas con mucho cuidado, y que estas personas utilizan su condición como excusa para justificar conductas inapropiadas.
Para 1 de cada 3 adolescentes, la mayoría de las personas adultas piensan que quienes tienen estos problemas no son tan buenos cuidando a otros (menores o ancianos/as).
Hábitos y entorno relacionados con el bienestar
Cuando se les pregunta si han pensado alguna vez en algún problema de salud mental específico, 3 de cada 4 adolescentes dicen haber pensado en varios problemas, mientras que los que han pensado sólo en uno, suelen ser, principalmente, la esquizofrenia (6,1%), la depresión (4%) y el trastorno del espectro del autismo (3,9%).
Los prejuicios más negativos se observan en los casos en los que se ha pensado en el trastorno obsesivo compulsivo, seguido de quienes han pensado en personas con autolesiones o intentos de suicidio y esquizofrenia, siendo estos estereotipos menos negativos entre quienes han pensado en trastornos de la alimentación o depresión.
Con respecto a la percepción sobre los factores personales que contribuyen y perjudican al bienestar y la salud mental de las personas de su edad, 1 de cada 2 destaca los beneficios de mantener una dieta equilibrada, 1 de cada 3 los de hacer ejercicio físico y 3 de cada 4 los de dormir bien.
Por su parte, 2 de cada 3 adolescentes apunta a la baja autoestima y el consumo de alcohol y/u otras drogas como perjudicial y 3 de cada 5 opina igual de los problemas de salud física y las dificultades económicas.
En lo referente a los factores del entorno que perjudican e influyen en el bienestar o la salud mental, en torno al 80% de los y las adolescentes valoran positivamente aspectos como tener una buena relación con sus progenitores, recibir el apoyo de personas cercanas y hacer cosas que les gusten o les hagan sentir bien.
La satisfacción con el centro educativo es el factor menos apreciado.
De los factores del entorno que podrían perjudicar la salud mental, 4 de cada 5 adolescentes señalan el hecho de sufrir bullying o ciberbullying, y tener problemas familiares.
Solo 1 de cada 10 cree que los problemas del medio ambiente y el cambio climático afectan negativamente la salud mental a estas edades.
El papel de las marcas, los medios y la representación social
Actualmente el papel de las marcas juega un rol importante en la construcción de la autoestima.
Kantar, en su estudio de “What Woman Want” analizó aquellos sectores en el que las marcas impulsan la igualdad y extraemos las siguientes conclusiones:
La comunicación de las marcas tiene un peso muy importante en el rol de la mujer hacia un camino que promueva la inclusión, la igualdad y la diversidad.
Los medios sociales y la publicidad son muchas veces responsabilizados por el rol que desempeñan en la reflexión, representación y defensa de las mujeres.
La encuesta muestra que las marcas aún no están escuchando lo que quieren las mujeres.
Quieren retratos en los medios que construyan la autoestima de muchos, sin disminuirlas delante de los demás.
Más verosimilitud, un mensaje acorde a sus valores y acciones, “hacer lo que se predica”.
Marcas que genuinamente entiendan qué les hace funcionar, y qué es verdaderamente importante para su empoderamiento (desde la autonomía financiera hasta la autonomía sexual y corporal).
Prevención y promoción de la salud mental
Las intervenciones de promoción de la salud mental de los adolescentes, así como las de prevención, se centran en mejorar su capacidad para gestionar las emociones, enseñar alternativas a las conductas de riesgo, desarrollar resiliencia ante situaciones difíciles o adversas y promover los entornos y las relaciones sociales saludables.
Estos programas deben diseñarse con un enfoque integral, que abarque varios canales y espacios de intervención -como los medios digitales, los centros sociales y de atención, las escuelas o el ámbito comunitario- y que se sirva de diversas estrategias para llegar a los adolescentes, en especial a los más vulnerables.
Es fundamental abordar las necesidades de los adolescentes con trastornos de salud mental.
Evitar la institucionalización y medicalización excesivas, priorizar las soluciones no farmacológicas y respetar los derechos de los niños, de conformidad con lo dispuesto en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y otros instrumentos de derechos humanos son aspectos clave para la salud mental de los adolescentes.
