Absceso en la cola de un gato: causas, síntomas y tratamiento

Un absceso en la cola de un gato es una acumulación de pus causada, por lo general, por una infección bacteriana que entra a través de una mordedura, un arañazo, un pinchazo o una herida que se cierra rápidamente y atrapa las bacterias bajo la piel.

La lesión suele aparecer como un bulto caliente, doloroso e inflamado, aunque también puede romperse y liberar una secreción espesa y maloliente. Aunque algunos abscesos drenan espontáneamente, la atención veterinaria es esencial para abrir, limpiar y tratar correctamente la infección, además de prevenir complicaciones como celulitis, septicemia, fístulas o recaídas.

Absceso inflamado en la cola de un gato

Qué es un absceso en la cola de un gato

Un absceso es una acumulación de material purulento dentro de una cavidad, compuesto por un agente infeccioso, células inflamatorias y exudados.

En pocas palabras, un absceso es un cúmulo de pus. La mayoría de los abscesos en gatos son de origen bacteriano. Es decir, no aparecen porque sí, sino que son producidos por microorganismos que entran en el cuerpo del animal, generalmente a través de alguna herida en la piel.

Los abscesos en gatos son cavidades fruto de la inflamación de los tejidos, formándose sobre todo en la piel, órganos como el hígado o la mandíbula. Lo que realmente sucede es una encapsulación por el tejido conjuntivo del tejido circundante, hecho que distingue un absceso de un empiema.

El pus que contiene se origina a consecuencia de la inflamación-infección de los tejidos, esto puede suceder, por ejemplo, en los casos de mordeduras o arañazos.

Un absceso es una infección caracterizada por la acumulación de pus en las cavidades del tejido. Este pus se encapsula con tejido conjuntivo del tejido circundante.

Por qué se forma un absceso en la cola

La principal causa de abscesos en la especie felina son las heridas por mordedura, producidas durante peleas entre gatos. Otras causas menos frecuentes incluyen arañazos, traumatismos, cuerpos extraños o diseminación hematógena de infecciones sistémicas.

Las lesiones provocadas en los conflictos con otros animales, sobre todo peleas con gatos donde se producen mordiscos, tienen altas probabilidades de infección debido a las bacterias que estos portan en la boca.

Los gatos desarrollan principalmente abscesos por mordeduras ocurridas en peleas, que introducen bacterias profundas en la piel. Otras causas incluyen espinas, rasguños o mordeduras de roedores.

Los abscesos cutáneos suelen ser comunes, especialmente en gatos con acceso al exterior. Se producen tras una herida penetrante, normalmente por mordeduras en peleas, que permite la entrada de bacterias y desencadena una infección localizada.

Heridas por mordeduras y arañazos

Los gatos presentan conductas territoriales y son propensos a las peleas, sobre todo los machos no castrados. Las mordeduras inoculan bacterias anaerobias y aerobias de la flora oral en tejidos subcutáneos, lo que genera un ambiente perfecto para el desarrollo de abscesos.

Cuando un felino muerde a otro, los microorganismos que hay en su boca penetran en el tejido y causan la infección. Sin embargo, las bacterias también pueden entrar a través de otras heridas en la piel, como cortes, heridas abiertas o pinchazos producidos por cualquier cuerpo extraño, como una espina o una espiga.

Debido a que las heridas de los gatos suelen cerrarse rápidamente, las bacterias no pueden escapar, agravando la infección. La piel de un gato tiende a sanar rápidamente, sellando la herida y atrapando las bacterias debajo de la piel.

Bacterias implicadas

Esto explica que las bacterias aisladas con mayor frecuencia en los abscesos en gatos se correspondan con flora bacteriana oral residente, siendo más frecuentes los microorganismos anaerobios que los aerobios.