Escuela, familia y comunidad
El informe aquí recomienda introducir y reforzar los programas de promoción del bienestar y aprendizaje emocional en los centros educativos como espacios protectores, brindando herramientas al alumnado para prevenir y detectar el malestar emocional, “a través del desarrollo de habilidades sociales y emocionales que les permitan gestionar el estrés, resolver conflictos de manera saludable y mejorar su autoeficacia e identidad personal”.
Asimismo, considera clave promover actuaciones de prevención y detección precoz de problemas de salud mental en este contexto, definiendo claramente los indicadores de riesgo y mejorando la coordinación con las instituciones sanitarias y sociales, así como sensibilizar y formar a la comunidad educativa y al alumnado sobre los problemas de salud mental y sus consecuencias.
Potenciar la escucha activa y la participación de niños, niñas y adolescentes en todos los espacios de decisión relacionados con la salud mental supone implicar a los y las menores en las tomas de decisiones, “situando la salud mental como una cuestión prioritaria”, garantizando su derecho a participar como protagonistas de las propuestas y de las campañas de concienciación social de salud mental y erradicación del estigma.
Apoyar a las familias y cuidadores en la atención de la salud mental infanto-juvenil.
Concienciar para normalizar la atención a la salud mental y combatir el estigma: la salud mental como componente esencial del bienestar de la infancia y de la adolescencia.
Entorno digital y bienestar emocional
Impulsar un espacio digital en clave de bienestar emocional.
En este punto, UNICEF considera crucial “supervisar que los contenidos de bienestar emocional y salud mental a los que acceden en internet los niños, niñas y adolescentes, pero también los adultos, sean rigurosos, y que aborden desde el malestar emocional hasta la existencia de un problema de salud mental”.
De igual modo, pide, entre otros aspectos, dar visibilidad al acceso a los servicios de ayuda profesional en los espacios digitales y establecer pautas de higiene digital en el ámbito familiar sobre el uso de la tecnología que eviten su consumo temprano, intensivo y sin acompañamiento.
Investigación y seguimiento de la autoestima adolescente
El estudio ha servido como prueba piloto de un proyecto ampliado que se está llevando a cabo en 56 centros educativos de seis comarcas de Lleida (L'Urgell, La Noguera, El Segrià, El Pla d'Urgell, Segarra y Les Garrigues), y que incluirá también la relación de la autoestima y la autopercepción con la salud, la calidad de vida y el rendimiento escolar.
Valorará nuevas variables como la ansiedad y la depresión, las conductas no saludables, el cumplimiento de la dieta mediterránea y el rendimiento académico, a través de cuestionarios y las notas de las asignaturas cursadas en este curso escolar.
La OMS trabaja en la elaboración de estrategias, programas y recursos para ayudar a los países a satisfacer las necesidades de salud de los adolescentes.
Por ejemplo, la iniciativa Ayudar a los adolescentes a prosperar es una iniciativa conjunta de la OMS y el UNICEF que tiene como objetivo fortalecer los programas y las políticas de salud mental que se dirigen a los adolescentes.
Más concretamente, entre las actividades que se llevan a cabo en el marco de esta iniciativa figuran promover la salud mental y prevenir los trastornos de salud mental, así como ayudar a evitar las conductas autolesivas y otros comportamientos de riesgo, como el consumo nocivo de alcohol y drogas, que afectan negativamente a la salud mental y física de los jóvenes.
La OMS también ha elaborado un módulo sobre trastornos mentales y del comportamiento en niños y adolescentes como parte de la guía de intervención del Programa 2.0 de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental de la OMS, que incluye protocolos clínicos basados en la evidencia para evaluar y tratar diversos trastornos mentales en entornos de atención no especializada.
Además, la OMS está diseñando y poniendo a prueba intervenciones psicológicas para tratar trastornos emocionales en los adolescentes y orientaciones sobre servicios de salud mental para este grupo de edad que se pueden adaptar a las necesidades de cada contexto.
La Oficina Regional de la OMS para el Mediterráneo Oriental ha elaborado un módulo formativo sobre salud mental a fin de que los educadores entiendan mejor la importancia de la salud mental en las escuelas y para ayudarles a aplicar estrategias encaminadas a promover, proteger y recuperar la salud mental de los estudiantes.
El módulo incluye, además, manuales y materiales de formación para ampliar el número de escuelas que promueven la cuestión de la salud mental.
Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes. Montserrat Dolz, psiquiatra
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