Los patógenos aislados con mayor frecuencia en abscesos subcutáneos felinos incluyen Porphyromonas spp, Pasteurella multocida y Fusobacterium spp, aunque también se han aislado diversas especies de Staphylococcus, Streptococcus, Pseudomonas, Clostridium, Peptostreptococcus, Prevotella, Actinomyces, Mycobacteria, Mycoplasma, Nocardia, Corynebacterium, Lactobacillus, Bacteroides spp e incluso Yersinia pestis.

Como consecuencia de la inoculación de un microorganismo en la piel o tejido subcutáneo se produce una reacción inflamatoria contra el patógeno, con la consiguiente acumulación de material purulento, que de no ser reabsorbido deriva en la formación de una cápsula fibrosa que lo envuelve.

La producción de pus continúa, aumentando la presión en la cavidad hasta su ruptura al exterior o la formación de tejido de granulación en el interior de la cavidad que permite la persistencia del microorganismo.

Factores que aumentan el riesgo

Los gatos de exterior, en particular, a veces llegan con una de estas úlceras purulentas a casa.

Este tipo de abscesos son muy frecuentes en la clínica felina, especialmente en machos no castrados que hacen vida exterior o que conviven en hogares con otros gatos, así como en colonias felinas, especialmente si hay animales con leucemia o inmunodeficiencia felina, o inmunosupresión de otro tipo.

Los gatos con acceso al exterior o que se pelean tienen más riesgo. Incluso heridas pequeñas, como espinas o semillas, pueden causar abscesos si las bacterias entran en la piel.

Síntomas de un absceso en la cola

El signo más evidente suele ser un bulto localizado en la cola, pero la inflamación no siempre es el primer síntoma. Al principio, tu gato puede estar aletargado, tener fiebre o no comer tanto como de costumbre.

Los gatos con abscesos se presentan a consulta con una lesión palpable, tipo masa, generalmente caliente y dolorosa a la palpación, que puede ser fluctuante o no.

Los síntomas que puede mostrar tu gato si tiene un absceso pueden variar en función de la extensión, el tipo de bacterias implicadas y la zona donde lo esté desarrollando. Dicho esto, es común que, si tiene un absceso, tu gato sienta dolor y malestar general, tenga fiebre y quizá se muestre apático, menos activo, con cambios de comportamiento e incluso anorexia.

Signos locales

Si tu gato tiene un absceso, seguramente observes algunos de estos signos:

  • Tiene un bulto duro, caliente y doloroso o, si hace tiempo que lo tiene, este puede ser más blando.
  • Puede que tenga una herida o lesión de entrada en la piel, como un corte o una costra.
  • Si el absceso se ha abierto por sí solo, probablemente habrá supuración.
  • Puede que la piel de la zona cambie un poco de color, volviéndose más azulada o violácea.
  • Inflamación localizada.
  • Enrojecimiento y calor en la zona.
  • Úlcera supurante.
  • Pérdida de pelo en el área afectada.
  • Dolor al tocar la cola o al sentarse.

En ocasiones se produce la ruptura espontánea del absceso con la subsiguiente descarga de material purulento maloliente, con una coloración que puede ir de amarillo verdoso a marrón rojizo.

Si el absceso del gato se revienta, notarás una secreción maloliente. Cuando el absceso lleva bastante tiempo activo, puede terminar rompiendo esa piel y dejando salir el pus.

Cola de gato con absceso drenando pus

Signos generales

Los signos reportados con mayor frecuencia por los propietarios incluyen anorexia, letargia o cojera, según la localización del absceso.

Es frecuente que los gatos presenten fiebre y adenomegalia. Los síntomas pueden incluir letargo, fiebre o apetito reducido que indican infección sistémica, cambios en el comportamiento debido al dolor y rechazo al contacto cerca del área infectada.

A medida que el absceso se desarrolla en los días siguientes, otros síntomas pueden volverse aparentes, entre ellos inflamación localizada, enrojecimiento, úlcera supurante, pérdida de pelo en el área afectada, cojera y dolor.

Cómo diferenciar un absceso de otras lesiones

Un absceso cerrado puede confundirse con un hematoma o una neoplasia, por lo que la exploración clínica y la punción son claves.

Para iniciar el tratamiento, antes debe confirmarse la naturaleza de la inflamación, puesto que no todos los bultos van a ser abscesos. Los gatos también pueden presentar tumores cutáneos de mayor o menor gravedad.

La diferencia entre un quiste sebáceo y un absceso está en el contenido. En cualquier caso, en ocasiones el antibiótico tiene que administrarse por vía oral para que sea efectivo y cabe la posibilidad de hacer cultivo para dar con el que sea activo frente a las bacterias presentes, si se confirma el absceso.

Si el bulto está firme, no drena, crece, reaparece después del tratamiento o no se acompaña de una herida evidente, el veterinario puede necesitar pruebas adicionales para descartar un tumor, un cuerpo extraño, un quiste u otra causa.

Diagnóstico veterinario

El diagnóstico suele ser clínico, basado en la anamnesis, como un gato con acceso al exterior o heridas previas, y la exploración física.

El veterinario podrá localizar el absceso durante un examen exhaustivo y descartar otras posibles causas. Con un análisis de sangre podrá detectar una inflamación en el cuerpo del gato.

La hematología puede ser normal o mostrar neutrofilia con o sin desviación izquierda; y la presencia de neutropenia con desviación izquierda degenerativa sugiere sepsis.

Pruebas complementarias

La citología puede mostrar presencia de bacterias intra o extracelulares, neutrófilos, macrófagos y queratinocitos.

Las pruebas complementarias pueden incluir hemograma y bioquímica en gatos con fiebre o signos sistémicos, cultivo bacteriano y antibiograma en abscesos recurrentes o que no responden al tratamiento, y citología del exudado para confirmar la presencia de neutrófilos y bacterias.

Si sospecha que el absceso está en un órgano interno, utilizará métodos de imagen, como radiografías o ecografías.

Pruebas frente a infecciones transmitidas por mordeduras

Las mordeduras de gato son causa reconocida de transmisión de retrovirus felinos, habiéndose demostrado que la prevalencia de inmunodeficiencia y leucemia felinas es mayor en poblaciones de gatos con abscesos que en la población general de una determinada zona.

Por ello, se recomienda que todos los gatos que se presentan en consulta con abscesos sean sometidos a pruebas serológicas frente a estas enfermedades en el momento del diagnóstico.

Además, como la seroconversión no es instantánea, se recomienda repetir la serología 2 meses después.

Tratamiento de un absceso en la cola

El tratamiento variará en función de la profundidad y gravedad de la infección. En la mayoría de los casos, el veterinario limpiará la zona del absceso en la medida de lo posible y puede recetar antibióticos a fin de combatir la infección, así como alivio del dolor para reducir las molestias del gato, si corresponde.

El tratamiento de los abscesos en gatos incluye el drenaje del absceso, así como la eliminación del foco de infección o, en su caso, del cuerpo extraño si estuviera presente.

Drenaje y limpieza

Para tratar un absceso en gatos, suele ser necesario que el veterinario lo abra, generalmente mediante una incisión, lo drene y desinfecte la zona, tras extraer cualquier resto de cuerpo extraño o tejido dañado que pueda haber en el interior.

En muchos pacientes es necesario recurrir a la sedación profunda o anestesia de corta duración para un manejo adecuado. Tras rasurar la zona y proceder a su desinfección, se realiza una incisión en la parte más declive del absceso que permita el drenaje del contenido.

Además, es recomendable eliminar los restos de tejido necrótico y realizar un lavado profuso de la zona con solución salina. En algunos casos puede ser necesario dejar colocado un sistema de drenaje continuo durante algunos días.

El tratamiento puede incluir el vaciado manual, medicamentos antimicrobianos o antiinflamatorios, o el drenaje o la extirpación quirúrgica.

Los abscesos más complejos van a requerir el uso de un drenaje. En los casos menos frecuentes, es posible que sea necesario tratar el absceso quirúrgicamente.

✅ABCESOS EN EL GATO: causas, síntomas y TRATAMIENTO💊

Antibióticos

Los antibióticos son imprescindibles para eliminar la infección, pero por sí solos y sin drenar el absceso no son capaces de lograr la curación.

En condiciones idóneas, la selección del antibiótico debería estar basada en los resultados del antibiograma; sin embargo, en la mayor parte de los casos se hace una selección empírica del antibiótico a administrar, cuanto menos hasta obtener los resultados del cultivo o hasta valorar la eficacia clínica del tratamiento.

De modo general se recomiendan antibióticos bactericidas, de amplio espectro y efectivos frente a aerobios y anaerobios. Los usados con mayor frecuencia incluyen derivados de la penicilina, amoxicilina, amoxicilina-clavulánico, cefalosporinas o clindamicina.

Algunos autores recomiendan como primera opción las cefalosporinas debido al elevado porcentaje de resistencias de las infecciones estafilocócicas a las penicilinas.

No se deben administrar antibióticos por cuenta propia ni utilizarlos de forma preventiva, ya que eso puede generar resistencias a los tratamientos que no solo pueden afectar a la recuperación del paciente felino, sino afectar globalmente a los tratamientos de humanos y animales.

Control del dolor y cuidados posteriores

En la mayoría de casos, también se recetan antiinflamatorios y antibióticos para controlar el dolor, la inflamación y la infección.

El tutor debe implicarse en la recuperación mediante la limpieza diaria de la herida según la indicación veterinaria, evitando que el gato se lama la zona, controlando los signos de recaída y acudiendo a las revisiones periódicas en clínica hasta la resolución completa.

Un collar isabelino protege la herida después de la operación. Mantener limpia la zona y darle al gato la oportunidad de mantenerse alejado del ajetreo de la casa, sobre todo si hay otras mascotas cerca, favorece la recuperación.

Si la herida está abierta, la infección puede propagarse a otros animales. Por eso, lo mejor es mantener en casa al gato con abscesos mientras estos se curan.

Qué hacer si el absceso se rompe

Una vez formado, el absceso puede romperse y drenar de forma natural, eliminando pus hacia el exterior o hacia el interior del cuerpo.

Si un absceso se rompe, puede drenar una secreción espesa y maloliente de forma natural. Sin embargo, la atención veterinaria rápida asegura una limpieza completa y previene complicaciones.

No es recomendable intentar drenar el absceso en casa. Lo mejor es que lo haga un veterinario, en un entorno controlado y con la capacidad para tratar al gato con antibióticos.

En casa no se debe apretar la lesión ni intentar vaciarla por la fuerza, porque puede provocar dolor, extender la infección, dejar restos de pus o empujar material contaminado hacia tejidos más profundos.

Si el absceso ya se ha abierto, se debe impedir que el gato se lama y consultar al veterinario para que valore la profundidad, retire tejido dañado y determine si hace falta un drenaje, antibióticos o analgesia.

Cuidados provisionales hasta la consulta

Cuando veas que tu compañero tiene una herida, es fundamental que la limpies cuanto antes con suero fisiológico o con agua fría.

Si es posible, aplica también una solución antiséptica, por ejemplo agua oxigenada, ayudándote de una gasa. Para ello, tal vez tengas que rasurar un poco el pelo de la zona.

Otra recomendación es limpiar la herida con una solución salina estéril o agua hervida enfriada y aplicar un desinfectante adecuado en la herida. Para que la herida se seque y se cure, no debes cubrirla.

Estas medidas son únicamente cuidados provisionales y no sustituyen la evaluación veterinaria, especialmente si existe un bulto, pus, mal olor, dolor, fiebre o decaimiento.

Cuándo acudir al veterinario

Si observas bultos, hinchazón, secreción o si el gato muestra signos de dolor, fiebre o cambios de comportamiento, busca atención veterinaria de inmediato.

Si tu gato no come bien, cojea o notas una masa, debes llevarlo al veterinario sin falta.

Es importante acudir al veterinario en caso de que tu gato tenga un absceso ya que, en caso contrario, la herida podría complicarse y con ella su curación.

También se debe consultar rápidamente si el absceso está en la base de la cola, es grande, reaparece, sangra, produce una secreción abundante, desprende un olor intenso o el gato no permite tocarlo por el dolor.

Posibles complicaciones

Aunque en algunos casos pueden drenar espontáneamente, el tratamiento veterinario es esencial para evitar complicaciones graves como celulitis, septicemia o recidivas.

El tratamiento temprano evita que la infección se extienda al torrente sanguíneo, lo que puede causar letargo, fiebre y enfermedad grave.

Si un absceso provoca una septicemia, el gato sí que puede morir de esta, pero este es un caso extremo.

En general, un absceso grande tiende a reventar y, por consiguiente, a provocar una septicemia mortal.

El pronóstico es bueno si el absceso se trata a tiempo. Sin embargo, las bacterias resistentes a los antibióticos habituales o la aparición de abscesos en lugares de difícil acceso dificultan el tratamiento y, con ello, el pronóstico.

Cuando el absceso no mejora

El tratamiento debe llevar a una mejoría de la condición clínica del paciente en las primeras 48 horas.

Si los signos clínicos no mejoran o el absceso persiste más allá de 1-2 semanas deberían considerarse factores complicantes como inmunosupresión, neoplasia, presencia de un cuerpo extraño, infección por bacterias resistentes o por otro tipo de microorganismo.

En ocasiones también pueden quedar restos del agente causante de la herida en el interior de esta cavidad con pus, lo que se conoce comúnmente como cuerpo extraño, eso dificultará la curación de la herida y puede requerir de intervención quirúrgica.

En caso de que la infección se haya agravado, puede ser necesaria la extirpación de tejido circundante afectado.

Cómo prevenir los abscesos en la cola

La prevención se centra en reducir las peleas y heridas. Trata de evitar que el gato se pelee con otros gatos.

La castración para disminuir la territorialidad puede reducir el comportamiento agresivo que tan a menudo provoca los enfrentamientos entre felinos.

Mantener al gato en interiores o con acceso controlado al exterior también disminuye el riesgo de heridas. Una buena medida es evitar que salga de casa al atardecer y durante la noche, cuando podría encontrarse con otros gatos.

En caso de ya contar con una herida, procura curarla adecuadamente lo antes posible y así podrás evitar posibles complicaciones posteriores.

Revisar regularmente la piel del gato, especialmente si sale, ayuda a detectar abscesos temprano. Los abscesos en gatos suelen pasar desapercibidos durante algún tiempo, ya que pueden quedar ocultos por el pelo, sobre todo si el gato tiene un pelaje largo y esponjoso.

Revisar el pelaje de tu gato mensualmente es una excelente manera de detectar cualquier signo inusual al principio.

La vacunación frente a virus como FeLV y FIV, que predisponen a infecciones graves, forma parte de la prevención indicada para los gatos con riesgo de peleas o exposición al exterior.

Resumen del protocolo veterinario

Paso clínicoActuación recomendada
Evaluación inicialExploración, anamnesis, valoración de fiebre y dolor
DiagnósticoClínico, con citología o cultivo si hay recidivas
ProcedimientoSedación, incisión, drenaje y lavado
Tratamiento médicoAntibióticos empíricos y analgesia
Seguimiento domiciliarioLimpieza, control por el tutor y collar isabelino
PrevenciónCastración, control de salidas y vacunación

La clave del éxito está en la actuación temprana y en la colaboración estrecha entre veterinario y tutor.

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